Peña Arce, J. (2021). Los montañesismos del diccionario de la lengua española (1917), de josé alemany y bolufer
RILEX. Revista sobre investigaciones léxicas, 4/II, pp. 63-93.
LOS MONTAÑESISMOS DEL DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA (1917), DE JOSÉ ALEMANY Y BOLUFER
MONTAÑESISMOS IN THE DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA (1917), OF JOSÉ ALEMANY Y BOLUFER
Jaime Peña Arce
Universidad Complutense de Madrid
A la familia Herrero de Andrés, siempre agradecido.
RESUMEN
El objetivo de este artículo es detallar el tratamiento dado al léxico de Cantabria en el Diccionario de la lengua española (1917), de José Alemany y Bolufer. En segundo lugar, trata de determinar las diferencias que existen entre este y los corpus análogos contenidos en diversos repertorios académicos: tanto en el DRAE-1914, fuente principal de la obra de Alemany; como en el DRAE-1925; en el Diccionario manual de 1927; y en el DRAE-1936 (textos revisados por el mencionado lexicógrafo en sus tareas como miembro de número de la Real Academia Española), así como en otros posteriores. Las conclusiones subrayan las novedosas aportaciones de Alemany y su limitada influencia en la lexicografía académica.
Palabras clave: Lexicografía dialectal, montañesismos, José Alemany y Bolufer
ABSTRACT
The aim of this paper is to describe the treatment of the Cantabrian lexicon in José Alemany y Bolufer’s Diccionario de la lengua española (1917). Secondly, it attempts to identify the differences between this dictionary and analogous corpora contained in various Academic dictionaries, including DRAE-1914, which was Alemany’s primary source, as well as DRAE-1925, Diccionario manual (1927) and DRAE-1936 (all of which were revised by the lexicographer in his role as a full member of the Real Academia Española), and several later works. The conclusions highlight Alemany’s innovative contributions and his limited influence on the lexicography of the Real Academia Española.
Keywords: Dialectal lexicography, montañesismos, José Alemany y Bolufer
Recibido: 28-09-2021
Aceptado: 25-10-2021
DOI: https://doi.org/10.17561/rilex.4.2.6643

1. OBJETIVOS, METODOLOGÍA Y ESTADO DE LA CUESTIÓN
El fin que persiguen estas páginas, que se inscriben en los resultados del proyecto de investigación “Biblioteca Virtual de la Filología Española. Fase iv: implementaciones y mejoras, metabúsquedas y gestores bibliográficos (PID2020-112795GB-I00)” es doble. Por un lado, se pretende indagar en el tratamiento cuantitativo y cualitativo dado por el Diccionario de la lengua española (en adelante, DLE-1917) a los montañesismos. Por otro lado, se busca clarificar, en lo que atañe al mencionado corpus léxico, cuáles son las diferencias entre lo consignado en el repertorio de Alemany y lo recogido por las ediciones más cercanas del diccionario académico, tanto la previa (DRAE-1914) como las dos posteriores (DRAE-1925 y DRAE-1936), así como por otras obras de la corporación.
La metodología empleada para la composición de este trabajo de lexicografía descriptiva ha sido sencilla. Tras la definición del concepto de montañesismo –entendido como la voz o acepción propia de las hablas de Cantabria o la que, siendo común al español general, tiene en esa región un significado particular–, se ha realizado una lectura atenta del DLE-1917 y se han comparado los resultados obtenidos con los extraídos por Peña Arce (2019a) de las ediciones del DRAE mencionadas en el párrafo anterior.
La línea de trabajo en la que se inserta esta contribución une dos vías de investigación distintas. En primer lugar, entronca con los intentos de descripción de la obra lexicográfica de Alemany, realizados tanto desde una perspectiva general (Prieto García-Seco, 2007) como centrados en el tratamiento dado por dicho autor a los provincialismos –más concretamente, a los andalucismos (Mendoza Abreu & Palet Plaja, 2007; Torres Martínez, 2013)–. Y, en segundo lugar, enlaza con los estudios que profundizan en los procedimientos de inclusión del léxico montañés en los diccionarios generales del español (Echevarría Isusquiza, 2000, 2001; Peña Arce, 2019a, 2019b, 2019c).
La estructura del presente escrito es la siguiente. En primer lugar, se incluye un capítulo –que es en el que nos encontramos– donde se aclara la finalidad del estudio, se explica cómo se ha llevado a cabo y se presenta su marco teórico. En segundo lugar, y en aras de crear una contextualización adecuada, se dan a conocer someramente los principales hitos vitales de Alemany y Bolufer, al tiempo que se expone su faceta como lexicógrafo y se destacan las principales características de su DLE-1917. El tercer y el cuarto capítulo están dedicados, respectivamente, al estudio macro y microestructural del léxico cántabro recogido en el repertorio de 1917 y a sus diferencias respecto a lo consignado por los diccionarios académicos previos y posteriores. El quinto capítulo incluye unas esquemáticas conclusiones, que dan pie a la enumeración de las referencias bibliográficas aludidas. El trabajo termina con un anexo en el que se ordenan alfabéticamente todos los montañesismos del DLE-1917.
2. JOSÉ ALEMANY Y BOLUFER Y SU DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA (1917)
El periplo vital de José Alemany y Bolufer (1866-1934) está ya bien trazado en la bibliografía existente (Prieto García-Seco, 2007, 2009; Alvar Ezquerra, 2021). Reputado helenista, sanscritista, latinista, arabista, gramático y lexicógrafo, activo desde finales del siglo xix hasta la Segunda República, vio la luz en una numerosa y humilde familia de Cullera (Valencia), dedicada al cultivo del arroz en las orillas del cauce bajo del Júcar. Pese a la precaria situación familiar, y gracias a las becas conseguidas por sus sobresalientes aptitudes para el estudio, consiguió completar con brillantez todas las etapas de su proceso formativo y ganar diversos premios. Tras aprender las primeras letras en su localidad natal, se trasladó en 1878 al seminario de Valencia para cursar los estudios secundarios, que terminó en la localidad de Sueca, más cercana al domicilio familiar y más accesible desde un punto de vista económico. Entre 1886 y 1888, mientras realizaba el servicio militar, se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona, institución en la que empezó su doctorado, que culminó en la Universidad Central de Madrid con un trabajo titulado Las ideas religiosas, políticas y morales de Jenofonte. Solo un año después, en 1891, se hizo con la cátedra de Griego en la Universidad de Granada tras un agrio enfrentamiento con el poeta Ángel Ganivet (1865-1898). Antes de fin del siglo, en 1899, se trasladó a su nueva cátedra en la Universidad Central, en la que permaneció hasta su jubilación. Convertido en uno de los intelectuales de referencia del Madrid del primer tercio del siglo XX, y con una merecida fama como estudioso del griego clásico y del sánscrito, ingresó en la Real Academia Española como miembro de número (sillón S) en 1909 y, en 1925, en la de la Historia. Su calidad humana marcó siempre su devenir profesional e investigador y, pese a la relevancia alcanzada, nunca se olvidó de su patria chica ni de sus paisanos. A este respecto, cabe señalar su providencial mediación ante Alfonso XIII (1886-1941, rey de España entre 1886 y 1931) en pro de los condenados tras los dramáticos Sucesos de Cullera (1911), en los que un grupo de vecinos, opuestos al envío de los quintos a la Guerra del Rif (1911-1927), asesinaron a dos funcionarios públicos; la intervención de nuestro protagonista permitió conmutar las penas capitales de los condenados. Para caracterizar adecuadamente al autor del DLE-1917 solo resta añadir que su creación científica fue tan prolífica que uno de sus hijos siguió publicando trabajos inéditos después de su muerte, acaecida en Madrid en 1934, cuando contaba con 68 años de edad.
El quehacer lexicográfico de Alemany comenzó de la mano de su nombramiento como académico en 1909. Rápidamente, se hizo cargo de la práctica totalidad de las correcciones de la 14.ª edición del DRAE, que vio la luz en 1914; actividad que mantuvo de cara a las siguientes salidas del repertorio académico: el DRAE-1925 y el DRAE-1936, junto con el Diccionario manual de 1927 (Prieto García-Seco, 2007, p. 126). Fue en ese contexto, conseguido ya notable renombre en la actividad, cuando el editor barcelonés Ramón Sopena (1867-1932) le encargó, en 1912, la redacción del futuro Diccionario de la lengua española, que fue llevado a la prensa cinco años después, en 1917 (Prieto García-Seco, 2007, p. 126; Torres Martínez, 2013, p. 43). Según señalaron especialistas como Martínez Camaró (1968, p. 33) o Alvar Ezquerra (2002, p. 367) –observaciones traídas a colación por Torres Martínez (2013, p. 43)–, el DLE-1917 fue el punto de partida de una nueva tradición editorial, tanto en España como en Hispanoamérica, merced a su extraordinaria difusión y popularidad.
Desde una perspectiva macroestructural, el DLE-1917 está compuesto –según las palabras de su propio autor– por 120000 entradas, 40000 más que el DRAE-1914. Estas cifras, a tenor de estudios más recientes, podrían cuestionarse: Alvar Ezquerra (1993, p. 222) defendió que la 14.ª edición del DRAE solo alcanzó los 47000 artículos; por su parte, Garriga Escribano y Rodríguez Ortiz (2007, p. 257) elevaron esta cifra, pero solo hasta las 60 188. Sea como fuere, el repertorio del valenciano, pese a la eliminación de los refranes (Prieto García-Seco 2007, p. 129), se vio enriquecido por la inclusión de voces técnicas (Prieto García-Seco 2007, pp. 130-131), de vocablos coloquiales o “vulgares” (Alemany, 1917, p. V) y, fundamentalmente, de léxico americano. Según Prieto García-Seco (2007, p. 131), las voces y acepciones propias del Nuevo Mundo –que, en palabras del cullerense, representaron 20000 de las 40000 nuevas entradas– fueron extraídas de la obra Americanismos, de Toro y Gisbert, y del Pequeño Larousse Ilustrado. Finalmente, no debe pasarse por alto la reflexión de Alvar Ezquerra (2002, p. 367) sobre un aspecto novedoso de este diccionario: la inclusión de un apéndice gramatical, centrado en la conjugación verbal, y con una intencionalidad eminentemente didáctica.
Microestructuralmente, el DLE-1917 dista poco de su modelo, el DRAE-1914. No obstante, el propio Alemany destaca la mayor brevedad y concisión de los lemas (1917, p. V). Por su parte, Prieto García-Seco incidió en la reducción de las acepciones, sobre todo, de las enciclopédicas, y en la reforma del sistema de remisiones respecto a su antecesor académico (2007, p. 129).
3. LOS MONTAÑESISMOS DEL DLE-1917
En este epígrafe se va a analizar la presencia de montañesismos en el DLE-1917 desde, en un primer momento, la perspectiva de la macroestructura para, acto seguido, comentar diferentes aspectos de la microestructura de los correspondientes artículos lexicográficos: la presencia o ausencia de una propuesta etimológica, las formas de marcación diatópica y los procedimientos empleados para la definición del lema. También se indagará en el origen de los montañesismos incluidos por Alemany en su repertorio. Además, a lo largo de los siguientes subepígrafes, se compararán los resultados obtenidos con los relativos al léxico andaluz, analizado en profundidad por Torres Martínez (2013) dentro del repertorio de nuestro valenciano.
3.1. MACROESTRUCTURA
Desde un punto de vista macroestructural, el corpus de montañesismos contenidos en el DLE-1917 está compuesto por 146 elementos, 110 voces1 y 36 acepciones. Dichos elementos se ordenan de la siguiente manera:
VOCES |
acaldar; acunar; amurriarse; anear; antamilla; antaniella; apurrir; arbejilla; asalareo; aselarse; asubiar; ataje; barrila; bauzado; bengala; busquizal; calumbarse; calumbo; callejo; cambera; caramilleras; chaplear; chipirón; chumpar; coloño; cubijo; daque; engarmarse; ercer; esborregar; escorir; esmuciarse; espurrir; esquilo; galernazo; gañín; garma; garojo; güétago, hornía; implantón; jalar; jeda; jocar; jornía; jujeo; julia; juma; juriacán; juriaco; ladral; lijado, da; lijadura; limosnar; lladral; llosa; lumiaco; magañoso, sa; magosta; manjúa; marza; miagar; mienta; miruella; miruello; mondrego; mosolina; movición; mozada; mule; narvaso; ostrera; pación; para; pejín; pejina; pejino, na; pendio, a; perdones; periquín; perojo; pimplón; piruleta; pispajo; pizco; porredana; quima; rámila; ráspano; rasponera; reboñar; recancaneado, da; resquemor; retinglar; retingle; rezmila; rizón; runfiar; rutar; rute; sextaferia; socarreña; sorrapear; tabona; ¡taday!, tambesco; tochura; trapeo; zapita y zapito. |
ACEPCIONES |
armador; becerra; camba; carro; castro; colodra; cueto; esquilar; gama; garrote; goterial; imprenta; jándalo, la; jibión; llar; macizar; macizo; magaña; majada; maña; mies; pacedero; personal; pinaza; pipiar; portalada; relincho; rodal; sable; sedeña; sutileza, tanque; trapear; trincar; triscar y zuna. |
TABLA 1. Clasificación de los montañesismos en el DLE-1917.
Si tenemos en cuenta las cifras sobre el número total de artículos del DLE-1917 –según el propio Alemany, 120000; 87000, si aceptamos la aportación de Alvar Ezquerra (1993, p. 222) sobre el DRAE-1914; o 100188, según los cálculos estimados por Garriga Escribano y Rodríguez Ortiz (2007, p. 257) para el mismo repertorio–, el porcentaje de entradas de voces y acepciones montañesas es, respectivamente, del 0,12%, del 0,16% o del 0,14%.
Por su parte, el número total de andalucismos del DLE-1917, único corpus provincial estudiado hasta ahora, es de 402 (Torres Martínez, 2013, p. 45); es decir, la presencia de voces y acepciones andaluzas supera en un 177% a la de los montañesismos. Además, si tenemos en cuenta las cifras sobre el número total de artículos del DLE-1917 recogidas en el párrafo anterior, el porcentaje de léxico andaluz sobre el total de entradas del repertorio sería, respectivamente, del 0,33%, del 0,46% y del 0,40%.
3.2. MICROESTRUCTURA
Desde un punto de vista microestructural, los artículos que conforman el corpus de montañesismos presentan una serie de aspectos que merecen ser comentados:
a) Presencia de una propuesta etimológica. Son 67 los artículos del DLE-1917 correspondientes a voces y acepciones de Cantabria que presentan una propuesta etimológica, lo que supone que estas alcanzan al 46% del corpus estudiado en estas páginas. Las entradas en cuyo origen indaga este repertorio son las siguientes:
ENTRADAS CON PROPUESTA ETIMOLÓGICA (67) |
apurrir; arbejilla; armador; asalareo; aselarse; barrila; bauzado; becerra; calumbarse; camba; cambera; caramilleras; carro; castro; chaplear; cubijo; cueto; ercer; espurrir; esquilar; esquilo; galernazo; garojo; garrote; goterial; hornía; implantón; imprenta; jándalo, la; jeda; juriaco; ladral; lijado, da; lijadura; llar; llosa; macizar; macizo; majada; maña; mies; pacedero; pación; para; pejín; pejina; pendio, a; perdones; personal; pimplón; pinaza; pipiar; pizco; reboñar; relincho; rodal; rutar; rute; sable; sedeña; sextaferia; sorrapear; tanque; tochura; trincar; triscar y zuna. |
ENTRADAS SIN PROPUESTA ETIMOLÓGICA (79) |
acaldar; acunar; amurriarse; anear; antamilla; antaniella; asubiar; ataje; bengala; busquizal; calumbo; callejo; chipirón; chumpar; colodra; coloño; daque; engarmarse; esborregar; escorir; esmuciarse; gama; gañín; garma; güétago; jalar; jibión; jocar; jornía; jujeo; julia; juma; juriacán; limosnar; lladral; lumiaco; magaña; magañoso, sa; magosta; manjúa; marza; miagar; mienta; miruella; miruello; mondrego; mosolina; movición; mozada; mule; narvaso; ostrera; pejino, na; periquín; perojo; pimplón; piruleta; pispajo; porredana; portalada; quima; rámila; ráspano; rasponera; recancaneado, da; resquemor; retinglar; retingle; rezmila; rizón; runfiar; socarreña; sutileza; tabona; ¡taday!, tambesco; trapear; trapeo; zapita y zapito. |
b) Formas de marcación diatópica. La identificación geográfica de la voz dentro del corpus de los montañesismos del DLE-1917 se hace de forma abrumadoramente mayoritaria por medio de la abreviatura “prov. Sant.” (provincial de Santander)2, que aparece codificada en los preliminares del diccionario. En concreto, 140 de las voces y acepciones analizadas incluyen esta marca (más del 95% del total); las seis restantes incluyen la información diatópica en el cuerpo de la definición:
ARMADOR. (del lat. armātor, ōrem). m. […] || El que busca y alista marineros para la pesca del bacalao o de la ballena. Ú. esta voz en las costas de Cantabria. || […]
chipirón. En las costas cantábricas, calamar.
jibión. m. […] || En las costas de Cantabria, calamar.
mies. (del lat. messis). f. […] || En las provincias montañesas del norte de España, valles cerrados donde se siembran las mieses. || […]
OSTRERA. f. En las costas del Cantábrico, ostral.
portalada. f. […] || En Santander, portada a modo de puerta de ciudad que tiene en la cerca y frente a la fachada principal del edificio las casas solariegas de la montaña. Es, por lo regular, muy suntuosa.
TABLA 2. Entradas correspondientes a los montañesismos del DLE-1917 con y sin propuesta etimológica.
En los casos de armador y de jibión se recurre al sintagma “costas de Cantabria” para localizar la voz desde un punto de vista espacial. La lexía mies presenta una ubicación geográfica mucho más general, pues se habla de forma amplia de “las provincias montañosas del norte de España”; igual que les ocurre a chipirón y a ostrera, donde se mencionan “las costas cantábricas” o de “las costas de Cantábrico”. Finalmente, portalada incluye la referencia completa a Santander al inicio de su definición.
Por su lado, en el caso de los andalucismos –según la información de Torres Martínez (2013, p. 47)– el número de entradas cuya marca diatópica se hace por medio de una abreviatura es de 357, lo que sobre un total de 402 arroja un porcentaje del 89%. Por lo tanto, aunque también es el procedimiento de marcación geográfica mayoritario, resulta algo menos habitual que en el caso de las voces y acepciones de Cantabria.
De vuelta al léxico cántabro, cabe mencionar que un porcentaje significativo de las voces y acepciones analizadas no son exclusivas de este territorio –tal como se ha visto en los ejemplos de chipirón, mies u ostrera–, sino que son compartidas por las hablas de las regiones y provincias vecinas y, en ocasiones, incluso características de los hechos lingüísticos de territorios más alejados. En la siguiente tabla pueden verse las entradas que comparten con la abreviatura “prov. Sant.” otras indicaciones geográficas:
ABREVIATURAS |
ENTRADAS |
prov. Sant. y prov. Ast. (23) |
calumbarse; calumbo; camba; cueto; engarmarse; gañín; garma; ladral; lladral; llar; mienta; miruella; miruello; pacedero; pación; pimplón; rámila; resquemor; rezmila; sable; sedeña; sextaferia y zuna. |
prov. Sant., prov. Ast. y prov. Viz. (1) |
llosa. |
prov. Sant., prov. Ast. y prov. Gal. (1) |
castro. |
prov. Sant. y prov. And. (1) |
maña. |
TABLA 3. Entradas correspondientes con la etiqueta “prov. Sant.” que poseen otras referencias geográficas.
Como puede verse en la tabla 3, el léxico compartido entre Santander con, respectivamente, Vizcaya, Galicia y Andalucía es residual. Sin embargo, en el caso de Asturias, se llegan a contabilizar 25 ejemplos de voces y acepciones compartidas (los 23 exclusivos más llosa y castro). Estos 25 ejemplos suponen un 18% sobre el total del corpus analizado que aparece marcado con la abreviatura “prov. Sant.”; es decir, descontadas las seis entradas en las que la información geográfica aparece inserta en el cuerpo de la definición.
Es de destacar, además, cómo la selección de los lemas realizada por Alemany muestra una clara inclinación por la representación gráfica de una serie de fenómenos fonéticos que colocan a las hablas montañesas en la órbita de las asturleonesas; una muestra evidente de la existencia del continuo dialectal que vertebra todo el norte de España (Peña Arce, 2018). A este respecto, se pueden mencionar ejemplos de epéntesis de yod (goterial, pipiar), de yeísmos extremos (hornía, jornía), de la conservación del diptongo -ié- (antaniella, mienta), de la pervivencia del grupo consonántico latino -MB- (camba, cambera), del mantenimiento de la ll- inicial (lladral, llosa), de la presencia del sufijo derivativo -ín (gañín, pejín) o de la articulación aspirada de las h- (jalar, jándalo, jornía, juriacán); procesos todos que han sido detallados recientemente por Peña Arce (2021a, p.p. 431-434).
c) Procedimiento empleado para construir la definición. Estos, dentro de los artículos que engloban a las voces y acepciones de Cantabria en el DLE-1917, son variados y dan lugar a tres tipos de definiciones: sinonímica; por remisión, que aparece marcada por medio de la letra negrita; y perifrástica. A continuación, se ofrece un ejemplo de cada una de ellas a partir del orden fijado en las líneas anteriores:
caramilleras. (del b. lat. cremalleria; del neerl. kram, garfio). f. pl. prov. Sant. Llares.
ANTAMILLA. f. prov. Sant. Altamía.
callejo. m. prov. Sant. Hoyo que se hace para que, en las batidas, caigan en él las fieras y otros animales.
La incidencia de un tipo de definición u otro dentro del corpus estudiado es muy diferente, tal como puede apreciarse en la siguiente tabla:
ENTRADAS CON DEFINICIÓN SINONÍMICA (12) |
acaldar; asalareo; busquizal; caramilleras; juma; manjúa; mondrego; para; retinglar; rutar; rute3 y tabona. |
ENTRADAS CON DEFINICIÓN POR REMISIÓN (58) |
antamilla; antaniella; apurrir; arbejilla; barrila; bengala; camba; chaplear; chipirón; cubijo; daque; ercer; escorir; esquilo; gama; güétago; jalar; jibión; jocar; juriacán; juriaco; ladral; lijado, da; lladral; llar; lumiaco; magaña; magañoso, sa; magosta; miagar; mienta; mies; miruella; miruello; mosolina; movición; mule; ostrera; pejín; personal; pispajo; pizco; rámila; ráspano; rasponera; resquemor; rezmila; rutar; rute; sedeña; tambesco; tochura; trapear; trapeo; triscar; zapita y zapito. |
ENTRADAS CON DEFINICIÓN PERIFRÁSTICA (77) |
acunar; amurriarse; anear; armador; aselarse; asubiar; ataje; bauzado; becerra; calumbarse; calumbo; callejo; cambera; carro; castro; colodra; coloño; cueto; engarmarse; esborregar; esmuciarse; espurrir; esquilar; galernazo; gañín; garma; garojo; garrote; goterial; hornía; implantón; imprenta; jándalo, la; jeda; jornía; jujeo; julia; lijadura; limosnar; llosa; lumiaco; macizo; majada; maña; marza; mozada; narvaso; pacedero; pación; pejina; pejino, na; pendio, a; perdones; periquín; perojo; pimplón; pinaza; pipiar; piruleta; porredana; quima; reboñar; recancaneado, da; relincho; retingle; rizón; rodal; runfiar; sable; sextaferia; socarreña; sorrapear; sutileza; ¡taday!; tanque; trincar y zuna. |
TABLA 4. Procedimientos de definición de las entradas correspondientes a los montañesismos del DLE-1917
Así, la definición sinonímica alcanza al 8% del corpus; la que emplea el procedimiento de la remisión, al 40%, y la perifrástica, al 52%.
3.3 ORIGEN
El origen de los 146 montañesismos del DLE-1917 queda recogido de forma esquemática en la tabla que se incluye a continuación:
Origen |
Voz o acepción |
Incluidos en el DRAE-1914 (72) |
anear; antamilla; apurrir; armador; aselarse; asubiar; barrila; bauzado; bengala; callejo; calumbarse; calumbo; camba; cambera; caramilleras; carro; castro; chipirón; colodra; coloño; cueto; engarmarse; ercer; esborregar; escorir; esmuciarse; espurrir; esquilar; esquilo; gama; gañín; garma; garojo; garrote; hornía; implantón; imprenta; jándalo, la; jibión; ladral; lladral; llar; llosa; miagar; mienta; mies; miruella; miruello; narvaso; ostrera; pación; pejín; pejina; pejino, na; pimplón; pizco; rámila; ráspano; rasponera; reboñar; resquemor; rutar; sable; sedeña; sextaferia; sorrapear; tabona; tambesco; tochura; zapita; zapita y zuna. |
Extraídos de las papeletas académicas4 (22) |
jeda; jujeo; lijadura; lumiaco; macizar; macizo; magaña; magañoso, sa; magosta; majada; manjúa; marza; mosolina; periquín; perojo; quima; rezmila; rizón; rodal; tanque; trapear y trincar. |
Diccionario de Toro y Gómez (7) |
acaldar; amurriarse; arbejilla; ataje; busquizal; goterial y jalar. |
Apéndice de Sotileza o recopilación de Huidobro (37) |
asalareo; chaplear; chumpar; cubijo; daque; galernazo; güétago; jocar; jornía; julia; juma; juriacán; lijado, da; maña; mondrego; movición; mozada; mule; para; pendio, a; perdones; personal; pinaza; pipiar; piruleta; pispajo; porredana; portalada; relincho; retinglar; retingle; runfiar; socarreña; sutileza; ¡taday! y trapeo. |
Desconocido (8) |
acunar; antaniella; becerra; juriaco; limosnar; pacedero; recancaneado, da y triscar. |
TABLA 5. Origen de los montañesismos del DLE-1917
El DLE-1917 incluyó todos los montañesismos recogidos por el DRAE-1914, y sumó a su corpus 74 ejemplos más. De estos 74 nuevos ejemplos, 37 proceden o bien del apéndice de Sotileza (1885), de José M.ª de Pereda (Peña Arce, 2021b, p. 390-392), o de la recopilación de voces que Eduardo de Huidobro (1907) hizo a partir de los ejemplos de la narrativa perediana (Peña Arce, 2019a, p. 200); otros 22 proceden de las papeletas académicas destinadas a la corrección y al aumento de las obras lexicográficas de la corporación madrileña; ocho son de origen desconocido y otros siete proceden del Nuevo diccionario enciclopédico ilustrado de la lengua castellana, de Miguel Toro y Gómez, fuente reconocida por Alemany (1917, p. XII):
Diccionario de Toro y Gómez |
DLE-1917 |
Acaldar. a. pr. Sant. Agobiar, acobardar. «¿Qué puede esperarse ya de un hombre de mi veta cuando se deja acaldar, como yo estoy acaldado por chapucerías como esta?» (PER.) |
ACALDAR. v. a. prov. Sant. Acobardar, agobiar. |
Amurriarse. r. pr. Sant. Entristecerse, entrarle a uno la murria. «Después acabé de amurriarme.» (PER.) || OBSERV. El americano amurrarse debe ser corrupción de este verbo. |
AMURRIARSE. v. a. prov. Sant. Entristecerse, entrarle a uno la murria. |
Arbejilla. f. pr. Sant. Guisante. «…pollos con arbejillas…» (PER.) OBSERV. Es forma popular de arvejilla, dim. de arveja. |
ARBEJILLA. (dim. de arbeja). f. prov. Sant. Guisante. |
Ataje. m. pr. Sant. Acción de atajar. «En sus varias intentonas de ataje.» (PER.) || HOM. Ataje, pers. de atajar. |
ATAJE. m. prov. Sant. Acción de atajar. |
Busquizal. m. pr. Sant. Zarzal espeso. «Á la vera de un busquizal.» (PER.) |
BUSQUIZAL. m. prov. Sant. Zarzal espeso. |
Goterial. m. pr. Sant. Canal. «Aquel chorreo incesante de los goteriales del tejado.» (PER.) |
GOTERIAL. (de gota). prov. Sant. Canales del tejado. || […] |
Jalar. a. pr. Sant. Atraer, tirar hacia sí. «…la jalaba… hacia las baratijas... .» (PER.) || […] |
JALAR. v. a. prov. Sant. Halar, 1.ª y 2.ª acep. Úsase también en Chile. || […] |
TABLA 6. Montañesismos del diccionario de Toro y Gómez recogidos por el DLE-1917
4. LOS MONTAÑESISMOS DEL DLE-1917 FRENTE A LOS DE LOS REPERTORIOS ACADÉMICOS
4.1. ELDLE-1917 FRENTE AL DRAE-1914
Tal como ha quedado apuntado más arriba, se debe comenzar constatando la veracidad –por lo menos, en lo referente al léxico estudiado en estas páginas– de la afirmación de Alemany acerca de la inclusión de todas las entradas del DRAE-1914 en su repertorio: los 72 artículos que forman el corpus de montañesismos en la 14.ª edición del repertorio académico (Peña Arce, 2019a, p. 170) aparecen también en el DLE-1917. Con lo cual, ya tenemos un primer dato de naturaleza cuantitativa:
Montañesismos en el DRAE-1914 |
Montañesismos en el DLE-1917 |
Incremento |
72 |
146 |
103% |
TABLA 7. Diferencias cuantitativas y porcentuales entre los montañesismos del DRAE-1914 y del DLE-1917
Es decir, la incidencia de voces y acepciones de Cantabria en el DLE-1917 es más del doble que en el DRAE-1914.
Como se ha visto anteriormente, la mayor parte de las entradas del diccionario académico de 1914 fueron reproducidas literalmente en el DLE-1917. En concreto, en 62 de las 72 se siguió esta práctica; en las 10 restantes sí pueden observarse pequeñas modificaciones:
DRAE-1914 |
DLE-1917 |
Bauzado. m. Sant. Techumbre de una cabaña, armada con bauzas. |
BAUZADO. (de bauza). m. prov. Sant. Techumbre de una cabaña. |
Bengala. f. […] || 4 ant. y. Sant. Muselina. Se llamó así por haber venido las primeras de Bengala. |
BENGALA. f. […] || ant. y prov. Sant. Muselina. Se llamó así porque las primeras llegaron de Bengala. |
Caramilleras. (Del bajo lat. cremalleria, y este del neerl. kram, garfio.) f. pl. Sant. Llares. |
CARAMILLERAS. (del b. lat. cremalleria; del neerl. kram, garfio). f. pl. prov. Sant. Llares. |
Carro. (Del lat. carrus.) m. […] || de tierra. Sant. Medida agraria superficial cuyo lado oscila entre los 44 y 48 pies. || […] |
CARRO. (del lat. carrus). […] || prov. Sant. Unidad de medida superficial equivalente a 44 pies cuadrados. || […] |
(Primer artículo) Castro. (Del lat. castrum.) m. […] || 4 Ast. y Sant. Peñasco que avanza de la costa hacia el mar, o que sobresale aislado en este o próximo a aquella. |
(Primer artículo) CASTRO. (del lat. castrum). m. […] || prov. Sant., Ast. y Gal. Peñasco que avanza de la costa hasta el mar. |
Colodra. f. […] || 4 Sant. Estuche de madera que lleva el segador a la cintura sujeto con una correa, para colocar la pizarra con que a menudo afila el dalle. || […] |
COLODRA. f. […] || prov. Sant. Estuche de madera en que lleva el segador la pizarra con que afila el dalle. |
Implantón. m. Sant. Pieza de madera de sierra, de siete a nueve pies de longitud, con una escuadría de tres pies de tabla por uno de canto. |
IMPLANTÓN. (de in y plantón). m. prov. Sant. Pieza de madera de sierra, de unos 2’24 metros de largo y con una escuadría de 0’15 metros de tabla por 0’08 de canto. |
Imprenta. (De emprenta.) f. […] || 6 Sant. Pieza de madera, de siete a nueve pies de longitud, con una escuadría de tres pulgadas de tabla por una de canto. |
(Primer artículo) IMPRENTA. (de emprenta). f. […] || prov. Sant. Trozo de madera de sierra, de unos 2’22 metros de largo y con una escuadría de 0’07 metros de tabla por 0’0231 metros de canto. |
Mies. (Del lat. messis.) f. […] || 2 En nuestras provincias montañesas del Norte, valles cerrados donde los vecinos tienen sus sembrados. || […] |
MIES. (del lat. messis). f. […] || En las provincias montañesas del norte de España, valles cerrados donde se siembran las mieses. || […] |
Sorrapear. (De so, 3er art., y rapar.) a. Sant. Raspar y limpiar con la azada u otro instrumento análogo la superficie de un sendero o campo en que no se quiere que crezca la hierba. |
SORRAPEAR. (de so, 3.er art., y rapar). v. a. prov. Sant. Rozar y limpiar con la azada u otro instrumento análogo la superficie de un sendero o campo en que no se quiere que crezca la hierba. |
TABLA 8. Diferencias entre algunas entradas de montañesismos del DRAE-1914 frente al DLE-1917
La variación entre estas diez entradas es mínima. Para bauzado, el DLE-1917 abrevia la definición y añade información sobre su origen. En bengala y sorrapear solo se parafrasea alguna palabra de la definición. En el caso de castro, el DLE-1917 añade una nueva etiqueta diatópica, “prov. Gal.” y recorta algo la acepción ofrecida por el DRAE-1914; síntesis que también puede comprobarse en el artículo de colodra. En caramilleras y mies se pasa de una definición por remisión y perifrástica, respectivamente, a una definición sinonímica y por remisión, respectivamente. Por último, en las entradas de carro, implantón e imprenta del DLE-1917 se ofrecen indicaciones sobre las dimensiones de estas unidades de medida más precisas que en el DRAE-1914.
4.2. EL DLE-1917 FRENTE AL DRAE-1925
La diferencia cuantitativa y porcentual entre el número de voces y acepciones de Cantabria recogidas en el DLE-1917 frente a las consignadas en por el DRAE-1925 (Peña Arce, 2019, pp. 176-177) se explicita en la siguiente tabla:
Montañesismos en el DLE-1917 |
Montañesismos en el DRAE-1925 |
Incremento |
146 |
187 |
27% |
TABLA 9. Diferencias cuantitativas y porcentuales entre los montañesismos del DLE-1917 y del DRAE-1925
Así, el aumento de nuestro corpus entre el repertorio de Alemany y el académico ronda el 30%. Por otro lado, puede decirse que solo 19 de los nuevos montañesismos del DRAE-1925 –en total, hubo 115 novedades entre el DRAE-1914 y el DRAE-1925 a este respecto (Peña Arce, 2019, p. 177)– fueron preludiados por el DLE-1917, un 13%:
DLE-1917 |
DRAE-1925 |
JEDA. (del lat. sueta, fem. del p. p. de sugĕre, mamar). adj. prov. Sant. Aplícase a las vacas que han parido poca ha y están criando. |
JEDA. adj. f. Sant. Dícese de la vaca recién parida y que está criando. |
(Segundo artículo) LIJADURA. (de lijar, 2.º art.). f. prov. Sant. Lesión o imperfección de una parte del cuerpo. |
LIJADURA. (De lijar, 2.º art.) f. Sant. Lesión, imperfección de una parte del cuerpo. |
LUMIACO. m. prov. Sant. Limaza. |
LUMIACO. m. Sant. Babosa, Iª acep. |
MACIZAR. (de macizo). v. a. […] || prov. Sant. Arrojar macizo al agua mientras se está pescando. |
MACIZAR. (De macizo.) tr. […] || 2. intr Sant. Arrojar macizo al agua mientras se está pensando. |
MACIZO. (del lat. massa, masa, y este del gr. maza). […] || m. prov. Sant. Sardina en salmuera que se conserva en barriles || […] |
MACIZO. (Del lat. massa, masa, y éste del gr. μάζα.) adj. […] || 5. fig. Sant. Sardina en salmuera y conservada en barriles. || […] |
MAGAÑA. f. […] || prov. Sant. Legaña. |
(Segundo artículo) MAGAÑA. f. And. y Sant. Legaña. |
MAGAÑOSO, SA. adj. prov. Sant. Legañoso. |
MAGAÑOSO, SA. adj. And. y Sant. Legañoso. |
MAGOSTA. f. prov. Sant. Magosto. |
MAGOSTA. f. Sant. Magosto. |
MAJADA. (de mallada). f. […] || prov. Sant. Braña o prado de los puertos de la cordillera. || […] |
MAJADA. (De mallada.) f. […] || 4. Sant. Braña. || […] |
MANJÚA. [sic.] f. prov. Sant. Majal, cardumen. |
MANJÚA. f. Sant. Cardumen, I.ª acep. || […] |
MOSOLINA. f. prov. Sant. Aguardiente. |
MOSOLINA. f. Sant. Aguardiente. |
QUIMA. f. prov. Sant. Rama de un árbol. |
quima. f. Ast. y Sant. Rama de un árbol. |
REZMILA. f. prov. Ast. y Sant. Rámila. |
REZMILA. f. Ast. y Sant. Rámila. |
RIZÓN. m. prov. Sant. Ancla de tres brazos. |
RIZÓN. m. Sant. Ancla de tres uñas. |
RODAL. (de rueda). m. […] || prov. Sant. Carro de bueyes, más sencillo que los que ahora se usan. |
RODAL. (De rueda.) m. […] || 3. Sant. Carro de ruedas que no tiene rayos. |
RUNFIAR. [sic.] v. n. prov. Sant. Sonar con fuerza. |
runflar. intr. Sant. Resoplar. |
TANQUE. (del ing. tank). m. […] || prov. Sant. Vasija pequeña de latón. || […] |
(Segundo artículo) TANQUE. (Del inglés, tank.) m. […] || 3. Rioja, Sant. y Vasc. Vasija pequeña, por lo general cilíndrica, con un asa para sacar un líquido contenido en otra vasija mayor. Se usa también el lugar de vaso para beber. || […] |
TRAPEAR. v. n. prov. Sant. Nevar, 1.ª acep. || […] |
TRAPEAR. impers. fam. Sant. Nevar. || […] |
(Segundo artículo) TRINCAR. (del al. trinken). v. n. […] || prov. Sant. Robar, hurtar. || […] |
(Segundo artículo) TRINCAR. (De trinca.) tr. […] || 3. Sant. Hurtar. || […] |
TABLA 10. Montañesismos del DRAE-1925 preludiados por el DLE-1917
En la tabla 10 podemos observar cómo el DRAE-1925 adoptó literalmente varias acepciones y voces montañesas propuestas por Alemany: lijadura, macizar, macizo, magosta, mosolina, rezmila o rizón. En el caso de jeda, aunque la definición es la misma, el diccionario académico añadió una propuesta etimológica. En lumiaco, el DRAE-1925 empleó otro sinónimo (babosa y no limaza) para fijar la remisión; este mismo repertorio convirtió a magaña y a magañoso también en andalucismos. Para majada y manjúa, la Academia resumió la definición por medio del procedimiento de la remisión; en rodal, se sintetizó directamente la definición perifrástica. En el caso del lema runfiar, un error de Alemany, es corregido por el repertorio académico (runflar), que incluye, además, una nueva definición por remisión. La caracterización del DRAE-1925 correspondiente a trapear no ofrece solo información geográfica, sino también diafásica. La definición de tanque en el DRAE-1925 está mucho más elaborada que la del DLE-1917, además de extender su empleo a otros rincones del español peninsular. Finalmente, trincar fue definido en el DLE-1917 mediante sinónimos; en 1925, los académicos emplearon la remisión, además de variar la propuesta etimológica.
Un caso peculiar es el correspondiente a la voz marza, que Alemany marcó como montañesismo. La Academia optó por incluirla como voz general del español, aunque fijó la filiación geográfica del referente en Cantabria, no así el uso de la voz:
DLE-1917 |
DRAE-1925 |
marza. f. prov. Sant. Canción que los mozos santanderinos cantan en las noches de Navidad, Año Nuevo y Reyes. || prov. Sant. Obsequio de manteca, morcilla, etc., que dan en las casa a los mozos que cantan en las citadas noches. |
MARZAS. (de marzo). f. pl. Coplas que los mozos santanderinos van cantando de noche, por las casas de las aldeas, en alabanza de la primavera, de los dueños de la casa, etc., etc. || 2. Obsequio de manteca, morcilla, etc., que se da en cada casa a los marzantes. |
TABLA 11. El artículo de marza en el DLE-1917 y en el DRAE-1925
Sea como fuere, y pese a lo que pudiera parecer, las similitudes entre el DLE-1917 y el DRAE-1925 no son tantas. Aunque ambos diccionarios heredaron los montañesismos ya recogidos por el DRAE-1914 –solo en el caso del DRAE-1925 hubo una baja respecto al repertorio académico anterior, cueto–, una cantidad notable de las voces y acepciones de Cantabria incluidas por Alemany no fueron recogidas por la 15.ª edición del repertorio académico. Esos montañesismos obviados por el DRAE-1925 fueron 54: acaldar, acunar, amurriarse, antaniella, arbejilla, asalareo, ataje, becerra, busquizal, chaplear, chumbar, cubijo, daque, galernazo, goterial, güétago, jalar, jocar, jornía, julia, juma, juriacán, juriaco, limosnar, maña, marza, mondrego, movición, mozada, mule, pacedero, para, pendio, perdones, periquín, perojo, personal, pinaza, pipiar, piruleta, pispajo, porredana, portalada, recancaneado, relincho, retinglar, retingle, runfiar, rute, socarreña, sutileza, ¡taday!, trapeo y triscar.
4.3. EL DLE-1917 FRENTE AL DRAE-1936
La diferencia cuantitativa y porcentual entre el número de voces y acepciones de Cantabria recogidas en el DLE-1917 frente a las consignadas por el DRAE-1936 (Peña Arce, 2019, pp. 204-205), última edición del diccionario usual revisada –aunque de manera parcial– por Alemany, se explicita en la siguiente tabla:
Montañesismos en el DLE-1917 |
Montañesismos en el DRAE-1936 |
Incremento |
146 |
205 |
39% |
TABLA 12. Diferencias cuantitativas y porcentuales entre los montañesismos del DLE-1917 y del DRAE-1936
En esta ocasión, el aumento de nuestro corpus entre el repertorio de Alemany y el académico ronda el 40%, y puede decirse que tres de los nuevos montañesismos del DRAE-1936 –en total, hubo 18 novedades entre la 15.ª y la 16.ª edición del diccionario académico a este respecto (Peña Arce, 2019, p. 205)– fueron preludiados por el DLE-1917, un 12%:
DLE-1917 |
DRAE-1936 |
jujeo. m. prov. Sant. Voces y silbidos con que llaman al ganado los pastores. |
Jujeo. m. Sant. Jijeo. |
periquín. m. prov. Sant. Cierto baile popular. |
Periquín. m. Sant. Baile popular. |
perojo. m. prov. Sant. Pera muy pequeña, que suele madurar en junio o en julio. |
Perojo. m. Sant. Pera pequeña y redonda que madura temprano. |
TABLA 13. Montañesismos del DRAE-1936 preludiados por el DLE-1917
Las diferencias entre las definiciones de periquín y perojo entre el DLE-1917 y el DRAE-1936 son mínimas, aunque algo más sintéticas en el segundo que en el primero. En el caso de jujeo se pasa de una definición perifrástica a una por remisión.
4.4 EL DLE-1917 Y OTROS REPERTORIOS ACADÉMICOS
La influencia del trabajo lexicográfico de Alemany en pro de la recolección del léxico montañés cristalizó también en otros repertorios académicos, tanto en el Diccionario manual de 1927 –que él también supervisó–, véase la tabla 14 a continuación, como en futuras ediciones del DRAE:
DLE-1917 |
Diccionario manual e ilustrado (1927) |
acaldar. v. a. prov. Sant. Acobardar, agobiar. |
acaldar. tr. Sant. Acomodar, poner en orden. Ú.t.c.r. || Sant. Tumbar, postrar. |
AMURRIARSE. v. a. prov. Sant. Entristecerse, entrarle a uno la murria. |
AMURRIARSE. r. Sal. Amohinarse, entristecerse. |
rute. (de rutar). m. prov. Sant. Rumor, susurro. || Rute rute. prov. Sant. Clamoreo. |
rute. m. Sant. Rumor. |
TABLA 14. Montañesismos del DLE-1917 incluidos en el Diccionario manual e ilustrado de 1927.
Del repertorio de Alemany pasaron al Diccionario manual de 1927 tres montañesismos, aunque el tratamiento que recibieron en la obra académica fue desigual: acaldar cambió totalmente su definición y amurriarse fue etiquetado –seguramente por error– como una voz propia de Salamanca; solo rute conservó intacta su filiación geográfica y su definición. Por cierto, acaldar se incorporó como montañesismo al DRAE en su 18.ª edición, la de 1956.
Además, la voz mule, marcada por nuestro valenciano como propia de Cantabria, pasó como tal al DRAE-1992; y la forma recancaneado, convertida en cancaneado, hizo lo propio en el DRAE-1956.
5. CONCLUSIONES
A partir de lo expuesto en los epígrafes anteriores, pueden enunciarse una serie de conclusiones:
a) El DLE-1917 introdujo grandes novedades respecto a la inclusión de léxico montañés en relación al DRAE-1914. En concreto, a los 72 montañesismos de la 14.ª edición del repertorio académico, fueron sumadas 74 nuevas voces y acepciones; con lo que el corpus resultante alcanzó los 146 ejemplos, más del doble que en su principal fuente.
b) Los artículos del DRAE-1914 correspondientes a las voces y acepciones de Cantabria se incorporaron al DLE-1917 con escasas modificaciones en su microestructura.
c) El origen de la mayor parte de los nuevos montañesismos incluidos por Alemany se ha podido esclarecer. La mitad de ellos (37) proceden o bien del apéndice de Sotileza, de Pereda (1885), o bien de la recopilación lexicográfica que Huidobro (1907) realizó a partir de su narrativa; el 30% (22) emana de las papeletas académicas, muchas redactadas a partir de las mismas fuentes peredianas, y el 10% final (7), de entradas reproducidas a partir de la tercera edición del Nuevo diccionario enciclopédico ilustrado de la lengua castellana, de Miguel Toro y Gómez. Se desconoce el origen del 10% restante, ocho artículos. En resumen, los resultados del DLE-1917 confirman el ascendiente de Pereda sobre el tratamiento lexicográfico de las voces y acepciones propias del español de Cantabria en los repertorios generales (Peña Arce, 2019a, 2019b, 2019c, 2021b).
c) Los diccionarios académicos supervisados por Alemany se hicieron eco, aunque solo en parte, de las aportaciones del DLE-1917: el DRAE-1925 recogió 20 ejemplos (una cifra pequeña si se tiene en cuenta que en esa edición el número de voces y acepciones propias de Cantabria aumentó en 115 ejemplos) y el DRAE-1936, tres (en total, hubo 18 nuevas incorporaciones). Nueve años antes, el Diccionario manual e ilustrado de 1927 ya había recogido tres ejemplos. Además, ediciones posteriores del DRAE, la 18.ª y la 21.ª, incluyeron sendos ejemplos. En total, los repertorios académicos acogieron 27 de las 72 propuestas de Alemany, un 37%.
d) El 63% restante, 46 de los 74 los montañesismos recogidos por Alemany, nunca pasó como tal a las obras lexicográficas de la Academia: acunar, antaniella, arbejilla, asalareo, ataje, becerra, busquizal, chaplear, chumpar, cubijo, daque, galernazo, goterial, güétago, jalar, jocar, jornía, julia, juma, juriacán, juriaco, lijado, limosnar, maña, mondrego, movición, mozada, pacedero, para, pendio, perdones, personal, pinaza, pipiar, piruleta, pispajo, porredana, portalada, relincho, retinglar, retingle, socarreña, sutileza, ¡taday!, trapeo y triscar.
BIBLIOGRAFÍA
Alemany y Bolufer, J. (Dir.) (1917). Diccionario de la lengua española. Sopena.
Alvar Ezquerra, M. (1993). El diccionario de la Academia en sus prólogos. En M. Alvar Ezquerra, Lexicografía descriptiva (pp. 215-239). Bibliograf.
Alvar Ezquerra, M. (2002). Diccionarios monolingües del siglo XX. En M. Alvar Ezquerra (Ed.), De antiguos y nuevos diccionarios del español (pp. 342-396). Arco/Libros.
Alvar Ezquerra, M. (2021). Alemany y Bolufer, José (1866-1934). En M. Alvar Ezquerra (Ed.), Biblioteca Virtual de la Filología Española (BVFE): directorio bibliográfico de gramáticas, diccionarios, obras de ortografía, ortología, prosodia, métrica, diálogos e historia de la lengua. https://www.bvfe.es/es/autor/9192-alemany-y-bolufer-jose.html.
Augé, C. (Dir.) y Toro y Gisbert, M. (Adap.) (1913). Pequeño Larousse Ilustrado. Nuevo diccionario enciclopédico, publicado bajo la dirección de Claude Augé, adaptación española de Miguel Toro y Gisbert. Librería Larousse.
Echevarría Isusquiza, I. (2000). La dialectología castellana en el Diccionario de Terreros: los montañesismos. En S. Ruhstaller y J. Padro Aragonés (Coords.), Tendencias en la investigación lexicográfica del español: el diccionario como objeto de estudio lingüístico y didáctico: actas del Congreso celebrado en la Universidad de Huelva del 25 al 27 de noviembre de 1998 (pp. 387-402). Universidad de Huelva.
Echevarría Isusquiza, I. (2001). El primer vocabulario montañés y otros vocabularios castellanos: Terreros y la dialectología en España en el siglo xviii: la experiencia del léxico. Boletín de la Real Academia Española, 71(282), pp. 53-150.
Garriga Escribano, C., y Rodríguez Ortiz, F. (2007). 1925-1927. Del Diccionario usual y del Diccionario manual. Boletín de la Real Academia Española, 87(296), pp. 239-317.
Huidobro, E. de (1907). Palabras, giros y bellezas del lenguaje popular de la Montaña elevado por Pereda a la dignidad de lenguaje clásico español. Imprenta de la Propaganda Católica.
Martínez Camaró, M. (1968). Don José Alemany Bolufer. Ensayo biobibliográfico. Cosmos.
Mendoza Abreu, J. M.ª, y Palet Plaja, M.ª T. (2007). Diferencias diatópicas en el Diccionario de la Lengua Española de José Alemany y Bolufer. El caso de los andalucismos. En M. Campos Souto (Coord.), Historia de la lexicografía española (pp. 119-130). Universidade da Coruña, Servizio de Publicacións.
Peña Arce, J. (2018). Continuum dialectal norteño en el español de Cantabria. Dos ejemplos fónicos: epéntesis de yod y conservación del grupo -MB-. Lingüística Española Actual, 40(2), pp. 229-250.
Peña Arce, J. (2019a). El léxico de Cantabria en los diccionarios de la Academia. De Autoridades al DLE-2014. Tantín.
Peña Arce, J. (2019b). Léxico de Cantabria en la decimoquinta edición del diccionario académico (DRAE-1925). Revista de Lexicografía, 25, pp. 35-58. https://doi.org/10.17979/rlex.2019.25.0.5988.
Peña Arce, J. (2019c). Sobre el tratamiento de los montañesismos en el Diccionario de uso del español (1966-1967), de María Moliner. Revista de Investigación Lingüística, 22(1), pp. 315-145. https://doi.org/10.6018/ril.375171.
Peña Arce, J. (2021a). La complejidad dialectal de Cantabria. Diacronía y sincronía del yeísmo regional. Zeitschrift für romanische Philologie, 137(2), pp. 426-450. https://doi.org/10.1515/zrp-2021-0017.
Peña Arce, J. (2021b). Los glosarios escondidos de la literatura costumbrista montañesa: aportación bibliográfica, análisis y estudio de su trayectoria lexicográfica. En M.ª Á. Moreno Moreno y M. Torres Martínez (Eds.), Líneas de investigación del Seminario de Lexicografía Hispánica. Investigaciones léxicas, temas y rudimentos (pp. 287-400). Octaedro.
Pereda y Sánchez-Porrúa, J. M.ª (1885). Significación de algunas voces técnicas y locales, usadas en este libro, para inteligencia de los lectores profanos. En J. M.ª Pereda y Sánchez-Porrúa, Sotileza (pp. 493-499). Imprenta y fundición de M. Tello.
Prieto García-Seco, D. (2007). Notas sobre el Diccionario de la lengua española (1917) de José Alemany Bolufer. Revista de Lexicografía, 13, pp. 125-138. https://doi.org/10.17979/rlex.2007.13.0.4789.
Prieto García-Seco, D. (2009). Alemany y Bolufer, José. En Real Academia de Historia, Diccionario Biográfico Español, t. 2 (pp. 579-580). Real Academia de la Historia.
Real Academia Española (1914). Diccionario de la lengua castellana. 14.ª edición. Imprenta de los Srs. Hernando y Cía.
Real Academia Española. (1925). Diccionario de la lengua española. 15.ª edición. Calpe.
Real Academia Española. (1927). Diccionario manual e ilustrado de la lengua española. Espasa-Calpe.
Real Academia Española. (1936). Diccionario de la lengua española. 16.ª edición. Espasa-Calpe.
Real Academia Española. (1956). Diccionario de la lengua española. 18.ª edición. Espasa-Calpe.
Real Academia Española. (1992). Diccionario de la lengua española. 21.ª edición. Espasa-Calpe.
Toro y Gisbert, M. (1912). Americanismos. Sociedad de Ediciones Literarias y Artísticas. Librería Paul Ollendorff.
Toro y Gómez, M. (1906). Nuevo diccionario enciclopédico ilustrado de la lengua castellana. 3.ª edición. Librería de Armand Colin y Hernando y C.ª
Torres Martínez, M. (2013). Incorporación de andalucismos en el Diccionario de la lengua española (1917) de José Alemany y Bolufer. Études romanes de Brno, 34(2), pp. 1-68.
ANEXO: CORPUS DE MONTAÑESISMOS
A
ACALDAR. v. a. prov. Sant. Acobardar, agobiar.
ACUNAR. v. a. prov. Sant. Mecer al niño en la cuna.
AMURRIARSE. v. a. prov. Sant. Entristecerse, entrarle a uno la murria.
ANEAR. v. a. prov. Sant. Mecer al niño en la cuna.
ANTAMILLA. f. prov. Sant. Altamía.
ANTANIELLA. f. prov. Sant. Altamía.
APURRIR. (del lat. ad, a y porrigĕre, alargar). v. a. prov. Sant. Alargar, 3.ª acep.
ARBEJILLA. (dim. de arbeja). f. prov. Sant. Guisante.
ARMADOR. (del lat. armātor, ōrem). m. […] || El que busca y alista marineros para la pesca del bacalao o de la ballena. Ú. esta voz en las costas de Cantabria. || […]
ASALAREO. (de asalariar). m. prov. Sant. Ajuste o contrata.
ASELARSE. (de a. y el lat. gella, asiento). v. r. prov. Sant. Acomodarse las gallinas y otros animales para pasar la noche.
ASUBIAR. v. n. prov. Sant. Guarecerse de la lluvia.
ATAJE. m. prov. Sant. Acción de atajar.
B
BARRILA. (de barril). f. prov. Sant. Botija.
BAUZADO. (de bauza). m. prov. Sant. Techumbre de una cabaña.
BECERRA. (del vasc. beia, vaca, y cecorra, ternera). f. […] || prov. Sant. Tierra o piedras que se despeñan desde la cima de un monte.
BENGALA. f. […] || ant. y prov. Sant. Muselina. Se llamó así porque las primeras llegaron de Bengala.
BUSQUIZAL. m. prov. Sant. Zarzal espeso.
C
CALLEJO. m. prov. Sant. Hoyo que se hace para que, en las batidas, caigan en él las fieras y otros animales.
CALUMBARSE. (de un lat. vulgar columbāre, deriv. del gr. kolymbaō). v. r. prov. Ast. y Sant. Chapuzarse, zambullirse.
CALUMBO. m. prov. Ast. y Sant. Acción y efecto de calumbarse.
CAMBA. (del lat. gamba; del gr. kampé, curvatura). f. […] || prov. Ast. y Sant. Cama, 2.º art., 3.ª acep. || […]
CAMBERA. (de camba). m. prov. Sant. Servidumbre pública para el tránsito de carros.
CARAMILLERAS. (del b. lat. cremalleria; del neerl. kram, garfio). f. pl. prov. Sant. Llares.
CARRO. (del lat. carrus). […] || prov. Sant. Unidad de medida superficial equivalente a 44 pies cuadrados. || […]
(Primer artículo) CASTRO. (del lat. castrum). m. […] || prov. Sant., Ast. y Gal. Peñasco que avanza de la costa hasta el mar.
CHAPLEAR. (del mismo origen que chapalear). v. n. prov. Sant. Zambullirse.
CHIPIRÓN. En las costas cantábricas, calamar.
CHUMPAR. v. a. prov. Sant. Chupar.
COLODRA. f. […] || prov. Sant. Estuche de madera en que lleva el segador la pizarra con que afila el dalle.
(Segundo artículo) COLOÑO. m. prov. Sant. Haz de leña, de tallos secos o de puntas de maíz, etc., que puede ser llevado por una persona en la cabeza o a las espaldas.
CUBIJO. (de cubijar). m. prov. Sant. Tapujo.
CUETO. (de coto, 1.er art.). […] || prov. Ast. y Sant. Colina de forma cónica, aislada y por lo común peñascosa.
D
DAQUE. adj. prov. Sant. Alguno, na.
E
ENGARMARSE. v. r. prov. Ast. y Sant. Meter el ganado en una garma.
ERCER. (del lat. erigĕre). v. a. ant. y prov. Sant. Levantar.
ESBORREGAR. v. n. prov. Sant. Caer de un resbalón a causa de lo escurridizo del piso.
ESCORIR. v. a. ant. y prov. Sant. Escurrir, 4.ª acep.
ESMUCIARSE. v. r. prov. Sant. Irse de las manos u otra parte una cosa.
ESPURRIR. (del lat. exporrigĕre). v. a. prov. Sant. Extender una cosa, y especialmente los pies. Ú. m. c. r.
ESQUILAR. (en cat. esquilar). v. a. […] || prov. Sant. Trepar a los árboles.
(Segundo artículo) ESQUILO. (del lat. scuĭrus, por sciŭrus, y este del gr. skíouros, que se hace sombra con la cola). m. ant. prov. Sant. Ardilla.
G
(Primer artículo) GAMA. f. […] || prov. Sant. Cuerno, 1.ª acep. || […]
GAÑÍN. m. prov. Ast. y Sant. Hombre suave en las formas, pero falso y de mala intención en el fondo.
GARMA. f. prov. Ast. y Sant. Vertiente muy agria, donde es fácil despeñarse.
GAROJO. (del vasco gary). m. prov. Sant. Panoja del maíz despojada del grano.
GARROTE. (de garra). m. […] || prov. Sant. Cesto que se hace de tiras de palo de avellano. || […]
GOTERIAL. (de gota). prov. Sant. Canales del tejado. || […]
GÜÉTAGO. m. prov. Sant. Hígado.
H
HORNÍA. (de horno). f. prov. Sant. Cenicero contiguo al llar o fogón.
I
IMPLANTÓN. (de in y plantón). m. prov. Sant. Pieza de madera de sierra, de unos 2’24 metros de largo y con una escuadría de 0’15 metros de tabla por 0’08 de canto.
(Primer artículo) IMPRENTA. (de emprenta). f. […] || prov. Sant. Trozo de madera de sierra, de unos 2’22 metros de largo y con una escuadría de 0’07 metros de tabla por 0’0231 metros de canto.
J
JALAR. v. a. prov. Sant. Halar, 1.ª y 2.ª acep. Úsase también en Chile. || […]
JÁNDALO, LA. (de la palabra andaluz, pronunciada burlescamente). […] || m. prov. Sant. Montañés que habiendo vivido en Andalucía vuelve a su país con la pronunciación y los hábitos de los andaluces.
JEDA. (del lat. sueta, fem. del p. p. de sugĕre, mamar). adj. prov. Sant. Aplícase a las vacas que han parido poca ha y están criando.
JIBIÓN. m. […] || En las costas de Cantabria, calamar.
JOCAR. v. a. prov. Sant. Hocicar.
JORNÍA. f. prov. Sant. Cenicero de las cocinas que tienen llar bajo.
JUJEO. m. prov. Sant. Voces y silbidos con que llaman al ganado los pastores.
JULIA. f. prov. Sant. Cierto pez de color sonrosado.
JUMA. f. prov. Sant. y And. Jumera o borrachera. Úsase también en América.
JURIACÁN. m. prov. Sant. Huracán.
JURIACO. (de juriacar). v. a. prov. Sant. Agujerear.
L
LADRAL. (del lat. laterālis, lateral). m. prov. Ast. y Sant. Adral. Ú. m. en pl.
LIJADO, DA. (de lijar, 2.º art.). adj. prov. Sant. Lisiado.
(Segundo artículo) LIJADURA. (de lijar, 2.º art.). f. prov. Sant. Lesión o imperfección de una parte del cuerpo.
LIMOSNAR. v. a. prov. Sant. Dar limosna.
LLADRAL. m. prov. Ast. y Sant. Ladral. Ú. m. e. pl.
LLAR. (del lat. lar, lar). m. prov. Ast. y Sant. Fogón, 1.ª acep. || […] || Llar alto. prov. Sant. El que está sobre un poyo o meseta. || bajo. prov. Sant. El que está en el mismo plano del suelo de la cocina.
LLOSA. (del lat. clausa, cerrada). f. prov. Ast., Sant. y Vizc. Terreno labrantío cercado, mucho menos extenso que el de las mieses, agros o erias, y, por lo común, próximo a la casa o barriada a la que pertenece.
LUMIACO. m. prov. Sant. Limaza.
M
MACIZAR. (de macizo). v. a. […] || prov. Sant. Arrojar macizo al agua mientras se está pescando.
MACIZO. (del lat. massa, masa, y este del gr. maza). […] || m. prov. Sant. Sardina en salmuera que se conserva en barriles || […]
MAGAÑA. f. […] || prov. Sant. Legaña.
MAGAÑOSO, SA. adj. prov. Sant. Legañoso.
MAGOSTA. f. prov. Sant. Magosto.
MAJADA. (de mallada). f. […] || prov. Sant. Braña o prado de los puertos de la cordillera. || […]
MANJÚA. f. prov. Sant. Majal, cardumen.
MAÑA. (del lat. manus, mano). f. […] || prov. And. y Sant. Dengue, impertinencia de niños que lloran fácilmente. Ú. m. e. pl. || […]
MARZA. f. prov. Sant. Canción que los mozos santanderinos cantan en las noches de Navidad, Año Nuevo y Reyes. || prov. Sant. Obsequio de manteca, morcilla, etc., que dan en las casas a los mozos que cantan en las citadas noches.
MIAGAR. v. n. prov. Sant. Miar.
MIENTA. f. prov. Ast. y Sant. Menta.
MIES. (del lat. messis). f. […] || En las provincias montañesas del norte de España, valles cerrados donde se siembran las mieses. || […]
MIRUELLA. f. prov. Ast. y Sant., Mirla, 1.ª acep.
MIRUELLO. m. prov. Ast. y Sant., Mirlo, 1.ª acep.
MOSOLINA. f. prov. Sant. Aguardiente.
MOVICIÓN. f. prov. Sant. Movimiento.
MOZADA. f. […] || prov. Sant. Pequeña porción de tierra o campo.
MULE. m. prov. Sant. Lisa.
N
NARVASO. m. prov. Sant. Caña de maíz con su follaje, que, despojada de la mazorca, se guarda en haces para alimentar al ganado vacuno.
O
OSTRERA. f. En las costas del Cantábrico, ostral.
P
PACEDERO. (de pacer). […] || m. prov. Ast. y Sant. Sitio en que pasta el ganado.
PACIÓN. (de pacer). f. prov. Ast. y Sant. Paso que de tiempo en tiempo ofrece un prado desde que se le siega por el verano hasta que se vuelve a dejar crecer su hierba para segarle otra vez.
(Tercer artículo) PARA. (de parar). f. prov. Sant. Parada, detención, espera.
PEJÍN. (de peje). adj. prov. Sant. Pejino.
PEJINA. (de pejín). f. prov. Sant. Mujer del pueblo bajo de la ciudad de Santander o de otros puertos de mar de su provincia.
PEJINO, na. adj. prov. Sant. Dícese del lenguaje y modales de las pejinas.
PENDIO, a. (de pender). adj. prov. Sant. Inclinado, que tiene declive o pendiente.
PERDONES. (de perdón). m. pl. prov. Sant. Avellanas, rosquillas, etc., que se compran en las romerías para obsequiar a los que no han asistido a la fiesta.
PERIQUÍN. m. prov. Sant. Cierto baile popular.
PEROJO. m. prov. Sant. Pera muy pequeña, que suele madurar en junio o en julio.
PERSONAL. (del lat. personālis). adj. […] || prov. Sant. Físico, 7.ª acep.
PIMPLÓN. (voz onomatopéyica). m. prov. Ast. y Sant. Salto de agua.
PINAZA. (de pino). f. […] || prov. Sant. Embarcación sin cubierta, más grande y fuerte que la lancha de pesca, para cargar y descargar los buques que no pueden arrimarse al muelle.
PIPIAR. (del lat. pipiāre). v. n. […] || prov. Sant. Comer uvas de un racimo tomándolas grano a grano.
PIRULETA. f. prov. Sant. Sombrero de copa alta.
PISPAJO. m. prov. Sant. Trapajo.
PIZCO. (del lat. piscis). m. prov. Sant. Jaramugo.
PORREDANA. f. prov. Sant. Pescado de bahía.
PORTALADA. f. […] || En Santander, portada a modo de puerta de ciudad que tiene en la cerca y frente a la fachada principal del edificio las casas solariegas de la montaña. Es, por lo regular, muy suntuosa.
Q
QUIMA. f. prov. Sant. Rama de un árbol.
R
RÁMILA. f. prov. Ast. y Sant. Garduña.
RÁSPANO. m. prov. Sant. Rasponera.
RASPONERA. m. prov. Sant. Arándano.
REBOÑAR. (quizá del lat. repugnāre, luchar). v. n. prov. Sant. Parase la rueda del molino por rebalsar el agua en el cauce de salida.
RECANCANEADO, da. adj. prov. Sant. Muy marcado de viruelas.
RELINCHO. (de relinchar). m. […] || prov. Sant. Grito muy sostenido, de alegría, que dan los mozos cuando van de ronda, y también solos, al fin de un cantar.
RESQUEMOR. m. prov. Ast. y Sant. Resquemo, 2.ª acep.
RETINGLAR. v. n. prov. Sant. Resonar, retiñir, producir mucho ruido.
RETINGLE. m. prov. Sant. Acción y efecto de retinglar.
REZMILA. f. prov. Ast. y Sant. Rámila.
RIZÓN. m. prov. Sant. Ancla de tres brazos.
RODAL. (de rueda). m. […] || prov. Sant. Carro de bueyes, más sencillo que los que ahora se usan.
RUNFIAR. [sic.] v. n. prov. Sant. Sonar con fuerza.
RUTAR. (quizá del m. or. que ruido). v. n. prov. Sant. Susurrar.
RUTE. (de rutar). m. prov. Sant. Rumor, susurro. || Rute rute. prov. Sant. Clamoreo.
S
(Tercer artículo) SABLE. (del lat. sabŭlum). m. […] || prov. Ast. y Sant. Arenal formado por las aguas del mar o de un río en sus orillas.
SEDEÑA. (de sedeño). f. […] || prov. Ast. y Sant. Sedal, 1.ª acep.
SEXTAFERIA. (de sexta feria, el viernes). f. prov. Ast. y Sant. Prestación vecinal para la reparación de caminos u otras obras de utilidad pública, a que los vecinos tenían obligación de concurrir en ciertas épocas del año.
SOCARREÑA. f. prov. Sant. Cobertizo, especialmente el que hay en los corrales para meter el carro, los aperos de labranza, etc.
SORRAPEAR. (de so, 3.er art., y rapar). v. a. prov. Sant. Rozar y limpiar con la azada u otro instrumento análogo la superficie de un sendero o campo en que no se quiere que crezca la hierba.
SUTILEZA. f. […] || prov. Sant. Por ext., todo cordel muy fino. || […]
T
TABONA. f. prov. Sant. Charco cenagoso, pantanoso.
¡TADAY! interj. prov. Sant. Corrupción de: ¡quita de ahí!
TAMBESCO. m. prov. Sant. Columpio.
(Segundo artículo)
TANQUE. (del ing. tank). m. […] || prov. Sant. Vasija pequeña de latón. || […]
TOCHURA. (de tocho). f. prov. Sant. Tochedad, 2.ª acep.
TRAPEAR. v. n. prov. Sant. Nevar, 1.ª acep. || […]
TRAPEO. m. prov. Sant. Acción de trapear, 1.ª acep.
(Segundo artículo) TRINCAR. (del al. trinken). v. n. […] || prov. Sant. Robar, hurtar. || […]
TRISCAR. (del b. lat. triscare, y este del gót. thriskan, patear). v. n. […] || prov. Sant. Crujir. || […]
Z
ZAPITA. f. prov. Sant. Colodra, 1.ª acep.
ZAPITO. m. prov. Sant. Zapita.
ZUNA. (del ár. çunna). f. […] || prov. Ast. y Sant. Resabio, mala maña o falsía de una caballería. || fig. prov. Ast. y Sant. Perfidia o mala intención de una persona.
SUPLEMENTO:
GALERNAZO. (de galerna). m. prov. Sant. Viento del Noroeste.
MONDREGO. m. prov. Sant. Canalla, bribón, monigote, mamarracho.
_______________________________
1. Las lexías marza y rute poseen dos acepciones cada una; no obstante, al guardar estas una clara relación entre sí, han sido contadas como una única voz.
2. No hay que olvidar que este fue el nombre oficial de la región hasta la implementación del sistema autonómico durante los años finales de la década de 1970 y los primeros de la de 1980. Desde entonces, la antigua provincia de Santander recibe el nombre de Cantabria, ya como comunidad autónoma uniprovincial.
3. La entrada de rute posee dos acepciones: la primera de ellas es definida mediante un sinónimo y la segunda, por remisión. Por este motivo dicha voz aparece en ambas categorías; de ahí que la suma de los lemas en la tabla 4 sea 147 y no 146.
4. Según lo esclarecido por el estudio de Peña Arce (2019a).