Arqueología y Territorio Medieval 33, 2026. e10171. I.S.S.N.: 1134-3184 DOI: 10.17561/aytm.v33.10171

Un amuleto-talismán andalusí antropomorfo procedente del castillo de Rueda de Jalón (Zaragoza)1

An anthropomorphic Andalusian amulet-talisman from the castle of Rueda de Jalón (Zaragoza)

Francisco Javier Gutiérrez González2, Víctor Gil de Muro Eguizábal3

Recibido: 15/01/2026
Aprobado: 08/05/2026
Publicado: 22/06/2026

RESUMEN

Se presenta el hallazgo fortuito de una figurita de plomo con dos caras, una representando un hombre y la otra una mujer al pie del castillo. Se revisa los estudios sobre amuletos y talismanes y se indaga su significado.

Palabras clave: medieval, islámico, magia, plomo, figura dual.

ABSTRACT

The article presents the chance discovery of a small lead figurine with two faces, one representing a man and the other a woman, at the foot of the castle. Studies on amulets and talismans are reviewed and their meaning is investigated.

Keywords: Medieval, Islamic, magic, lead, dual figure.

CORAN 12:106:

وَمَا يُؤْمِنُ أَكْثَرُهُم بِٱللَّهِ إِلَّا وَهُم مُّشْرِكُونَ ١٠٦

La mayoría de los que creen en Dios caen en dedicarle actos de adoración a otros

1. Procedencia del talismán y antecedentes en el estudio de estas piezas

Este fue un hallazgo casual en superficie, realizado por un vecino de Rueda de Jalón durante un paseo por la ladera oriental del castillo de Dos Hermanas, a escasos metros al exterior de los restos de su muralla. Le agradecemos que nos haya dejado documentar la pieza para su estudio y publicación.

Situado a 32 km al oeste de Zaragoza (Figura 1), Rueda de Jalón es hoy un pequeño municipio de unos 325 habitantes al pie del escarpe que domina el castillo de Dos Hermanas; y que ve en el horizonte a menos de un kilómetro hacia el norte el conocido como “castillo viejo” de Rueda de Jalón, una fortaleza de los siglos X-XI d. C. (CANTOS, 2013). El nombre popular de “Dos Hermanas” viene por las dos torres, posiblemente bajomedievales, que se instalaron al sur del conjunto fortificado para proteger ese flanco.

Figura 1. Ubicación de Rueda de Jalón.

Figura 1. Ubicación de Rueda de Jalón.

Los restos del castillo de Dos Hermanas tienen tres niveles constructivos (GIMENEZ, 2003). En el nivel superior se conserva una torre defendida por un recinto amurallado. En el nivel intermedio lo más destacado es un lienzo de muralla. En el nivel inferior apenas quedan vestigios visibles; probablemente algunos estén ocultos bajo los escombros caídos desde las cotas superiores. Desconocemos si albergó ocupación islámica medieval, pues no se ha efectuado ninguna intervención arqueológica.

Lugar del hallazgo (Figura 2). El castillo de Dos Hermanas, o castillo Nuevo, de Rueda de Jalón fue en origen un ḥiṣn. Las fuentes escritas lo describen como una de las fortalezas más importantes del sistema defensivo de Zaragoza. Al-‘Udrī y la Descripción Anónima llaman medina a Rueda, seguramente porque fue primero residencia recreativa y obligada desde 1110, tras la caída de Zaragoza en manos almorávides. Sin embargo, Al-Rāzī e Ibn Ḥayyān, cronistas de los omeyas, no llaman a Rueda madīna. Este punto de control del territorio resultaba fundamental junto a Maluenda, el primer freno para el acceso a Zaragoza desde la Frontera Media por el valle del Jiloca. Rueda es un segundo obstáculo si se ha entrado al valle del Ebro siguiendo el río Jalón (SOUTO, 2008a: 89-90).

Figura 2. Localización de los hallazgos.

Figura 2. Localización de los hallazgos.

Su importancia estratégica ya quedó subrayada al ser arrebatada por parte del emirato cordobés a los Banū Qasī en el 882 d. C. La dinastía taifa de los Banū Hūd ocuparía este ḥiṣn hasta mediados del siglo XII. Al ser expulsados de Zaragoza por los almorávides, los hūdíes pudieron mantener un pequeño territorio en torno a Rueda de Jalón, convertido de pronto en una taifa durante unos años hasta su caída en manos cristianas; primero castellanas y luego, en 1157 d. C., aragonesas (Cabañas, 1999; Guitart, 1986; Souto, 1992a: 130-135, 1992b, 2008a: 81, 2008b: 92-104 y 2011; TURK, 1978, Viguera, 1981, 1988 y 1995).

El conjunto fortificado fue vendido a un particular ya en el siglo XIX. Desde ese momento pasó por diferentes propietarios hasta el día de hoy en el que hay una multitud de propietarios. Se encuentra incluido por la Asociación Hispania Nostra en la lista roja del patrimonio en peligro desde el 2 de diciembre de 2007, debido al deterioro progresivo4. El Ayuntamiento de Rueda de Jalón está en conversaciones para poner en valor el conjunto de fortificaciones, mejorando su conocimiento, conservación y posibilidad de disfrute de visita pública.

Hay que señalar que fue hallada durante unas obras en la zona —a menos de 150 m hacia el norte—, una lápida funeraria árabe que data del siglo XII, concretamente del 9 de julio de 1105 d. C. (año islámico 498); perteneciente a la esposa de un alto funcionario (un wazīr y qā'id) de la taifa de Zaragoza. Esto, junto a las noticias del hallazgo habitual de huesos en el entorno, configura esta área como una necrópolis (Barceló, 2021). Resulta difícil que este objeto perteneciese a una tumba, en tanto que aún no conocemos la extensión de la maqbara, quizá solo sea una coincidencia. Los amuletos podían cumplir una doble función, profiláctica del ser vivo y, tras la muerte, del alma del fallecido, aunque los conocidos que cumplen esa función son los que portan citas coránicas o frases de alabanza al Dios único.

2. Descripción del talismán

La figura presenta unas dimensiones máximas en longitud de 4,43 cm, en anchura de 2,23 cm y en grosor de 2 a 3 cm. Está realizada en plomo y a molde, pues se aprecia en un lateral una lámina y protuberancia que debe de ser un resto de fabricación. En la parte superior de las cabezas de las figuras queda la marca de lo que, suponemos, fue la argolla que sirvió seguramente para colgar el talismán y que se ha roto y perdido. La placa tiene un combamiento cóncavo en la cara masculina y convexo en la femenina (Figuras 3 y 4).

Figura 3. Cara femenina y masculina, detalle.

Figura 3. Cara femenina y masculina, detalle.

Figura 4. Interpretación de los detalles reflejados en el talismán.

Figura 4. Interpretación de los detalles reflejados en el talismán.

Las figuras se encuentran erguidas de pie y representadas frontalmente, salvo los pies que se muestran de lado. Ambas comparten los brazos alzados (por debajo de los hombros) y algo encogidos, quizá para evitar posibles roturas si se hubieran extendido totalmente. Brazos y piernas se sugieren encima del cuerpo con un leve relieve.

En cuanto a los detalles de cada cara, en la figura femenina se marcaron muy intencionadamente los pechos y la vulva, así como el ombligo, que también está marcado en la otra cara, la de la figura masculina. Los detalles del rostro se marcan esquemáticamente, incluso groseramente. El cabello es casi inexistente. Sí se adivinan unos labios carnosos en una boca estrecha, así como unos cortos dedos de las manos. Lo más distintivo es un cinturón a la altura del ombligo, al que cubre en parte. Los pies de esta cara femenina apuntan a la derecha del observador, diferencia sustancial con la mayoría de paralelos que suelen tener las piernas abiertas y separadas, lo que ha servido para adscribirlos como exvotos relacionados con la fertilidad.

En la cara masculina se marcan de forma idéntica los pezones y ombligo, los órganos genitales masculinos, las extremidades y rasgos faciales, incluida una poblada y larga barba que, al igual que el cabello, parece indicarse rizada y arreglada en punta. Los pies apuntan, obviamente, a la izquierda del observador. Unas líneas curvas en vertical que se observan en la parte superior de la pierna izquierda nos hacen dudar sobre si representa unos flecos del ropaje, la parte superior de algún tipo de calzado alto u otro elemento.

En ninguna parte de la pieza hemos observado restos de epigrafía, como sí existen en algunos ejemplos conocidos del sur peninsular (GASPARIÑO, 2010: 269 TV1-0-5, 270-S30, 272 TV1-2-10). Otra figura parecida se halló en el Jardín de San Esteban de Murcia (Sector II; Recinto I, E-7), una fundición a molde bivalvo representando, según sus excavadores, a una figura femenina: https://acortar.link/regmurciaamuleto. Sin embargo, también se ha considerado una figura masculina: “Tiene el cuerpo desnudo, los senos descubiertos, el ombligo marcado y un cinturón en la cadera” (Pérez, Martínez, Nogueras, 2021: 131).

Por lo que respecta a la posible atribución de nuestra pieza a la cultura ibérica, ya que hay restos de esa época en la zona superior del cerro, nosotros lo descartamos tanto por su fábrica como por los rasgos estilísticos. Aun así, a partir de este artículo quedará disponible para el estudio de los distintos especialistas en estas materias, que es nuestro principal objetivo, así como difundirlo para el disfrute del público en general.

3. Interpretación

En las últimas décadas han ido apareciendo amuletos y talismanes en distintos yacimientos arqueológicos del sur peninsular —incluyendo Portugal—, perpetuándose, por desgracia, la habitual falta de contexto arqueológico de la mayor parte de las piezas. Contrastan estos hallazgos con la práctica ausencia de los mismos en el Magreb (Martínez, Pérez, 2022: 213).

Se ha propuesto un valor simbólico para la elaboración de talismanes en diversos materiales, pero, en general, se utilizaba el plomo (MARTÍNEZ, PÉREZ, 2023) por ser un metal asequible, barato y fácil de ahormar5.

En cuanto a su denominación hay que establecer primero que

La diferencia entre un amuleto y un talismán estriba en que el amuleto o fetiche es un objeto natural que se considera de por sí vehículo de las fuerzas sobrenaturales y que protege contra todo mal indiscriminadamente, mientras que el talismán es artificial, se basa en procesos de abstracción y asociaciones lógicas y requiere durante su confección especiales condiciones; su utilidad además está especializada, tiene una utilidad concreta (Martínez, 2002-2003: 121).

Es decir, los “talismanes son objetos en los que se materializan las fuerzas del mundo invisible, creando un artefacto que atesora su poder para dar protección o ayudar a conseguir lo deseado” (Labarta, 1993: 0.32). El talismán es un objeto al que se ha dotado de cualidades mágicas como resultado de un complejo ritual. El amuleto es más natural y popular, el talismán es más artificial y de una mayor complejidad intelectual pues requiere un proceso de confección más sofisticado. El amuleto simplemente impide que lleguen fuerzas negativas, mientras que el talismán atrae lo que se desea.

Los talismanes, según diversos tratados de magia medieval —como el Picatrix (al-Maŷrīṭī, 1978)— servían a variados propósitos, preferentemente para preservar la salud y para curar enfermedades, o también para romper matrimonios o arreglar desavenencias entre los cónyuges, estropear o beneficiar las cosechas, asegurarse el éxito en una operación económica o provocar la ruina del rival; o para cualquier cosa que se necesitase pedir. A los recién nacidos se les ponían para liberarlos del mal de ojo (Álvarez, 2011: 118).

Un talismán antropomórfico andalusí podía ser una figura que, mediante su forma y símbolos, establecía una conexión con fuerzas cósmicas o espirituales para influir en la realidad, representando el cuerpo humano como un microcosmos. Si bien el islam oficial condenaba la idolatría y cierta magia (FERNÁNDEZ, 2014; FIERRO, 2002, RAMOS 2021), existía una rica tradición de magia popular y esotérica, con textos y prácticas que desarrollaban el uso de talismanes, incluso figuras, aceptados por algunos círculos gnósticos y alquímicos.

Así pues, los amuletos y talismanes con figuras humanas tenían una función principalmente protectora y propiciatoria, vinculada a creencias en la magia y la astrología, que coexistían con la ortodoxia islámica aunque esta los repudiara. Generalmente, un amuleto se enfoca en alejar lo malo, mientras que un talismán busca atraer algo (suerte, amor), aunque en la práctica popular pueden confundirse.

Se ha propuesto que las figuras antropomorfas puedan ser una perduración, durante la primera época andalusí, de la tradición de exvotos existente desde época ibérica. Y que, posteriormente, las azoras coránicas (talismanes con versículos) representarían un paso hacia un talismán plenamente islámico sobre diversos tipos de soportes (Ramos, tomo 1, 142-144 y especialmente p. 318; GOZALBES, 2005). Se ha propuesto también que la introducción en al-Ándalus de la cultura harraní, a través de la Gāyat al-Ḥakīm (conocida como Picatrix), principalmente en la segunda mitad del siglo X d. C., pudo conducir a cierta orientalización en los usos y costumbres andalusíes debido a la amplia difusión que alcanzó esta moda (Pérez, Martínez, Nogueras, 2021: 127). Lo que conllevaría, como decíamos antes, ese paso de figuraciones simples a otras con simbolismos astrológicos y epigrafías propiciatorias.

Las representaciones astrológicas comenzaron a prodigarse a partir de la primera mitad del siglo XII d. C., por lo que las figuras antropomórficas de los talismanes de plomo se han interpretado como representaciones del Sol, Venus y la Luna. Vinculado al carácter astrológico de los talismanes andalusíes, se ha planteado que algunos de estas piezas pudieran relacionarse con la mítica pareja formada por la reina Balqīs y al rey Sulaymān (Salomón y la reina de Saba). Su historia y poder sobre los “genios” eran muy populares (los arquetipos del “Viejo Sabio” y la “Gran Madre”):

Ambas figuras personifican dos principios arquetípicos muy poderosos, el masculino y el femenino, en constante búsqueda de reconciliación. Su manifestación astral son, respectivamente, el Sol y la Luna. (…) Estamos ante unos rituales y unas imágenes que buscaban la aproximación al poder de los astros. Para lograrlo era preciso que los fieles tuvieran ante los ojos figuras que representaran a estos astros y que les sirvieran de apoyo a su devoción (Pérez, Martínez, 2019: 493-494 y Pérez, Martínez, Nogueras, 2021: 91).

Por supuesto, por muy sugestiva que sea la identificación de nuestra pieza con la citada pareja, es solo una posibilidad y no podemos conocer la verdadera intención del creador de estas figuras. Por otra parte, parece ser que este tipo de representaciones antropomórficas fue evolucionando en su iconografía y simbolismo y no fue hasta el siglo XIII cuando se generalizó su vinculación con la figura del rey Salomón y la reina de Saba.

En el siglo XIII asistimos al inicio de una segunda etapa del pensamiento oculto islámico (…) La filosofía natural fue desplazada por los principios de la gnosis sufí. (…) El salto de lo natural a lo espiritual en la magia talismánica podría explicar la importancia cuantitativa y cualitativa que a partir de mediados del siglo XII adquieren los amuletos de plomo con inscripciones que reproducen pasajes coránicos o los nombres divinos de Dios” (Martínez, Pérez, 2022: 243-244).

A diferencia de varios ejemplos de talismanes hallados en el sur peninsular en los que se han representado motivos astronómicos, epigrafía árabe y otros símbolos, en nuestro caso los detalles marcados en ambas figuras no dejan de ser elementos físicos (genitales, barba, cinturón…), a los que, de momento, no podemos atribuirles un simbolismo o significado concreto.

Lo que hay que explicar de este objeto es la representación explícita de los atributos sexuales femenino y masculino, para la que no hay ningún paralelo en el mundo andalusí o islámico en general.

Miguel Ángel Lucena Romero ha analizado los tratados árabes medievales sobre sexualidad medieval a través de los tratados de bāh (libros de erotismo) y la medicina. Confirma que en obras como el Kitāb al-īḍāḥ de al-Šayzarī, el uso de talismanes y remedios mágicos era un tema común. Un amuleto con órganos sexuales explícitos encajaría perfectamente en la tradición de los kutub al-bāh, donde se busca estimular el deseo, la potencia sexual o asegurar el placer. El autor destaca que, a diferencia de la visión actual, en el medievo islámico la sexualidad se presentaba de forma mucho más transparente y evidente. Por ello, un objeto con representaciones explícitas no sería necesariamente visto como algo "vergonzoso", sino como una herramienta práctica relacionada con la "ciencia del coito" (‘ilm al-bāh). Dado que autores medievales como al-Šayzarī utilizaban la fisiognomía para describir con detalle las cualidades de los órganos sexuales (tamaño, forma, humedad) y su compatibilidad, el amuleto sería interpretado como una representación de estas "señales" que guían hacia el placer o la procreación. También hace referencia Lucena Romero a remedios o magias para "atar" a una mujer a un solo hombre o asegurar que nadie más yazca con ella. El amuleto podría verse, así, como un objeto para fines propiciatorios de amor y fidelidad, es decir como una manifestación material del gran interés médico y erótico de los árabes por el placer y la funcionalidad sexual, libre de los tabúes coloniales o victorianos posteriores (Lucena, 2019).

Desde estas consideraciones, unido a que el dominio islámico de Rueda y su entorno no sobrepasó los inicios del siglo XII d. C., y que la ocupación importante se desarrolló sobre todo durante el siglo XI d. C., con las taifas, creemos que el periodo califal y taifa es la propuesta cronológica más probable o quizá también algo anterior. Es una prueba más de gran potencial histórico y arqueológico que guardan los castillos de Rueda de Jalón.

Antes de concluir debemos insistir en la excepcionalidad de esta pieza, en cuanto que reúne en una cara una representación masculina y en la otra una femenina. Algo de gran interés y que queda abierto al hallazgo de otras piezas semejantes y a futuras investigaciones que añadan nuevas aportaciones.

En definitiva, talismanes como el que aquí presentamos nos acercan a las creencias y prácticas populares que habitualmente fueron arrinconadas por la ortodoxia religiosa. Y, sin embargo, “debieron de ser centrales en la vida de sectores considerables de la población de esas sociedades, no solo de los musulmanes sino también de los judíos y cristianos” (FIERRO, 2023).

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1 Este artículo ha sido impulsado por el Ayuntamiento de Rueda de Jalón, primera de las actuaciones encaminadas a difundir el patrimonio de los castillos del municipio.

2 ARQUEOGUTI SL. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-1650-9552

3 ARQUEOGUTI SL. ORCID: https://orcid.org/0009-0000-1307-674X

4 Esta lista recoge aquellos elementos del patrimonio cultural español que se encuentran sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores, con el objetivo de darlos a conocer y lograr su consolidación o restauración.

5 Martínez Enamorado y Pérez Rivera (2017: 215): Con el objetivo de lograr una mayor calidad final de los amuletos e incrementar la capacidad de producción estereotipada de estos objetos, se utilizaban moldes de piedra para su elaboración, principalmente pizarras. Se trata de piezas arqueológicas muy singulares que han despertado el interés de los investigadores y que, a diferencia de los propios amuletos y talismanes, disponen en muchos casos de contexto arqueológico, lo que permite su encaje cronológico”.

Cómo citar: Francisco Javier Gutiérrez González, Víctor Gil de Muro Eguizábal, (2026): Un amuleto-talismán andalusí antropomorfo procedente del castillo de Rueda de Jalón (Zaragoza). Arqueología y Territorio Medieval, 33, e10171. https://doi.org/10.17561/aytm.v33.10171