Arqueología y Territorio Medieval 32, 2025. e9388. I.S.S.N.: 1134-3184 DOI: 10.17561/aytm.v32.9388

La coracha de la Villa de Comares. Una estructura defensiva del agua adaptada a relieves verticales

The coracha of the town of Comares. A defensive water structure adapted to vertical reliefs

Carlos Gozalbes Cravioto1, Francisco García España2

Recibido: 26/12/2024
Aprobado: 12/04/2025
Publicado: 23/05/2025

RESUMEN

En la Edad Media, la villa de Comares (Málaga) fue un hisn3 capital de un amplio territorio que incluía también los actuales términos municipales de Almáchar, El Borge, Cútar y Benamargosa. Su dependencia del agua de lluvia recogida en aljibes y de unas fuentes situadas fuera del perímetro de la fortaleza, unido al azaroso carácter pluviométrico del clima mediterráneo, le otorgaban una debilidad frente a posibles asedios. Se presenta un estudio observacional descriptivo con el resultado de identificar una coracha terrestre de probable época almohade-nazarí, para asegurar y defender de ataques una fuente situada a 70 m de desnivel y algo más de 300 m de distancia a la villa. La coracha de Comares era un camino protegido por una muralla y dos torres que ascendía por el acantilado desde un baluarte junto a una fuente, hasta la muralla que protegía la villa.

Palabras clave: hisn, muralla, fuentes, medieval, Axarquía, Málaga.

ABSTRACT

In the Middle Ages, the village of Comares (Málaga) was a hins4, the capital of a large territory that also included the present-day municipalities of Almáchar, El Borge, Cútar and Benamargosa. Its dependence on rainwater collected in cisterns and from springs located outside the perimeter of the fortress, together with the erratic rainfall of the Mediterranean climate, made it vulnerable to sieges. A descriptive observational study is presented with the aim of identifying a land coracha (defensive outpost) probably from the Almohad-Nazarí period, to secure and defend a fountain located 70 metres downhill and just over 300 metres from the town from attack. The coracha of Comares was a road protected by a wall and two towers that climbed up the cliff from a bastion next to a fountain, up to the wall that protected the town.

Keywords: hiṣn, wall, fountains, Medieval, Axarquía, Málaga.

1. INTRODUCCIÓN

Comares es un pueblo situado a unos 35 kilómetros de la ciudad de Málaga, en dirección NE (Figura 1). Durante la Edad Media fue el centro administrativo y militar de un amplio territorio que comprendía gran parte de la Axarquía malagueña occidental.

Figura 1. Plano de situación del municipio de Comares en la provincia de Málaga y Andalucía.

La villa ocupa una extensa meseta sobre un cerro que en apenas 400 metros se eleva desde los 500 a los 702 metros de altitud, en una marcada pendiente tan adecuada para las funciones defensivas que facilitó esa función de refugio de reyezuelos destronados y rebeldes, tal como Ibn al Jatib escribió en el siglo XV: “El corazón del rebelde no siente en ella miedo sino a la hora de la muerte, continuamente los reyes débiles buscaron refugio allí y fracasaron los que quisieron tomarla” (ed. Bejarano Robles, Vallvé Bermejo, 1965: 161). La Figura 2 muestra el carácter inexpugnable del enclave.

Las fuentes medievales nunca la citaron como “medina” o ciudad, sino como hiṣn o como la capital de una taha5, de la que dependía un amplio espacio que comprendía los actuales términos municipales de Cútar, Benamargosa, Almáchar y El Borge (Chavarría Vargas, 1986; López Beltrán, 1988; Téllez Laguna, 1987; Cressier, 1992, Jiménez Hermoso, 2018).

Figura 2. Vista aérea de la cara NW de Comares. En la esquina inferior derecha se distingue la fuente Gorda. Fuente: Asociación para la Promoción Turística de la Axarquía (APTA). https://axarquiacostadelsol.es/wp-content/uploads/2024/08/generica-comares.jpeg

La ventaja defensiva del importante desnivel alejaba al asentamiento humano del nivel freático y, aunque Ibn al Jatib afirmaba que “sus aguas eran corrientes, es decir copiosas y puras” (Simonet, 1860:79-80), parece probable que hiciera referencia a la abundancia de aguas surgentes en su entorno, pues actualmente siguen manando doce fuentes6, algunas de ellas a los pies del cerro en el que se sitúa la villa.

Las características del clima mediterráneo de largos veranos y precipitaciones anuales inferiores a los 600 mm/m², junto a la imposibilidad de elevar las aguas por sifón para cubrir las necesidades de la población, hizo imprescindible disponer de aljibes en el interior de la villa. También varios manantiales de la zona cuentan con cisternas de origen medieval como la fuente del Aljibe, fuente Gorda, fuente Mañuña, fuente Delgada (Delgá), La Pascuala y, especialmente, los tres depósitos del despoblado medieval en el cerro de Marmuyas, donde destaca el impresionante aljibe de agua de lluvia declarado Monumento Nacional en 1931 (Amador de los Ríos, 1907, López de Coca Castañer, 1977, Riu Riu, 1985, Fernández López et al., 1995).

No se dispone de un compendio de aljibes medievales malagueños semejante a los de otras provincias (Córdoba de la Llave, Rider Porras, 1994), y se desconoce la existencia de otras cisternas dentro del recinto de la villa de Comares que pudieran haber desaparecido en el desarrollo del pueblo, salvo una citada junto a la iglesia (Chavarría Vargas, 1986) y un gran aljibe en el interior del castillo con varias menciones en la tasación de 1513 (Franco Silva, 2009). El uso de dicha fortificación como cementerio (que persiste en la actualidad) incluyó la utilización de la cisterna como fosa común, hasta que el Ayuntamiento asumió labores de limpieza y traslado de los restos a un osario común en 1987 (Téllez Laguna, 1987:110 y 241). Según Ortega López (2022: 232) el aljibe del castillo mide 5,66 por 2,58 y 3 m de altura, y cuenta con un habitáculo de decantación para las aguas pluviales.

Tras la capitulación de Vélez Málaga el 27 de abril de 1487, la villa de Comares con su tierra se rindió, sin resistencia, el 4 de mayo. Los habitantes obtuvieron seguridad para sus bienes y libertad para residir en su tierra, desplazarse por el reino o marcharse (Suberbiola Martínez, 2009). Como consecuencia, según el Repartimiento, en 1495 en Comares y su término había 205 “vecinos moros” y 10 “vecinos cristianos” (García-Arenal, 1977) y en 1513 había 83 vecinos de los que solo 5 o 6 eran cristianos viejos (López Beltrán, 1988; Pérez Boyero, 1997).

La insuficiencia de las precipitaciones almacenadas en los aljibes para abastecer a la población de Comares que refiere el documento de tasación de 1513 (Franco Silva, 2009: 265), se confirma en los Libros del primer Repartimiento de Comares, que recoge la obligación de los mudéjares de la villa y sus alrededores de aportar desde las fuentes el agua para las obras de reparación del castillo: “Los vecinos de las alquerías de las tierras de Comares heran obligados a traer el agua que hera menester para la dicha obra (del castillo)…el Alcayde que tenía cargo de dicha fortaleza hera obligado a dar a los que trayan el agua zaguas o cantaros en que la traxesen…” (Bejarano Robles, Vallvé Bermejo, 1974: 7), acarreándola por el camino de los “aguadores”. La Figura 3 muestra la relación del camino de la Aguada con el núcleo urbano.

Figura 3. Vista parcial del callejero actual de Comares, con los distintos caminos de la cara norte entre ellos el camino de la Aguada. Fuente: Cartografía urbana vectorial 1:1000 2006. Núcleos.

Los recursos hídricos que cita el Repartimiento son las fuentes de Ayn Algami, Ayn Almorqui y Ayn Asola, que no han sido identificadas por su nombre actual. También Méndez Silva (1645: 123) refiere las fuentes, pero sin dar nombres: “Distante a Málaga seis leguas está la villa de Comares, plantada en un alto cerro, agradable a la vista, en cuya dilatada subida tiene famosa fuente, que provee de regalada agua”.

Las surgencias más cercanas a la villa y que aún hoy proporcionan un buen caudal de agua son la fuente Gorda (lat. 36.850401, long. -4.249807, 626 m.h.) y la Delgada (Delgá) (lat. 36.850678, long. -4.252178, 593 m.h.); la primera está situada a unos 400 metros más abajo que la villa, en la abrupta vertiente norte, y la segunda, de aguas más finas y apreciadas, fluye 200 m más adelante en dirección oeste, por lo que tendría que haber sido prioritario desde antiguo facilitar el acceso a ellas y garantizar su control, dada la accidentada historia militar de la villa y su territorio, desde la sublevación de Omar b. Hafsun en el siglo IX (Ibn Hayyan, 1981: 142,167,179) y las frecuentes luchas en el periodo de taifas, a la maniobras políticas de los Banū Ašqīlūla de época nazarí y las algaradas cristianas del siglo XV, que debieron de tener tal incidencia que los Repartimientos mencionan que las tierras de siembra llevaban cuarenta años abandonadas a causa de los saqueos cristianos (Simonet, 1860; López de Coca Castañer, 1977: 35; Chavarría Vargas, 1986).

La intensa remodelación del tramo entre las dos fuentes, atravesado por una carretera, podría haber hecho desaparecer el sistema defensivo que pudiera haber vinculado ambos recursos. Solo el entorno contiguo a la fuente Gorda conserva evidentes estructuras de protección que, desde principios del siglo XXI, se han vinculado al término de coracha y con ese nombre se promocionan actualmente varios equipamientos de ocio de la zona.

Desde los trabajos de González Simancas (1910), Torres Balbás (1938) y Ricard (1954), la producción bibliográfica sobre las corachas ha sido muy abundante, acreditándose como un elemento esencial en muchas fortificaciones medievales e incluso del siglo XVI. La bibliografía aplica el término de coracha a una estructura compleja de fortificación que parte de una muralla principal para acceder de manera segura a un lugar separado y valioso, mediante elementos defensivos adecuados a las características del terreno. (Torres Balbás, 1941: 160, 1970a, 1970b; Gozalbes Cravioto, 1981; Pavón Maldonado, 1986, 1990; López Jiménez, 2023).

No existe un consenso claro sobre el origen de este nombre y de la propia tipología de fortificación, a pesar de su gran dispersión por la península ibérica ya sea en restos arqueológicos, fuentes documentales o toponimia: “La voz qawraja fue de uso corriente en el árabe hispánico, encontrándose en el siglo XIV en textos de Ibn al-Jatib y de Ibn Jatima. La palabra qawraya castellanizada dio cauracha y coracha. Torres Balbás sostuvo que las más viejas corachas de las que hay noticias pertenecen a la época almohade. Esta afirmación, dentro de la exposición que hace este autor de las corachas hispanomusulmanas en su obra citada, puede que sea cierta; sin embargo, el término coracha no figura en textos árabes del siglo XII, si se exceptúa una cita referida al gobernador de Badajoz, Abü Yahya, quién, por orden superior, hizo un pozo dentro de la alcazaba de la ciudad para coger el agua del Guadiana en previsión de futuros ataques, pozo conocido con el nombre de qawraya” (Pavón Maldonado, 1986).

La historiografía sobre las corachas sugiere básicamente dos tipos, según el espacio donde se articula: corachas terrestres, que ponen en comunicación un asentamiento de tropa con una estructura importante a la que prestar apoyo defensivo, ya sea una alcazaba, fuente, pozo, río, …; y corachas marítimas, cuando se trata de asegurar el acceso logístico al mar o a una instalación portuaria.

Dentro de ellas existe una gran variabilidad casuística: con doble muro, con uno solo, con pasillo subterráneo, con torre, etc., obligadas por la morfología y las características de los enclaves donde se sitúan (Torres Balbás, 1941; Pavón Maldonado, 1986; Gozalbes Cravioto, 1989; López Jiménez, 2013).

Gozalbes Cravioto (1989) dio a conocer una inicial clasificación de las corachas. Pavón Maldonado (1990) publicó una extensa recopilación de corachas andalusíes a las que se podrían añadir pocas más identificadas y publicadas con posterioridad.

En la provincia de Málaga se han identificado varias corachas.

Las dos corachas de Málaga capital son tan significativas que forman parte del escudo de la ciudad. La terrestre, que avanza perpendicularmente desde la alcazaba, protegía con un doble muro, conservado casi completamente en la actualidad, el tránsito hasta el recinto amurallado del castillo de Gibralfaro. La estructura muraria de la coracha marítima, desaparecida en 1839, probable construcción de época Taifa (García Gómez, Leví Provençal, 1980: 95-96), se separaba de la alcazaba diagonalmente para proteger el acceso hasta el mar (Gozalbes Cravioto, 1981; Rodríguez Marín, 1989; Camacho Martínez, 2006; Camacho Martínez, Coloma Martín, 2006). Las imágenes del siglo XVI de la Figura 4, muestran las fortificaciones defensivas de Málaga.

Figura 4. Corachas de la ciudad de Málaga. Fuente: Hoefnagel J. & Hogenberg F. Civitates Orbis Terrarum. Köln. Germania. 1572. Tomado de Carranza F.: “La Alcazaba de Málaga. Historia a través de su imagen”, Péndulo 22, p. 59 (2011).

La casa del rey moro en Ronda es una coracha subterránea (coracha mina), de cuya importancia da cuenta que su toma por las tropas del marqués de Cádiz permitió el acceso y la conquista de la ciudad. Esta mina de agua desciende verticalmente desde el interior de la ciudad junto a la muralla hasta el río Guadalevín, mediante una excavación sostenida por arcos (Bernáldez, 1500: 205; Pérez de Guzmán y Gallo, 1910; López Jiménez, 2013). (Figura 5).

Figura 5. Coracha-mina. Casa del rey moro. Ronda. Fuente: David Soanes. (https://www.discoverronda.com).

En Antequera existe una coracha situada al oeste de la alcazaba, cuyo punto final era la torre del Agua (Figura 6), que permitiría el acceso al río de la Villa. Según Gurriarán Daza (2010: 76), esa torre “defendía la coracha que aseguraba la aguada desde una mina de origen romano”.

Figura 6. Puerta del Agua. Coracha de Antequera. Fuente: imagen elaboración propia.

En Cártama está la torre del Agua: es la atalaya más grande de la fortaleza y se encuentra junto a la plaza del Pilar Alto (Figura 7). Su función era la de contención de agua a modo de aljibe. Desde la muralla se descendía por un adarve o camino hasta su parte superior, donde se encontraba la boca por donde se introducirían los recipientes para la extracción del agua. Tras la conquista en 1485 y la bajada de la población al llano el agua se condujo mediante una canalización al Pilar Alto7.

Figura 7. Torre del Agua y Pilar Alto. Cártama. Fuente: Área de Cultura. Ayto. de Cártama

Se citan también, sin que queden evidencias de su presencia, sendas corachas en Casarabonela (López Jiménez, 2023) y Santo Pitar (Gozalbes Cravioto, 1989).

2. MATERIAL Y MÉTODOS

El objetivo del presente trabajo es dar a conocer la existencia y describir la coracha que, en época medieval, permitió a los habitantes de la villa de Comares acceder con seguridad al agua de una fuente de aguas permanentes capaz de cubrir las necesidades de la población, y diferenciarla de un camino turístico que actualmente se publicita con ese nombre.

Las repetidas visitas con prospecciones sistemáticas y exploraciones con dron Parrot Bebop-2 ® en diferentes épocas del año por parte de los autores han permitido identificar claramente el trazado de una antigua vía antrópica, que conectaba las defensas murarias de la villa con el manantial actualmente denominado fuente Gorda.

Se ha realizado el recorrido completo mediante el uso de un GPS Garmin ®; se han efectuado mediciones con una cinta métrica Bellota ® de 30 m y los trazados se han reflejado sobre cartografía de Google Earth ®, según se muestra en la Figura 8.

Figura 8. Hitos principales de la coracha de Comares. Punto 1, fuente Gorda. Punto 2, baluarte. Punto 3, torre 1. Punto 4, torre 2. Punto 5, entrada túnel. Punto 6, salida túnel. Punto 7, final vereda. Punto 8, fin camino ferrata. Fuente: Cartografía urbana vectorial 1:1000. 2006. Núcleos. Puntos y resaltado de la de la coracha elaboración propia. Información más detallada en Anexo.

3. RESULTADOS

3.1. Las fuentes

Ambos manantiales (fuentes Gorda y Delgá) están situados a cada lado del arroyo de la fuente Delgada, con un desnivel entre ellos de 33 metros. La más alejada de la villa de Comares es la fuente Delgá, a 593 metros de altitud en dirección oeste, mientras que la Gorda está a 626 metros de altitud y se encuentra a solo 8 metros del que hemos denominado baluarte, un bastión defensivo que sobresale entre dos dientes de sierra y donde se inician las estructuras murarias que se conservan, y que parecen orientadas al objetivo fundamental de defender el bien imprescindible del agua potable (Figura 9).

Figura 9. Vista de la fuente Gorda e inicio de la coracha. Imagen y elaboración propia.

Se puede entender la importancia de estos dos manaderos al considerar que el primer proyecto para el aporte de agua a la población, realizado en 1917 (Díaz Petersen, Brioso Raggio, 1916) y que no llegó a ejecutarse, contemplaba conectar las aguas de ambas fuentes a un depósito a construir junto a la fuente Delgá.

El primer abastecimiento se realizó en 1938 desde la fuente Delgá mediante un sistema de tuberías que todavía se puede distinguir pues atraviesa la torre 2 y el resto de la coracha superior.,

A finales de los años sesenta se construyeron dos depósitos, uno en la base del pueblo y otro arriba, y se tendió la actual red de tuberías para llevar agua a las fuentes públicas desde la fuente Delgá, que en 1987 aportaba un caudal de 12 litros/minuto, y desde la fuente Gorda, que aportaba 25 litros/minuto. Posteriormente, el incremento en la demanda de agua ha exigido nuevas captaciones y depósitos.

3.2. La coracha

En la investigación que se presenta se han identificado tres elementos principales: un bastión amurallado, un tramo inferior con dos torres y un tramo superior que llegaría hasta la muralla de la villa en un punto intermedio entre la puerta del Agua y la torre de la Tahonilla.

3.2.1. Baluarte amurallado (lat. 36.850251, long. -4.249807)

Al norte y el oeste de la fuente Gorda se pueden observar diversos restos de cimientos de construcciones antiguas, pero el primer elemento defensivo conservado, y claramente identificable como tal, se encuentra a 8 metros de la fuente y se ha denominado baluarte por su estructura de bastión defensivo, que se proyecta hacia el exterior y que domina el recurso del agua, y consta de dos estancias contiguas: un resguardo y una plataforma.

El espacio menor y más alejado de la fuente en dirección al este se ha identificado como un resguardo, que aprovecha un espacio semicubierto por un extraplomo de la pared rocosa del cerro, con una longitud de 4,60 m y un ancho de 2 m en su parte más ancha. Entre dos dientes calizos se levantó un grueso muro de mampuestos de una longitud de 6 m y una altura de 5,20 m, del que se mantienen los niveles profundos a pesar del desprendimiento de casi la mitad de su revestimiento externo con una profundidad de 1,60 m. La superficie superior es de forma semiesférica con el suelo de tierra apisonada, y las marcas en el reborde de la pared más al este indican que hubo un muro, configurando lo que pudo haber sido una habitación desde la que ejercer vigilancia de forma protegida, con una superficie de unos 10 m2 que en su momento pudo llegar a alcanzar casi el doble del espacio actual conservado.

El diente rocoso situado más al oeste comunica y parte visualmente el baluarte (Figura 10).

Figura 10. Vista del resguardo y baluarte. Fuente: imagen elaboración propia.

La estancia principal es una plataforma con una superficie plana de unos 140 m2 de forma rectangular adaptada al terreno, con 10,30 m en su parte más ancha. Avanza a partir de un saliente de la pared de roca en dirección a la fuente hasta apoyarse en la cúspide en un nuevo diente calizo, desde el que gira en ángulo de 90º formando lo que visualmente parece una elipse, respecto al farallón rocoso que la cierra por el sur.

La técnica constructiva al exterior es de mampostería intentando seguir el orden de las hiladas y una zona interior de tapial de mampostería de menor tamaño. Este mismo tipo de construcción se aprecia en toda la primera parte de la coracha.

Desde la fuente se ve la parte del bastión orientada al noreste, formada por un lienzo de muro de unos 6,50 metros de altura máxima y una longitud de 14,10 metros, que relaciona las dos grandes rocas mediante potente mampostería, cuya pérdida de parte del revestimiento exterior permite observar que conserva el orden de las hiladas. El elemento de cohesión del mampuesto es una argamasa de barro poco caliza con escasas inclusiones de ladrillo, probablemente debidas a reparaciones puesto que no forman verdugadas regulares. Es posible que tuviese muros recrecidos, pero no se ven rastros de ellos ni se observan signos de colmatación en el interior de la plataforma.

En el extremo noroeste del baluarte hay una zona en caída hacia una hendidura, desde la que se debió de iniciar el camino de subida de la coracha inferior. Los desprendimientos y la erosión han hecho desaparecer una parte del muro y arrastrado los rellenos que conformaban ese extremo de la plataforma, produciendo un tramo de unos 13 metros de desconexión. No obstante, aún se pueden observar restos de los cimientos de dicho muro, y su entronque con otros dientes rocosos al inicio de lo que era el camino inferior de la coracha (Figura 11).

Figura 11. Restos de los cimientos del muro del bastión en el extremo oeste de la plataforma. Fuente: imagen elaboración propia.

3.2.2. Tramo inferior de la coracha

Partiendo de la plataforma se iniciaba un camino en sentido EO paralelo al farallón rocoso y apoyado en él, de 70 m de longitud y 2,5 metros de ancho, protegido por un muro cuya cimentación se conserva en varios tramos hasta una primera torre, en un ascenso desde los 642 m del suelo de la plataforma hasta los 661 m, con una fuerte inclinación que sugiere que contaría con escalones y no solo con la rampa que se observa parcialmente en la actualidad Figura 12).

Figura 12. Vista del inicio de la coracha inferior y de la torre 1. Fuente: imagen elaboración propia.

La primera torre (torre I: lat. 36.850155, long. -4.249942), levantada con mampuestos, avanza sobre el muro y tiene planta ultrasemicircular, con las mismas características constructivas que el resto de la fortificación. Su diámetro, de unos 3,3 metros, sobresale sobre los 2,6 m del ancho del camino, mientras por su cara norte conserva 4,5 m de altura, aunque apenas resalta sobre el camino por su parte superior, que ha perdido la mampostería de cubierta y solo se distingue parte del relleno de tapial.

El pasillo fortificado por el muro de defensa, construido con mampostería pequeña y cohesionado por una argamasa poco caliza, continúa ascendiendo en paralelo al farallón rocoso, en una anchura máxima de unos 2-3 metros, ya con menor inclinación puesto que apenas salva 3 metros de desnivel entre la torre I y la torre II. El desprendimiento de un trozo del muro debido a la erosión del terreno en la zona intermedia lo convierte en dificultoso de pasar, y solo se percibe la cimentación en la zona interna junto a la pared rocosa (Figura 13).

Figura 13. Vista de la coracha inferior y torre 2. Fuente: imagen elaboración propia.

La segunda torre (torre II: lat. 36.849858, long. -4.250313) está a 34 metros de la primera torre. Se trata de una estructura rectangular, muy deteriorada por la erosión y por los destrozos de la colocación de la tubería de acometida de agua al pueblo. De similares medidas que la anterior, su estructura es de tapial de mampostería, que conserva unos 5 m de altura por su parte exterior y 0,5 m sobre el camino.

La estructura de la pared rocosa hace imposible continuar hacia el oeste, por lo que la coracha tenía que cambiar de sentido en ángulo recto y superar un desnivel de 9 m hasta volver a acercarse al farallón, en un tramo de 9,10 m de longitud cercano al 45 % de inclinación, en cuyo lado derecho se distingue el cierre con mampuestos de algunas grietas entre las rocas, probablemente para hacer estanca la coracha e impedir el acceso desde el exterior (Figura 14).

Figura 14. Torre 2. Fuente: imagen elaboración propia.

3.2.3. Tramo superior de la coracha

El sector final lo constituye una senda de unos 50 metros de largo que salva unos 8 m de desnivel. Esta parte del camino aprovecha una grieta natural del terreno para atravesar una zona rocosa mediante un túnel (punto entrada: lat. 36.849807, long. -4.250236) (punto salida: lat. 36.849869, long. -4.2590137) de 6 m de largo y 0,80 m de ancho en su parte más angosta, además de un paso que actualmente no supera los 0,65 m de altura a causa de la colmatación con cascotes por las obras realizadas en 1938 para pasar una tubería de hierro8 (Figura 15).

Figura 15. Coracha superior. Túnel y tubería de agua. Fuente: imagen elaboración propia.

En este tramo, el camino de la coracha va ascendiendo en paralelo a la que era la parte exterior de la línea norte de muralla de Comares, de forma que la pared rocosa vertical que limita el camino inferior sustenta el otro camino que va por arriba en dirección opuesta, pero ascendiendo continuamente. En su parte exterior muestra un enorme desnivel infranqueable (aprovechado por una de las vías ferratas), por lo que no se percibe resto murario alguno. Antes de salir a las cercanías del actual acceso a la tirolina y las vías ferratas (lat. 36.850030, long. -4.249790), el camino tiene que superar una pequeña dificultad rocosa de 3,5 m de desnivel, que en su momento estaría corregida con escalones.

Este último tramo no necesitaba obras de protección pues estaba suficientemente a salvo por su inaccesibilidad desde cualquier otra zona que no fuera siguiendo el propio camino y se incorporaba intramuros en una zona intermedia (lat. 36.849812, long. -4.249535, 702 m.h.), entre la torre de la Tahonilla y la puerta del Agua (Figura 16).

Figura 16. Coracha superior: sendero a la salida del túnel. Fuente: imagen elaboración propia.

4. DISCUSIÓN

La enorme dificultad del espacio ocupado por una estructura elaborada con materiales pobres y deleznables, característicos del mundo andalusí, ha condicionado su escasa conservación y, por consiguiente, que haya pasado desapercibida y solo detectable como un resto aislado de difícil interpretación.

A partir del consenso bibliográfico y los restos conservados y estudiados, se puede afirmar que hay dos elementos funcionales imprescindibles para caracterizar a una coracha: la comunicación y la fortificación, y la gran variabilidad en la combinación de elementos defensivos siempre se supedita al objetivo prioritario de la accesibilidad y la seguridad.

Un elemento defensivo frecuente en las corachas es la existencia de una torre final, muy diferente a una barbacana que, aunque también es un torreón unido por un muro a la fortificación principal, tenía la función defensiva de vigilar los muros laterales y no la de comunicar a los defensores con el objetivo valioso a defender. El castillo de Comares (no el recinto de la villa) tuvo una barbacana, que se menciona en la valoración que se hizo de la fortaleza en 1513: “un lienzo de adarve que se iniciaba en el corral de las gallinas y llegaba a la torre del espolón” (Franco Silva, 2009: 253).

Cuando en 2010 se construyó en la abrupta cara norte de Comares, llamada Tajo de la fuente Gorda, una vía ferrata de recorrido vertical, se advirtieron los restos de una plataforma amurallada por encima de la fuente Gorda. Esto apoyó la señalización, el cambio de nombre y el uso senderista de un camino en dirección NE.: el camino de la Aguada (IECA., Callejero Unificado de Andalucía, 2024), del que se tienen noticias al menos desde época medieval, que permitía acarrear el agua desde la fuente Gorda y Delgá hasta la puerta del Agua en el pueblo (Bejarano Robles, Vallvé Bermejo 1974: 7, Téllez Laguna, 1987: 50). La industria turística lo ha puesto en valor, con distintas terrazas de salida para cada una de las tres vías ferrata y una tirolina 9, señalizándose como “Camino de la Coracha”, posiblemente como resultado de una conversación con un técnico en las primeras aproximaciones de esta investigación.

La identificación como elemento defensivo medieval de esta plataforma amurallada, y el nombre de coracha que menciona la cartelería turística del pueblo, en relación a la fortificación inferior junto a la fuente, llevó a establecer la hipótesis de que el baluarte en sí mismo era una coracha que protegía el acceso del enemigo a la fuente Gorda: (Ortega López, 2021: 64), pero la ausencia del elemento de comunicación para el desplazamiento la identificaría como una torre o bastión defensivo aislado, nunca como una coracha (Figura 17).

Figura 17. Vista general de la coracha de Comares. Fuente: imagen elaboración propia.

Por otra parte, el camino de los aguadores no tiene rastros de unos muros de protección cuya construcción habría demandado importantes recursos y cuya existencia habría quedado reflejada en los Repartimientos.

Se hace necesario destacar que la cada vez más frecuente utilización de términos y topónimos históricos descontextualizados en campañas de promoción turística o comercial, podría llegar a convertirse en una fuente de distorsión y tergiversación de la historia que perjudicara gravemente el patrimonio histórico y la cultura colectiva.

5. CONCLUSIONES

Parece probable que el camino actualmente denominado de la coracha de Comares fuera un sendero antiguo, al menos de época medieval, mencionado en los documentos posteriores a la conquista como “camino de los aguadores”, que ascendía sin protección desde las fuentes Gorda y Delgá hasta la puerta de Agua de Hiṣn Qumãriš, y que consta como camino de la Aguada incluso en la cartografía actual. Este sendero, desprotegido y accesible, va ascendiendo en zigzag en una pendiente no muy acusada y escalonada a tramos, que terminaría en la puerta del Agua y se utilizaría en época de paz.

En época de ataques y algaradas sería necesario asegurar el acceso al agua, y esa sería la función del camino de la Coracha que se presenta en este artículo, mucho más incómodo, pero más seguro y protegido. Tras la conquista cristiana fue cayendo en desuso, en el olvido y el deterioro, hasta que a mediados del siglo XX se utilizó en parte para permitir el paso de una tubería desde la fuente Delgá al núcleo urbano.

En conclusión, la coracha de Comares era un camino protegido por una muralla y dos torres que ascendía primero hacia el este y luego por encima hacia el oeste por un camino en paralelo y un túnel que bordeaban el acantilado rocoso hasta llegar a la muralla que protegía la villa.

La plataforma fortificada, que forma parte de lo que se ha denominado baluarte y se conserva por encima de la fuente Gorda, sería el equivalente a la torre final de otras corachas.

CONTRIBUCIÓN DE AUTORÍA

Ambos autores han ideado de manera conjunta el diseño y contenidos de la investigación. Asimismo, ambos han ido trabajando de manera continua y permanente en la búsqueda bibliográfica, redacción del texto y en la revisión del manuscrito.

FINANCIACIÓN

La presente investigación se ha desarrollado sin vinculación a ningún proyecto financiado con fondos públicos o privados.

CONFLICTO DE INTERESES

Los autores de este trabajo declaran que no existe ningún tipo de conflicto de intereses.

FUENTES DOCUMENTALES

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ANEXO (VÉASE FIGURA 8)

Puntos

Lugar

Altura

Distancia

Punto 1

Fuente Gorda

625,7 m

0 m

Punto 2

Baluarte

641,8 m

8 m

Punto 3

Torre 1

661,3 m

15 m

Punto 4

Torre 2

663,5 m

52 m

Punto 5

Entrada túnel

675,0 m

8 m

Punto 6

Salida túnel

675,8 m

12 m

Punto 7

Final Vereda

682,5 m

39 m

Punto 8

Fin camino ferrata

702,0 m

54 m

Recorrido coracha

   

180 m

Punto 1:

EPSG:4258: [-4.249691,36.850408,625.657]

EPSG:25830: [388587.45,4079006.57,625.657]

Punto 2:

EPSG:4258: [-4.249807,36.850251,641.768]

EPSG:25830: [388576.89,4078989.37,641.768]

Punto 3:

EPSG:4258: [-4.249942,36.850155,661.342]

EPSG:25830: [388564.70,4078978.86,661.342]

Punto 4:

EPSG:4258: [-4.250313,36.849858,663.53]

EPSG:25830: [388531.17,4078946.34,663.53]

Punto 5:

EPSG:4258: [-4.250236,36.849807,682.189]

EPSG:25830: [388537.98,4078940.54,682.189]

Punto 6:

EPSG:4258: [-4.250137,36.849869,675.76]

EPSG:25830: [388546.87,4078947.28,675.76]

Punto 7:

EPSG:4258: [-4.249790,36.850030,682.527]

EPSG:25830: [388578.10,4078964.78,682.527]

Punto 8:

EPSG:4258: [-4.249535,36.849812,701.968]

EPSG:25830: [388600.55,4078940.29,701.968]

_______________________________

1 Investigador independiente. Licenciado en Historia, Arqueólogo, cagozalbes@hotmail.com. https://orcid.org/0009-0000-7121-0206. Dirección postal: Diego Vázquez Otero, n.º 3, 5º-J. Málaga. C.P. 29007.

2 Investigador independiente. Doctor. Médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública. Epidemiólogo. https://orcid.org/0000-0001-6449-6939. Av. Jábega, n.º 44. La Cala del Moral. Rincón de la Victoria (Málaga). C.P. 2970.

3 Hiṣn (ḥuṣūn, en plural): Castillo. En la primera época de la conquista se estructuraban como centros para la defensa y control de un territorio.

4 Hiṣn (ḥuṣūn, in the plural): Castle. In the first period of the conquest they were structured as centres for the defence and control of a territory.

5 La administración andalusí se organizaba en coras (kūrah) que integraban varias medinas (madīna) o ciudades que, a su vez, comprendían varios ḥuṣūn. Asimismo, el hiṣn contaba con diversas alquerías (al-qarya), que eran la estructura territorial más pequeña. En época nazarí la taha (ṭáʿa) era una institución de tipo militar que controlaba varios ḥuṣūn.

6 Fuentes del Caño Seco (de la Alquería); del Manantial; de la Corta; del Aljibe; Gorda; Delgá; de la Teja; La Sarna y manantial Reborar en https://www.conocetusfuentes.com/home.php. Habría que añadir la fuente del Pilar, la fuente-aljibe Mañuña y fuente-mina de La Pascuala.

7 Web del Área de Cultura del Ayuntamiento. https://culturacartama.es/puntos/1-5-la-fortaleza-nazari/1-5-2-la-torre-del-agua/

8 La documentación de Confederación Hidrográfica del Sur cita textualmente: “Túnel existente que se utilizó para el emplazamiento de la tubería”. (Gómez López, 1938)

9 https://www.turismocomares.es/turismo-activo.html