BREVES NOTAS SOBRE LA FRECUENCIA DE USO PERCIBIDA DE LOS ADVERBIOS TIPO CADJ EN EL ESPAÑOL DE ANDALUCÍA ORIENTAL

BRIEF NOTES ON THE PERCEIVED FREQUENCY OF USE OF CADJ ADVERB TYPE IN EASTERN ANDALUSIAN SPANISH

David Porcel Bueno

Universidad de Granada

daporbue@ugr.es

RESUMEN

El estudio presenta una investigación dialectológica sobre la frecuencia de uso percibida de 38 adverbios preposicionales (P+Adj) en cuatro localidades de Granada –Darro, Deifontes, Diezma y Purullena– pertenecientes al habla de los Montes Orientales. Enmarcado en el proyecto The Third Way: Prepositional adverbials from Latin to Romance, su objetivo principal es analizar la frecuencia de uso percibida de los adverbios Tipo CAdj tanto panrrománicos como dialectales, considerando variables sociolingüísticas como la edad y el género de los hablantes. La metodología se basa en 13 entrevistas semidirigidas realizadas a 26 informantes (hombres y mujeres, divididos en dos grupos de edad), en las que se evaluó la frecuencia percibida de cada adverbio mediante un cuestionario lingüístico. Los datos se analizaron mediante un modelo de frecuencia adaptado del método de Barlow y un ensayo de Bernoulli. Los resultados muestran un uso frecuente de la mayoría de los adverbios, especialmente los panrománicos, mientras que las formas dialectales presentan un retroceso entre los hablantes jóvenes.

Palabras clave: dialectología, frecuencia percibida, adverbios, locuciones adverbiales, español de Granada.

ABSTRACT

The study presents dialectological research on the perceived frequency of use of 38 prepositional adverbs (P+Adj) in four locations in Granada –Darro, Deifontes, Diezma and Purullena– belonging to Los Montes Orientales dialect. Part of the project The Third Way: Prepositional adverbials from Latin to Romance, its main objective is to analyse the perceived frequency of use of both pan-Romance and dialectal CAdj adverbs type, considering sociolinguistic variables such as the age and gender of the speakers. The methodology is based on 13 semi-structured interviews conducted with 26 informants (men and women, divided into two age groups), in which the perceived frequency of each adverb was evaluated using a linguistic questionnaire. The data were analysed using a frequency model adapted from Barlow's method and a Bernoulli trial. The results show frequent use of most adverbs, especially pan-Romance ones, while dialectal forms are in decline among young speakers.

Keywords: Dialectology, Perceived Frequency, Adverbs, Adverbial Phrases, Spanish from Granada.

DOI: https://doi.org/10.17651/rilex.8.3.10029

1. Introducción

La investigación dialectológica que presentamos a continuación es el resultado de un trabajo de campo realizado en Darro, Deifontes, Diezma y Purullena, cuatro pueblos de la provincia de Granada (Andalucía) que actualmente forman parte de dos regiones administrativas diferentes, la de Guadix y la de Los Montes Orientales, pero que sin embargo pertenecen a una misma variedad lingüística: el habla de los Montes Orientales (Rodríguez Titos, 1996). El principal objetivo ha sido determinar la frecuencia de uso percibida de 38 adverbios formados por una preposición y un adjetivo (P+Adj).

La investigación se ha desarrollado dentro del proyecto The Third Way: Prepositional adverbials from Latin to Romance, cuyo cometido más acuciante no ha sido otro que rastrear la continuidad de este patrón en la diacronía latín-romance y, al tiempo que examinar su vigencia en los dialectos románicos (primarios y secundarios) contemporáneos. Con respecto a esto último, cabe decir que se ha realizado el trabajo de campo en siete puntos de investigación: Brasil (Salvador de Bahía), Canadá (Quebec), Italia (Campania), México (Aguascalientes y Xalapa), Rumania (Banat) y España (Andalucía).

Según la tipología empleada en dicho proyecto (Hummel, 2024; Hummel, Koch, Porcel & Wisner, en prensa), los adverbios preposicionales pertenecen al Tipo C. El Tipo C (“correr con rapidez”) coexiste con el Tipo A, los adjetivos adverbiales (“correr rápido”) y con el Tipo B, los adverbios con sufijo (“correr rápidamente”). Con respecto a la primera tipología, los adverbios Tipo C se subdividen teniendo en cuenta su base léxica: adverbios de Tipo CAdj (< adjetivo: “saber de seguro”) y adverbios de Tipo CSus (< sustantivo: “saber con seguridad”).

En este trabajo se analizará la frecuencia percibida de 25 esquemas P+Adj que son en buena medida panrromances y que han sido analizados de manera conjunta en el marco del proyecto The Third Way: Prepositional adverbials from Latin to Romance1, y 13 esquemas P+Adj alejados de la norma estándar del español que son de uso frecuente en el habla de Los Montes Orientales (ej. a lo basto, de normal).

Aunque esta variedad del español de Andalucía presenta características comunes a otras zonas rurales de la provincia de Granada existen determinados rasgos lingüísticos que singularizan al español de Los Montes Orientales (Rodríguez Titos, 1996, pp. 38-40). Con respecto a la morfología, destaca la presencia de algunas palabras que añaden prefijos por ultracorrección (desinquieto, desapartar, desanchar, etc.), así como la regulación analógica de formas verbales irregulares (andé / anduve, cojiera / cupiera, me distraí / me distraje, semos / somos, mantení / mantuve, trajieron / trajeron, etc.) y algunos cambios con respecto a la concordancia de género que son significativos (la pus, la pringue, la basta, etc.).

Precisamente en relación con el sistema adverbial, cabe destacar la presencia de adverbios simples o complejos que actualmente están en desuso en español estándar o que un incluso aparecen marcados en el DLE como “vulgarismos”, tal es el caso de de contino, asín, anigual, apriesa, etc. A tenor de los datos que nos ofrece el Corpus del Diccionario histórico de la lengua española (RAE, 2013), es evidente que nos encontramos ante usos adverbiales que han pervivido en esta variedad a través del continuum oral:

1) Quiere dezir, este mesclamento o bolvimiento que el malo anda de contino rebolviendo mal donde ay bien (Juan Rodríguez del Padrón, Bursario, 1450);

2) Et qual qujere que de presón se clamare et asín como es dicho prouarlo pudiere, coja las calonias de la presón (Anónimo, Fuero de Teruel, c 1300);

3) Et enbió el rey apriesa por el religioso, et traxiérongelo, et mandóle que escantase a su fijo (Anónimo, Calila e Dimna, 1251).

4) A la puerta de un rico avariento / llegó Jesucristo y lismona pidió; / anigual de darle la limosna / los perros que había se los achuchó (Anónimo, A la puerta de un rico avariento. Campanilleros, 1899).

También es frecuente el uso de adverbios Tipo B que son prácticamente desconocidos en español estándar: tasámente (‘efectivamente’), talmente (‘exactamente’), etc. Por lo que respecta a los adverbios Tipo CSus, hay que decir que su uso es bastante frecuente, aunque no estamos en condiciones de poder afirmar que se trate de esquemas adverbiales genuinamente andaluces, ya que quizá también se documentan en otras variedades del español europeo o americano: a trochimoche (‘de cualquier manera’, ‘sin control’), de golpe y zumbío (‘de pronto’, ‘bruscamente’), a rastrabarriga (‘arrastrándose la barriga por el suelo’), en revoleo (‘desordenadamente’), de teque (‘bien vestido’), al respective (‘al respecto’), a sorbo callao (‘en secreto’), etc.

Otros rasgos sintácticos interesantes serían la agrupación de las preposiciones de a por como en el ejemplo, “Vengo de a por leche”, y la de las preposiciones de con, como en “Se separó de con su mujer”. También son frecuentes los reforzamientos pleonásticos del tipo subir para arriba, bajar para abajo, entrar para dentro o salir para fuera, entre otras redundancias de uso más restringido (“María, anda ve y le dices a Juan que venga”; “Antonio estaba viendo a ver si pasaba el tren”; “¡Niño, párate parao de una vez!”, etc.).

Con función intensificadora tenemos algunas unidades fraseológicas como la expresión que pa qué (‘no sabes cuánto’), también algunos recursos específicos para intensificar, aumentar o enfatizar, como los adjetivos hiperbólicos negro (“Cayó un nevazo negro”; “Tiene un resfriado negro”), perdido/a (“Marta está tísica perdía”; “Juanito está enfermo perdío”) o muy aseado (“Hacía un calor mu aseao”; “Le dio un golpe mu aseao”), entre otros2.

Tras un breve repaso por el estado de la cuestión en torno a la investigación de los adverbios Tipo C en el español de Andalucía (apartado 2), detallamos el marco teórico del que parte este trabajo (apartado 3) y ofrecemos algunas consideraciones metodológicas en torno a la cuestión de la frecuencia percibida (apartado 3), la cual será ampliamente analizada teniendo en cuanta como variables la edad y el género de los informantes (apartado 4). Finalmente, ofreceremos unas breves conclusiones al respecto (apartado 5).

2. Estado De La Cuestión Y Marco Teórico

Por lo que respecta a los adverbios Tipo CAdj, objeto de estudio de este trabajo, hay que decir que apenas existen investigaciones que den cuenta de su vitalidad actual, ya no solo en relación con esta particular variedad granadina, sino en lo que atañe al conjunto del español hablado en Andalucía. Incluso dentro de un ámbito tan prolífico en las últimas décadas como es el de la fraseología del español, los estudios sistemáticos de dialectología fraseológica o fraseología regional siguen siendo poco frecuentes (González Aguiar, 2007).

Un trabajo pionero dentro de este ámbito de estudio es el de Hernández (1992) en el que se estudian algunas locuciones adverbiales en el habla culta de Sevilla (aunque ninguna de ellas sigue el patrón P+Adj). Más recientemente, Castillo Carballo (2020) también se ha ocupado de estudiar el empleo de locuciones en el español coloquial hablado en Sevilla, llegando a la conclusión de que su uso “tiene una finalidad distensiva del discurso” y que no son tan habituales como se pensaba (2020, p. 48). A través de 18 entrevistas integradas en el corpus PRESEA-Granada, Sosinski (2012) analizó el uso de locuciones adverbiales en el español hablado en la ciudad de Granada. En su estudio concluyó que de las 7,9 unidades fraseológicas por cada mil palabras que aparecen en este corpus, son precisamente las locuciones adverbiales las que tienen una frecuencia de aparición más alta: 2,4 por cada mil palabras (aunque solo un número reducido se corresponde con P+Adj). La mayoría de estos esquemas adverbiales se caracterizan por no tener carácter idiomático y por ser utilizados también en el español estándar. Esta misma metodología de análisis (tomando como base el corpus PRESEA-Granada) ha sido utilizada más recientemente para analizar la variación fraseoléxica entre tal vez, a lo mejor y el adverbio simple quizá(s) (Sosinski, 2021, pp. 340-341).

A diferencia de lo que sucede en otras variedades del español, los principales repertorios léxicos del andaluz priorizan el léxico frente a cualquier otro esquema pluriverbal. Aunque Castillo Carballo (2004) señala que una de las características del español hablado en Andalucía es el uso de locuciones adverbiales, su análisis del Tesoro léxico de las hablas andaluzas (Alvar Ezquerra, 2000) reveló que apenas se documentan 141 entradas con la marca “loc. adv.” de las cuales solo tres son claramente adverbios Tipo CAdj: a la desbocada, a empañadas y de/en seguidita. Por los que respecta al Vocabulario Andaluz de Alcalá Venceslada (1980), no aparece ningún esquema adverbial. Por otro lado, de los 3447 regionalismos del español de España que aparecen en el DLE solo 46 son fraseologismos dialectales (González Aguiar, 2007, p. 236). Con relación a los P+Adj, este importante diccionario del español solo considera el esquema con despacio como una forma usada mayormente en Andalucía y en algunos lugares de América, como equivalente a con lentitud o con detenimiento.

Es evidente que en el caso andaluz no contamos con el auxilio de la lexicografía para establecer, a priori, una nómina de P+Adj que podríamos considerar genuinos de las distintas hablas andaluzas, o al menos, de uso frecuente en estas.

Por lo que respecta a la frecuencia de uso percibida y otras reflexiones que los propios informantes hacen sobre determinados aspectos de su variedad lingüística son importantes para analizar los principales factores que influyen en el cambio lingüístico. Cramer (2016) ha demostrado que esta percepción que los hablantes tienen sobre sus usos lingüísticos pueden proporcionar importantes conocimientos sobre la variación dialectal, más allá de los datos de producción (en los estudios de dialectología perceptiva, la atención se centra normalmente en cómo los no lingüistas perciben la variación dialectal, no en cómo la producen). Lo que se ha observado al comparar los resultados de los estudios de percepción y producción, es que las dos líneas (dialectos percibidos y límites dialectales basados en datos de producción) no siempre son coincidentes (Benson, 2003).

Desde el punto de vista terminológico, partimos de la concepción de Coseriu (1981, p. 14) sobre los llamados dialectos secundarios, es decir, aquellos dialectos surgidos dentro de una lengua común estándar. Desde esta perspectiva, el español de Andalucía es, fundamentalmente, un dialecto (mejor dicho, un conjunto de dialectos) de la lengua española común (es decir, del castellano en cuanto lengua común). El concepto de “dialecto” solo estaría subordinado al concepto de “lengua histórica o idioma”, es decir, la lengua reconocida históricamente como tal por sus propios hablantes y por los hablantes de otras lenguas.

Todos los dialectos del español de Andalucía son sustancialmente formas de la lengua española común, es decir, que son dialectos secundarios. Por otra parte, en Andalucía también hay diferencias diatópicas significativas en el plano de la lengua “ejemplar” (el habla culta de Sevilla y su influencia en determinadas zonas de la Andalucía occidental, por ejemplo), es decir, que puede haber también dialectos terciarios (Coseriu, 1981, p. 11).

3. Metodología

El trabajo de campo se ha llevado a cabo a través de entrevistas semidirigidas en las cuales se aplica un cuestionario lingüístico normalizado. Es sabido que la entrevista semidirigida condiciona en cierta medida los resultados ya que los informantes, por mucho que acepten el procedimiento como una interacción espontánea, saben que están siendo observados (esto se acentúa más con los informantes que pertenecen a un sociolecto alto). Así pues, el corpus está constituido por 13 entrevistas realizadas respectivamente en Deifontes, Diezma, Darro y Purullena, pueblos perteneces actualmente a las regiones administrativas de Guadix y Los Montes Orientales, al norte de la provincia de Granada, pero que comparten la misma variedad lingüística. Cada entrevista duró una media de 2 horas y 45 minutos, aproximadamente. En cada entrevista participaron simultáneamente dos informantes que interactuaron con el investigador que hacía de interlocutor y que era competente en dicha variedad dialectal. Las entrevistas se hicieron en contextos naturales, es decir, en la propia casa de los informantes, teniendo en cuenta algunos rasgos que caracterizan la conversación coloquial (Briz, 1995, pp. 30-35): relación de igualdad entre los participantes, relación vivencial de proximidad, marco de interacción familiar y temática no especializada.

En este trabajo analizaremos únicamente el bloque B del cuestionario, donde se analiza la frecuencia relativa de los P+Adj según la percepción de los propios informantes. La pregunta B1, ¿Les parece una expresión frecuente?, ofrece cuatro posibles respuestas: muy frecuente / frecuente / poco frecuente / no sé. A través de esta pregunta no solo podemos conocer el reconocimiento individual de los P+Adj sino también su arraigo e influencia en esta zona dialectal. Como sucede con otras variedades del español hablado en Andalucía, cuando un P+Adj dialectal se considera poco frecuente puede significar que su uso está restringido por la norma. En todo momento hemos intentado equilibrar el número de mujeres y de hombres (13+13), y hemos establecido dos franjas de edad: a) de 18 a 45 y b) de 46 en adelante.

La base empírica de nuestra investigación está formada, por un lado, por 25 adverbios Tipo CAdj panrománicos: en breve, a ciegas, por las buenas, de fijo, de cierto, de continuo, a derechas, en especial, en extremo, en grueso, de improviso, de largo, a la ligera, de pleno, de lleno, a secas, de ordinario, de seguro, en serio, de veras, a la brava, en corto, de malas, de diario y de seguido). Esta lista se amplía con 13 esquemas que podríamos considerar característicos de esta variedad andaluza y de los que no se hace eco el español estándar: de normal, a la presente, a lo menos, a lo basto, de tapadillo, al parejo, en contado, de segundas, de asomada, a las tantas, a lo tonto, a lo primero y por pocas.

Aunque la prueba de Fisher puede aplicarse a muestras pequeñas, el proyecto The Third Way: Prepositional adverbials from Latin to Romance desarrolló un método específico basado en la frecuencia implementado por Wissner y Roy (en prensa). Este método combina un ensayo de Bernoulli con una adaptación del método de Barlow para estimar las proporciones reales y su incertidumbre en la población original. Constituye una herramienta fiable para describir tendencias lingüísticamente relevantes, teniendo en cuenta las particularidades de cada dialecto analizado.

4. Análisis de la frecuencia de uso percibida de los adverbios Tipo CAdj

4.1. Frecuencia general percibida

Como hemos señalado anteriormente, la pregunta B1 de nuestro cuestionario analiza la frecuencia relativa de los P+Adj teniendo en cuenta la percepción que tienen los propios hablantes. La Gráfica 1 muestra los resultados de la frecuencia general percibida (sin distinción por género o edad) obtenidos para las formas panromances y para las formas dialectales.

GRÁFICA 1. Frecuencia general percibida.

Ningún P+Adj es considerado por los informantes como desconocido, tan solo 12 de ellos (9 panromances y 3 dialectales) son considerados poco frecuentes y el resto, frecuentes o muy frecuentes. Los P+Adj menos frecuentes son de fijo, en grueso, de ordinario y a la brava. A tenor de las respuestas que los informantes ofrecieron en otras partes de la entrevista podemos determinar que en el caso de de fijo hay una concurrencia con el adjetivo adverbial fijo (Tipo A) que en esta variedad es preponderante (“Voy a verte fijo esta tarde”; (“Fijo que se me cae la bandeja llena de vasos”). El esquema a la brava es de uso minoritario, ya que la variante en plural a las bravas es la preponderante. Con respecto a en grueso, solo opera dentro de la locución verbal cortar [algo] en grueso. Según los comentarios de algunos informantes, el P+Adj de ordinario parece una forma culta, siendo la alternativa más común de diario. También hay una correspondencia entre los P+Adj menos frecuentes y los que son parcialmente conocidos (de cierto, en extremo, de pleno, de ordinario, de veras, en corto, a la presente, a lo menos y de asomada) y entre los que presentan una frecuencia percibida muy frecuente y son muy bien conocidos por los hablantes de esta variedad (en breve, a ciegas, por las buenas, de continuo, a derechas, en especial, de largo, a la ligera, de lleno, a secas, en serio, de veras, de malas, de seguido, de normal, de tapadillo, a lo basto, al parejo, en contado, de segundas, a lo tonto y por pocas).

4.2. Frecuencia percibida según la variable de la edad

Cuando introducimos el factor edad las diferencias entre ambos grupos son más notables como muestra la Gráfica 2 (en negro, el grupo de los mayores, y en gris, el de los jóvenes).

GRÁFICA 2. Frecuencia general percibida (según la variable edad).

El grupo de los más jóvenes considera poco frecuente de cierto, de continuo, de seguro y en corto, con relación a las formas panromances, y a la presente, a lo menos, de asomada y a lo primero, en las dialectales. Con relación a estas últimas, cabe decir que algunos P+Adj que se alejan de la norma estándar están en claro retroceso entre los informantes más jóvenes, mientras que siguen presentando un uso frecuente entre los de mayor edad. Con respecto a en corto, solo opera dentro de la locución verbal atar [a alguien] en corto, con el sentido figurado de ‘limitar su libertad o su voluntad de hacer algo’. Es una locución que actualmente está en desuso, de ahí el desconocimiento de los más jóvenes.

La escasa frecuencia percibida para de cierto y de continuo por el grupo de menor edad representa una novedad. Con respecto a este último PA, la explicación podría estar en la información que nos ofrecen dos personas del grupo de menores de 45 años. El informante n.º 26, de 25 años, dijo “Yo diría, se quejan continuamente” y el informante n.º 5, de 38 años, afirmó “Nosotros aquí decimos continuamente”. Así pues, podríamos pensar que hay una tendencia entre los informantes más jóvenes de nuestra muestra a usar el adverbial Tipo B (continuamente) en lugar del adverbial Tipo C (de continuo).

4.3. Frecuencia percibida según la variable del género

Con respecto a la variable género no hay diferencias significativas. Casi sin excepción, todas las barras de error se superponen como muestra el Gráfico 3 (en negro los hombres y en gris las mujeres).

Gráfico 3. Frecuencia general percibida (según la variable género).

5. Conclusiones

El análisis de la frecuencia percibida ha demostrado que hay una correspondencia entre los P+Adj menos frecuentes y los que son poco conocidos a nivel local: de fijo, en grueso, de ordinario y a la brava. Por otro lado, cuando la frecuencia percibida es alta o muy alta esos P+Adj también suelen ser muy conocidos. En el caso de de continuo parece que hay una tendencia entre los informantes más jóvenes de nuestra muestra que les lleva a sustituir el adverbial Tipo C por un adverbial Tipo B (continuamente). Las formas dialectales son consideradas (en su mayoría) poco frecuentes por parte de los informantes más jóvenes.

La variedad del andaluz oriental que hemos analizado se encuentra inmersa (como otras muchas variedades) en un proceso de nivelación dialectal cuya principal consecuencia es la reducción de la variación adverbial intrínseca en favor de una mayor homogenización con el sistema adverbial del español estándar3. Así pues, el análisis de los P+Adj panrománicos y dialectales evidencia que, al menos en material adverbial, el habla de Los Montes Orientales está inmersa en un proceso (acaso irreversible) de convergencia con el español estándar.

Referencias Bibliográficas

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1 Los dialectos primarios y secundarios que han sido objeto de estudio en dicho proyecto son: el portugués de Bahía, el español de México y de Andalucía, el rumano de Voislova, el italiano de Campania y el francés de Quebec.

2 En el estudio de Rodríguez Titos (1996) ya se pone de manifiesto que existen diferencias entre grupos de edad con respecto al conocimiento del léxico. Según el autor, los jóvenes de finales de los años 90 que vivían en estas zonas rurales ya desconocían palabras relacionadas con la agricultura como chinchanguero, mulo romo, barcinar, biergo, soguero o piojal, entre otras muchas. Esto también sería aplicable a algunos de los rasgos morfosintácticos señalados por el autor.

3 De acuerdo con Hinskens, Auer y Kerswill (2005, p. 11) esta nivelación dialectal hace que “(a) individual dialects more homogeneous; and (b) different dialects more similar and, consequently, diasystems more homogeneous”.