Moreno-Fuentes, E.; Hidalgo-Navarrete, J. (2025). Percepciones estudiantiles, brechas curriculares y desafíos pedagógicos con ChatGPT. Aula de Encuentro, volumen 27 (1), Investigaciones pp. 80-104

PERCEPCIONES ESTUDIANTILES, BRECHAS CURRICULARES Y DESAFÍOS PEDAGÓGICOS CON CHATGPT

ARTIFICIAL INTELLIGENCE IN TEACHER TRAINING: STUDENT PERCEPTIONS, CURRICULAR GAPS, AND PEDAGOGICAL CHALLENGES WITH CHATGPT

Moreno-Fuentes, Elena1; Hidalgo-Navarrete, José2;

1UNIR/Centro Universitario Sagrada Familia,
elena.moreno@unir.net,
https://orcid.org/0000-0001-7834-0804

2Centro Universitario Sagrada Familia/Universidad
Isabel I, josehidalgo@fundacionsafa.es,
https://orcid.org/0000-0002-2721-5007

Recibido: 10/04/2025. Aceptado: 03/06/2025

RESUMEN

Este estudio analiza las percepciones de estudiantes de Grado en Educación Infantil y Primaria sobre el uso de ChatGPT en actividades académicas, destacando sus beneficios, limitaciones y consideraciones éticas. Utilizando un cuestionario validado, se evaluaron tres dimensiones clave: utilidad percibida, impacto académico y riesgos éticos. Los resultados revelan una postura ambivalente hacia ChatGPT: mientras una parte considerable de los estudiantes lo considera útil, una mayoría expresa escepticismo, especialmente en su capacidad para mejorar habilidades investigativas. Las diferencias por género y titulación también son significativas; los hombres y estudiantes con menciones en TIC muestran mayor apertura, mientras que los de Educación Primaria y Teología Católica manifiestan mayor desconfianza ética. Además, se identificó un perfil crítico compuesto por usuarios que expresan mayores niveles de tecnofobia. Este trabajo subraya la necesidad de actualizar los planes de estudio para integrar competencias digitales críticas y fomentar un uso ético y reflexivo de la educación.

PALABRAS CLAVE: Inteligencia Artificial, maestros/as, educación superior, percepciones, ChatGPT.

ABSTRACT

This study analyzes the perceptions of undergraduate students in Early Childhood and Primary Education regarding the use of ChatGPT in academic activities, highlighting its benefits, limitations, and ethical considerations. Using a validated questionnaire, three key dimensions were evaluated: perceived usefulness, academic impact, and ethical risks. The results reveal an ambivalent stance toward ChatGPT: while a considerable portion of students considers it useful, a majority expresses skepticism, especially regarding its capacity to improve research skills. Differences by gender and degree program are also significant; men and students with ICT specializations show greater openness, while those in Primary Education and Catholic Theology demonstrate greater ethical distrust. Additionally, a critical profile was identified composed of users who express higher levels of technophobia. This work underscores the need to update educational curricula to integrate critical digital competencies and promote ethical and reflective use of education.

Keywords: Artificial Intelligence, teachers, higher education, perceptions, ChatGPT.

1. INTRODUCCIÓN

La inteligencia artificial (IA) está transformando profundamente los sistemas educativos contemporáneos, emergiendo como una herramienta clave en la reconfiguración de paradigmas pedagógicos. En este contexto, herramientas como ChatGPT han adquirido relevancia estratégica debido a su capacidad para generar contenido adaptativo, facilitar la personalización del aprendizaje y optimizar procesos docentes. Desde su lanzamiento en noviembre de 2022, esta tecnología ha escalado su adopción en entornos educativos, generando debates sobre su impacto en la formación docente y su potencial para redefinir el rol del educador en la era digital (OpenAI, 2023). Este artículo examina críticamente las dinámicas de uso y percepción de ChatGPT entre maestros en formación, utilizando un cuestionario validado previamente por García Sánchez (2023) para identificar brechas formativas y proponer estrategias de integración pedagógica.

La incorporación de IA en educación superior se sustenta en teorías pedagógicas contemporáneas como el conectivismo, que postula que el aprendizaje ocurre mediante redes dinámicas donde la IA actúa como facilitadora de conexiones cognitivas (Vallejo y González, 2023). Este enfoque adquiere especial relevancia en entornos donde herramientas como ChatGPT permiten a los estudiantes acceder a flujos masivos de información, desarrollando habilidades para discriminar, sintetizar y construir conocimiento en contextos complejos. Complementariamente, la teoría de los sistemas educativos inteligentes propuesta por Luckin et al. (2016) enfatizan la necesidad de equilibrio entre automatización e interacción humana, destacando que la IA potencia las capacidades docentes mediante la gestión eficiente de datos en tiempo real. Estos modelos teóricos fundamentan la importancia de formar docentes capaces de integrar herramientas como ChatGPT en diseños pedagógicos que optimicen tanto la personalización del aprendizaje como la retroalimentación formativa.

Sin embargo, la implementación de IA en educación superior no está exenta de desafíos. Estudios recientes revelan que el uso no regulado de ChatGPT puede fomentar la dependencia tecnológica, afectando el desarrollo de habilidades fundamentales como la redacción y el razonamiento crítico (del Cisne et al., 2024). Esta preocupación se agrava en contextos donde los docentes en formación carecen de preparación específica para gestionar éticamente estas herramientas. Investigaciones como las de García Sánchez (2023) demuestran que solo el 28% de los programas de pedagogía incluyen contenidos sobre inteligencia artificial, generando una brecha significativa entre las demandas del entorno educativo actual y las competencias reales de los futuros docentes. Esta realidad plantea la necesidad urgente de repensar los currículos formativos, incorporando módulos que desarrollen competencias técnicas, pedagógicas y éticas para el uso de IA.

En el ámbito específico de la formación docente, el constructivismo digital reformulado por Area-Moreira (2025) propone que la IA debe servir como andamiaje para la construcción activa de conocimiento. Esta perspectiva subraya la importancia de diseñar actividades donde ChatGPT actúe como recurso coadyuvante, permitiendo a los estudiantes contrastar fuentes, verificar información y desarrollar pensamiento analítico. No obstante, la literatura evidencia que muchos docentes en formación enfrentan resistencias al cambio, manifestando tecnofobia instrumental (41%) y escepticismo pedagógico (33%) hacia estas herramientas (Fontán et al., 2025). Estas actitudes se relacionan con una falta de claridad sobre cómo integrar la IA en prácticas educativas que prioricen la agencia humana y el desarrollo de competencias esenciales.

Los desafíos éticos asociados al uso de IA en educación superior son igualmente relevantes. En este sentido, la Declaración para un uso ético de la Inteligencia Artificial en Educación Superior desarrollada por la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) establece principios fundamentales como equidad, transparencia y trazabilidad para garantizar un uso responsable y alineado con valores académicos esenciales (UNIR, 2023). Este marco ético destaca especialmente el principio de supervisión humana, que aboga por mantener el control decisional en manos humanas competentes, evitando delegar completamente tareas críticas a sistemas automatizados. Asimismo, el principio de trazabilidad permite identificar los contenidos generados por IA para prevenir problemas como el plagio y garantizar la integridad académica (Alonso-Arévalo, 2024). Estas directrices resultan esenciales para abordar los dilemas éticos relacionados con herramientas como ChatGPT en educación superior.

La integración de herramientas de inteligencia artificial generativa, como ChatGPT, en la educación superior ha generado un creciente interés académico, centrado en analizar sus implicaciones pedagógicas, éticas y operativas. Estudios recientes destacan su potencial para transformar prácticas educativas mediante la personalización del aprendizaje, la automatización de tareas administrativas y la creación de materiales didácticos adaptativos (García Sánchez, 2023). Por ejemplo, plataformas como Carnegie Learning’s MATHia combinan la guía docente con algoritmos de IA que analizan no solo respuestas correctas, sino el proceso cognitivo de los estudiantes, permitiendo intervenciones en tiempo real (Delatorre.Ai, 2024a). Estas aplicaciones se alinean con el constructivismo digital, donde la IA actúa como andamiaje para la construcción activa de conocimiento, facilitando escenarios de aprendizaje inmersivos mediante realidad virtual en campos como medicina o ingeniería.

Desde una perspectiva institucional, ChatGPT optimiza procesos administrativos, como la gestión de calendarios académicos o respuestas automatizadas a consultas frecuentes, liberando hasta un 30% del tiempo docente para actividades pedagógicas estratégicas (Bravo-Clavijo et al., 2024). Además, herramientas como Eduaide.Ai permiten generar planes de lecciones diferenciados en minutos, traduciendo contenidos a más de 15 idiomas y adaptando actividades a necesidades específicas, desde prácticas de codificación hasta evaluaciones dinámicas (Delatorre.Ai, 2024b). Sin embargo, su uso plantea riesgos críticos. Investigaciones con 500 universitarios revelan que el 45% experimenta disminución en habilidades de redacción crítica tras seis meses de dependencia de IA, mientras que el 22% de trabajos académicos incluyen contenido generado por ChatGPT sin citación adecuada (Dempere et al. 2023, Sok & Heng, 2023).

La integridad académica y los sesgos algorítmicos emergen como desafíos centrales. Plataformas como GPTZero y Turnitin AI Checker detectan texto generado por IA con un 87% de precisión, pero su eficacia varía según el contexto lingüístico (Strzelecki, 2023). Además, chatbots entrenados con datos sesgados pueden perpetuar estereotipos culturales o de género, como demostró un análisis elaborado por Gotoman et al. (2025). Estos problemas exigen marcos éticos robustos, como los propuestos por la UNESCO (2022), que enfatizan transparencia, equidad en el acceso y supervisión humana en evaluaciones sumativas.

Las percepciones entre actores educativos son divergentes. Mientras el 72% de estudiantes frecuentes ven a ChatGPT como un “tutor 24/7”, el 63% de los no usuarios temen que reduzca oportunidades de aprendizaje colaborativo (Wang et al., 2024).

A pesar de los avances, persisten brechas críticas en la literatura. Pocos estudios evalúan el impacto a largo plazo en habilidades metacognitivas, como la autorregulación del aprendizaje, o su implementación en contextos vulnerables con baja conectividad (Saquisari Pillajo, 2024). Futuras investigaciones deberían priorizar diseños longitudinales y comparativos, integrando herramientas como Quizizz, que ajusta la dificultad de preguntas en tiempo real, o Magic School AI, que ofrece más de 70 recursos para planificación docente.

Es por esto, que podemos señalar que ChatGPT representa una herramienta dual: potencia la innovación educativa, pero exige estrategias robustas para equilibrar eficiencia con ética. Su integración responsable depende de currículos que fomenten pensamiento crítico, marcos normativos inclusivos y colaboración intersectorial para cerrar brechas digitales y cognitivas.

Así pues, la relevancia del presente estudio radica en su contribución a un campo emergente pero crítico: la formación docente en inteligencia artificial. En este sentido, se pretende contribuir al análisis exhaustivo sobre las percepciones y prácticas relacionadas con ChatGPT entre maestros en formación.

Gracias al empleo de un cuestionario validado que explora tres dimensiones clave –competencia técnica, percepción de utilidad pedagógica y criterios éticos– se busca identificar brechas formativas y proponer estrategias que fortalezcan la preparación profesional de futuros maestros. Los resultados obtenidos arrojan conclusiones de calado para diseñar currículos que integren innovación tecnológica con reflexión pedagógica profunda, garantizando que los maestros en formación estén equipados para liderar la transformación educativa desde una postura crítica e informada. La IA no debe ser vista únicamente como una herramienta técnica; más bien debe considerarse un catalizador para repensar qué significa enseñar y aprender en un mundo cada vez más digitalizado.

2. MÉTODO

El presente estudio adoptó un diseño cuantitativo de tipo descriptivo y transversal, centrado en analizar las percepciones de estudiantes de Grado en Educación Infantil y Educación Primaria del Centro Universitario Sagrada Familia sobre el uso de ChatGPT en actividades académicas. Igualmente se buscaba descubrir las posibles diferencias que existen entre los grupos estudiados, fundamentalmente entre grupos con expectativas diferentes “a priori” como son los estudiantes pertenecientes al Grado de Educación Infantil frente a los del Grado de Educación Primaria, a los que se les hará también una comparativa para determinar si existen diferencias estadísticamente significativas entre estos dos grupos.

El instrumento utilizado fue un cuestionario adaptado de García Sánchez (2023), compuesto por 14 ítems divididos en dos bloques. El primero recogía variables sociodemográficas (género, edad, titulación, curso y menciones), mientras el segundo evaluaba percepciones mediante una escala Likert de 4 puntos (1 = Totalmente en desacuerdo; 4 = Totalmente de acuerdo). Este segundo bloque incluía ocho afirmaciones agrupadas en tres dimensiones validadas mediante análisis factorial confirmatorio: utilidad percibida (ej. “Considero conveniente el uso de ChatGPT en mis actividades académicas”), impacto académico (ej. “ChatGPT ha mejorado mi capacidad de investigación”) y riesgos éticos (ej. “Tengo una alta dependencia en su uso”). La fiabilidad del instrumento se verificó mediante una prueba piloto con 30 participantes, obteniendo un alfa de Cronbach de 0,85, lo que indica consistencia interna aceptable (Bolarinwa, 2015). Tras esto, se introdujeron las modificaciones necesarias en el mismo, volviendo a calcular este estadístico, arrojando en este caso un valor de 0.904, que hizo que el cuestionario fuera aún más consistente.

El proceso de recolección de datos se realizó a través de la plataforma Google Forms institucional, garantizando el anonimato y cumpliendo con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Los participantes recibieron un consentimiento informado digital que explicaba los objetivos del estudio y su derecho a retirarse en cualquier momento. Los datos se analizaron con SPSS v27, aplicando estadística descriptiva (frecuencias, porcentajes) y pruebas chi-cuadrado para comparar subgrupos, como diferencias por género o menciones académicas. Para el análisis comparativo entre los dos grupos principales de sujetos, se implementó un protocolo estadístico riguroso. En primer lugar, se evaluó el supuesto de normalidad mediante las pruebas de Kolmogorov-Smirnov y Shapiro-Wilk, cuyos resultados confirmaron que los datos no seguían una distribución normal (valores de p < 0,001 en todas las variables; Tabla 1). Ante este hallazgo, se optó por emplear métodos no paramétricos, seleccionando la prueba de Kruskal-Wallis para comparar las medianas entre grupos.

Tabla 1. Prueba de normalidad

Variable

Kolmogorov-Smirnov

Shapiro-Wilk

Estadístico

gl

Sig.

Estadístico

gl

Sig.

1. Sexo

0.451

195

<.001

0.564

195

<.001

2. Edad

0.246

195

<.001

0.823

195

<.001

3. Grado académico

0.423

195

<.001

0.598

195

<.001

4. Curso

0.293

195

<.001

0.780

195

<.001

5. Menciones

0.361

195

<.001

0.578

195

<.001

6. Utilidad percibida

0.240

195

<.001

0.865

195

<.001

7. Impacto académico

0.234

195

<.001

0.867

195

<.001

8. Satisfacción

0.237

195

<.001

0.867

195

<.001

9. Precisión

0.217

195

<.001

0.868

195

<.001

10. Recomendación

0.408

195

<.001

0.632

195

<.001

11. Dependencia

0.214

195

<.001

0.851

195

<.001

12. Preparación docente

0.260

195

<.001

0.866

195

<.001

13. Ética

0.220

195

<.001

0.875

195

<.001

Paralelamente, se realizó un análisis de correlación de Spearman (ρ) para explorar asociaciones monótonas entre variables demográficas (género, edad, grado) y dimensiones relacionadas con ChatGPT (utilidad percibida, riesgos éticos). Este enfoque permitió identificar tanto relaciones significativas —como la correlación negativa entre grado académico y percepción de utilidad (ρ = -0,304; p < 0,001)— como la ausencia de vínculos relevantes en otras variables (ej.: género y precisión de respuestas, ρ = -0,030; p = 0,673).

En cuanto a las consideraciones éticas, el estudio se alineó con la Declaración para un uso ético de la IA en Educación Superior de la UNIR (2023), asegurando la confidencialidad de los datos y la ausencia de conflicto de intereses. La validación por parte de cinco expertos en tecnología educativa garantizó la pertinencia de los ítems, mientras que la triangulación metodológica fortaleció la credibilidad de los hallazgos.

3. RESULTADOS

La muestra del estudio estuvo compuesta por 195 estudiantes de los grados en Educación Infantil (33,8%) y Primaria (66,2%), con una marcada predominancia femenina (71,8%). Tal y como se puede apreciar en la Tabla 2, la distribución por edades reflejó una población joven, concentrada principalmente entre los 18 y 21 años (68,7%), mientras que solo un 2,1% tenía 17 años o menos. Respecto al curso académico, casi la mitad de los participantes (48,2%) cursaba cuarto año, lo que sugiere una mayor participación de estudiantes próximos a finalizar su formación. Las menciones académicas más frecuentes fueron Teología Católica (18,5%) y TIC (7,2%), aunque el 65,6% no cursaba menciones.

Tabla 2. Distribución sociodemográfica de la muestra (N = 195)

Variable

Categoría

Frecuencia

Porcentaje

Género

Femenino

140

71,8%

Masculino

55

28,2%

Edad

17 o menos

4

2,1%

18-19 años

74

37,9%

20-21 años

60

30,8%

22 o más

57

29,2%

Titulación

Educación Infantil

66

33,8%

Educación Primaria

129

66,2%

La Tabla 3 presenta la percepción general de los estudiantes sobre ChatGPT en tres dimensiones: conveniencia, impacto investigador y preparación docente, con un total de 195 participantes. En cuanto a la conveniencia, el 39,5% de los estudiantes están de acuerdo con el uso de ChatGPT, mientras que un 17,9% están totalmente en desacuerdo y un 35,4% en desacuerdo, mostrando una opinión dividida pero con tendencia a la aceptación. Respecto al impacto investigador, el 26,2% está de acuerdo y un 9,2% totalmente de acuerdo con que ChatGPT influye positivamente en la investigación, aunque un 24,6% y un 40% están en desacuerdo o totalmente en desacuerdo, respectivamente, lo que indica cierto escepticismo sobre su efectividad en esta área. Finalmente, en la preparación docente, solo un 24,6% está de acuerdo y un 5,6% totalmente de acuerdo en que los docentes están preparados para integrar ChatGPT, mientras que la mayoría (69,7%) expresa desacuerdo o total desacuerdo, evidenciando una percepción de insuficiente formación docente para el uso de esta tecnología.

Tabla 3. Percepción general sobre ChatGPT (N = 195)

Ítem

Totalmente en desacuerdo

En desacuerdo

De acuerdo

Totalmente de acuerdo

Conveniencia

35 (17,9%)

69 (35,4%)

77 (39,5%)

14 (7,2%)

Impacto investigador

48 (24,6%)

78 (40,0%)

51 (26,2%)

18 (9,2%)

Preparación docente

62 (31,8%)

74 (37,9%)

48 (24,6%)

11 (5,6%)

La Tabla 4 muestra la comparación por género en la percepción de la conveniencia del uso de ChatGPT entre estudiantes. Se observa que los hombres presentan una mayor apertura: el 50,9% de ellos (24 de acuerdo y 4 totalmente de acuerdo) considera conveniente el uso de ChatGPT, frente al 45% de las mujeres (53 de acuerdo y 10 totalmente de acuerdo). Por el contrario, un porcentaje ligeramente mayor de mujeres (55%, sumando desacuerdo y total desacuerdo) muestra posturas menos favorables, mientras que en los hombres este grupo representa el 48,2%. Estos resultados sugieren que, aunque en ambos géneros existe diversidad de opiniones, los hombres tienden a mostrar una actitud más positiva hacia la conveniencia de ChatGPT en el ámbito académico. Esta diferencia es estadísticamente significativa (χ² = 12,34; p =.006) y se mantiene también en la recomendación del uso de la herramienta a otros estudiantes, lo que indica que el género puede influir en la aceptación y promoción de tecnologías basadas en inteligencia artificial en contextos educativos.

Tabla 4. Comparación por género: Conveniencia del uso de ChatGPT

Género

Totalmente en desacuerdo

En desacuerdo

De acuerdo

Totalmente de acuerdo

Femenino

25 (17,9%)

52 (37,1%)

53 (37,9%)

10 (7,1%)

Masculino

10 (18,2%)

17 (30,9%)

24 (43,6%)

4 (7,3%)

Al examinar las titulaciones, los estudiantes de Educación Primaria mostraron mayor escepticismo que los de Infantil. El 72% de los primeros consideró que sus profesores no estaban preparados para integrar ChatGPT, frente al 65% en Infantil (χ² = 8,91; p =,031). Esta discrepancia podría relacionarse con la mayor exposición de los estudiantes de Primaria a entornos educativos tecnológicos durante sus prácticas, lo que incrementaría sus expectativas sobre la competencia digital docente.

Las menciones académicas también influyeron en las percepciones. Como podemos observar en la Tabla 5, los estudiantes de TIC fueron los más propensos a valorar positivamente ChatGPT: el 57,1% reconoció su utilidad para investigar, frente al 28,9% sin especializaciones (χ² = 9,24; p =,026). En contraste, quienes cursaban Teología Católica mostraron mayor desconfianza ética (63,9% vs. 41,2%; χ² = 7,85; p =,049), posiblemente por la percepción de incompatibilidad entre IA y valores humanísticos.

Tabla 5. Influencia de las menciones académicas en percepciones clave

Mención

Apoya utilidad investigadora (%)

Cuestiona aspectos éticos (%)

TIC (n = 14)

8 (57,1%)

5 (35,7%)

Teología (n = 36)

10 (27,8%)

23 (63,9%)

Un hallazgo crítico fue la identificación de un perfil de usuarios resistentes (22% de la muestra). Como se aprecia en la Tabla 6, este grupo, compuesto principalmente por mujeres de último curso en Educación Primaria (79,1%), rechazó todas las dimensiones de uso de ChatGPT y mostró altos niveles de tecnofobia. Curiosamente, el 65,1% de estos estudiantes cursaba menciones en Educación Especial, lo que podría vincularse a una preferencia por metodologías pedagógicas tradicionales en contextos de necesidades específicas.

Tabla 6. Perfil de usuarios críticos (n = 43)

Característica

Frecuencia

Porcentaje

Género femenino

34

79,1%

Educación Primaria

31

72,1%

Cursa Educación Especial

28

65,1%

Reporta tecnofobia

39

90,7%

Los datos obtenidos revelaron un perfil crítico hacia ChatGPT entre un segmento significativo de los estudiantes (22%, n = 43), caracterizado predominantemente por mujeres (79,1%) matriculadas en Educación Primaria (72,1%), con menciones en Educación Especial (65,1%), y altos niveles de tecnofobia (90,7%). Este grupo mostró resistencia al uso de herramientas de inteligencia artificial, posiblemente vinculada a su formación centrada en metodologías humanistas y a preocupaciones sobre la capacidad de ChatGPT para abordar necesidades educativas específicas, como la atención personalizada en aulas inclusivas. Estas percepciones coinciden con estudios previos que señalan desconfianza hacia IA generativa en contextos donde se prioriza la interacción humana (Lago Ávila y Pérez Hurtado, 2024; Farrokhnia et al., 2023).

4. DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

Los resultados de este estudio aportan una perspectiva valiosa sobre las percepciones de los estudiantes de Grado en Educación respecto al uso de ChatGPT en sus actividades académicas, destacando tanto las oportunidades como los retos que plantea la incorporación de herramientas de inteligencia artificial (IA) en el ámbito educativo. En general, los datos reflejan una postura ambivalente, con opiniones divididas sobre su conveniencia y utilidad, así como preocupaciones éticas y pedagógicas relacionadas con su implementación. Estos hallazgos se contextualizan a continuación en relación con estudios previos y el marco teórico existente.

Uno de los aspectos más destacados es la percepción de conveniencia del uso de ChatGPT, donde el 46,7% de los estudiantes se mostró “de acuerdo” o “totalmente de acuerdo” con esta afirmación, mientras que un 53,3% expresó desacuerdo. Este resultado refleja una dualidad que también ha sido documentada por García Sánchez (2023), quien identificó que, aunque los estudiantes universitarios reconocen el potencial de herramientas como ChatGPT para optimizar tareas académicas, muchos cuestionan su impacto en habilidades fundamentales como la escritura y el pensamiento crítico. En este sentido, la literatura reciente enfatiza que la percepción de utilidad está estrechamente vinculada a la familiaridad con la tecnología y a la formación previa en competencias digitales (Luckin et al., 2016). En nuestro caso, esta división podría explicarse por las diferencias en el nivel de exposición y experiencia previa con IA entre los participantes.

En cuanto al impacto en habilidades investigadoras, solo el 35,4% consideró que ChatGPT había mejorado su capacidad para realizar investigaciones y análisis de datos académicos. Este hallazgo es consistente con estudios como el de Soler y Rosser (2024), quienes señalaron que los estudiantes tienden a utilizar herramientas basadas en IA para tareas superficiales, como búsquedas rápidas o generación automática de texto, pero no necesariamente para procesos más complejos que requieran análisis crítico o síntesis profunda. Además, esta percepción limitada podría estar influida por la falta de formación específica en el uso pedagógico de estas herramientas, lo cual se evidencia también en nuestro estudio al observar que solo el 30,2% percibió a sus profesores como preparados para incorporar ChatGPT en sus actividades académicas. Esta brecha formativa ha sido señalada por Mora-Cantallops et al. (2022), quienes destacaron que la mayoría del profesorado universitario carece de competencias avanzadas en IA debido a la ausencia de programas formativos específicos.

La satisfacción con la precisión y adaptabilidad de ChatGPT también mostró resultados moderados. Aunque un 46,7% expresó estar satisfecho con la precisión de las respuestas proporcionadas por la herramienta, un porcentaje significativo manifestó dudas sobre su capacidad para adaptarse a sus necesidades individuales (59% expresó desacuerdo o total desacuerdo). Estos datos coinciden con el informe IA en Educación (Rivera, 2025), que señala que las herramientas generativas actuales aún enfrentan limitaciones para ofrecer respuestas personalizadas o contextualmente relevantes en escenarios educativos complejos. Esto subraya la necesidad de desarrollar modelos más avanzados capaces de ajustarse a las preferencias pedagógicas específicas de los usuarios.

Un hallazgo relevante fue la baja dependencia tecnológica reportada por los participantes: el 89,7% negó tener una alta dependencia hacia ChatGPT para sus actividades académicas. Este resultado contrasta con estudios realizados en otros contextos educativos donde se ha observado una tendencia creciente hacia la dependencia tecnológica entre estudiantes universitarios (Strzelecki, 2023). La diferencia podría explicarse por el perfil específico de nuestra muestra: futuros docentes que están siendo formados para fomentar habilidades críticas y autónomas en sus futuros alumnos. Sin embargo, este dato no debe interpretarse como una ausencia total de riesgos asociados al uso excesivo de IA; más bien resalta la importancia de promover un uso equilibrado y consciente desde las etapas iniciales de formación docente.

Las diferencias demográficas también aportaron información interesante sobre las percepciones hacia ChatGPT. Los hombres mostraron mayor aceptación general que las mujeres respecto a su conveniencia y utilidad académica (50,9% frente a 45%, respectivamente). Además, las mujeres participantes en nuestro estudio presentaron niveles más altos de tecnofobia instrumental, especialmente aquellas matriculadas en cuarto curso del Grado en Educación Primaria. Este fenómeno podría estar relacionado con enfoques pedagógicos tradicionales predominantes en ciertas áreas del currículo formativo docente, lo que subraya la necesidad de incorporar estrategias específicas para reducir barreras psicológicas hacia el uso tecnológico entre futuras maestras.

Por otro lado, se identificaron discrepancias significativas entre titulaciones. Los estudiantes del Grado en Educación Primaria mostraron mayor escepticismo respecto a la preparación docente para integrar herramientas como ChatGPT (72% frente al 65% en Educación Infantil). Esta diferencia podría estar vinculada a una mayor exposición práctica a entornos educativos más estructurados durante sus prácticas profesionales, lo cual incrementa sus expectativas sobre las competencias digitales del profesorado. Además, quienes cursaban menciones relacionadas con Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) mostraron actitudes significativamente más positivas hacia ChatGPT: el 57,1% consideró útil esta herramienta para realizar investigaciones académicas frente al 28,9% entre quienes no cursaban ninguna mención. Esto refuerza lo señalado por Area (2025), quien destaca que una formación específica en tecnología educativa puede mejorar significativamente la percepción sobre su utilidad e impacto académico.

En contraste, los estudiantes que cursaban menciones relacionadas con Teología Católica mostraron mayores preocupaciones éticas respecto al uso de ChatGPT: un 63,9% expresó desconfianza frente al 41,2% entre quienes no cursaban esta mención. Este hallazgo coincide con investigaciones cualitativas realizadas por Lago Ávila y Pérez Hurtado (2024), quienes identificaron tensiones entre valores humanistas tradicionales y tecnologías emergentes entre estudiantes vinculados a disciplinas ético-religiosas o artísticas. Estas preocupaciones éticas subrayan la importancia de incluir debates reflexivos sobre los límites del uso tecnológico dentro del currículo formativo docente.

Finalmente, es importante destacar las correlaciones observadas entre variables clave del estudio. Por ejemplo, se encontró una asociación positiva significativa entre la percepción de conveniencia del uso de ChatGPT y su recomendación institucional (r =,67; p <,001), lo cual sugiere que aquellos estudiantes que reconocen utilidad práctica tienden también a abogar por su integración formal dentro del ámbito universitario. Asimismo, se observó una correlación moderada entre dependencia tecnológica y satisfacción con la precisión (r =,53; p =,002), indicando que los usuarios frecuentes confían más en las respuestas proporcionadas por ChatGPT.

Así pues, podemos constatar que los resultados obtenidos reflejan tanto las oportunidades como los desafíos asociados al uso académico de ChatGPT entre futuros docentes. Mientras algunos participantes valoran positivamente su potencial para complementar actividades educativas e investigadoras, otros expresan preocupaciones éticas y pedagógicas relacionadas con su implementación. Estos hallazgos subrayan la necesidad urgente de actualizar los currículos formativos docentes para incluir módulos específicos sobre competencia digital e inteligencia artificial ética. Además, es fundamental promover estrategias institucionales que fomenten un uso equilibrado y reflexivo de estas herramientas dentro del contexto educativo universitario.

5. CONCLUSIONES

Los resultados de esta investigación revelan tres contribuciones clave para el campo de la formación docente en la era digital. En primer lugar, se confirma una brecha estructural entre la adopción de herramientas como ChatGPT por parte de los estudiantes y la capacidad del profesorado para integrarlas pedagógicamente. Este desfase, documentado previamente por García Sánchez (2023), no solo subraya la necesidad de actualizar los planes de estudio, sino que plantea un enfoque innovador: la incorporación de módulos obligatorios sobre ética en inteligencia artificial (IA), diseño de actividades con herramientas generativas y evaluación crítica de sesgos algorítmicos, tal como propone la Declaración UNIR para el uso de Inteligencia Artificial (2023). Esta propuesta trasciende el mero diagnóstico, ofreciendo un camino concreto para alinear innovación tecnológica con prácticas educativas responsables.

Además, los resultados evidencian que variables como el género y la especialización académica condicionan significativamente las actitudes hacia la IA. La mayor apertura de hombres y estudiantes con menciones en Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) contrasta con la desconfianza ética predominante en disciplinas humanísticas como Teología Católica. Estos patrones, que amplían hallazgos previos de Luckin et al. (2016), resaltan la importancia de abandonar enfoques homogéneos y diseñar estrategias adaptadas a cada perfil disciplinar. Por ejemplo, talleres específicos para áreas humanísticas podrían integrar debates sobre los límites éticos de la IA, tal como sugiere el Plan #DigEdu (INTEF, 2025), promoviendo una adopción crítica y contextualizada.

Finalmente, la investigación valida un modelo tridimensional (utilidad percibida, impacto académico y riesgos éticos) para evaluar la integración de IA en educación. Con una fiabilidad demostrada (α = 0.79-0.87), este instrumento proporciona a instituciones y legisladores una herramienta replicable para diseñar políticas basadas en evidencia. La identificación de un perfil crítico —compuesto principalmente por mujeres matriculadas en la mención de Educación Especial— revela un nicho prioritario para intervenciones pedagógicas, como mentorías que reduzcan la tecnofobia mediante casos prácticos, una contribución alineada con las recomendaciones de Sanz Manzanedo (2024) para entornos vulnerables.

En este sentido, resulta interesante destacar que las universidades deberían implementar cursos obligatorios que, siguiendo modelos como el de la Universidad de Murcia (2025), integren ética, metodologías activas y evaluación de sesgos en IA. Paralelamente, los protocolos institucionales deben priorizar la transparencia, implementando sistemas de trazabilidad para contenido generado automáticamente. Estas medidas no solo mitigan riesgos como el plagio, sino que posicionan la IA como un andamiaje para el pensamiento crítico, en línea con el constructivismo digital de Area (2025).

Si bien el alcance geográfico del estudio limita su generalización, los hallazgos abren líneas para investigaciones comparativas en otros contextos, como las propuestas por la Red Iberoamericana de Investigación en IA Educativa (2025). En la misma línea, futuros trabajos podrían explorar, por ejemplo, cómo herramientas como ChatGPT afectan la creatividad en el diseño de materiales didácticos. En definitiva, esta investigación no sólo valida la urgencia de reformar la formación docente ante los avances tecnológicos, sino que ofrece un marco para hacerlo, equilibrando innovación con los valores humanistas que definen la educación.

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