Dossier

water and landscape
AGUA y TERRITORIO

La gestión del agua en la España semiárida: Alicante (España), 1871-1953

The management of water in semi-arid Spain: Alicante (Spain), 1871-1953

Alberte Martínez López

Universidade da Coruña
A Coruña, España
albertemartinezlopez@udc.es

ORCID: 0000-0001-7267-386X

Información del artículo

Recibido: 18/04/2024
Revisado: 01/10/2024
Aceptado: 09/10/2024
Online: 30/09/2025
Publicado: 10/01/2026

ISSN 2340-8472

ISSNe 2340-7743

DOI 10.17561/at.29.8853

CC-BY

© Universidad de Jaén (España)

RESUMEN
El abastecimiento de agua en las ciudades del sureste español se ha enfrentado históricamente a graves dificultades debido a la extrema aridez del territorio. En el presente trabajo se aborda, en perspectiva empresarial, el análisis de caso de la ciudad de Alicante. El periodo abarcado va desde los primeros intentos de dotación de un moderno servicio de aguas hasta la constitución de la empresa mixta que lo gestionó a partir de 1953. No obstante, el estudio se centrará en el papel del capital extranjero, británico inicialmente y belga posteriormente. Se utilizarán principalmente fuentes inéditas de carácter empresarial y municipal, procedentes de España, Francia, Bélgica e Inglaterra.

PALABRAS CLAVE: Abastecimiento de agua, Inversión extranjera, Alicante, España.

ABSTRACT
The water supply in cities across southeastern Spain has historically encountered significant challenges due to the extreme aridity of the region. This paper takes an enterprise perspective to delve into a case analysis of Alicante. The period covered spans from the initial attempts. to establish a modern water service to the establishment of the mixed company that managed it from 1953 onwards. However, the study primarily focuses on the role of foreign capital, initially British and later Belgian. The research will rely heavily on unpublished corporate and municipal sources from Spain, France, Belgium, and England.

KEYWORDS: Water supply, Foreign investment, Alicante, Spain.

Gerenciamento da água na Espanha semiárida: Alicante (Espanha), 1871-1953

RESUMO
O abastecimento de água nas cidades do sudeste espanhol enfrentou historicamente graves dificuldades devido à extrema aridez do território. Neste trabalho, aborda-se, numa perspetiva empresarial, a análise de caso da cidade de Alicante. O período abrangido vai desde as primeiras tentativas de fornecimento de um serviço moderno de águas até a constituição da empresa mista que o geriu a partir de 1953. No entanto, o estudo se concentrará no papel do capital estrangeiro, inicialmente britânico e posteriormente belga. Serão utilizadas principalmente fontes inéditas de natureza empresarial e municipal, provenientes de Espanha, França, Bélgica e Inglaterra.

PALAVRAS-CHAVE: Fornecimento de água, Investimento estrangeiro, Alicante, Espanha.

La gestion de l’eau dans l’Espagne semi-aride: Alicante (Espagne), 1871-1953

RÉSUMÉ
L’approvisionnement en eau des villes du sud-est espagnol a historiquement fait face à de graves difficultés en raison de l’aridité extrême du territoire. Dans cette étude, une perspective entrepreneuriale est adoptée pour analyser le cas de la ville d’Alicante. La période couverte s’étend des premières tentatives d’établissement d’un service d’eau moderne à la création de l’entreprise mixte qui l’a géré à partir de 1953. Cependant, l’accent sera mis sur le rôle du capital étranger, initialement britannique et ultérieurement belge. Les sources principales utilisées seront principalement des documents d’entreprise et municipaux inédits provenant d’Espagne, de France, de Belgique et d’Angleterre.

MOTS-CLÉ: Approvisionnement en eau, Investissement étranger, Alicante, Espagne.

La gestione dell’acqua nella Spagna semi-arida: Alicante (Spagna), 1871-1953

SOMMARIO
L’approvvigionamento idrico nelle città del sud-est della Spagna ha storicamente affrontato gravi difficoltà a causa dell’estrema aridità del territorio. Nel presente lavoro si affronta, da una prospettiva aziendale, l’analisi del caso della città di Alicante. Il periodo considerato va dai primi tentativi di dotare la città di un moderno servizio idrico fino alla costituzione dell’impresa mista che lo gestì a partire dal 1953. Tuttavia, lo studio si concentrerà sul ruolo del capitale straniero, inizialmente britannico e successivamente belga. Saranno utilizzate principalmente fonti inedite di carattere aziendale e municipale, provenienti da Spagna, Francia, Belgio e Inghilterra.

PAROLE CHIAVE: Approvvigionamento idrico, Investimento straniero, Alicante, Spagna.

Introducción

La provisión de recursos hídricos en las urbes situadas en el sureste de España ha experimentado históricamente desafíos significativos, atribuibles a las condiciones extremadamente áridas del entorno geográfico. En la presente investigación se aborda, desde una perspectiva empresarial, el análisis de caso centrado en la ciudad de Alicante. El periodo considerado abarca desde los primeros esfuerzos para establecer un servicio de suministro de agua moderno hasta la creación de la empresa mixta encargada de su gestión a partir de 1953. No obstante, la atención se dirigirá especialmente hacia la influencia del capital extranjero, inicialmente de origen británico y posteriormente de procedencia belga. La metodología adoptada se basará primordialmente en fuentes documentales inéditas de índole empresarial y municipal, provenientes de España, Francia, Bélgica e Inglaterra.

El contexto local

La ciudad de Alicante tuvo un importante crecimiento demográfico durante la segunda mitad del siglo XIX, en especial a lo largo del último tercio de ese siglo (Tabla 1), basado sobre todo en la inmigración provincial e impulsado por el despegue de la actividad portuaria y la derivada de la apertura de la conexión ferroviaria con Madrid.

Tabla 1. Población de Alicante y tasa de crecimiento anual (en %), 1860-1950

AÑO

POBLACIÓN

TASA DE CRECIMIENTO ANUAL INTERCENSAL, EN %

1860

31.162

-

1877

34.926

0,67

1887

39.638

1,27

1900

50.142

1,82

1910

55.300

0,98

1920

63.908

1,46

1930

73.071

1,35

1940

96.729

2,84

1950

104.222

0,75

Fuente: Censos de población. Elaboración propia.

El puerto de Alicante fue declarado de interés general en 1855 y de primer orden en 1880. El tratado hispano-francés de 1882 sobre comercio de vinos provocó un incremento de su exportación por el puerto alicantino. En el último tercio del XIX entraron en servicio barcos correo, como el que estableció la compañía del Marqués de Comillas entre Alicante y Marsella. En materia de comunicaciones ferroviarias, en 1858 Alicante quedaba comunicada con Madrid y en 1884 entró en servicio la línea con Murcia1.

Este crecimiento demográfico y económico conllevó la expansión urbanística. Así, a partir de 1860 se inició el derribo efectivo de la muralla y a finales de esa década comenzó también la transformación de la fachada portuaria. No obstante, el Ensanche, de pobre calidad urbanística, no se inició hasta 1898, aunque ya en 1889 se aprobó el barrio de Benalúa, inspirado en el pensamiento higienista ligado a la burguesía reformista, que disponía de modernos servicios públicos y estaba comunicado con el centro de la ciudad mediante una línea de tranvía, propiedad del mismo grupo de promotores del barrio: la sociedad Los Diez Amigos, que presidía el Marqués de Benalúa2.

El crecimiento poblacional se reforzó durante el primer tercio del siglo XX, en este caso por la combinación de la inmigración provincial y el crecimiento vegetativo derivado de la reducción de la mortalidad, en lo que debió jugar un importante papel el abastecimiento domiciliario de agua3.

La economía, basada en el comercio y los servicios, presentó un notable dinamismo. La vida económica alicantina continuaba dependiendo del puerto. El extraordinario auge experimentado por el tráfico portuario en los años de esplendor de la exportación de vinos, a finales del siglo XIX, motivó el comienzo en 1903 de las obras de construcción del muelle de Poniente y la prolongación del muelle de Levante. Hubo, sin embargo, un claro estancamiento, debido a la crisis del comercio vinícola. La dársena alicantina comenzó a salir de ese estancamiento a partir de 1909, de forma que en 1912 se consiguieron superar, por primera vez, las cifras de tráfico comercial alcanzadas en 1900. En vísperas de la Gran Guerra, el puerto de Alicante se encontraba en un buen momento. Sin embargo, el estallido del conflicto frenó ese desarrollo del comercio marítimo. Desde 1920 comenzó otra época de mejoría en el tráfico portuario, bonanza que, con algún retroceso puntual, se mantuvo durante los años de la Dictadura de Primo de Rivera. La creación de empresas industriales y mercantiles conoció un momento de esplendor a partir de 1920. La Depresión de los años 30 tuvo un impacto relativamente limitado debido al mantenimiento de la demanda interna4.

Se produjeron también en estos años numerosos cambios urbanísticos en la ciudad y aparecieron nuevos barrios, como el Pla del Bon Repós (1912), el Barrio Obrero (1918) y la Ciudad Jardín (1920)5. La década de 1940 fue de estancamiento, tanto demográfico como económico, provocado por la política autárquica. La situación mejoró en el siguiente decenio por el inicio de la apertura exterior y una cierta liberalización. Ello se tradujo en la creación de nuevos barrios periféricos y la urbanización de la playa de San Juan.

Los servicios públicos urbanos y el capital extranjero

La modernización de las ciudades industriales requería la puesta en marcha de nuevos servicios públicos que garantizasen cubrir necesidades básicas como el agua, la higiene, la iluminación o la movilidad. Alicante reprodujo esa dinámica, aunque con cierto retraso para su tamaño de población. Así, en 1861 se inauguró el alumbrado público por gas, en 1892 el alumbrado eléctrico, en 1893 el tranvía urbano por mulas, en 1898 el abastecimiento domiciliario de agua, y en 1923 el tranvía eléctrico urbano6.

A escala internacional, el capital extranjero desempeñó un importante papel en la puesta en marcha de estas infraestructuras, que concentró buena parte de sus inversiones en el periodo 1880-1914, en especial en la periferia europea y Latinoamérica. Los británicos se centraron en la telegrafía y el tranvía de sangre, el gas y el agua en menor medida. Por su parte, los franceses se especializaron en el agua y el gas. Los alemanes en la electricidad y los belgas en el tranvía eléctrico.

El capital extranjero era muy importante en todas las ramas industriales de Alicante, de forma que en 1917 existían 24 empresas extranjeras, en su mayoría francesas, que se contaban entre las de mayor envergadura económica, en cuyos Consejos de Administración figuraban destacados políticos y empresarios alicantinos, junto a otros foráneos. Varias de ellas estaban vinculadas al sector de los servicios –gas, electricidad, agua y tranvías–7. En el caso del gas, el protagonismo fue básicamente del capital francés, representado por la Compañía Madrileña de Alumbrado y Calefacción por Gas. En la electricidad estaba la empresa francesa Fourcade y Provot. En el agua, como veremos, inicialmente el capital británico (Alicante Waterworks) y luego el belga (Eaux d’Alicante). En los tranvías, tanto de sangre, a partir de 1913, como eléctricos, los belgas (Tramways électriques d’Alicante)8. Las conexiones suburbanas estaban en manos belgas (tranvías a vapor de la Compagnie Génèrale des Tramways et Chemins de Fer Vicinaux en Espagne) y francesas (Compañía de los Ferrocarriles Estratégicos y Secundarios de Alicante)9. Estos últimos también controlaban la conexión ferroviaria con Madrid (Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante, MZA). En definitiva, vemos cómo el capital francés fue el mayoritario, con especial relevancia en el gas y los ferrocarriles, seguido del belga, centrado en el agua y los tranvías. Al igual que en el contexto general español, estas compañías extranjeras cedieron sus activos a empresas españolas a principios de los años veinte, en el contexto nacionalista de la época.

Pero no fueron únicamente los inversores extranjeros los interesados en las infraestructuras alicantinas. Sectores de la burguesía comercial local, enriquecidos por el auge de las exportaciones vinícolas de 1880-1900, comenzaron a diversificar su cartera, tradicionalmente centrada en la deuda pública y la actividad prestamista, hacia nuevos y prometedores negocios, como los servicios públicos urbanos (agua, electricidad, tranvía) y la construcción10.

El agua en Alicante

El clima de Alicante es de carácter mediterráneo, en su variante semiárida, caracterizado por unas reducidas precipitaciones, en torno a los 350 mm anuales, concentradas en el otoño, de carácter torrencial, y con una pronunciada sequía estival. La temperatura media es suave, elevada durante el verano, lo que acentúa la evapotranspiración. La orografía provincial es accidentada, por lo que los ríos tienen que salvar fuertes pendientes, son cortos y con unos caudales muy irregulares, provocando frecuentes inundaciones. Sus suelos calizos explican la importancia de sus aguas subterráneas. Esta escasez y régimen irregular de sus recursos hídricos ha generado históricamente graves problemas para asegurar las distintas demandas, como la agricultura de regadío y el abastecimiento de sus numerosos y poblados núcleos urbanos11.

A lo largo de la Edad Moderna y Contemporánea se sucedieron periodos de mayor sequedad o humedad relativas12. Los años de graves sequías parecen hacerse más frecuentes en el siglo XIX13. La media de precipitaciones en Alicante en el periodo 1866-1930 fue de 388,5 mm, con una desviación estándar de 143,1 mm y un elevado coeficiente de variación del 36,8 %. La tendencia pluviométrica fue claramente a la baja durante el primer tercio del siglo XX, en especial a partir de 1907, pues se pasaron de un promedio anual de 434,6 mm en el periodo 1871-1900 a 334,8 mm en 1901-1930 (Figura 1)14.

Figura 1. Precipitaciones anuales en Alicante (Instituto), 1866-1930, en mm

Fuente: Resumen de las observaciones meteorológicas efectuadas en las estaciones del Servicio Meteorológico Español durante el año... 1866-1925 y Principales valores climáticos mensuales y anuales de...1926-1930.

En Alicante, como en la mayoría de las ciudades preindustriales, el abastecimiento de agua tenía un carácter plural y mixto, privado y público, procediendo de pozos particulares, aljibes15 y de “viajes del agua” que desembocaban en fuentes públicas ubicadas en los principales barrios de la ciudad, complementado con la venta ambulante domiciliaria para las clases medias y altas.

Esos sistemas tradicionales colapsaron con el crecimiento de la demanda hídrica como consecuencia de los inicios de la industrialización, el crecimiento comercial, económico y urbano, acompañado de cambios sociológicos y de costumbres y usos higiénicos. Todo ello, acompañado por la mayor frecuencia de sequías indicada supra, que provocó la desaparición de varios importantes manantiales16 y estimuló la búsqueda de nuevos recursos hídricos, inicialmente en el marco del sistema tradicional. No es casualidad que a finales de la década de 1870 y principios de la siguiente se fundaran varias pequeñas empresas de agua, coincidiendo con unos años de caída de las precipitaciones17.

La traída de la Alcoraya, el marqués de Benalúa y Alicante Waterworks, 1880-1898

Las primeras propuestas para el abastecimiento de agua a la ciudad de Alicante tuvieron lugar en 1880. El 23 de julio de ese año, Mariano Esteve y Navarro, empleado de contribuciones, presentó una al Ayuntamiento, que fue aceptada por este. Como consecuencia de ello, el 27 de agosto de ese año, el Ayuntamiento, Mariano Esteve y Juan Alted y Navarro, procurador y propietario de manantiales en Torregroses o Raspeig (San Vicente), firmaron el contrato de aguas del Sagrat18. Por dicho contrato, de cinco años de duración, Esteve se comprometía a construir, en un plazo de dos meses, la cañería que llevase el agua de dichos manantiales al depósito general de la ciudad de Alicante, entre 50-100 m3 diarios, a razón de 62 cts./m3. Los excedentes los podría vender a los particulares a 2 cts./cántaro de 11 litros19. Esa traída no debió estar operativa, pues en 1883 solicitó una prórroga de diez años ante la imposibilidad, debido a la sequía, de proporcionar el caudal comprometido.

El 9 de septiembre de 188020, José Carlos de Aguilera y Aguilera, marqués de Benalúa, presentó al Ayuntamiento un proyecto de traída de aguas desde la Alcoraya, adquiridas a Francisco Riera Alted, mediante un canal de 10 km. El marqués de Benalúa (1848-1900) estuvo interesado en la promoción urbanística y en los servicios públicos asociados, como el agua y el transporte, pues como presidente de la compañía Los Diez Amigos, fue el promotor en 1882 de la creación del barrio de Benalúa y de la primera línea de tranvía para conectarlo con el centro21. La concesión se establecía con carácter provisional hasta que una empresa más solvente consiguiese mayores caudales y proporcionase un abastecimiento total de agua a la ciudad. La nueva traída entró en funcionamiento en 1881, distribuyéndose en cinco fuentes, al precio de 5 cts. los dos cántaros de 10 litros cada uno, o uno a domicilio por aguadores.

En 1883 el marqués de Benalúa cedió los manantiales, concesión e instalaciones a la compañía que se crearía (Alicante Waterworks) para la gestión del abastecimiento, a cambio de 60.000 libras en acciones ordinarias y 40.000 libras en acciones preferentes22. Ese mismo año, la compañía se subrogó en el contrato realizado por el marqués con el constructor Gustav Jencquel23 para la ampliación de los trabajos, valorados en 20.000 libras.

Alicante Waterworks se fundó en Londres en 1883. Era una free standing company, formato frecuente en las compañías británicas que operaban en el exterior. Se trataban de pequeñas iniciativas, empresas singulares, que nacían ya con la vocación de actuar en el extranjero y que se dotaban de una estructura simple y flexible24.

La inversión exterior británica en el sector del agua se materializó de manera relativamente tardía, realizándose principalmente en el periodo de 1885 a 191425. Este fenómeno se encuentra vinculado al agotamiento de las oportunidades de expansión doméstica en dicho sector, resultado del marcado proceso de municipalización llevado a cabo en Gran Bretaña durante el último tercio del siglo XIX26. Además, es importante destacar que esta inversión se caracterizó por su relativa insignificancia dentro del panorama general de las infraestructuras urbanas.

En el contexto español, la aportación de capital británico en el ámbito del suministro de agua se reveló como modesta, tanto en términos absolutos como en comparación con otras áreas de interés. Su distribución temporal fue notablemente irregular y ocupó una posición intermedia en el conjunto de las inversiones británicas en infraestructuras urbanas en España. Desde una perspectiva geográfica, los británicos enfocaron sus esfuerzos en regiones donde ya mantenían intereses económicos y estratégicos, como en Andalucía (Sevilla, Cádiz, Huelva, Algeciras), el sudeste (Alicante, Cartagena, Elche) o Las Palmas27.

El capital fundacional de Alicante Waterworks fue de 120.000 libras, dividido en 6.000 acciones preferentes de 10 libras y otras tantas ordinarias28. El principal accionista era el marqués de Benalúa, con 100.000 libras. Los restantes accionistas en 1883, 39, eran todos británicos, excepto el constructor alemán Gustav Jencquel (que poseía 285 acciones, probablemente a cambio de sus trabajos) con, generalmente, entre 5-20 acciones cada uno (Tabla 2). Su perfil profesional resulta poco clarificador, pues 23 de ellos figuran meramente como caballeros (gentleman). Cinco eran miembros del clero y otras tantas mujeres solteras. El capital realmente desembolsado fue, pues, solo el de estos pequeños inversores, que ascendía a 11.885 libras, es decir, no cubría siquiera lo contemplado para el constructor, que representaría el presupuesto previsto de ampliación de las obras. Se trataba, pues, de un proyecto especulativo en buena medida, en el que sus promotores, en especial el marqués, no arriesgaban apenas nada y les permitía hacerse con el control, y posibles beneficios, de la compañía en caso de cuajar dicho proyecto.

Tabla 2. Estructura del accionariado en 1883 y 1898

 

1883

1898

Accionistas

40

15

Acciones/accionista

290

798

Moda

10

50

Coeficiente de variación

1,43

1,98

% accionistas mujeres

15

6,7

Acciones/accionista mujer

9,8

50

% accionistas británicos

97,4

40

% accionistas españoles

2,6

60

% accionistas resto de países

2,6

0

% acciones británicos

11,3

18,5

% acciones españoles

86,2

81,5

% acciones resto de países

2,5

0

Principales accionistas y nº de acciones

Marqués de Benalúa

Alfred Ray y Alexander McLaren

10.000

8.845

2.000

Fuente: Public Record Office, 1883 BT 31-3178-18462. Elaboración propia.

En 1898, el capital mantenía una estructura relativamente similar. El número de accionistas se había reducido a quince, siendo el marqués de Benalúa y su familia los que seguían ostentando la mayoría de las acciones. Los segundos mayores accionistas eran Alfred Ray y Alexander McLaren, que poseían conjuntamente 2.000 acciones. La principal novedad era el predominio de españoles entre los accionistas, todos residentes en Madrid, varios de ellos aristócratas. En definitiva, la mayoría de los pequeños inversores británicos se habían retirado, seguramente temerosos de las pocas posibilidades de futuro de la compañía.

El Consejo de Administración mantuvo una gran estabilidad, pues la casi totalidad de sus miembros permanecieron en el cargo durante toda la existencia de la empresa (Tabla 3). Varios de ellos formaban parte también de otras importantes compañías de servicios públicos, como Barcelona Tramways o Direct Spanish Telegraph. El gerente en Alicante era el ingeniero Edward Manby29.

Tabla 3. Consejo de Administración, 1883-1899

CONSEJERO

PROFESIÓN

CARGO/AÑOS

Ellwood, W.S.

 

S 1883-1899

MacLaren, Alexander D.

 

C 1883-1899

Marshall, Ernest Luxmoore

Comerciante

C 1883-1888

Ray, Alfred W.

Teniente coronel

C 1883-1899

Scott, Abraham30

 

C 1883-1887

Underdown, E.M.31

 

C 1888-1899

Fuente: Public Record Office, 1883 BT 31-3178-18462. Elaboración propia.

Los resultados de los dos primeros ejercicios, aunque modestos, fueron positivos, repartiéndose un dividendo del 2,5 %, aunque bastante inferior al 6 % establecido estatutariamente. Los ingresos se resintieron por la competencia de los proveedores que gestionaban los tanques de agua de lluvia, y por la fuerte caída del número de veraneantes, temerosos ante la grave epidemia de cólera de 1885. Para tranquilizar a los accionistas, el Consejo de Administración renunció a sus dietas y anunció que el marqués de Benalúa estaba “ansioso” por recomprar las instalaciones de la compañía, cosa que nunca se materializó. La evolución de la empresa no debió de ser positiva, pues ya en 1888 el número de accionistas se había reducido a solo once32 y, finalmente, en 1899 se disolvió, a raíz de la entrada en funcionamiento de la traída competidora desde las Aguas de Sax y a la escasa entidad de su actividad33.

La traída de Sax y Eaux d´Alicante, 1898-1926

Durante varios años, la fracción de la oligarquía local que respaldaba la traída de la Alcoraya se enfrentó en la prensa, tribunales e institución municipal para bloquear cualquier intento competitivo, como el de las aguas de Torremanzanas, impulsado desde 1869 por Salvador Pérez Llacer, o el que será el proyecto definitivo: la traída desde las Aguas de Sax, que entrará en funcionamiento en 1898, al que se acusaba de no ser potable.

Ya desde 1871 se sucedieron los proyectos para canalizar el agua de los pozos artesianos de Villena y Sax a la ciudad de Alicante. Estas iniciativas pioneras se paralizaron al poco tiempo, por la oposición de las comunidades de regantes de la comarca y los ayuntamientos de Villena y Sax. Ante el agravamiento del suministro de agua a la ciudad34, con fuerte reducción de los caudales de las fuentes públicas durante la sequía estival, el Ayuntamiento aprobó en 1888 las bases para el abastecimiento, para las que se fundamentó en las de otros ayuntamientos, como el de Sevilla de 188235. Dicho documento había sido presentado por Francisco Bernard, representante en Alicante de Zulueta y Compañía, banqueros residentes en Londres que habían adquirido a Juan Leach Giró sus cinco pozos de Sax y la concesión de un viaje de agua hasta la ciudad, y que pensaban crear una sociedad anónima en Londres con ese fin36.

En 1891, el Ayuntamiento sacó a concurso dicho suministro. El marqués de Benalúa, con el apoyo de la nobleza local y madrileña y de otros estamentos sociales, trató de boicotearlo, quedando desierto en varias ocasiones37. Ante esta situación, el Ayuntamiento consiguió que se le eximiese de las formalidades del concurso-subasta. De este modo, en 1893 firmó el contrato de concesión con Henry Caucourte Jouillot, que había comprado los pozos de Sax y la concesión a Juan Leach. Caucourte era un comerciante parisino que tenía como representante en Alicante a Nicolás Baeza y Javaloyes, y al ingeniero francés François Lambert, residente en Alicante, como apoderado, que redactó el proyecto definitivo38.

La concesión se establecía por 60 años. El suministro sería de 4.000 m3 diarios, de los cuales 250 serían gratis para las 16 fuentes públicas, riego e incendios. El exceso se facturaría al Ayuntamiento a 10 cts./m3. Las tarifas para particulares serían de 2 cts. el cántaro de 12 litros, en fuentes, y de un máximo de 1,50 ptas./m3 a domicilio. El sobrante, para usos industriales a un máximo de 1 pta./m3. Para riego agrícola, a precio libre.

Los trabajos, dirigidos por el ingeniero francés Emile Hérault Mascart, no se iniciaron hasta 1896, probablemente por falta de capitales. Al año siguiente Caucourte traspasó la concesión a la Compagnie Générale des Conduites d´Eaux. Esta empresa metalúrgica se fundó en Lieja (Bélgica) en 1865 e impulsó varias sociedades de agua en el extranjero. Representaba un caso bastante frecuente en los servicios públicos, en especial en el agua: la iniciativa o participación de empresas fabricantes de insumos, en este caso tuberías, en la creación de empresas de aguas, generando así su propia demanda. De hecho, el 3 de agosto de 1898 constituyó en Lieja la Société des Eaux d´Alicante, con un capital de tres millones de francos en doce mil acciones de 250 francos, recibiendo la Compagnie Générale des Conduites d´Eaux 11.200 acciones a cambio de sus aportaciones a la sociedad: proyecto, concesión, manantiales, pozos, terrenos, embalse y tubería de 50 km de Sax a Alicante39. Vemos de nuevo cómo el grueso del capital social lo forman la concesión e instalaciones previas, pero apenas hay desembolso de efectivo que permita acometer la red de distribución, no realizándose tampoco emisión de obligaciones para este fin. Por ello, se cargarán inicialmente sobre el abonado los gastos de conexión y contador. El resto de los accionistas eran directivos de la empresa matriz (Tabla 4).

Tabla 4. Distribución del capital inicial, en acciones

ACCIONISTA

Nº DE ACCIONES

Compagnie Générale des Conduites d´Eaux

150+11.200

Armand Dresse

290

Conde Edouard de Liederkerke de Pailhe

100

Henri Doat

100

Libert-Oury

60

Edmond Dresse

50

Georges Pirard

40

Léon Collinet

10

Fuente: Eaux d´Alicante, Statuts, 1898.

El capital belga en el sector del agua en España ocupaba el tercer puesto entre los inversores extranjeros, a bastante distancia de Francia y Reino Unido, y se limitó a la Compañía de Aguas de Barcelona, hasta 1882, y la empresa alicantina.

El Consejo de Administración estaba formado por dos tipos de consejeros (Tabla 5). El grupo mayoritario, formado por empresarios, procedía de Lieja (Bélgica) y estaba vinculado a la empresa que poseía la casi totalidad del capital. Varios de ellos eran también consejeros en compañías de aguas de diversos países (Bélgica, Francia, Italia, Austria, Turquía), probablemente dependientes de la matriz de Lieja, empresas metalúrgicas, de construcción y entidades bancarias, facilitando estas últimas la financiación del grupo empresarial. Destacan el conde Pierre de Liedekerke, presidente de la Compagnie Générale des Conduites d´Eaux, y Henri L. Doat, presidente de la filial alicantina. El otro grupo, muy minoritario, estaba integrado por notables alicantinos, como Rafael Beltrán, destacado político y abogado, o Juan Leach, comerciante, propietario de los pozos de Sax y político. Este último grupo proporcionó los recursos hídricos y las conexiones políticas necesarias para la obtención de la concesión y facilitar las relaciones con las administraciones implicadas. En ambos grupos existía una elevada endogamia, pues se suceden familiares en los cargos, como hijos o hermanos. Ello facilitó también la estabilidad en la gestión, pues prácticamente se mantuvieron las mismas familias a lo largo de las casi tres décadas de vida de la compañía. La parte técnica de la gestión la llevó a cabo, también durante la práctica totalidad del periodo, el ingeniero francés Emile Hérault y Mascart, que actuaba de gerente, aunque al menos desde 1912 figura como ingeniero director el belga Paul Feys. Finalmente, cabe señalar que algunos notables locales actuaban simultáneamente para varias compañías extranjeras, como el comerciante alicantino Nicolás Baeza, miembro del Comité de Vigilancia de Eaux d´Alicante y consejero de Tramways d´Alicante40.

Tabla 5. Consejo de Administración, 1898-1926

CONSEJERO

PROFESIÓN/PROCEDENCIA

CARGO/AÑOS

Beltrán Ausó, Rafael41

Abogado y propietario, Diputado y Senador por el Partido Liberal, Alicante

C 1903-1923

Beltrán de la Llave, Rafael

Abogado y político, Alicante

C 1924-1926

Chaudoir, Eugéne42

Empresario, París

C 1900-1911

Collinet, Léon (hijo)43

Empresario, Lieja

C 1900-1917

De Liedekerke, conde Jacques44

Noble y empresario, Bruselas

C 1917-1926

De Liedekerke, conde Pierre45

Noble y político, Bruselas

C 1898-1916

Doat, Henri L.46

Empresario, Lieja

P 1898-1923

Doat, H. M.

Empresario, Lieja

C 1924-1926

Dresse, Edmond47

Empresario, Lieja

C 1912-1923

Dresse, Léon

Empresario, Lieja

C 1923-1926

Feys, Paul48

Ingeniero, Lieja

C 1926

Herault Mascart, Emile49

Ingeniero, París

C 1910-1923 P 1924-1925

Leach Giró, Juan

Comerciante banquero, propietario de minas y pozos, político, Alicante50

C 1898-1903

Moret, Edmond51

Banquero, París

C 1898-1926

P: Presidente. C: Consejero.
Fuente: Rapports, 1898-1925. Elaboración propia.

El 16 de octubre de 1898 se inauguró el servicio52. Las obras, incluidas las expropiaciones e instalaciones, supusieron una inversión de 3,2 millones de francos belgas. Las partes más relevantes del establecimiento eran los siete pozos artesianos de Sax, que proporcionaban 10.000 m3 diarios, la canalización de mampostería de 55 km hasta dos depósitos en Alicante de 4.000 m3 cada uno y una red de distribución de hierro fundido de 350 mm de diámetro. La conclusión final del Canal del Cid o de los belgas, realizado por el ingeniero Emilio Herault y Mascart, se prolongó hasta 1925, con el suministro domiciliario y el abastecimiento a las localidades por las que atravesaba el canal (Novelda a partir de 1913, San Vicente del Raspeig, 1915, Monforte del Cid, 1924, San Juan, 1938, Petrer, años cuarenta).

Durante, aproximadamente, la primera década de funcionamiento, la empresa se enfrentó a tres tipos de problemas que ralentizaron su crecimiento (Figura 2): la coyuntura económica y cambiaria, las polémicas en la opinión pública sobre la compañía, y la reducción de la disponibilidad hídrica.

Figura 2. Beneficio neto53 (en miles de francos nominales y de 1914), dividendos (en %) y cotización bursátil en Bruselas (en francos), 1898-1928

Fuente: Recueil Financier, 1898-1928 y Rapports, 1898-1925. Elaboración propia.

Los años interseculares fueron de crisis en España como corolario de la crisis agraria y colonial. Ello tuvo su repercusión en la economía local, por la atonía de la exportación de vino a través del puerto, que repercutió también en el movimiento ferroviario. Otras industrias también se vieron afectadas, con la consiguiente incidencia en el comercio y el empleo. Todo ello redujo la demanda local de agua. La crisis finisecular debilitó la posición cambiaria de España. La consiguiente depreciación de la peseta frente, por ejemplo, al franco, supuso una reducción de los beneficios expresados en la moneda francesa (Figura 3).

Figura 3. Tipo de cambio de la peseta frente al franco francés (en pesetas por 100 francos), 1888-1926

Fuente: Martínez, 2021. Martínez-Ruiz; Nogués-Marco, 2021.

La compañía tuvo que vencer las reticencias iniciales para abonarse debido a los elevados gastos de la instalación inicial, el abono de un consumo mínimo considerado excesivo, y el suministro gratuito de 250 m3 diarios a las 25 fuentes públicas54. Los trámites administrativos y la nueva demanda del Sindicato de Regantes de Sax, desestimada, también retrasaron la expansión del servicio.

Parte de estas circunstancias, comunes a otras empresas de aguas, se mantuvieron durante los primeros ejercicios, añadiéndose la polémica por los contadores. De hecho, la compañía lamentaba la incomprensión del vecindario ante el cobro del agua y la picaresca con el suministro de las fuentes, utilizado por aguadores para revenderla a domicilio, opción preferida por muchos consumidores frente al fuerte desembolso del abono inicial y a la exigencia del consumo mínimo.

Para atajar las reticencias a abonarse, la compañía puso en práctica en 1901 un nuevo tipo de abono, aplicable solo a inquilinos con alquiler mensual inferior a 40 ptas., que no requería desembolso inicial (conexión y contadores, asumidos por la empresa) y cuyo consumo mínimo se rebajó. Este nuevo tipo de abono tuvo una buena acogida entre la población, pues los ingresos de este grupo pasaron de 5.636 ptas. en 1901 a 49.737 ptas. en 1910, aunque repercutió negativamente en la venta de contadores, sustituida por su alquiler. Paralelamente provocaron un fuerte descenso de la venta ambulante.

El informe negativo sobre la calidad del agua, solicitado por el Ayuntamiento y promovido por la antigua concesionaria, ocasionó un gran revuelo en la opinión pública en 1902 y la ralentización de los abonos. La compañía contraatacó con una campaña de prensa y recabó informes de expertos franceses, belgas y españoles. Esta estrategia comunicativa tuvo éxito y poco a poco la población fue recuperando la confianza en la calidad del agua55.

No obstante, en 1904 se generó una nueva polémica, esta vez sobre el Reglamento que aplicaba la concesionaria a sus clientes. Las principales condiciones del mismo eran las siguientes: la duración mínima del contrato era de un año y el pago era mensual. Era potestativo para la empresa conceder el abono. Existían varios tipos de abono doméstico: por contador de pistón, a razón de 1,5 ptas./m3, por contador de velocidad, con una tarifa unitaria moderadamente regresiva, entre 6-40 ptas., en función del consumo mínimo mensual, entre 4-32 m3, y el de grifo libre. Por otro lado, existían los abonos de uso industrial, a 1 pta./m3, los temporales para obras, con la misma tarifa que la doméstica, y el servicio de incendios, a 10 ptas./día56.

La Liga de Propietarios de Fincas Urbanas de Alicante publicó en su boletín una exposición dirigida al Ayuntamiento en la que criticaba varios puntos del mismo57. Entre ellos, la responsabilidad del propietario en caso de incumplimiento contractual del inquilino en, por ejemplo, el plazo mínimo de un año del suministro o el consumo mínimo mensual de 24 m3, a 30 ptas. La compañía reaccionó suavizando ciertos artículos, adaptándolos a los usos locales, en especial la duración de los contratos, que sería la del alquiler de la vivienda. Esta flexibilidad permitió a la empresa evitar la intervención municipal en el Reglamento, reivindicación de los propietarios.

Por otro lado, se produjo una importante pérdida de caudal a lo largo del canal, producto de las persistentes sequías (Figura 1) y de la acumulación de depósitos en el mismo. Ello obligó a realizar trabajos de limpieza de dicha tubería entre 1904 y 1908. En paralelo a la tubería de alimentación se construyó otra destinada al regadío, que se podría aprovechar puntualmente para suministrar a la otra. Su primer tramo, entre Sax y Novelda, se concluyó en 1907.

La empresa también se tuvo que enfrentar al incremento de la fiscalidad en 1908, con la entrada en vigor del nuevo impuesto del 13,20 % sobre los beneficios de las sociedades anónimas, que superaba, según la compañía, a la contribución industrial sobre el agua vendida, que se eliminaba. Se mantenían, además, los gravámenes del 1 % sobre el capital y del 3 % sobre los dividendos en francos. Se elevaron protestas por parte de varias compañías extranjeras, también por vía diplomática, pero sin éxito.

La empresa continuó su defensa del monopolio frente a los aguadores de la antigua conducción de la Alcoraya, aunque con poca receptibilidad en el Ayuntamiento. Por otro lado, la compañía seguía reclamando el pago de las deudas acumuladas por la institución municipal, problema endémico de las concesionarias de servicios públicos debido a la endeblez de las haciendas locales58, aunque en esta época esa deuda todavía era pequeña en relación con periodos posteriores (Figura 5).

Durante la primera década, la gran mayoría de los ingresos procedía del consumo doméstico, seguido a mucha distancia por otras partidas, como regadío y riegos, conexiones, fuentes, contadores y suministro a navíos (Tabla 6).

Tabla 6. Promedio anual de ingresos (en pesetas y %), 1900-1909

CONCEPTO

INGRESOS (PTAS.)

PORCENTAJE

Consumo doméstico

132.808

76,7

Regadío y riegos

10.511

6,1

Conexiones interiores y exteriores60, y trabajos varios

9.032

5,2

Suplemento fuentes

6.450

3,7

Alquiler y venta de contadores

6.483

3,7

Navíos

5.324

3,1

Construcción de edificios

1.962

1,1

Varios

606

0,4

TOTAL

173.176

100,0

Fuente: Rapports, 1898-1925. Elaboración propia.

Durante ese primer decenio, el número de abonados creció lentamente, debido a los problemas analizados supra (Figura 4). El crecimiento demográfico y de la actividad económica, así como la expansión urbanística iniciada a partir de la segunda década, obligó a aumentar la red de suministro y la oferta de agua. Por otro lado, la ampliación del Plan de Saneamiento en 1911 supuso la extensión del suministro a la parte baja de la ciudad para usos higiénicos. Todo ello se tradujo en un incremento más intenso del número de abonados, aunque la tasa de cobertura era todavía muy baja.

Figura 4. Abonados y porcentaje sobre la población59, 1898-1950

Fuente: para 1898-1925, Rapports, 1898-1925; para el resto, Bru; Cabrera, 1999 y Censos de Población. Elaboración propia.

De este modo, a partir de 1912, la compañía entra en una fase de crecimiento regular y sostenido, apoyado en la demanda doméstica, que era la más estable. Ello se tradujo en un aumento de los beneficios, que le permitió comenzar a retribuir a los Consejos de Administración y Vigilancia a partir de ese año, e incrementar la retribución al accionista vía dividendos (Figura 2). Esta situación se vio reforzada por la mejora del tipo de cambio, iniciada ya en 1906 (Figura 3).

La Gran Guerra, con el estancamiento del tráfico portuario local, ralentizó esa dinámica alcista, tanto en el incremento de abonados, como de la tasa de cobertura. En términos económicos y como otras compañías de servicios públicos, la empresa resultó afectada por el fuerte aumento de costes derivado del proceso inflacionista y la escasez de materiales y de las dificultades para incrementar las tarifas en una actividad regulada, que la mejora del cambio no logró compensar. Todo ello se tradujo en un estancamiento de beneficios y dividendos, aunque seguían siendo positivos.

El despegue significativo tuvo lugar a partir de 1919, coincidiendo con una etapa expansiva de la economía internacional y local, de crecimiento de la población y de desarrollo urbanístico. El número de abonados se disparó, pasando de apenas tres mil en 1918 a más de 13.000 en 192561. Pero la principal novedad fue que ese incremento superó en mucho al demográfico, pues la tasa de cobertura pasó del 3,8 % al 15 % en esos mismos años, de modo que aproximadamente el 60 % de la población tenía suministro domiciliario de agua. También aumentó significativamente la demanda de agua para regadío, en el contexto de la intensificación de la agricultura levantina. Para atender esta última se adquirió en 1919 el canal de ladrillo de 19 km de Sax a Novelda, paralelo al de la compañía y destinado a regadío, por 800.000 frs. (100.000 frs. en efectivo y el resto a cambio de 2.800 acciones nuevas), que incluía cinco pozos y diversas fincas, a la Compagnie des Conduites d´Eaux. Se renovaron y ampliaron las instalaciones; por ejemplo, se mejoró el canal de alimentación, se creó una nueva estación de bombeo, se reacondicionaron varios pozos y se reformó la sala de máquinas de Santa Eulalia.

Todo ello requirió un notable esfuerzo inversor para obtener nuevas captaciones acuíferas y para expandir la red de distribución en Alicante y Novelda. Las reducidas precipitaciones de los años veinte hacían más perentorio obtener más recursos de agua, para lo que se firmó un contrato con una sociedad que los poseía. Por su parte, la red creció en varios km, principalmente en los nuevos barrios. Para hacer frente a estas necesidades de inversión, la compañía decidió aumentar sustancialmente el capital social. Este, que era inicialmente de tres millones de francos, se incrementó a cuatro en 1919, principalmente para adquirir el canal de regadío Sax-Novelda, y a cinco en 1925, cubriéndose satisfactoriamente ambas emisiones, en buena medida por la empresa matriz.

Los costes de explotación y generales se incrementaron sustancialmente debido a la fuerte inflación de la posguerra. También aumentó la presión fiscal. A pesar de todo ello, la marcha de la explotación resultó positiva, de modo que los beneficios netos pasaron de 190.000 ptas. a 805.000 francos nominales entre 1918-192562, favorecidos por el reforzamiento de la peseta frente al franco (Figura 3), lo que permitió un incremento sustancial de los dividendos, que pasaron del 6 % al 16 %. La euforia se trasladó a la cotización bursátil, que subió de 250 francos en 1919 a 550 en 1925 (Figura 2). No obstante, si tenemos en cuenta que la tasa de conversión del franco de 1919-1925 se sitúa en 4,5-5 francos por franco oro de 1914, los resultados no lograron compensar el deterioro monetario.

Debido a las crecientes exigencias legislativas sobre las compañías extranjeras, en 1921 se trasladó la sede social de Lieja a Alicante, pasando a denominarse Sociedad de Aguas de Alicante. La presidencia seguía en Bélgica, pero la vicepresidencia y secretaría se ubicaron en Alicante.

De Aguas de Barcelona a la empresa mixta, 1926-1953

Aguas de Barcelona, empresa también de capital belgofrancés en origen63, ya se había interesado por el servicio de aguas de Alicante en 1911, seguramente en relación con las buenas perspectivas que se le abrían con el Plan de Saneamiento aprobado ese año. Finalmente, en 1926, en el contexto de españolización de empresas extranjeras y aprovechando la fortaleza de la peseta, compró el 90 % de las acciones de la compañía, ofreciendo a los accionistas 230 ptas./acción, equivalentes a 1.045 frs.64. Era, en ese contexto, una oferta atractiva para los inversores, pues el año anterior la acción cotizaba a 550 francos, disparándose a 1.000 en 1926 ante esta propuesta, aunque caerá a 775 en 1927 y a 550 al año siguiente.

Los nuevos propietarios llevaron a cabo importantes inversiones: profundizando los pozos, aumentando la capacidad de la traída y ampliando la red de abastecimiento urbano.

Durante los años treinta, en un entorno de depresión económica y de agitación sociopolítica, la deuda municipal con la concesionaria se disparó (Figura 5). En este contexto, el Ayuntamiento estudió en 1932 la municipalización del servicio, al que se acusaba de elevadas tarifas, recabando información a los Ayuntamientos de Bilbao, Cádiz, León y San Sebastián65. Se inició el expediente de expropiación, pero quedó paralizado. En ese clima de tensión entre ambas entidades, ese mismo año prohibió a la compañía cobrar por el alquiler del contador, instando a su venta a los abonados. En 1933, el municipio se adhirió a la Mancomunidad de los Canales del Taibilla66.

Figura 5. Deudas municipales de agua anuales con la empresa concesionaria, 1903-1952, en ptas. nominales y de 1913

Fuente: AMA, Agua, Legajo 1B-6-45. Elaboración propia.

Durante la Guerra Civil, la empresa fue gestionada por el Comité Obrero de Incautación, integrado por empleados de la compañía. Se logró mantener el servicio, pero con elevadas pérdidas, acrecentadas por la ampliación gratuita de la red a la localidad cercana de San Juan.

En 1938, la tarifa doméstica en Alicante era la cuarta más cara de 36 ciudades españolas. Las más baratas eran, generalmente, ciudades de la España más lluviosa y con servicios municipalizados, mientras que las más caras solían estar situadas en la España más seca y con concesión privada67.

En la posguerra se renovaron y ampliaron las redes, con especial intensidad en 1948-1951, lo que permitió que el agua distribuida pasase de 3,5 millones de m3 en 1942 a 5 millones en 1949. Entre 1950-1953 se agrandaron las conducciones generales desde los pozos a los depósitos, lo que supuso el incremento de la capacidad en 2.000 m3 diarios. Durante los años cuarenta se redujo drásticamente la morosidad municipal con la empresa, aunque el montante total de las deudas acumuladas ascendía en 1952 a 508.097 ptas. Entre 1949-1952, el Ayuntamiento pagó 417.368 ptas., con lo que en el momento previo a la reversión la deuda había quedado reducida a 90.728 ptas.

Finalmente, en 1953 se municipalizó el servicio, al vencer la concesión68. Se creó una empresa mixta con la vigente compañía, de 50 años de duración, bajo la denominación Empresa Mixta Aguas Municipalizadas de Alicante. Su capital fue de 30 millones ptas., aportados al 50 % por el Ayuntamiento (valor de la concesión) y Aguas de Alicante (instalaciones aportadas). El Consejo de Administración estaba integrado por siete miembros, ostentando la presidencia la compañía privada los 25 primeros años, los 10 siguientes, alternancia, y los 15 últimos el Ayuntamiento. Se garantizó una rentabilidad mínima al capital privado y se estableció un sistema tarifario variable que garantizase la viabilidad de la compañía69.

Conclusiones

El abastecimiento de agua a Alicante se ha visto históricamente condicionado por las escasas y concentradas precipitaciones, la elevada evaporación, un régimen hídrico irregular, y la competencia de usos con la agricultura de regadío.

El aumento de la demanda derivado del crecimiento demográfico y económico iniciado en la segunda mitad del siglo XIX obligó a buscar nuevos recursos hídricos y a sustituir los antiguos viajes del agua por un sistema moderno de abastecimiento domiciliario.

Ello atrajo el interés de diversos emprendedores locales, entre los que sobresale el marqués de Benalúa, impulsor de promociones urbanísticas y líneas tranviarias, poseedores de pozos de riego y que buscaban obtener, a través de sus conexiones políticas, concesiones de suministro a la ciudad, lo que produjo enconadas pugnas entre los diferentes grupos de presión implicados. Su intención era traspasar posteriormente esos derechos a una empresa, con frecuencia extranjera, con experiencia en el sector para que pudiese materializar el proyecto y les diese participación en el mismo.

En ese contexto, se produjo la entrada de compañías extranjeras en el negocio del agua alicantino, fenómeno relativamente frecuente y que se concentraba en ciudades medias y grandes, con posibilidades de expansión de sus redes y ubicadas en áreas estratégicas para la explotación minera y el comercio exterior. La primera, Alicante Waterworks (1883-1898), era británica, asociada al marqués de Benalúa y conectada con otras potentes compañías de servicios públicos actuantes en España. El carácter provisional de la concesión y la escasez de sus recursos hídricos y de capacidad inversora real explican la escasa entidad de su proyecto y su fracaso final.

La siguiente iniciativa, Eaux d´Alicante (1898-1926), fue belga, impulsada por una potente empresa fabricante de tuberías interesada en promover su negocio en el extranjero. La obtención de mayores recursos de agua, su superior capacidad financiera y las sinergias empresariales estarían en la raíz de su éxito, poniendo en marcha el servicio domiciliario en 189870.

Hasta la Primera Guerra Mundial su crecimiento fue paulatino, aunque modesto, lastrado por el difícil contexto económico local, la reticencia a los cambios de hábitos, las polémicas interesadas, el desajuste de los recursos hídricos y ciertas rigideces reglamentarias. Después del conflicto se produjo una época dorada, fruto del dinamismo demográfico, urbanístico y económico de la ciudad. La expansión y mejora de la red, y la obtención de más recursos de agua, basadas en recursos financieros propios, evitó el lastre del endeudamiento y propició una cuenta de resultados positiva, aunque perjudicada por la devaluación monetaria.

Estos logros y el contexto legislativo españolizador de mediados de los años veinte, favorecieron su venta en 1926, en relativas buenas condiciones para los accionistas, a la empresa líder en el sector, Aguas de Barcelona, que aprovechó la fuerte desvalorización del franco frente a la peseta.

Esta compañía continuó con la expansión de la red y logró sortear los turbulentos años treinta (aumento de la deuda municipal, intento de municipalización, control obrero). Finalmente, en el contexto de dificultades para las empresas de aguas en los años cincuenta y de intensificación del proceso municipalizador, se creó en 1953, fin de la concesión, una empresa mixta que permitió la continuidad de la gestión empresarial anterior.

Fuentes

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11 Gil; Rico, 2007. Melgarejo; Fernández, 2020.

12 Creus; Saz, 2005.

13 En los registros municipales se resaltan las graves sequías de 1647, 1661, 1772, 1788, 1799, 1801, 1815, 1846 a 1850, 1877. Inauguración oficial del abastecimiento de aguas de Sax, 1898, 4.

14 355 mm en 1961-1990 y 311 mm en 1981-2010, datos de AEMET.

15 Estas construcciones, que recogían el agua de la lluvia, eran muy importantes en el sureste español, utilizándose principalmente para el regadío y el llenado de cisternas. Box, 1995.

16 Sánchez; Guardiola, 1894, 95.

17 Bru; Cabrera, 1999.

18 AMA. Legajo-2000-19-32, 1882, contrato de aguas del Sagrat 1880.

19 AMA. Legajo 2000-19-32.

20 Ese mismo año se puso en marcha una industria que proporcionaba agua de mar potable, aunque su deficiente calidad hizo que se suspendiera el suministro. Bernabeu-Mestre; Perdiguero, 2000, 112.

21 Wikipedia, 2024.

22 Alicante Waterworks, 1883, BT 31-3178-18462.

23 Ciudadano alemán y residente en Madrid. Era hijo del banquero y comerciante de Hamburgo, Adolph Jencquel. En 1891 adquirirá, con José Joaquín Elízaga, abogado y representante de Thomas Arthur Greenhill, La Ibérica, sociedad de contraseguros creada en 1886. Tortella, 2000, 127.

24 Wilkins, 1998.

25 Stone, 1999.

26 Millward, 2007. Hassan, 1998.

27 Broder, 1981. Matés-Barco, 2002.

28 Las acciones de preferencia recibirían un 6 % de dividendo; las ordinarias también, si había beneficios suficientes.

29 Pertenecía a la saga de los Manby, familia de ingenieros británicos que promovieron, entre otras, diversas empresas de gas en España y Francia. Fernández-Paradas; Pinto, 2021.

30 Figura como consejero en Direct Spanish Telegraph entre 1882-1890. Annual Reports.

31 Presidente de Barcelona Tramways entre 1882-1897. Annual Reports.

32 En ese año realizó una emisión de 20.000 obligaciones de 10 libras al 6 %, probablemente con el objetivo de ampliar las obras, aunque desconocemos su grado de éxito. Official Intelligence/Stock Exchange.

33 A fines de 1893, el caudal diario de sus aguas era solo de 158.112 litros, muy lejos del necesario para cubrir las necesidades mínimas de la población.

34 La Memoria higiénica de Alicante de 1894 resaltaba el carácter no potable del agua consumida por la mayoría de la población alicantina, que no sobrepasaba los 13 l/p/d. Por su parte, el arquitecto municipal Guardiola Picó, denunciaba en 1895 el pésimo estado de la red de alcantarillado. Ponce; Dávila, 1998, 154-156.

35 AMA. Legajo-2000-21-15-0. Dichas bases fueron impugnadas por numerosos propietarios de aguas de la Alcoraya, entre ellos el marqués de Benalúa.

36 AMA, Legajo-2000-24-14-0, 1888, contrato.

37 Lastres, 1894.

38 AMA. Legajo 2000-7-36, Legajo-2000-10-3, sentencia 1895.

39 AMA. Legajo-2000-33-19-0.

40 RF, 1917, 1214. Falleció en 1923.

41 Fundador, vicepresidente y accionista principal de la compañía Riegos de Levante. Presidente de la Junta de Obras del Puerto y del Casino. Miembro del patronato de la Caja de Ahorros, Liga de Contribuyentes, Sindicato de Riegos de la Huerta, Cámara Agrícola Provincial. Accionista de la sociedad eléctrica Los Almadenes. Rubio, 2021.

42 Consejero delegado de la Compagnie des Eaux de la Banlieu de Paris, que pertenecía a la Compagnie Générale des Conduites d’Eau, y tenía también su sede en Lieja. Fallecido en 1911.

43 Consejero de Crédit Générale Liegeois, Eaux d´Utrech, Union des Papeteries, Crédit Anversois, Eaux d´Arnhem, Hypotecaire Belge. RF, 1917, 1226.

44 Hermano de Pierre de Liedekerke. Consejero de Automobiles Sava, Ciments Portland, Artificiels Belges, Ateliers métallurgiques. RF, 1917, 1235.

45 1869 -1943. Presidente de la Compagnie Générale des Conduites d’Eau, Société de Rothem, Usines de Colonster, Société de Marche-lez-Dames, L’Immobilière bruxelloise; consejero de la Compagnie des Eaux de Vienne et d’Exploitation de Distribution d’Eau, Société Générale des Minerais, Zincs de la Campine. Jacquemotte, 1930.

46 Presidente de Eaux de la Banlieu de Paris, Eaux d´Utrech, Eaux de Smyrne, Eaux d´Arnhem, Eaux de Vienne, Exploitation et Distribution d´Eau, Intercom Gaz et Electricité, Sociedad Española de Contadores y Aparatos Hidráulicos; consejero delegado de la Compagnie Générale des Conduites d´Eaux, Entreprise de Conduites d´Eau Napolitaine; consejero de Ateliers Savigliano. RF, 1917, 1243. Fallecido en 1923.

47 Comisario de Vigilancia de la Compagnie Générale des Conduites d´Eaux, y consejero de Liniere Saint Leonard, Tuileries Delloye-Matthieu. RF, 1917, 1244.

48 Consejero en la Sociedad Española de Contadores y Aparatos Hidráulicos. Gaceta de Madrid, 29 de octubre de 1915, 320.

49 Fallecido en 1925.

50 1835 -1903, presidente de la Caja de Ahorros y de la Cámara de Comercio. Gutiérrez, 1994, 31.

51 Subdirector del Crédit Lyonnaise y consejero de la Compagnie des Eaux de la Banlieu de Paris. RF, 1917,1274.

52 Aunque la explotación no se inició realmente hasta el 1 de diciembre, con la firma de la primera póliza de abono.

53 Ingresos brutos menos gastos de explotación y generales, amortizaciones y reservas, y retribuciones a los Consejos de Administración y Vigilancia.

54 De hecho, a 31 de diciembre de 1898 solo había conseguido 30 abonados. Rapport, 1898. En 1909 las fuentes eran 27.

55 En 1910 hubo una nueva campaña de prensa contra la compañía y la pureza del agua. La inspección municipal concluyó su falta de fundamento.

56 Reglamento de los contratos de abono de agua de la Société des Eaux d’Alicante.

57 Boletín de la Liga de Propietarios de Fincas Urbanas de Alicante, 18 de agosto de 1904. AMA, Legajo-2000-28-18, 1904, exposición de la Liga de Propietarios de Fincas Urbanas.

58 Salort, 1996.

59 Se le han añadido los habitantes, censo más próximo, de las localidades que se conectaron progresivamente al canal del Cid: Novelda, San Vicente del Raspeig, Monforte del Cid, San Juan y Petrer.

60 A partir de 1910 y para adecuarse a la ley sobre patentes, que concedía la tarifa reducida solo a las sociedades con actividad única, la compañía decidió externalizar la construcción y colocación de las conexiones, limitándose a la venta de agua.

61 En este sentido, los abonos por pequeñas cantidades habían logrado reducir en 1919 a un tercio el número de aguadores, al afectar a su nicho de mercado.

62 Para aprovechar la buena racha, en 1922 se aprobó sustituir las retribuciones fijas al Consejo de Administración y de Vigilancia por otras proporcionales a los beneficios, lo que hizo que sus emolumentos pasaran de 35.682 francos en ese año a 90.376 francos en 1925.

63 La entidad había sido creada en Lieja en 1867, por la Compagnie Générale des Conduites d’Eaux y el Crédit Générale Liégois. En 1882 había pasado a la Compagnie Lyonnaise d’Eaux et d’Eclairage. Finalmente, en 1920 se vendió a un consorcio bancario español. Matés-Barco, 2019.

64 Aunque solo a 168 francos oro de 1914, es decir, por debajo de su valor nominal de 250 francos.

65 AMA. Legajo 1B-6-3.

66 Se había creado en 1927 para abastecer con el río Taibilla a Cartagena y su base naval, aunque no se efectivizó hasta 1945. En 1966 ya abastecía a 46 municipios, entre ellos Alicante. Bernabé-Crespo, 2022, 8-10.

67 Archivo Emalcsa, legajo 226.

68 En alguna otra ciudad del sur-sureste, como Málaga, la municipalización fue mucho más precoz, en 1913. Heredia-Flores, 2013, 115.

69 Bru; Cabrera, 1999. En 1964 su tarifa era la segunda más elevada de todas las capitales de provincia. Revista de Obras Públicas, 1966, 668.

70 ANMT, Eaux d´Alicante, 65AQ G12.