Reseñas
water and landscape
AGUA y TERRITORIO
Gabriela Mistral, poeta chilena galardonada con el Nobel de literatura en 1945, escribió unos versos maravillosos y evocadores sobre el agua: “Tenga una fuente por mi madre / y en la siesta salga a buscarla, / y en jarras baje de una peña / un agua dulce, aguda y áspera” (Agua, Ternura, 1924). No tan poéticos han sido los ríos de palabras que al asunto hídrico han dedicado disciplinas más ‘serias y sobrias’ (geografía, economía, física, química, ingeniería, sociología). También la historiografía se ha zambullido en las aguas cristalinas o turbias: cómo era el uso del agua en las culturas hidráulicas mitificadas de Mesopotamia y Egipto, la circulación hídrica por los impactantes acueductos del periodo romano, las admirables terrazas para la ricicultura del sureste asiático, los sistemas hidráulicos de campos de cultivo precoloniales sudamericanos conocidos como waru waru o los oasis edénicos de las áridas tierras africanas o americanas. Cientos de culturas que han girado en torno al agua han sido estudiadas por la historiografía.
No sé si podemos hablar de la escuela valenciana sobre estudios hídricos, pero sí cabe destacar que desde la década de los ’80 del siglo XX ha habido un interés creciente por el mundo acuático. Desde la ingeniería hidráulica (ahí tenemos el Centre Valencià d’Estudis sobre el Reg de la Universitat Politécnica de València) a la geografía (con unos activos departamentos de Geografía en la Universitat de València y en la Universitat d’Alacant) y al interdisciplinar Instituto Universitario del Agua y el Medio Ambiente de la Universitat d’Alacant. Pero ahora quiero hablar de la historiografía valenciana estudiosa del agua, pues a esa materia se dedica el libro que aquí reseño de Tomàs Peris Albentosa.
El interés investigador por el uso, aprovechamiento y gestión del agua en tierras valencianas cuenta con precedentes del siglo XIX e inicios del XX. Ingenieros, viajeros y cronistas locales describieron el funcionamiento de un sistema hidráulico, las características constructivas de un embalse, la organización de los regantes o los derechos prioritarios en el uso de un caudal. Jaubert de Passá, Aymard, Markham, Roberts, Moncrieff, Schonnemann, Llauradó, por ejemplo, recorrieron los regadíos catalanes, valencianos, murcianos, andaluces y magrebíes. Los grandes espacios irrigados del Segura, Júcar, Turia y Mijares polarizaban su atención. Los viajeros, juristas e ingenieros de la segunda mitad del siglo XIX transmitían una imagen y organización de los regadíos valencianos que fue necesario constatar acudiendo a archivos y trabajos de campo.
La disciplina geográfica ha realizado esmeradas descripciones de los regadíos. Como es el análisis pionero de J. Brunhes en el que medio físico y organización del regadío se interrelacionan, además de la respuesta colectiva -psicológica- a los imperativos físicos. O también las numerosas investigaciones de López Gómez sobre las grandes huertas valencianas (Xàtiva, Alacant, Castelló, marjales valencianos, etc.), completadas con estudios sobre el origen de los riegos valencianos y sobre las estructuras hidráulicas de regulación -principalmente los embalses-, que incentivaron el análisis regional e histórico de los regadíos del País Valenciano (muestra de esa escuela son E. Burriel, V. Rosselló, A. Gil Olcina y tantos otros que describieron las huertas valencianas). Por su parte, T. F. Glick, siguiendo las propuestas metodológicas de Arthur Maass, planteó las bases de un estudio comparativo e institucional de los regadíos. En su obra sobre el regadío medieval valenciano añade un elemento a la propuesta del francés Brunhes: la organización comunitaria posee un elemento cultural plasmado en las técnicas, estructuras e instituciones hidráulicas. La impronta islámica es una característica destacada por el autor estadounidense, además de la organización comunitaria de los regadíos. La propuesta que defiende es la existencia de un poder local fuerte y cohesionado, como uno de los objetivos de una comunidad de regantes, que se opone a la teoría de Wittfogel sobre la existencia de sistemas políticos centralizados allí donde aparecen redes complejas de regadío que precisan grandes trabajos hidráulicos.
Más que centrarse en una discusión de dos posturas casi irreconciliables (filo-romana y filo-islámica), otras investigaciones han retomado nuevas orientaciones e interpretaciones (Butzer, Mateu, Barceló, Malpica, Guinot…) analizando los desarrollos de las redes de riego mediante estudios geomorfológicos o analizando la organización social de los sistemas hidráulicos. La arqueología hidráulica extensiva realiza interesantes aportaciones sobre la organización social de las comunidades -sobre todo andalusíes-, en las que los sistemas irrigados juegan un papel destacado. En este siglo XXI, el replanteamiento del tema de los regadíos históricos conjuga el estudio de los macrosistemas con un conocimiento pormenorizado de los microsistemas (organización y gestión, estructura física y topografía de la red de riegos, bases sociales y económicas, por ejemplo).
Toda esta tradición historiográfica es recogida en la obra que ahora reseñamos, una síntesis interpretativa de la temática hidráulica valenciana a lo largo del periodo feudal realizada por Peris Albentosa, un historiador modernista prolífico. Es un balance de la amplia investigación valenciana donde contrasta diversas tesis y metodologías, junto a un minucioso aporte de datos e informaciones generales, comarcales y locales (la abundante bibliografía final así lo atestigua), presentado en forma de glosario alfabético. El doble tomo reseñado es la segunda parte de otra voluminosa obra publicada en 2020 (Enciclopédia del regadiu històric valencià). Mientras en el volumen de 2020 analiza las características de las infraestructuras hidráulicas y de los mecanismos operativos utilizados para distribuir su caudal, en esta nueva entrega aborda las fórmulas organizativas en base a las cuales se efectuó su funcionamiento: organización interna de las acequias, articulación con los poderes políticos, la gestión comunitaria de las acequias. Ambas publicaciones reflejan la capacidad de trabajo y síntesis de este investigador.
Cada una de las 304 entradas referidas a las instituciones de riego cuenta con una explicación de la voz en sus diferentes acepciones cronológicas, geográficas e incluso culturales, acompañadas de textos históricos donde es usado el término. A diferencia de la primera entrega de 2020, que reproduce mucha documentación gráfica de los elementos materiales hidráulicos, en esta ocasión aparecen pocas imágenes agrupadas en un breve apéndice. La extensión de las voces es dispar. Unas son breves e informativas (albarán, alfarda, arrendar el agua, cabrevar, censo de las aguas, clavario, comunero, dentellar, esterilidad, fitar, giradora, jussà…) y otras son extensos textos que recogen definiciones, reflexiones e interpretaciones diversas del acervo historiográfico (acequiero mayor, asamblea general, autonomía, conflictividad, control local, derechos de aguas, equidad, hidráulica feudal, justicia, ordenanzas, prioridades).
Veamos el ejemplo de la entrada dedicada al control local que, por sí sola, constituye un artículo. Define este concepto como el gobierno del agua por quienes la utilizan, haciendo referencia a un amplio conjunto de autoras y autores, desde Elinor Ostrom, Mª Teresa Pérez Picazo, Barceló, Glick o Maass a los franceses decimonónicos Jaubert de Passá y Benjamin Nadault de Buffon. Hace una revisión a la evolución histórica del ejercicio valenciano del control local, observando semejanzas y diferencias comarcales, para lo cual destaca bibliografía más concreta. En una visión de conjunto, señala el control local como uno de los objetivos de las entidades de riego -dentro de la escuela institucionalista-, así como factores causales de ese control local (pequeñas cuencas fluviales, fragmentación jurisdiccional, diversidad ecosistémica, tecnologías accesibles, empoderamiento comunitario y capacidad de adaptación a los rasgos climáticos) y efectos de su vigencia (descentralización política, gestión comunitaria, cooperación, regulación de conflictos y diversos grados de imbricación con los poderes externos).
En definitiva, estos dos tomos de Rasgos institucionales de las entidades de riego valencianas (siglos XIII-XIX), junto al anterior volumen (Enciclopèdia del regadiu històric valencià) recopilan el estado de la cuestión de la historiografía sobre el regadío valenciano, a la vez que pasan a ser obras de consulta indispensable. Tal vez quepa añadir aquellos conceptos que actualmente están introduciéndose en la investigación de la historia agraria y del mundo acuático, y en general de todos los ecosistemas, desde la ecología política, la agroecología, la termodinámica, la filosofía o la historia ecológica. Conceptos relacionados con el proceso histórico de formación de uno de los problemas más acuciantes de nuestra sociedad capitalista: el consumo incesante de la naturaleza, con un alto grado de contaminación, la degradación ambiental, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, los conflictos socio-ecológicos y las desigualdades que llevan en muchas ocasiones a una constante militarización. De manera improvisada, voces que reclaman su definición y síntesis historiográfica enfocadas al mundo del agua pueden ser: activo ecosocial, agua consuntiva, agua virtual, biocapacidad, biorregión, colapso hídrico, ciclo hidrosocial, colores del agua, decrecimiento, demanda, entropía, extractivismo, gestión integrada de recursos hídricos, flujos hídricos, hidromito, hidrosistema, metabolismo, necesidad, oferta, paradigma, resiliencia, satisfactor, soberanía hídrica, sustentabilidad, tópicos, tecnofilia, entre otros. Términos que, en palabras poéticas de Dulce María Loynaz, son “juegos de agua [que] ríen en la sombra… Y se enlazan, / y cruzan y cintilan dibujando radiantes / garabatos de estrellas…” (Juegos del agua. Versos de agua y de amor, 1947).
Tomàs Pérez Medina
Doctor en historia