Ulloa Casaña, T. (2026). La localización espacial y los ejes antropocéntricos básicos. Su manifestación en muestras orales de la ciudad de Santiago de Cuba. RILEX. Revista sobre investigaciones léxicas, 9/I. pp. 61-76

LA LOCALIZACIÓN ESPACIAL Y LOS EJES ANTROPOCÉNTRICOS BÁSICOS. SU MANIFESTACIÓN EN MUESTRAS ORALES DE LA CIUDAD DE SANTIAGO DE CUBA

SPATIAL LOCATION AND BASIC ANTHROPOCENTRIC AXES. ITS MANIFESTATION IN ORAL SAMPLES FROM THE CITY OF SANTIAGO DE CUBA

Tania Ulloa Casaña

Universidad de Oriente

tania@uo.edu.cu

RESUMEN

Las propiedades espaciales atribuidas a las cosas, sus dimensiones, sus posiciones y sus movimientos, proceden de una experiencia del mundo en la que los hombres son sujetos y actores. De ahí que la localización espacial deba ser entendida como la construcción de un sistema de referencias que permite situar espacialmente los elementos aludidos en el discurso emitido, relacionando lo expresado con la enunciación lingüística. La presente investigación pretende analizar el proceso de localización espacial derivado de los ejes antropocéntricos básicos en una muestra de textos orales producidos por hablantes de la ciudad de Santiago de Cuba. Este estudio permite advertir que este proceso se caracteriza por la presencia de usos que están determinados por las características del tipo de texto en que se producen y por condicionamientos de orden pragmático y semántico-referenciales.

Palabras clave: localización espacial, deixis espacial, ejes antropocéntricos, texto oral, pragmática.

ABSTRACT

The spatial properties attributed to things, their dimensions, their positions and their movements, come from an experience of the world in which men are subjects and actors. Hence, spatial location must be understood as the construction of a system of references that allows spatially locating the elements referred to in the uttered speech, relating what is expressed with the linguistic enunciation. The present research aims to analyze the process of spatial location derived from the basic anthropocentric axes in a sample of oral texts produced by speakers from the city of Santiago de Cuba. This study allows us to notice that this process is characterized by the presence of uses that are determined by the characteristics of the type of text in which they are produced and by pragmatic and semantic-referential conditions.

Keywords: spatial location, spatial deixis, anthropocentric axes, oral text, pragmatics.

Recibido: 05-02-2025
Aceptado: 28-05-2025

DOI: https://doi.org/10.17561/rilex.9.1.9470

1. INTRODUCCIÓN

Con la incorporación del estudio del sujeto a la lingüística del siglo XX, toman auge las investigaciones sobre la enunciación, las cuales pretenden identificar y descubrir las huellas del acto (enunciación) en el producto (enunciado).

Esta teoría ha considerado que los elementos del lenguaje solo se cargan de sentido en la situación específica en que se realiza un intercambio comunicativo (Pereira Valarezo, 2005, p. 109). El contexto permite, por tanto, construir a partir del significado de una palabra, su sentido pleno; de ahí el interés por estudiar el conjunto de factores observables cuando se ponen en acción los elementos constitutivos de todo acto comunicativo. Un enunciado se convierte en acto lingüístico al recorrer la instancia de la enunciación “yo, él, tú” y todos los factores de orden social, cognoscitivo y pragmático que participan en el proceso.

Las consideraciones anteriores reconocen que, si bien el acto de enunciación es el que hace posible el discurso, este, como producto, se marca con huellas formales que conforman las coordenadas espacio-temporales de la comunicación. El estudio de la deixis1 en los enunciados resulta, entonces, de suma importancia pues se convierte en una de sus operaciones constitutivas. Los deícticos sirven de “puntos de anclaje” al mensaje, pues permiten determinar las “coordenadas cero”, a partir de las cuales se establecerán todos los valores derivados, en las que:

La persona central es el hablante.

El tiempo central es aquel en que el hablante produce el enunciado.

El lugar central es el escenario donde se encuentra el hablante en el tiempo de la enunciación.

El centro del discurso es el punto en el que se encuentra el hablante en el momento de producir su enunciado.

El centro social es la posición y rangos sociales del hablante, respecto a la posición o rango de los destinatarios en esa situación de comunicación (Levinson, 1983, p. 28).

Como expresara Escavy Zamora (2008), el fondo situacional o anclaje constituye el procedimiento lingüístico por medio del cual un hablante relaciona una entidad con una situación de habla, de tal manera que el destinatario consigue acceso cognitivo o contacto mental con la entidad a la que se refiere.

La situación de enunciación está constituida, por tanto, por un sistema de coordenadas abstractas que hacen que todo enunciado sea posible por el hecho de reflejar su propia actividad discursiva. Desde esta perspectiva, los elementos del lenguaje solo se cargan de sentido en la situación específica en que se realiza un intercambio comunicativo; tal proceso debe concebirse, entonces, no como el fenómeno físico de emisión o de recepción del habla ni como las modificaciones aportadas al sentido global del texto, sino como el reconocimiento de los elementos que pertenecen al código de la lengua y cuyo sentido depende de factores que varían de una enunciación a otra: yo, tú, aquí, ahora.

El concepto de referencia, concebido como la relación biunívoca entre una expresión lingüística y una entidad u objeto, abarca un abanico amplio de posibilidades que comprende no solo las referencias al mundo real, sino también a otros tipos de entidades (Alcina Caudet, 2010 [1999], p. 152); su valor es básico porque es el primero que suele percibir el interlocutor, y a partir del cual, comienza a producirse el proceso de interpretación de los enunciados.

A partir de lo anterior debe observarse que la articulación lingüística del espacio difiere considerablemente de lo que se conoce como configuraciones del espacio métrico. Las propiedades espaciales atribuidas a las cosas, sus dimensiones, sus posiciones y sus movimientos, proceden de una experiencia del mundo en la que los hombres son sujetos y actores; es por ello que no es solo materia de estudio de la física y la geometría, sino también de la psicología, la antropología y la lingüística.

El espacio deíctico es nuestra representación mental del espacio físico estructurado por la percepción visual, por nuestro conocimiento geográfico o por otros aspectos del conocimiento de su estructura (Cifuentes Honrubia, 1989, p. 254).

Las señalizaciones, sin duda, no están dadas en abstracto métricamente, sino que son dependientes del tipo de relaciones que se establecen entre los elementos y fundamentalmente del sujeto enunciador, cuya perspectiva e interacción marcará la clave de interpretación y comprensión de la espacialización elegida. De esta forma, el espacio puede ser abordado desde cuatro puntos de vista (Waluch de la Torre, 2007, p. 164):

Localización (marco o lugar de localización).

Propiedades de los objetos (cualidades y características de los objetos que pueden ser significativas en la descripción espacial).

Direccionalidad (definida en función del punto de referencia).

Recorrido (realizado por el objeto en movimiento).

Así, cada deíctico espacial implica mínimamente dos elementos:

Un referente o cosa, especificado y denotado.

Un ambiente contextual o marco locativo-espacial en el que el referente es identificado y situado en el evento discursivo (Martínez Soto & Estrada Fernández, 2008, p. 145).

Mediante los deícticos espaciales, por tanto, se organiza y delimita el lugar donde se desarrolla el intercambio comunicativo, para lo cual se selecciona del entorno físico lo que interesa destacar; es decir, se construye el proscenio y los decorados de fondo (Calsamiglia Blancafort & Tusón Valls, 1999, p. 119). Los elementos serán situados en el espacio que crea el yo como sujeto de la enunciación y su interpretación referencial cambiará según el punto de anclaje.

Localizar la posición de un objeto o entidad es crucial para determinar la referencia y asegurar su correcta identificación, pues es un proceso que requiere un cálculo relativista que toma en cuenta la posición del enunciador y del objeto en sí, como se aprecia en el esquema 1:

ESQUEMA 1: Sistema de unidades deícticas usadas para la localización espacial

La organización espacial, por otro lado, puede entenderse como la estructuración del mundo externo, primeramente relacionado con el yo y luego con otras personas y objetos, se hallen tanto en situación estática como en movimiento. La gramaticalización de las referencias enunciativas relacionadas con la situación espacial está representada en la lengua por un conjunto de unidades, las cuales conceptualizan el espacio deíctico también desde algún punto de referencia.

La deixis espacial, como se aprecia en el esquema cuatro, codifica las referencias locativas de los enunciados en relación con la situación y orientación física de los participantes en el acto de habla. Desempeñan esta función, en la lengua española, los pronombres demostrativos, los adverbios demostrativos de lugar, los verbos deícticos y otras expresiones con significado deíctico-espacial, entre ellas, adverbios nominales transitivos e intransitivos, determinadas frases preposicionales locativas y algunos sustantivos y adjetivos.

La utilización de los deícticos en los enunciados permite comprender que, justamente, una de sus funciones es, sin dudas, la de marcar en toda situación de habla el lugar de producción de la palabra. Estas señalizaciones explícitas al emplazamiento físico dan cuenta de la variación que se produce en su empleo de acuerdo con condicionamientos espacio-temporales, los cuales ofrecen las razones por las que un hablante elige unas expresiones frente a otras, constreñido, además, por las exigencias del tipo de texto en particular.

La localización espacial debe ser entendida, entonces, como la construcción de un sistema de referencias que permite situar espacialmente los elementos aludidos en el discurso emitido, relacionando lo expresado con la enunciación lingüística (Benveniste, 1971, p. 34); por tal razón, resultan relevantes no solo el eje de coordenadas que emisor y receptor deben compartir, sino también la distancia respecto al centro deíctico, los ejes antropocéntricos básicos, entre ellos, la dimensión vertical (arriba o abajo), horizontal (izquierda o derecha), prospectiva o retrospectiva (delante o atrás) y la interior (dentro o fuera), además del tipo de relación espacial que se establece entre los objetos.

Tales aspectos resultan de notable interés para los estudios lingüísticos actuales por lo que la presente investigación pretende analizar el proceso de localización espacial derivado de los ejes antropocéntricos básicos en una muestra de textos orales producidos por hablantes de la ciudad de Santiago de Cuba.

2. SOBRE LA MUESTRA

Uno de los componentes básicos de las investigaciones de carácter lingüístico son los hablantes, pues son ellos los que aportan los materiales que integran el repertorio de datos. Considerando lo anterior, se tuvo en cuenta para su selección que las personas fueran oriundas de la ciudad de Santiago de Cuba; de no ser así debían tener más de veinte años de residencia permanente en la misma. Con el propósito de realizar el estudio fueron incluidos informantes con niveles de instrucción variados, que pertenecieran a grupos etarios diferentes2 y de distintos sexos, los cuales quedaron distribuidos de la siguiente manera:

Grupos de edades:

1.de 20 a 30 (G.I)

2.de 40 a 50 (G.II)

3.más de 55 (G.III)

Niveles de instrucción:

1.primario (n.p)

2.medio (n.m)

3.superior (n.u)

Un individuo de nivel primario debía tener sexto grado aprobado o un nivel secundario o medio solamente iniciado, pero sin concluir; con nivel medio, debía haber concluido la enseñanza preuniversitaria o algún técnico medio o escuela de oficios; mientras que para pertenecer al nivel superior debía ser graduado universitario.

En los últimos años se ha discutido acerca del desafío metodológico que presentan los estudios de esta naturaleza. Trabajos de este tipo requieren datos que sean comparables (de ahí el interés en este estudio por recoger muestras de habla que correspondieran a hablantes de distintos sexos y pertenecieran a grupos etarios y niveles de instrucción diferentes). Lo anterior precisa de un método adecuado para la recolección de grabaciones en el contexto de habla en el que estas formas son usadas y considerando además la locación de los participantes y de los objetos de referencia dentro de espacios reales.

La muestra se compone de treinta grabaciones auditivas, correspondiente a igual número de informantes3, con una duración aproximada de quince minutos cada una; en este caso, como apuntara López Morales (1994) la unidad de muestreo no es el sujeto, sino el texto, entendido como una porción de lengua grabada para ser analizada y descrita; es decir, el número muestral no debe determinarse sobre los sujetos, sino sobre las producciones orales de dichos sujetos por lo que no debe haber, necesariamente, una correspondencia entre ellos. El investigador opera sobre las grabaciones de las producciones de los hablantes seleccionados de acuerdo con criterios concordantes y los objetivos de la investigación que realiza. Para la recogida de la muestra se estableció con cada informante una conversación semidirigida en la que la investigadora se presentó como entrevistadora participante. Esta técnica se ha revelado como un recurso de incuestionable utilidad pues el intercambio puede conducirse como una conversación espontánea, con un grado mínimo de formalidad semejante a aquellas que pudieran surgir espontáneamente en contextos naturales.

Se logró, de manera general, que se cumplieran las características de cualquier conversación coloquial; es decir, una interlocución en presencia que favoreciera la mayor o menor tensión dialógica y cooperativa en relación con el tema y la intervención del otro; por tal motivo, se considera que las grabaciones se hicieron en un contexto comunicativo habitual para el sujeto; fueron encubiertas, en el sentido de que no se dio a conocer el propósito lingüístico de la indagación4.

Novedosa resulta, además, realizar la indagación en la ciudad de Santiago de Cuba, segundo centro poblacional más importante del país y cuyos valores históricos y culturales la convierten en un sitio idóneo para cualquier pesquisa de carácter humanístico y lingüístico en particular.

Una vez recogida toda la información y luego de su transcripción, la cual constituye una parte fundamental del análisis ya que implica la primera manipulación de los datos obtenidos, se distinguieron las expresiones lingüísticas que formaron parte de los procesos de localización espacial que serán objeto de atención en la presente investigación.

3. ANÁLISIS DE LA MUESTRA

Los parámetros espaciales básicos asignados a las categorías gramaticales exponentes de la deixis espacial participan en los procesos de localización espacial que se perciben en los enunciados. El ejemplo (1) describe un movimiento en el espacio accesible visualmente desde la posición del hablante (corría para el lado, para el frente) que supone una lectura deíctica (para el lado, para el frente del lugar en el que me encuentro ahora):

(1)Yo nací aquí/ me divertía en este barrio / corría para el lado/ para el frente/ nos sentíamos a gusto entre los vecinos/ ellos venían y se sentaban a conversar sobre las cosas del momento// cuando alguien se enfermaba todos nos poníamos en función del enfermo/ como cuando se quemó el vecino de aquí (*) de forma accidental…

En (2) merece comentarse el empleo del adverbio nominal intransitivo arriba, el cual es usado, en este contexto (podría así/ por arriba decirte algunas cosas), con otro significado (podría así/ sin dar detalles /decirte algunas cosas); en (3), sí forma parte de una localización en el dominio vertical en la que el enunciador es el prototipo de la relación (porque arriba vivía un guardia de la dictadura) al colocarse en un punto inferior con respecto al sitio por ubicar.

(2)Yo recuerdo y sé de muchas estrellas del carnaval que eran de aquí mismo de Sueño/ nacieron en Sueño y algunas aún viven en el reparto Sueño y uno vivía en la competencia de buscar las muchachas más lindas y Sueño siempre aportaba// podría así/ por arriba decirte algunas cosas/ todavía yo no estaba muy empinado pero yo sé que Vivian Suárez/ la mamá de Bianet fue reina del carnaval/ una muchacha de Sueño/ Melbita fue reina del carnaval/ nacida y criada en el reparto Sueño/ también Grisel Carvajal, del reparto Sueño…

(3)Este barrio tiene su historia/ ahí tenemos una compañera que vive en calle nombrada Melba/yo vi que pasaba por el 26 con su esposo/ estaban paseando y había una bomba/ nadie lo sabía/ que explotó y la dañificó bastante/ por poco muere / tenía mucha sangre por todo el cuerpo/ hasta se desmayó//los casquitos pasaban por aquí con malas palabras/ era insoportable como maltrataban a las personas en aquella época… Más adelante / en Independencia y Avenida de Céspedes había un establecimiento de jabón Rina/ yo era una niña y jugábamos unos cuantos niñitos allí/ ese día casualmente no fuimos y explotó una bomba/ tremenda bomba porque arriba vivía un guardia de la dictadura…

Resulta interesante apuntar en (4) la indicación hacia una dimensión interior (meterse dentro de la conga) es precisada de manera anafórica por el demostrativo (←de esa cantidad de personas) actuando en este contexto como un mecanismo de cohesión textual que remite al propio discurso. En (5) se establecen oposiciones locativas relacionadas con el carácter interior/exterior a partir del espacio que es ocupado por el hablante (aquí afuera, aquí adentro):

(4)La conga tocaba aquí en la esquina y cuando la conga salía aquí a Martí/ todo el mundo comenzaba a bailar/ habían niños que bailaban más que los grandes/ con tremendo ritmo// entonces el general Moncada/ que era del barrio/ se disfraza y se mete dentro de la conga// qué hizo el general/ un grupo de insurrectos/una cantidad / vinieron / (…)pues cogieron esos palitos y los adornaban y con esos palitos ellos les daban a los españoles y como era un día permitido ellos se dejaban dar//al meterse dentro de la conga/ dentro de esa cantidad de personas/ los españoles no pueden verlo y es cuando él puede alzarse para los montes…

(5)Este local(*) era una tienda de chinos y aquí vivían los familiares/ esto(*) era una panadería/ una tienda y una dulcería entonces de aquí afuera uno se trajo una piedra/ como por Martí cogía y bajaba un río/ entonces como la piedra era tan inmensa los chinos tenían aquí adentro el horno que era allí(*) pero como ellos eran tan pequeños tenían que treparse arriba de la piedra para poder sacar de ahí el pan del horno/ entonces la piedra rodó mucho aquí en el barrio…

Obsérvese en (6), donde se narra una de las tradiciones de la conga, la muy conocida invasión,5 puede notarse el empleo de un verbo deíctico orientado en el eje gravitatorio (se pidió permiso y bajó desde Trinidad/ Moncada/ Martí/con un millón de gente bailando y gozando) que describe un desplazamiento con una extensión a partir de diferentes puntos de referencia (desde Trinidad hasta Martí/). Por otro lado, el significado del componente deíctico expresado en (cuando vino el ritmo de la conga) se refiere concretamente, en este contexto, al momento en que se escuchó el ritmo de la conga. En el mismo fragmento se produce la localización deíctica intrínseca (aquí en el abdomen); en estos casos, un determinado espacio deíctico evoca por analogía a otro espacio; relacionado con este empleo, en otro momento se reinterpreta la dimensión espacial interior/exterior (las vísceras estaban afuera):

(6)Cuando tuvimos un acto en la placita de Santo Tomás en la clausura de la semana de la cultura santiaguera ((…)) cuando vino el ritmo de la conga con la corneta china/se pidió permiso y bajó desde Trinidad (*)/ Moncada/ Martí/con un millón de gente bailando y gozando/ eso se hacía siempre para esa época// vi también como picaron a una mujer en la conga/vi que la mujer fue sangrando/ fue una herida muy grande/ fue aquí en el abdomen(*)// incluso vi que las vísceras estaban afuera/la cargaron rápido/se la llevaron en un carro…

Resulta interesante observar en (7) cómo el hablante refiere con la expresión (los instrumentos se les bajaban) que los tambores, como consecuencia del toque continuado, se pusieron fláccidos; en este caso se produce una localización deíctica inherente; si bien la dimensión vertical suele organizarse universalmente a partir del eje cielo-tierra, en el ejemplo el eje utilizado es el que proporciona la superficie del tambor:

(7)Cuando la conga salía tocaba tres cuadras y había que parar / no porque se cansaban los músicos sino porque los instrumentos se les bajaban y entonces ellos tenían que sacar los periódicos del bolsillo/ hacer una candela/ una fogata y darles calor para tensarlos y entonces poder seguir tocando…

En los siguientes fragmentos (8, 9, 10 y 11) el productor del texto, ubica el anclaje perceptivo en el espacio en que se producen las acciones que conforman el argumento de lo narrado. La orientación asumida para establecer la localización posibilita la adopción de una determinada estructura espacial: cercanía (aquí en Cuba, delante de nosotros), lejanía (aquella vista, para ir hacia allá), verticalidad (subimos por el elevador, subimos entre las montañas hasta la cima, la primera noche bajamos), interioridad (para meterse en la conga), exterioridad (salíamos para cualquier centro de recreación nocturno, salimos a dar una vuelta).

En el fragmento (9) el empleo de las preposiciones (para y en) indica, por un lado, el lugar al que tiende el movimiento (para meterse en la conga; estar ahí) y por otro, el sitio dentro del cual ocurre lo que expresa el significado verbal (en la conga← estar ahí):

(8)Antes la gente se preparaba para meterse en la conga/ para arrollar en la conga/ las personas el día de la invasión en los carnavales se ponían un pantalón que se habían mandado hacer/ una blusa que se habían mandado hacer y sacaban toallas muy vistosas para meterse en la conga y estar ahí…

(9)Hasta el detalle más insignificante resultaba de gran atracción a nuestra vista// en el hotel nos dieron la llave de la habitación y enseguida subimos por el elevador hasta la habitación/ aquella vista frente al mar era inigualable/ bueno nosotros estábamos aún más encantados con todo aquello// la primera noche bajamos y cuando llegamos donde estaba ese maravilloso buffet…

(10)Se realizaron varias charlas educativas/ dialogamos así como intercambiamos experiencias sobre el trabajo que se realiza aquí en Cuba// aparte del trabajo fuimos a lugares de interés recreativo / fuimos a sitios con altos valores históricos así como museos galerías etc.// uno de los lugares más interesantes que visitamos fue el Monte Ávila // para ir hacia allá nos trasladamos en un teleférico // subimos entre las montañas hasta la cima, / allá hay una pista de patinaje sobre hielo/ eso fue cerca del momento de venir…

(11)Allí fui chofer de un oficial por un tiempo corto pues un día cogí el carro y salimos a dar una vuelta/ íbamos a millón y delante de nosotros una guagüita/ pero yo quería pasarle y cuando adelantamos la guagüita/ venía un tractor y choqué el carro y se rompieron los focos y se rompió una puerta…

En (12), nótese cómo la orientación interior/exterior se manifiesta por un lado, en una relación locativa de situación (en su casa) donde la preposición señala, en su significado principal, que la referencia incluye dentro de sus límites la entidad localizada (la gente) y por otro, la presencia del adverbio nominal intransitivo (afuera). Obsérvese la situación hipotética en (13) permite que la dimensión exterior indicada por el adverbio (un día me quedo fuera) sea interpretada en otro sentido (un día pierdo el trabajo):

(12)Los casquitos pasaban por aquí con malas palabras/ era insoportable como maltrataban a las personas en aquella época/ como que ahora los policías le digan a la gente todo el mundo con la puerta cerrada/ en su casa, no quiero ver a nadie/ no quiero ver a nadie afuera…

(13)No es que yo me vaya a dedicar a ser chofer / porque realmente es una opción que tengo/ un día me quedo fuera y quizás me dedique a manejar.

Resulta interesante comentar en (14) la señalización espacial realizada (la gente está para afuera, en la calle) permite, a partir del empleo de las preposiciones, otorgar a la expresión en su conjunto un significado que apunta hacia lo subjetivo en el marco de las relaciones sociales; (la gente está para afuera) indica primeramente una localización en el espacio exterior que es precisada (la gente está para afuera =en la calle), todo con el objetivo de dar a conocer las características de las personas que habitan el barrio y que han servido de argumento para su relato (son comunicativas, sociables, extrovertidas):

(14)Este es un barrio donde la gente está para afuera/ en la calle/ la gente se comunica/ se sirve, es un barrio solidario/ a veces bullero/ a veces complicado pero es un barrio realmente solidario.

Fue posible advertir en (15) cómo el empleo de la preposición conceptualiza un recorrido que se focaliza en el punto de destino (para seguir adelante); el adverbio, por su parte, señala una posición que tiene como referencia la existencia de órganos sensoriales concentrados en la parte frontal del cuerpo humano, lo cual permite relacionar la expresión en su conjunto con un trayecto sin retroceso que hace coincidir el hablante con su experiencia personal:

(15)En la finca siempre hubo de todo/ café y todo tipo de alimentos y así vivimos saliendo a vender lo que se cosechaba para mantenernos y así he pasado toda mi vida hasta hoy/ luchando por mis hijos y haciendo lo que haga falta para seguir adelante…

4. CONCLUSIONES

Una vez analizado el proceso de localización espacial a partir del empleo de los ejes antropocéntricos básicos se puede advertir que este se caracteriza por la presencia de usos que están determinados por las características del tipo de texto en que se producen, oral en este caso, y por condicionamientos de orden pragmático y semántico-referenciales.

Tras el estudio realizado fue posible advertir la presencia de una gama compleja de empleos, como son: la reinterpretación de las características espaciales objetivas asociadas al parámetro de interioridad, el significado conceptual del movimiento y la extensión del sentido de dirección; estos usos evidenciaron los múltiples valores semánticos que se pueden adquirir en el contexto.

Así observamos además que las categorías propuestas en este trabajo se ajustan a usos de la lengua oral como estrategias comunicativas con funciones pragmático discursivas específicas; como lo son evidenciar emociones o estados de ánimo concretos, proyectar imágenes positivas o no del propio hablante o terceros; en otros casos dramatizar un suceso, extender experiencias personales, o simplemente mantener el contacto abierto y la atención del interlocutor durante el intercambio comunicativo.

El señalamiento hacia la realidad extralingüística que los deícticos espaciales realizan en cada proceso de localización espacial, debe ser interpretado en relación con el contenido del enunciado en que aparecen; de ahí que la operatividad referencial de las representaciones deícticas analizadas en los textos posibilite la aparición de determinados usos figurados y metafóricos; para ello, los deícticos espaciales son situados en contextos pertinentes que permiten dotar de esa interpretación significativa estas expresiones lingüísticas a partir de la existencia de una base de conocimientos compartidos entre los hablantes.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Briz Gómez, A. & Grupo Val.Es.Co. (2000). Cómo se comenta un texto coloquial. Ariel.

Calsamiglia Blancafort, H. & Tusón Valls, A. (1999). Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso. Ariel.

Cifuentes Honrubia, J. (1989). Lengua y espacio. Introducción al problema de la deixis en español. Universidad de Alicante.

Escavy Zamora, R. (2008). La plurioperatividad del YO. De la competencia a la actuación. En A. Moreno Sandoval (coord.), El valor de la diversidad (meta)lingüística. Actas del VIII congreso de Lingüística General (pp. 592-610). Universidad Autónoma de Madrid.

Levinson, S. (1983). Pragmatics. Cambridge University Press.https://doi.org/10.1017/CBO9780511813313

López Morales, H. (1994). Métodos de investigación lingüística. Colegio de España.

Martínez Soto, J. & Estrada Fernández, Z. (2008). La deixis: mecanismo discursivo constructor de un posicionamiento identitario. Dimensión Antropológica, 48, 43-82.

Pereira Valarezo, A. (2005). De la teoría general de la enunciación a la enunciación televisiva. Conexão: Comunicação e Cultura, 4(8).

Waluch de la Torre, E. (2007). Análisis contrastivo de las preposiciones espaciales en español, portugués y polaco [Tesis doctoral. Universidad de Granada]. DIGIBUG: Repositorio Institucional de la Universidad de Granada. http://hdl.handle.net/10481/1636

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1 La deixis -término que proviene de la palabra griega δεῖξις (deixis), el cual a su vez procede del verbo δείκνυμι (deíknymi) que significa mostrar e indicar- destaca el anclaje espacio-temporal de formas lingüísticas que solo pueden ser interpretadas en relación con dicho anclaje.

2 Esta decisión es avalada con el criterio de López Morales en cuanto a que el investigador tiene marco libre para acotar sus propios estratos en relación con el tema de estudio (1994, p. 27).

3 Si consideramos que las muestras de un estudio son los datos reales y numéricamente medibles de las producciones de los sujetos, la cantidad de individuos que participen en la investigación no es necesariamente determinante para validarla o no, lo que no se debe abandonar al azar, sin embargo, es la selección de los informantes, que deberá atender estrictamente a los requerimientos del estudio. El investigador opera sobre las grabaciones de las producciones de los hablantes seleccionados de acuerdo a criterios concordantes y a los objetivos de la investigación que realiza.

4 La transcripción grafemática se subordina al objeto y la finalidad del estudio, por tal razón, en esta investigación, se usaron las convenciones gráficas de Briz Gómez y el Grupo Val.Es.Co (2000).

5 Se denomina invasión a la visita que realiza la conga de Los Hoyos a otros barrios, llevando tras sí, gran cantidad de personas.