Dossier

water and landscape
AGUA y TERRITORIO

El calendario agrícola mazateco y los dueños del agua: Chikón Tokoxo y Chon’ndá vee

The mazatec calendar and the owners of the water: Chikón Tokoxo y Chon’ndá vee

Celeste Kristal Flores Cuevas

Red Mexicana de Investigadoras Indígenas (ReMII)
San Luis Potosí. México
kristallfcc@gmail.com

ORCID: 0009-0003-8076-2864

Cleotilde Hernández Suárez

El Colegio de San Luis, A. C.
San Luis Potosí. México
mailto:cleotilde.hernandez@colsan.edu.mx

ORCID: 0009-0000-9405-4111

Información del artículo
Recibido: 11/04/2023
Revisión: 16/02/2024
Aceptación: 10/03/2024
Online: 27/02/2025
Publicado: 10/07/2025

ISSN 2340-8472

ISSNe 2340-7743

DOI 10.17561/at.27.7903

cc-by

© Universidad de Jaén (España).
Seminario Permanente Agua, Territorio y Medio Ambiente (CSIC)

RESUMEN
Este texto tiene como objetivo mostrar la importancia del calendario agrícola mazateco, el cual es una expresión de la riqueza de saberes y conocimientos locales que se han transmitido por generaciones, a través de la oralidad. La investigación realizada fue de tipo cualitativo, y se tomaron como casos de estudio a dos comunidades mazatecas ubicadas al noreste del estado de Oaxaca, México: Huautla de Jiménez y Loma Chapultepec, la cabecera municipal y una de sus comunidades, respectivamente. Se utilizó la perspectiva biocultural, la literatura oral, y los saberes. Se concluye que, en las veintenas del calendario, principalmente en aquellas relacionadas con el agua, se marcan los tiempos en que se deben realizar las actividades agrícolas, las cuales se conjugan con rituales y festividades en los que tienen presencia las deidades y los guardianes del agua, los que a su vez pueden ser ubicados como los grandes configuradores del territorio mazateco.

PALABRAS CLAVE: Agua, Mazatecos, Cultura del agua, Territorio, Enfoque biocultural.

ABSTRACT
This text aims to display the importance of the Mazatec agricultural calendar, which is an expression of the wealth of wisdoms and local knowledge that has been transmitted for generations, through orality. The research carried out was one of a qualitative type, and two Mazatec communities located in the northeast of the state of Oaxaca, Mexico were taken as case studies: Huautla de Jiménez and Loma Chapultepec, the municipal seat and one of its communities, respectively. The biocultural perspective, oral literature, and saberes (local wisdoms) were used. It is concluded that, in the veintenas of the calendar, mainly in those related to water, los tiempos (times) in which agricultural activities must be carried out are marked, which are combined with rituals and festivities in which the deities and guardians of the water are present, which in turn can be located as the great configurators of the Mazatec territory.

KEYWORDS: Water, Mazatecs, Water culture, Territory, Biocultural perspective.

O calendário agrícola mazateco e os donos de água: Chikón Tokoxo e Chon’ndá vee

RESUMO
Este texto tem como objetivo mostrar a importância do calendário agrícola Mazateco, que é expressão da riqueza dos saberes locais e do conhecimento transmitido há gerações, por meio da oralidade. A pesquisa realizada foi qualitativa, e foram tomadas como estudos de caso duas comunidades Mazatecas localizadas no nordeste do estado de Oaxaca, México: Huautla de Jiménez e Loma Chapultepec, sede do município e uma de suas comunidades, respectivamente. Utilizou-se a perspectiva biocultural, a literatura oral e os saberes. Conclui-se que, nos vinte dias do calendário, principalmente os relativos à água, estão marcados os horários em que devem ser realizadas as atividades agrícolas, as quais se conjugam com rituais e festividades onde estão presentes as divindades e os guardiões da água, os quais, por sua vez, podem ser identificados como os grandes formadores do território Mazateco.

PALAVRAS-CHAVE: Água, Mazatecas, Cultura da água, Território, Abordagem biocultural.

Le calendrier agricole mazatèque et les propriétaires de l’eau: Chikón Tokoxo et Chon’ndá vee

RÉSUMÉ
Ce texte vise à montrer l’importance du calendrier agricole mazatèque, qui est l’expression de la richesse des connaissances et de la sagesse locales transmises de génération en génération, par le biais de l’oralité. La recherche a été qualitative et deux communautés mazatèques situées dans le nord-est de l’État du Oaxaca, au Mexique, ont été prises comme cas d´études : Huautla de Jiménez et Loma Chapultepec, respectivement le chef-lieu et l’une de ses communautés. La perspective bioculturelle, la littérature orale et les connaissances ont été utilisées. La conclusion est que, dans la vingtaine du calendrier, principalement dans celles qui sont liées à l’eau, les périodes pendant lesquelles les activités agricoles doivent être réalisées sont marquées, ce qui est combiné avec des rituels et des festivités dans lesquels les divinités et les gardiens de l’eau sont présents, qui peuvent à leur tour être situés comme les grands façonneurs du territoire mazatèque.

MOTS-CLÉ: Eau, Mazatèque, Culture de l’eau, Territoire, Approche bioculturelle.

Il calendario agricolo mazateco e i signori dell’acqua:Chikón Tokoxo y Chon’ndá vee

SOMMARIO
Il presente testo ha come obiettivo quello di dimostrare l’importanza del calendario agricolo mazateco, il quale è espressione delle conoscenze locali tramandate di generazione in generazione attraverso l’oralità. La ricerca realizzata è stata di tipo qualitativa, e sono state prese in esame due comunità mazatecas situate nella zona nord-est dello stato di Oaxaca, Messico: Huautla de Jiménez y Loma Chapultepec, rispettivamente, il “capoluogo” municipale e una delle comunità che lo compongono. Nel processo di ricerca è stato utilizzato l’approccio bioculturale, la letteratura orale e le conoscenze tramandate nelle comunità. All’interno del testo si evince che a intervalli di venti giorni, principalmente in quelle date relazionate all’elemento dell’acqua, vengono definiti i tempi in cui si devono realizzare le attività di ordine agricolo, le quali risultano embricate a rituali e festività in cui sono presenti le divinità e i guardiani dell’acqua. I guardiani dell’acqua, a loro volta, possono essere considerati come i grandi generatori del territorio mazateco.

PAROLE CHIAVE: Acqua, Mazatechi, Cultura dell’acqua, Territorio, Approccio bioculturale.

Introducción

En el mundo existen unos 5000 pueblos originarios, los cuales están distribuidos en 90 países1. México es uno de los doce principales países con mayor riqueza cultural y de biodiversidad a nivel mundial, y alberga entre sesenta y setenta por ciento de la biodiversidad total del planeta; su población indígena representa 19,4 % (23,2 millones de personas) del total de la población mexicana2, y tiene mayor presencia en el centro, sur y sureste del país, en donde existe la mayor diversidad de recursos naturales3. Ahí se ubica 28 % de los bosques templados y 50 % de las selvas, lo que permite que en estos territorios se capten grandes volúmenes de agua, de ahí que en dichos territorios estén ubicadas las principales presas hidroeléctricas y de abasto de agua a las grandes ciudades; siendo los estados de Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Guerrero y Michoacán los que tienen la mayor concentración de población indígena, así como de biodiversidad4.

En el territorio mexicano existen 68 pueblos originarios, de los cuales hay 14 en el estado de Oaxaca5, lo que significa que casi una cuarta parte de ellos se concentra en dicho estado, mismo que ha sido catalogado como el tercero más pobre6 y con mayor nivel de marginación en el país. En Oaxaca 65,7 % de la población se considera indígena, siendo el estado con el mayor volumen de población en esta categoría étnica del país7. En México existen 68 agrupaciones lingüísticas y 364 variantes, y fue hasta finales del siglo XX, en el año 1992, cuando el país se reconoce como culturalmente diverso8. Para una aproximación al área de estudio es necesario dirigir la mirada hacia la Sierra Mazateca.

La Sierra Mazateca (Mapa 1) se ubica al noroeste del estado de Oaxaca y comprende 19 municipios, uno de ellos es Huautla de Jiménez; esta investigación se realizó en la cabecera de dicho municipio y una de sus comunidades, Loma Chapultepec. Esta región forma parte de la cultura mesoamericana, con características biofísicas, ecosistémicas, sociales y culturales expresadas en la riqueza de saberes de sus pueblos, los que a su vez tienen una relación especial con su territorio, y parte de ello se muestra en su oralidad, en su vestimenta, en su pensamiento, y en general, en su vida cotidiana. La relación especial que tienen los mazatecos con su territorio se expresa, en parte, en la manera en que lo comparten con diversos seres, los cuales suelen ser vistos como traviesos, vengativos y siniestros; y su morada suelen ser los cerros, los ríos, los arroyos, los sótanos y las cuevas. A estos seres se les debe de pedir permiso para ocupar el suelo, habitarlo, trabajarlo o transitarlo9.

Mapa 1. Mapa de localización de la Sierra Mazateca

Fuente: Elaborado por Celeste K. Flores Cuevas y Nelly A. Martínez Torres.

Es importante mencionar que el territorio mazateco ha sufrido graves cambios socioambientales, principalmente en la década de 1940, cuando el Estado mexicano emprendió en este territorio la construcción de la “Presa Miguel Alemán”, también conocida por la población como “Temascal”. Dicho megaproyecto implicó el desplazamiento obligatorio de más de 20 mil mazatecos, para producir un embalse de 50.000 hectáreas y establecer una planta generadora de electricidad en la población de Temascal. Con la construcción de la presa se sepultaron importantes centros ceremoniales, en donde los mazatecos de la parte baja realizaban ofrendas, como es el caso de la cueva del “Cerro Rabón” y “Boca de Tilpan”, donde habitaba Chuma’ je, ser mítico femenino que brindaba agua buena para las cosechas10.

Los hallazgos expuestos en este texto se derivan, en su mayoría, de una investigación de tesis de maestría11, aunque la indagación ha sido ampliada y profundizada para cumplir con el objetivo de este artículo, y mostrar los contenidos del calendario agrícola mazateco, en la perspectiva de comprender la importancia que éste tiene en la configuración de la bioculturalidad, por lo que a continuación se expone la metodología, los resultados y las conclusiones de la investigación.

Metodología

Se realizó investigación cualitativa, abordando como casos de estudio a dos comunidades pertenecientes al pueblo mazateco, y que con base a la jurisdicción estatal se ubican en la Sierra de Flores Magón, siendo: Huautla de Jiménez y Loma Chapultepec, cabecera municipal y una de sus comunidades, respectivamente. Para el análisis se retomaron los aportes del enfoque biocultural y el del etnoterritorio, para comprender las articulaciones entre cultura y naturaleza, expresadas en las prácticas, saberes y literatura oral de los pobladores. La investigación en campo se realizó en varios periodos (entre los años 2016 y 2020), y consistió en recorridos de campo para conocer los espacios naturales y culturales constitutivos del etnoterritorio; se empleó la etnografía, incluyendo entrevistas semiestructuradas a pobladores y se asistió a reuniones de los pobladores, también se realizó un taller participativo.

Las perspectiva teóricas aquí utilizadas parten del reconocimiento de la riqueza amplia que guardan las comunidades indígenas, por lo que distintos autores emplean el concepto de patrimonio biocultural, el cual implica pensar en diálogos interdisciplinarios para:

“… articular las ciencias naturales o ambientales y las ciencias sociales, es religar los conocimientos y los conceptos sobre territorio, ecosistemas, biodiversidad, relación hombre-naturaleza, formas de uso y aprovechamiento; es considerar también los elementos cosmogónicos y simbólicos que establece el ser humano en su hábitat o territorio”12.

En un nivel más específico, podemos hablar de los etnoterritorios como la significación que le dan los habitantes al lugar que habitan. En los casos de estudio, los pobladores reconocen la relación entre el mundo espiritual y el físico; reconocen que en la naturaleza habitan seres sagrados que tienen sus respectivos territorios delimitados, y que solo se puede acceder a ellos por medio de rituales. Barabas afirma que:

“… para los pueblos indígenas la naturaleza y el territorio poblado son espacios sagrados en los que pueden revelarse las entidades territoriales que moran en ellos, haciéndolos particularmente sagrados y, en ocasiones, con un gran poder de convocatoria religiosa y étnica que los convierte en lugares emblemáticos de la identidad de un grupo y del etnoterritorio”13.

Así, “… este pensamiento indígena acerca del territorio se sustenta en las creencias mágicos-religiosas, que se manifiestan en las diversas representaciones de su mundo, las cuales explican la existencia de diversos fenómenos que existen en la naturaleza”14. Para la cultura mazateca, el sistema de creencias se ve reflejado en la naturaleza con los Chikones, seres sagrados cuidadores de las montañas, los cerros, la tierra y el agua; para el mazateco, estos seres son sumamente poderosos, razón por la cual algunos acuden a ellos para pedir abundancia, principalmente para las cosechas. De ahí que Barabas sostenga que:

“La estructura social de los otros mundos replica la de la sociedad humana, por lo que los dueños: tienen familia, mujer e hijos, comen y beben y trabajan recorriendo la tierra por debajo y saliendo por las cuevas de los cerros emblemáticos de los pueblos a los que protegen, a veces en sus caballos”15.

Esta autora afirma que, en muchos casos, el acercamiento a la territorialidad simbólica sagrada de los indígenas contemporáneos se ha realizado mediante la cosmovisión, específicamente desde la mitología, de la que han resultado particularmente importantes los mitos fundacionales, los cosmogónicos y los etiológicos, porque delimitan y organizan el mundo natural y social. Retomando sus ideas, podemos ver cómo los territorios, cuando son simbólicos para un grupo, la misma comunidad comienza a establecer relaciones más estrechas pues existe una identidad común, una afinidad que permite a los pobladores entablar lazos más estrechos y procurar proteger “lo nuestro”.

Lo anterior también guarda relación con la reciprocidad, entendida como un principio eje que dinamiza el sistema de organización en pueblos mesoamericanos, como sostiene García Bravo al estudiar el mundo náhuat; destaca que “la reciprocidad, en los pueblos indígenas, no solo se da en las relaciones entre pares, también se da con el mundo sagrado”16.

Por su parte, Chaves López ha estudiado el k´inal y el majtanal, los cuales intervienen en la definición del territorio indígena en los pueblos tseltales y tsotsiles, pueblos emparentados provenientes de la familia maya-quiché, y destaca que:

“En esta concepción del territorio a través del k´inal se vinculan la memoria tsotsil y tseltal con los ciclos naturales del agua, las prácticas agrícolas, rituales del calendario originario y del Santoral Católico. Aunque la memoria esté dotando de sentido al territorio, la interacción de sus habitantes con el mismo es una transformación permanente”17.

El majtanal, sostiene Chaves, puede ser entendido como el regalo u ofrenda que se hace a los seres sobrenaturales de las fuentes de agua, principalmente a las señoras o madres que en ellas habitan. Veamos a continuación lo encontrado para el territorio mazateco.

Hallazgos/Resultados

Chon’ ndá vee y Chikon Tokoxo, sus implicaciones en la construcción del territorio mazateco

El pensamiento mítico da contenido a la riqueza en la literatura oral; y las historias, mitos, leyendas y cuentos dan como resultado una cultura hídrica propia, vinculada a la construcción del territorio, de un territorio biocultural con lugares sagrados, configurado de representaciones, concepciones y creencias con una carga emocional histórica. De ahí que, para Barabás, en el estudio de la territorialidad un dato significativo sea la toponimia, la cual “puede aludir a concepciones cosmológicas, a características del medio o a hechos remarcables ocurridos en el lugar”18. Esto se da en la cultura mazateca principalmente por medio del cuento, el cual “…reproduce una determinada concepción del mundo en tanto que es un fenómeno histórico que se transforma y se reformula a través del tiempo”19.

La construcción del territorio mazateco se entrelaza con la historia de Chon’ndá vee, de la cual existen distintas versiones, y se ha transmitido oralmente por generaciones; de hecho, varios autores20 han recopilado dicha leyenda, con la finalidad de explicar cómo el territorio mazateco y las localidades y lugares obtuvieron nombre. Así, el agua (nandá) es el elemento articulador y de identificación del espacio, y se encuentra en la leyenda de Chon’ndá vee, sembrando y multiplicando los topónimos de agua en el territorio. De las distintas versiones que hay, en varias se menciona que Chon’ndá vee fue la nuera de Chikon Tokoxo, y en otras se dice que fue su esposa; no obstante, hay coincidencia con el planteamiento de Quintanar, quien asocia la leyenda con la demarcación del territorio y los lugares sagrados, y encuentra similitudes con la cultura mexica:

“…los dioses mesoamericanos solían aparecer como parejas de cónyuges […] en el Posclásico, los mesoamericanos, y entre ellos, los mazatecos, tenían por lugares sagrados a los cerros, a las cuevas y a los manantiales, y estas versiones se articulaban congruentemente con la noción del cosmos y del territorio. Además, Chikón Tokoxo y Jchon Nda Vee, que eran versiones locales de Tlaloc y su consorte Chalchitlicue, eran deidades vinculadas a los cerros y a la lluvia”21.

A continuación, se citan dos versiones de la creación del territorio mazateco con la leyenda de Chon’ndá vee. Ambas versiones fueron obtenidas en conversaciones con pobladores de los lugares de estudio. En una versión, Chon’ndá vee crea la demarcación del territorio y el agua a su paso:

Chikón Tokoxo mandó a Chon’ndá vee al campo a vigilar que la milpa estuviera creciendo y que ningún animal la estuviese acechando; Chon’ndá vee al ver que la milpa crecía muy bonita cortó cuatro mazorcas, una de cada esquina. Al llegar a su casa y mostrar las mazorcas la regañaron fuertemente, ya que los elotes se fueron multiplicando dentro del costal mientras ella caminaba; entonces Chikón Tokoxo creyó que había cortado todos los elotes de la parcela y la castigó corriéndola de su casa. Entonces Chon’ndá vee desolada, caminó y caminó y en donde se detenía a descansar, lloraba su pena y dolor: así fue como brotaron los manantiales, y en cada lugar ella emitía algún decreto o bien iba dejando algo de sus pertenencias, pues no podía con su carga material y espiritual, por ejemplo, en el manantia ndá zoa (agua de plato) dejó ahí sus platos, en ndá tijé (agua de la gran olla) ahí olvidó sus ollas, en ndá naí aquí lloró tan fuerte que la corriente de agua es muy fluida. Otro lugar se llama ndákijon (agua escalera) porque tuvo que caminar con su pesar en un lugar muy empinado, y así hasta que se perdió en las montañas”22.

En otro relato, Chon’ndá vee se relaciona con la lluvia, la tierra y los ríos:

Chon’ndá vee fue hija no deseada de padre tierra y de madre tierra, en cierta ocasión cuando el hijo de Chikon Tokoxo vagaba por la selva vió una mujer que andaba sin destino, era Chon’ndá vee, se acercó a ella, comenzaron a platicar, a partir de aquel entonces, fueron amigos inseparables, hasta que se hicieron pareja; pero el hijo de Chikon Tokoxo era desobligado, no le gustaba el labor del campo, ni siquiera era bueno para cazar animales, para alimentar a su pareja. Un día Chikon Tokoxo habló seriamente con su hijo, que sembrara maíz; hasta entonces comprendió, empezó a sembrar y llegó el momento que se dieron elotes. Chon’ndá vee le dijo que iba a cortar unos elotes, él le dijo que estaba bien pero que tratara de cortar un elote de cada esquina, así lo hizo ella y cortó un elote de cada esquina, regresó con los cuatro elotes, pero en el camino poco a poco le fueron pesando, hasta llegar por donde vivía, su pareja fue a su encuentro y la regañó pensando que había cortado todo, y antes de que ella respondiera la golpeó, pero en un descuido ella lo golpeó con una piedra, dejándolo muerto, su cuerpo lo arrastró a uno de los sótanos cerca de ahí ( se cree que esta cueva se volvió estéril, nada crece en ella, nadie la visita, no hay vida en ella), se escapó y se dio cuenta que estaba embarazada de multimellisos, cuando dio a luz, sus hijos nacieron malformados, como en especie de ardilla, dicen que desde entonces aparecieron los cha noj (ardillas) como una maldición a los hombres del campo, mandó a sus hijos a destruir las milpas, y ella se fue a xonga ndá (hoy río Santo Domingo), se convirtió en una mujer mala, arrastra todo lo que encuentra en su camino, se alió con na’in chaón (padre trueno), desde entonces se le conoce como mujer que arrastra o mujer derrumbe”23.

Esta leyenda tiene mayor presencia en Huautla y se vincula en gran parte a la configuración del territorio. Por ejemplo, el señor Perfecto García24 se adhiere a la versión de que Chon’ndá vee es la nuera de Chikon Tokoxo y que fue ella quien dio los nombres a los lugares. El señor García hizo un mapa de los barrios y manantiales de Huautla (como municipio), con base en la leyenda de Chon’ndá vee, nombrando hasta 45 sitios. Otros autores mazatecos identifican, sólo para el municipio de Huautla, 104 lugares entre barrios, colonias y manantiales asociados con el agua, por ejemplo se pueden mencionar lugares como: Ndá’jkoxá (Agua Cabeza de León), Ndá ndia (El carrizal = Agua del camino), Ndáxijtsi (Agua de Lluvia), Ndáyaa (Agua Temazcal), Ndáxó’yá (Agua de la Rosa), ndá nindo (Agua de Cerro), Ndá yangá (Agua Álamo), Ndájee (Río Santiago = río grande) entre otros; aunque también hay lugares sin el prefijo ndá, como son: Loma Chapultepec (Chinía = lugar de coyotes), Loma Nopal (Xingui nanda), Llano de pasto (Son liji), San Agustín (Yátá = Lugar de encinos), Santa Cruz de Juárez (To’ndé = Tierra en forma redonda), entre otros; cabe aclarar que también tienen relación con la leyenda de Chon’ndá vee.25

Para los huautlecos, en el mundo sobrenatural el máximo guardián de la naturaleza es Chikón Tokoxo “… reconocido como el guardián de todo el territorio mazateco, de aquí el estatus de Huautla como la capital mazateca”26. No obstante, Chon’ndá vee también ejerce un gran poder en la naturaleza con el agua. A Chon’ndá vee se le conoce con diferentes nombres por la región, es nombrada también como Na Isabel, Na Lisa, Chjoon Cha´a nzá Asay, Jchún Majé27 o Nanj Jxiin. En todos los casos se coincide en que este personaje está asociado con el calendario agrícola, dedicándole una veintena llamada Chan-maje (correspondiendo a la octava, del 21 de mayo al 9 de junio), traducida del mazateco como “el tiempo del trueno grande”.

Chon’ndá vee es la deidad femenina del agua, también se le conoce con el nombre de Chaón maje y se le asocia con el rayo, y en otras ocasiones se le confunde con el gran trueno (Naï Chaón), se le relaciona con el crecimiento de los ríos, con las destrucciones por las grandes cantidades de agua que a veces provocan deslaves o inundaciones en la mazateca baja28. A continuación, se presentan dos relatos relacionados con la multiplicidad de Chon’ndá vee:

Nanjda (madre agua) es hija de padre y madre tierra, es pareja de Naí Chaón (padre trueno), su misión fue el ayudar a su madre (nanj kin sonde) para que brotaran las semillas que había enviado su padre (na’in sonde); su madre le pedía que llorara hasta que sus lágrimas se convirtieran en lluvia, en esos momentos se convierte en madre lluvia (nanj tsií), así fue como esta mujer con sus lágrimas hizo que brotaran tantas y muchas semillas que se convirtieron en árboles frutales y no frutales, en plantas comestibles y medicinales, para sus hermanos las criaturas de todas las especies”29.

Chaón maje a la vez está relacionada con Nanjnda (madre agua), la madre lluvia (Nanj tsií) y el padre trueno (Na’in Chaón), como lo menciona el siguiente relato:

Nanjnda no lloraba por gusto, padre tierra creó a su pareja, para hacerla llorar y le llamó Chaón (trueno), que más tarde se llamaría Na’in Chaón (padre trueno). Una vez criado hizo un tambor gigante que cuando Nanjnda estaba dormida la despertaba con toquido del tambor, le hacía llorar, hasta convertirla en Nanj tsií (madre lluvia). Pero en un descuido de padre tierra, Chaón (trueno) escapó y fue a esconderse en el cerro trueno (naxi chaón) donde se unió con los otros tres hijos malos de padre tierra que son rayo (fate), la mujer que arrastra (Chon’ndá vee) y la serpiente que patea y provoca el huracán (yexon) quién fue hijo prófugo de Quetzalcóatl. Cuando unían fuerza los cuatro (Chaón, fate, Shonda’vé y yexon) hacían llorar más a Nanjnda (madre agua) y se convertía en un desastre la tierra, Na’in sonde (madre tierra) intervenía para calmarlos, pero era en vano, entonces los habitantes de la tierra lo llamaron Na’in Chaón (padre trueno) para calmar sus ánimos”30.

Estos dos relatos nos remiten nuevamente a la pluralidad de deidades mesoamericanas, las cuales aparecían como parejas, como una proyección de la concepción cósmica dual, con dioses de diversas categorías, destacando paradójicamente una fisión y fusión al mismo tiempo31. Esto permite ver cómo, para el mazateco, los relatos anteriores son evidencia de cómo a Chon’ndá vee se le atribuye la destrucción o la prosperidad para el desarrollo de la agricultura, dependiendo en gran medida del agua.

También existen jerarquías en los guardianes del agua, entre los mencionados están: los Chikón Nandá (guardianes de los manantiales y arroyos), los La’a (duendes en forma de niños), los Chakjé o Njía´ké (malignos del agua); estos últimos adquieren la figura similar a la de una víbora y son quienes provocan la salida del arcoíris. Algunos entrevistados señalaron que en algunas ocasiones provocan ruidos estruendosos en el fondo del manantial, en otras sobrecalientan el agua o generan abundante espuma circularmente dentro del agua de los manantiales; “los laá y los chakjé son pareja, se dedican a hacer maldad, a cualquier hora te pueden encantar, pero hay que tener más cuidado cuando es el mediodía, a esa hora no puedes pasar por el pozo o el río, es la hora de los chakjé, que salen a comer a las 12 del día, te roban el espíritu si los interrumpes”32. Las deidades tienen presencia en el calendario agrícola mazateco, como se muestra a continuación.

El calendario agrícola mazateco, sus veintenas y la presencia del agua

El calendario agrícola mazateco contiene conocimientos que se han transmitido de generación en generación, y están relacionados con el clima, los fenómenos meteorológicos y el espacio socio-natural; en él están definidas las actividades que deben realizarse, en determinados tiempos. Son saberes que se han transmitido de forma oral, aunque también han sido documentados en diferentes investigaciones. El primer registro documentado del calendario mazateco fue hecho por Robert e Irmgard Weitlaner en 1946, quienes señalaron su importancia sociocultural, y encontraron que tiene una estructura similar a la de otros calendarios prehispánicos mesoamericanos.

Este calendario también contiene conocimientos locales sobre la organización del espacio y el territorio, en donde se producen los alimentos para subsistir, destacando la milpa (maíz, frijol, chile). Los periodos o veintenas también están íntimamente relacionados con las deidades y guardianes mazatecos, y los rituales son la evidencia de la relación estrecha entre los mazatecos y sus entidades sobrenaturales, quienes comparten el territorio. El calendario mazateco tiene 18 veintenas y 5 días de descanso, y permite conocer, entender y saber los tiempos idóneos en los que se debe realizar la siembra, hacer las ofrendas, los rituales y los peregrinajes, además “… marca los solsticios y las fechas en que el sol pasa por el cenit…”33. A continuación se presentan los tiempos que se relacionan directamente con el agua, así como aquellos rituales que tienen un gran significado en la vida actual de los mazatecos, y que se vinculan con el agua.

En el mundo occidental, la lluvia es vista como un elemento fundamental en las dinámicas naturales ecosistémicas; para los mazatecos no sólo es eso, es elemento fundamental para las actividades agrícolas, en la siembra y el cultivo de las plantas, pero la lluvia también marca un tiempo importante para realizar un ritual significativo en la vida de los mazatecos, nos referimos al ritual con los ndi xi’to o pequeños que brotan (hongos psilocybe). Para la realización de dicho ritual es muy importante que las lluvias lleguen a tiempo y que el Chaón (trueno grande) haga brotar los honguitos, por lo que en la séptima veintena Chan to (de frutas), que va del 1 al 20 de mayo, se realiza un peregrinaje; específicamente el 1 de mayo, los agricultores suben a Nindó Tokoxo o Cerro de Adoración (Figura 1) y agradecen a Chikon Tokoxo, a la vez que le solicitan que la lluvia llegue a tiempo, la cual se espera el 15 de mayo con la fiesta religiosa de San Isidro Labrador.

Figura 1. Foto de Nindó Tokoxo o Cerro de Adoración

Fuente: Fotografía, por Celeste K. Flores Cuevas, 2016.

La octava veintena Chan Maje (del trueno grande), que va del 21 de mayo al 9 de junio, es una de las veintenas más importantes, pues indica el “tiempo de lluvia” y, en caso de que esta no hubiera llegado a tiempo, los Chjota Chijne (persona de conocimiento) realizan un ritual de pedimento de lluvia en Cerro de Adoración. Esta veintena marca la buena temporada para la agricultura, todo lo que se siembre crecerá muy grande, se restauran los campos, es el tiempo de anunciación de la lluvia por medio de los rayos y retumbos.34

La novena veintena también está relacionada con la lluvia, se denomina Chan Majti (periodo enojado), y comprende del 10 al 29 de junio; en este tiempo llueve mucho y los truenos hacen que comiencen a brotar los primeros honguitos (ndi xi’to), se realiza la preparación del pisiete o najno35, asimismo se relaciona con la fiesta patronal de San Pedro. En esta veintena se realiza una ceremonia muy delicada para cuidar el cultivo, llamada Kjien kjon (comida delicada); esta ceremonia se realiza en una velada, en la que se hace un ritual con los ndí xi tjo, y debe ser presidida por un chjota chjine, en conjunto con toda la familia. Al día siguiente, toda la familia acude al lugar donde sembró y come ahí, ofrendando parte de sus alimentos a la madre tierra (Nangui), quien cuidará la siembra y cosecha, de manera que nadie robe lo producido, ni animales ni personas; de haber un robo, caerá un maleficio a quién lo haga.

La décima veintena es Chan Sinda (veintena de labores), del 30 de junio al 19 de julio. En esta veintena todavía está la temporada de los hongos sagrados ndi xi’to, considerados como un regalo del padre trueno (Na’ín Chaón). Se realiza una ceremonia por las noches, con una mujer u hombre de conocimiento (chon chijne/chjota chijne); durante la ceremonia se emplea el pisiate, agua bendita, copal, se habla con los dioses y se pelea con los malos espíritus, es un ritual que se ha heredado, “… representa una riquísima herencia, lo que nos hace ser muy afortunados de conservar esa sabiduría. Esta es la fuerza del mundo indígena con sus plantas, vale pedir respeto a tan profunda sabiduría milenaria”36.

La onceava veintena, de Chan Siné (veintena amarillenta), va del 20 de julio al 8 de agosto; cuando el maíz comienza amacizar, sigue lloviendo, y lo interesante son también las fiestas patronales que en este período se realizan, y que en lengua vernácula están asociadas al agua, siendo las poblaciones: Ndá’xó (Santa María Chilchotla, cabecera municipal), Ndájee (Río Santiago, una Agencia Municipal), y en la zona baja de la región mazateca la población de Santo Domingo del Río (Zoa Nandá). Otro evento social es el festival en honor a María Sabina, que se realiza el 22 de julio, día de Santa María Magdalena37.

Otras veintenas fuertemente vinculadas con el agua son la catorceava y quinceava. La catorceava veintena corresponde a Chan Kjoa (temporada de problemas), del 18 de septiembre al 7 de octubre, se le conoce también como “lluvia grande”. Durante este periodo, el agua que cae es mala, echa a perder el cultivo, hay derrumbes, tormentas eléctricas, puede haber huracán (Yexon), son días de reposo. El 29 de septiembre se hace fiesta en San Miguel Huautepec, cuyo santo patrono es San Miguel Arcángel, quien está asociado al Padre Trueno (Na’in Chaón)38.

La quinceava veintena es la última del año relacionada con el agua, corresponde a Chan Sa (temporada de crecimiento), y comprende del 8 al 27 de octubre. En esta veintena hay abundancia de lo cosechado, hay mucha fruta, verdura y agua, las personas se preparan para la fiesta de días de muertos, recolectan agua de los manantiales para la preparación de comidas y se deshierban los panteones. También se realiza un ritual con los niños pequeños de 3 a 5 años, que consiste en levantarlos de la quijada para que se estiren y sean altos. Se termina aquí la temporada de lluvia (chan Jtsií). En la Tabla 1 hemos sistematizado la información sobre las principales veintenas relacionadas con el agua, la siembra, los rituales y las fiestas.

Tabla 1. Veintenas relacionadas con el agua, la siembra, los rituales y las fiestas

Nombre y período de la veintena

Descripción

Chan to (de frutas),

1 al 20 de mayo

Se realiza peregrinaje el 1 de mayo a Nindó Tokoxo (Cerro de Adoración)

Se esperan las lluvias para el 15 de mayo

Festividad religiosa a San Isidro Labrador

Chan-maje (tiempo del trueno grande),

21 de mayo al 9 de junio

Esta veintena se relaciona con Chon’ndá vee

Buena temporada para la agricultura

Se restauran los campos

Es tiempo de anunciación de la lluvia por medio de los rayos y retumbos

Chan Majti (periodo enojado)

10 al 29 de junio

Tiempo de mucha lluvia, hay truenos

Comienzan a brotar los honguitos (ndi xi’to)

Fiesta religiosa de San Pedro

Hay fiesta en Ndá Zao (“lugar de agua arenosa”), actualmente Jalapa de Díaz

Chan Sinda (veintena de labores)

30 de junio al 19 de julio

Temporada de hongos sagrados (ndi xi’to)

Las familias mazatecas realizan ceremonias por las noches con los hongos sagrados

Chan Siné (veintena amarilla)

20 de julio al 8 de agosto

Sigue lloviendo

Fiestas patronales en diferentes poblados que se asocian con el agua

Ndá xo (Santa María Chilchotla)

Ndájee (Río Santiago)

Zoa Nandá (Santo Domingo del Río)

Festival a María Sabina

Chan Kjoa (temporada de problemas)

18 de septiembre al 7 de octubre

Temporada de “lluvia grande”

Los cultivos se echan a perder

Hay derrumbes

Hay huracán (Yexon)

Días de reposo

Festividad en San Miguel Huautepec, patrón “San Miguel Arcángel” asociado al Padre Trueno (Na’in Chaón)

Chan Sa (temporada de crecimiento)

8 al 27 de octubre

Abundancia de lo cosechado, hay mucha fruta, verdura y agua

Preparación para la festividad de día de muertos

Se recolecta agua de los manantiales

Ritual con los niños pequeños de 3 a 5 años

Se termina la temporada de lluvia (Chan Jtsií)

Fuente: elaboración propia con base en Boege, 1988, García, 2007 y entrevistas.

Estas siete veintenas que resaltan en el calendario mazateco, muchas de ellas con toponimia asociada a las divinidades, nos muestran cómo el clima y la cultura marcan pautas en el sistema de relaciones sociales, pues no solo se hace referencia a la siembra, producción y cosecha, sino también a las festividades; de manera que las fiestas permiten la convivencia entre los pobladores y también con las deidades. En todo ello se manifiesta de manera física y espiritual el valor que tiene el agua y su papel como configurador del territorio, el cual es compartido con los guardianes. Se observa también un sincretismo, ya que los rituales más importantes, como la boda y el bautizo -que se explicará a continuación-, se realizaban en tiempos particulares marcados por el calendario mazateco, sin embargo, con la conquista espiritual, la población mazateca fusionó rituales y divinidades con las correspondientes a la fe católica, de manera que actualmente algunos de ellos se realizan en diferentes momentos del año con base al calendario gregoriano, con elementos que evocan el mito y calendario mazateco.

Rituales con el agua, relación con las veintenas, pactos sociales y el mundo mítico

En la cultura mazateca hay rituales significativos, tal es el caso de la boda y el bautizo, los cuales remiten al mundo mágico, sobrenatural y también al social, adquiriendo un carácter espiritual, y propician que entre los involucrados se creen lazos particulares y alianzas sociales que implican lealtades. Hasta el presente se continúan practicando, con un sincretismo religioso católico. Estos rituales han sido descritos por distintos autores39. En lo que refiere la boda mazateca, ésta se celebra por tres días. Tres días previos al casamiento, durante los preparativos, en la casa de la novia:

“se va a recolectar agua de los manantiales para poder elaborar el atole agrio, bebida tradicional de los mazatecos de la parte alta. En cuanto se comienzan los preparativos se debe apartar un poco de agua que se deja debajo de la mesa en donde estarán sentados los novios, esto para llamar a los buenos espíritus quienes darán prosperidad a los novios, al cuarto día esa agua se riega en los jardines de la casa, con un especial cuidado”40.

El día de la boda se realiza un ritual sagrado en el que:

“[…] Los padrinos de velación y de bautizo llevan consigo las prendas que lucirán durante el día, así como un cántaro de agua de pozo41 que se le agrega pétalos de flor de naranjo y una canasta que contiene jabón, jícara, toalla, peine, crema, perfume, brillantina, etc., utensilios que servirán para lavarle la cabeza, antebrazos, brazos, manos (a los novios), y no se debe tirar, se debe enterrar al cuarto día para bendecir la unión familiar.

Una vez concluida esta bonita costumbre los anfitriones y los padrinos se dan el abrazo de bienvenida, que implica responsabilidad y respeto.

Los invitados de la novia se trasladan al domicilio del novio y se repite esta ceremonia de purificación, pero ahora es la madrina de bautizo de la novia quien hecha el agua mientras que la madrina de velación enjabona y seca la cabeza, brazos, antebrazos, manos y pies.

Después de la lavada de cabeza del novio, se le obsequia un ceñidor como símbolo de su compromiso matrimonial”42.

Aunque en la actualidad se realiza de esta manera el ritual de boda, el mismo hace referencia al mito mazateco, donde interviene un tiempo específico en el que se practicaba y se vinculaba con el calendario mazateco, específicamente en la veintena de Chan Kjoa (temporada de problemas), del 18 de septiembre al 7 de octubre:

“Durante ese periodo las parejas estaban obligadas a unirse en nombre del Chikon, deberían de presentarse con Na’in Chikon Baseton (padrinos), porque ellos representarían al Chikón, la función de Na’in Chikon era purificar a las parejas de los malos espíritus, antes de llevarlos a la presencia del Chikon.

Una vez terminada esta ceremonia Chikon Tokoxo y su pueblo, en agradecimiento al padre tierra, danzaban con alegría esta unión, entonces, el padre-tierra envió un grupo de mirlo negro (Chan Lanty), que con su canto alegraba esta fiesta y danzaban.

Dicen que ahí nace una parte del jarabe mazateco porque los mirlos negros (Chan lanty) eran los que producían los sonidos, como que cantan. También se regaba y quebraba la vasija que contenía el agua pura con las flores de naranjo de la pareja, la que se usó para espiritualizarlos, se pisotea porque contenían los malos espíritus, también se hace fortalecer las raíces de la pareja que se une”43.

En este ritual el agua cobra importancia entretejiendo el mundo espiritual o sobrenatural con el social, en donde Chikón Tokoxo como máxima figura del mundo mágico reordena el mundo social, y con el calendario mazateco y sus veintenas podemos ver la importancia de los rituales con el agua, en tiempos específicos, de modo que Chikón Tokoxo nos hace una referencia al poder que tiene en ambos mundos y su asociación con el agua-cerro. Recordemos que el cerro más importante de la zona media se ubica justo en su morada, que es Cerro de Adoración o Nindó Tokoxo. De igual manera, el bautizo cobra una importancia social para los mazatecos, pues se le da identidad y posición social al niño o niña, este ritual se vincula al periodo de Chan Sa (temporada de crecimiento) que va del 8 al 27 de octubre:

“Una vez cuando el Chikon Tokoxo hizo su arribo en la tierra, su misión era reformar la espiritualización de las niñas y los niños, mandó llamar a todos los padres humanos con niños (as), quienes vivían en tierra sagrada del hijo de mazatl, ya había reformado la veintena exclusiva para espiritualizar a los niños y le llamó Chan Sa (veintena de crecimiento), en esta veintena era obligatorio cumplir con el mandato del padre tierra. Para esto los padres humanos debían buscar otro humano, para que tome el papel como Na’in Chikon (padrino), se trae agua pura de un manantial virgen, para que el niño, la niña sea purificado (a) a nombre de chikon, convirtiéndose en Ndi Chikon (ahijado, ahijada), al término de la purificación, los padres humanos y el Na’in Chikon (padrino) ofrecen el niño (a) a Chikon Tokoxo y para completar la purificación pronunciaban: -Le ofrecemos a este niño para que sea tu hijo- se jalaba la cabecita del niño y se decía: -chan sa, chan sa, que este niño crezca sano, fuerte y que sea un sabio como el Chikon Tokoxo-. Luego se jalaban las manos del niño y se pronunciaba -chan sa, chan sa, que estas manos crezcan sanas y fuertes para labrar la tierra-, si es niña se decía -chan sa, chan sa, para que le rinda echar mucha tortilla y que tenga manos como el del Chikon Tokoxo-. Luego jalaban los pies y decían: -chan sa, chan sa, que estos pies crezcan sanos y fuertes, para que puedas caminar largo camino y correr por todas partes de la selva-, a las niñas se les cortaba el cabello y se decía -chan sa, chan sa, que este cabello crezca largo como el de la madre tierra-, después se unían a la guía de calabaza y se decía- que estos cabellos se alarguen como esta guía de calabaza-.

Una vez terminada la ceremonia , iniciaba la siguiente, que es el lavado de manos, Na’in Chikon humano, quién de aquí en adelante representa al Chikon Tokoxo se le deben lavar las manos, quienes lo hacen son los padres humanos del niño (a) espiritualizado, se le lavan las manos por haber purificado los malos espíritus que tenía el Ndi Chikon (ahijado, ahijada), a continuación inicia la danza de la alegría, con danzantes de penacho de multicolores [se refiere al huipil que portan las mujeres], se levanta en el hombro frutas, carne de animales cazados unos días antes, tamales como ofrecimiento al padre tierra, al padre Chikon Tokoxo y al Na’in Chikon, con el canto del mirlo negro (Chan Lanty).

Con la llegada de los evangelizadores, vieron la ceremonia que hacíamos, la parte buena para ellos se conservó y la que no era buena la desaparecieron, nunca se permitió que la ceremonia se llevara a cabo en la iglesia, por eso se realiza el lavado de mano en cada domicilio”44.

En la actualidad, este ritual se continúa practicando, aunque con modificaciones, ahora se acude a la iglesia católica y ahí se moja la cabeza al niño o niña y posteriormente se va a la casa de la familia, en donde se completa el ritual así: se debe pasar por un arco elaborado de carrizo y adornado con flores, que simboliza la entrada espiritual; después se realiza el lavado de manos a los padrinos, con agua proveniente de los manantiales más cercanos a la casa de la familia del bautizado. Durante el ritual, una persona caracterizada del pueblo está hablando a los invitados, es el intermediario para pactar el compromiso adquirido por parte de los padrinos y los padres del bautizado, y decreta el acto así: “la purificación que presenciamos es la unión de los padrinos con el niño (a), que nada los separe hasta la muerte”. Como se puede ver, en los rituales se entretejen los mundos material y espiritual, así como los compromisos entre las personas y el reconocimiento y respeto a las deidades.

Conclusiones

El calendario agrícola mazateco es una expresión viva de la riqueza de saberes y conocimientos que los mazatecos han transmitido entre generaciones, de forma oral, aunque, como hemos mostrado en el texto, dichos conocimientos también han sido documentados por distintos autores en sus investigaciones. En las veintenas del calendario, principalmente aquellas relacionadas con el agua, se marcan los tiempos en que se deben realizar las actividades agrícolas, y se conjugan con rituales y festividades en los que tienen presencia y relevancia las deidades, los seres sobrenaturales y el agua, los que a su vez pueden ser ubicados como los grandes configuradores del territorio mazateco.

Destaca así la importancia que tienen Chon’ndá vee y Chikón Tokoxo pues, aunque existen diferentes versiones sobre la creación de los lugares, hay coincidencia en que la constitución del territorio se dio por medio del agua, con la deidad femenina de Chon’ndá vee, quien alude a las aguas superficiales como son los manantiales, los ríos, los arroyos y la lluvia. A Chikón Tokoxo se le asocia a las aguas subterráneas, pues él hace que brote el agua por medio de su morada el Cerro de Adoración y por las montañas a las que acude, a donde viaja. Ambas deidades ejercen poderes en el territorio mazateco, y su importancia se hace manifiesta en los rituales contenidos en las veintenas del calendario agrícola mazateco.

El agua es el elemento constitutivo del territorio mazateco y de la cultura. Las deidades están asociadas directamente con este elemento y, por medio de las leyendas que se han transmitido desde sus orígenes, principalmente en la lengua vernácula, el agua construye espacio, territorio, lo que se observa en la denominación de lugares, sitios, momentos y espacios marcados en el tiempo y con los fenómenos naturales. A diferencia de las categorías teóricas y científicas del mundo occidental, es posible afirmar que el agua crea un patrimonio inmaterial excepcional; para la cultura mazateca, el agua es el eje de la vida, por lo que es importante y urgente conservar la riqueza biocultural que distingue a esta región, atendiendo las distintas problemáticas que se presentan.

A pesar de las inercias que impone el sistema dominante, ambos poblados de estudio conservan aún sus propios valores culturales mazatecos, tales como su lengua vernácula, y sus saberes culturales y ambientales que se ven reflejados en el calendario agrícola y en las prácticas cotidianas para el ciclo alimentario, así como en sus fiestas y rituales, evidenciando un amplio conocimiento de sus tiempos. Si bien, todo ello está en riesgo de desaparecer, y en donde se nota una gran cantidad de viviendas de concreto en ambas comunidades de estudio, y en sus alrededores, aún se puede notar la riqueza biológica con sus plantas medicinales, flores, árboles y alimentos, que son necesarios preservar; asimismo, se evidenció la relación que hay con el territorio, al que se le da un valor material e inmaterial, quedando expuesto que la cultura y el ambiente se encuentran íntimamente relacionados.

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_______________________________

1 Ki-moon Ban, 2011.

2 Personas de 3 años o más que se autoidentifican como indígenas, con base al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) Comunicado de prensa n° 430/22., 2020.

3 Banco Mundial, 2007.

4 Boege, 2008.

5 INPI, 2020.

6 Esa condición es definida por las carencias que tiene una persona (rezago educativo, acceso a los servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, acceso a los servicios básicos de la vivienda, y acceso a la alimentación). CONEVAL, s.f.

7 Oaxaca Población Siglo XXI, 2018, 12.

8 Diario Oficial de La Federación, Programa Institucional 2020-2024 del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, derivado del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024.

9 Incháustegui Díaz, 1977.

10 Bartolomé y Barabas, 1990.

11 Flores Cuevas.

12 Sánchez Álvarez, 2012, 83.

13 Barabas, 2003, 24.

14 Zapata Torres, 2010, 3.

15 Barabas, 2003, 125.

16 García Bravo, 2024.

17 Chaves López, 2019, 24.

18 Barabas, 2014, 438.

19 Portal, 1986, 3.

20 Inchaustegui Díaz, 1977; Boege, 1988; Demanget, 2008 y 2015.

21 Quintanar Miranda, 2010, 87-88.

22 Conversación con Josefina Cuevas, pobladora de Huautla de Jiménez, Oaxaca, 2017.

23 Conversación con Leonardo Moreno, poblador de San Andrés Hidalgo, Huautla, 2017. Leonardo Moreno, mejor conocido como Don Chano Moreno, es un conocedor mazateco que ha realizado múltiples aportes a la su cultura (mazateca); adjudica su labor de investigador a un encuentro que tuvo de niño con Chikón Tokoxo, quién le regalo dos dones: ser un gran conocedor de la historia mazateca y luchador. Don Chano también confecciona el huipil mazateco.

24 García, 2001.

25 Gallardo y Cerqueda, 2019.

26 Torres Cantú, 2015, 116.

27 En Huautla se le llama Chaón maje, esto por las variantes del mazateco.

28 Torres Cantú, 2015; Demanget, 2008.

29 Conversación con Leonardo Moreno.

30 Conversación con Leonardo Moreno.

31 Quintanar Miranda, 2010.

32 Conversación con Angelina Allende, 2016.

33 Boege, 1988, 140.

34 Boege, 1988 y García Dorantes, 2007.

35 Polvo hecho a base de tabaco verde, cal y ajo, se muele el día de San Pedro y se usa principalmente para alejar las malas energías y obtener protección. También lo emplean para curar encantamiento.

36 García Dorantes, 2007.

37 Cabe aclarar que María Sabina nació el 17 de marzo de 1894 y falleció el 22 de noviembre de 1985.

38 Boege, 1988. García Dorantes, 2007.

39 Boege, 1988; Neiburg, 1988.

40 Diálogo con Victoria García, octubre de 2016.

41 Los mazatecos denominan a los ojos de agua y manantiales como “pozos”, se desconoce la razón, aquí se deja la versión original del texto.

42 Gallardo García; Cerqueda García, 2019, p. 149.

43 Conversación con Leonardo Moreno.

44 Conversación con Leonardo Moreno.