Miscelánea

water and landscape
AGUA y TERRITORIO

Viajeros de la salud. Del Gran Hotel al Balneario de Liérganes (Cantabria)

Wellness travellers. The pursuit of health in Liérganes (Cantabria) at the Gran Hotel and Spa

Nuria González Alonso

CIESE-Fundación Comillas
Comillas, España
gonzalezn@fundacioncomillas.es

ORCID: 0000-0002-3236-8980

Información del artículo

Recibido: 10/09/2024
Revisado: 21/04/2025
Aceptado: 16/07/2025
Online: 30/06/2026
Publicado: 10/07/2026

ISSN 2340-8472

ISSNe 2340-7743

DOI 10.17561/at.31.9162

CC-BY

© Universidad de Jaén (España)

RESUMEN
Con una explotación que se remonta al año 1844, el Balneario de Liérganes, en la comarca cántabra de Trasmiera, supone un importante enclave termal del norte de España. Declaradas sus aguas mineromedicinales de utilidad pública en 1869, llegó a contar con el famoso manantial de la Fuente Santa. El Balneario de Liérganes en sus inicios tenía uso terapéutico y posteriormente se convirtió en un importante centro social y de ocio en la Cantabria de la primera mitad del siglo XX.

PALABRAS CLAVE: Balneario, Belle Époque, Gran Hotel, Liérganes, Cantabria.

ABSTRACT
In this article, the history behind the Liérganes spa (established in 1844) in the Cantabrian region/county of Trasmiera and, its relevance due to its thermal waters, will be analyzed. The healing powers of Liérganes spa and Fuente Santa Spring waters were declared of public use in 1869. The transformation of Liérganes spa, from its therapeutic use at the very beginning to later become an important social and leisure center at the turn of the century in Cantabria region, will be addressed in this article.

KEYWORDS: Spa, Belle Époque, Gran Hotel, Liérganes, Cantabria.

Viajantes de saúde. Do Gran Hotel ao Spa Liérganes (Cantabria)

RESUMO
Com um funcionamento que remonta a 1844, o balneário de Liérganes, na região cantábrica de Trasmiera, é um importante enclave termal no norte de Espanha. Suas águas mineralo-medicinais foram declaradas de uso público em 1869 e já abrigou a famosa fonte Fuente Santa. As termas de Liérganes tiveram inicialmente uso terapêutico e posteriormente tornaramse um importante centro social e de lazer da Cantábria na primeira metade do século XX.

PALAVRAS-CHAVE: Termas, Belle Époque, Gran Hotel, Liérganes, Cantábria.

Voyageurs sanitaires. Du Gran Hôtel au Spa Liérganes (Cantabria)

RÉSUMÉ
Le résumé doit avoir une longueur maximale de 150 mots. Il doit comprendre l'objectif de l'article, les sources, la méthodologie, les constats, les limites, l'appréciation de l'originalité ainsi que les conclusions. Tout sera inclus dans un seul paragraphe. Après la synthèse, il convient d'inclure entre trois et cinq mots-clés extraits de thésaurus ou de classifications spécifiques à la spécialité. Times New Roman 12 p et l'alignement justifié.

MOTS-CLÉS : Spa, Belle Époque, Gran Hotel, Liérganes, Cantabrie.

Viaggiatori sanitari. Dal Gran Hotel alle Terme di Liérganes (Cantabria)

SOMMARIO
Con un'operazione che risale al 1844, le terme di Liérganes, nella regione cantabrica di Trasmiera, sono un'importante enclave termale nel nord della Spagna. Le sue acque minerale-medicinali furono dichiarate di pubblico uso nel 1869 e un tempo ospitava la famosa sorgente Fuente Santa. Le terme di Liérganes inizialmente avevano un uso terapeutico e poi, nella prima metà del XX secolo, divennero un importante centro sociale e ricreativo della Cantabria.

PAROLE CHIAVE: Terme, Belle Époque, Gran Hotel, Liérganes, Cantabria.

Introducción

El actual Balneario de Liérganes1 comenzó su andadura como lugar terapéutico abierto al público en el año 1844 de la mano de Pedro Simón de la Herrán y José Acebo Pelayo2. Según recoge Pedro María Rubio en su obra Tratado completo de las fuentes minerales de España, (1853), en ese año de su puesta en funcionamiento, en el balneario habían tenido lugar una serie de mejoras que remodelaron las antiguas instalaciones y los baños a los que abastecía el agua del manantial de la Fuente Santa3. La explotación y utilización antrópica de las aguas de este manantial probablemente datan de antiguo, pero desconocemos la fecha exacta de su primer uso4, aunque cabe apuntar que las virtudes medicinales de las aguas de este manantial ya se conocían desde hacía dos siglos como queda patente en la cita que el catedrático en Medicina de la Universidad de Alcalá de Henares, Dr. Alfonso Limón Montero, hizo en su obra El espejo cristalino de las aguas de España5.

“El sitio de ella es un vallecico, y su nacimiento mira al oriente, la cantidad de agua es un brazo de hombre de mediana estatura, nace en el invierno templada entre caliente y fría, y en verano, y estío frío, casi como de nieve: el color blanquecino, plateado, y por donde sale, y corre dexa las hierbas blancas con una serosidad pegada a ellas, y sobre si hace en la parte donde llega a recogerse y, hace hasta una nata blanquecina, que participa algo de color azul…El olor es de azufre, o pólvora quemada; y este olor se percibe cincuenta pasos antes de llegar a la fuente…”6.

Durante aquella segunda mitad del siglo XIX, el Balneario de Liérganes fue cobrando peso en la red de establecimientos balnearios de España, gracias en gran medida, a la serie de inversiones privadas que realizó José Acebo y Acebo en el año 1855. Los balnearios de Liérganes y Solares tuvieron7, entre el año 1851 y 1861, un crecimiento del 85,5 % de bañistas, al pasar de tener 250 (1851) a tener 2.000 diez años después8.

En 1861, el Balneario de Liérganes era el más concurrido para “tomar las aguas” por prescripción médica (2.000 bañistas), frente a los establecimientos terapéuticos de Las Caldas y Ontaneda-Alceda (1.249 bañistas); La Hermida (1.107 bañistas) y Puente Viesgo (947 bañistas)9. Según los datos aportados por Alonso Álvarez, Vilar Rodríguez y Lindoso Tato, entre 1847 y 1851, la “Provincia de Santander” —como se denominaba entonces a la comunidad cántabra— era la séptima región en orden de demanda de baños minerales y la tercera comunidad de la cornisa cantábrica por detrás de Galicia y Euskadi10.

Liérganes tomó carta de naturaleza de centro curativo de envergadura en abril de 1869 a través del Real Decreto que declaró sus aguas de utilidad pública siendo director médico del balneario Eulogio Cervera de Lacour. A partir del año 1886 nuevas inversiones impulsadas por José García de Guinea y Díaz Álvaro ontribuyeron a que este balneario adquiriese más prestigio en Cantabria hasta acabar convirtiéndose en un importante establecimiento de salud y ocio durante el periodo de la Restauración Borbónica. La inauguración en 1909 de la línea de ferrocarril Solares-Liérganes favoreció, sin duda, este crecimiento, contribuyendo a darle más fama e incorporarlo a la red de circuitos turísticos termales del norte de España tal y como había sucedido en otros lugares del territorio nacional y de Europa, donde nuevas oportunidades empresariales modificaron las estructuras económicas y sociales que conllevaron la introducción de nuevas formas de ocio11.

La elección de este tema responde a ahondar en la historia de uno de los destinos más visitados de Cantabria, a través del estudio de fuentes documentales hasta ahora inéditas que hemos localizado y analizado, lo que nos ha permitido abordar la proyección y el funcionamiento de este balneario de las tierras del Miera, incorporándolo así al campo de las investigaciones sobre el termalismo en España.

Los objetivos de este trabajo son analizar el devenir del Balneario de Liérganes desde sus orígenes hasta alcanzar su apogeo como centro terapéutico a partir del año 1886, y su posterior adaptación como lugar de veraneo, ocio y relación social, así como realizar un estudio cuantitativo y cualitativo de los viajeros nacionales e internacionales que acudían a este establecimiento para “tomar las aguas” y que se hospedaron en el Gran Hotel de Liérganes entre los años 1921-1959. La consolidación de Liérganes como centro de referencia para la salud, el bienestar y el ocio en Cantabria, coincide con la de otros balnearios montañeses como el de Puente Viesgo, ya aludido, y los situados en la costa12, y en diferentes puntos de la cornisa cantábrica y Galicia13.

El marco cronológico motivo de estudio será el periodo comprendido entre los años 1844 y 1959, en base a las fuentes documentales que hemos analizado y que son de distinta procedencia y tipología. Por un lado, las fuentes primarias de carácter archivístico, documentos inéditos que hasta la fecha no habían sido analizados. Destacamos el Libro de Registro de Viajeros del Gran Hotel de Liérganes (1921-1959)14, las Memorias Médicas elaboradas por los médicos directores del Balneario de Liérganes y los Informes Anuales del establecimiento15. También hemos consultado fuentes documentales procedentes del Archivo Histórico Nacional y del Centro Documental de la Memoria Histórica. El estudio y análisis de estas fuentes documentales nos han proporcionado interesantes y novedosos datos sobre este balneario cántabro, a los que iremos haciendo mención a lo largo del artículo. Por otro lado, hemos consultado en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional, la Biblioteca Digital de la Real Academia Nacional de Medicina de España y la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, sus anuarios y guías de los balnearios, así como las revistas gráficas y la prensa histórica de la época, lo que nos ha permitido aportar otros datos complementarios a las fuentes primarias. Es evidente, como queda de manifiesto en las noticias de la prensa nacional y regional a las que hacemos referencia en la investigación, la importancia que fue cobrando el Balneario de Liérganes con el paso de los años.

Los comienzos del Balneario de Liérganes

Como se ha mencionado el Balneario de Liérganes abrió sus puertas de manera oficial en el año 1844, en un contexto —segunda mitad del siglo XIX— durante el cual se inició una época dorada para este tipo de establecimientos que habían abierto sus puertas en décadas previas, gracias fundamentalmente al papel que jugó la burguesía en su potenciación como lugar de encuentro y relación sociocultural16. En Europa Occidental comenzaron a cobrar importancia los balnearios de Spa en Bélgica, Bath en Reino Unido o Aachen en Alemania17, —en España (Santa Águeda en Mondragón18, Cestona en Guipúzcoa19, Fuentesanta en Asturias20—, entre otros muchos.) y también en Cantabria al compás del desarrollo y modernización de la economía y de la sociedad como consecuencia de la Revolución Industrial21, como ejemplo los balnearios de la zona interior cántabra de Solares22, Hoznayo, Puente Viesgo, Las Caldas de Besaya, Alceda, Ontaneda, La Hermida23 y Corconte24, y en la costa, los de Santander, Suances o Castro Urdiales, entre otros25.

A los pocos meses de su puesta en funcionamiento, la prensa regional y nacional de la época se hacía eco de las excelentes virtudes médicas de las aguas del manantial de Liérganes. El Boletín Oficial de Santander, en su edición del martes 27 de mayo de 1845, anunciaba que los baños de Liérganes permanecerían abiertos desde el primer día de junio, presumiendo de una disponibilidad de cuatro bañeras en sus instalaciones26. El mismo anuncio se publicaba al mes siguiente en el periódico progresista madrileño El Clamor Público (1845)27, dedicando unas líneas de su editorial a la primera temporada de los baños sulfurosos de la Fuente Santa, ubicada en un precioso paraje del mismo lugar de Liérganes28.

El propósito de los primeros propietarios del balneario perseguía poner de manifiesto las propiedades curativas de las aguas de la Fuente Santa que pronto fueron motivo de estudio. Nuevamente, la prensa histórica de la época mencionaba las aguas de Liérganes. El periódico El Español en su edición del 22 de julio de 1846 rubricaba la noticia sobre el análisis sulfhidrométrico29 que llevó a cabo ese mismo año el doctor Melchor Sánchez Toca de las aguas de la Fuente Santa de Liérganes30 y el de la Fuente Nueva31, indicadas para el tratamiento del herpetismo, los catarros de las vías respiratorias32 y los crónicos padecimientos del aparato respiratorio33 y “las enfermedades cutáneas, con particularidad en las herpéticas y crónicas inveteradas sin inflamación local”34.

En el año 1855 el balneario pasó a manos de José María Acebo y Acebo —hijo del fundador, José Acebo Pelayo— quien heredaba de su padre una parte del establecimiento y compraba otra parte a Clara Quintanilla y Ramón Herrá. En el año 1862, Acebo y Acebo reabrió el balneario y dos años más tarde se construyeron la Fonda y el Hotel antiguo, es decir, las instalaciones para alojar a los clientes35. Bajo su dirección (1868-1875)36 se llevaron a cabo importantes reformas que fueron recogidas en la Descripción y plano general del establecimiento Balneario de Liérganes en la provincia de Santander37 y que habían sido adjudicadas al arquitecto Manuel Gutiérrez, quien dotaría al centro de unas instalaciones más sofisticadas: “en su frente principal al sur una hermosa galería arqueada sobre columnas”38 y “un hermoso jardín de forma elíptica con plantas, flores y verdes y vistosos arbustos sencilla y caprichosamente colocados”, sin cubrir y en el centro de la galería39.

Esa misma Descripción menciona la fonda-hospedería que formaba parte del complejo desde 1864 y que estaba situada próxima al patio de entrada general40.

Las aguas de Liérganes fueron declaradas de utilidad pública por Real Decreto de abril de 1869, siendo médico director del balneario Eulogio Cervera de Lacour41. Sin embargo, pese a todo el esfuerzo, en 1875 el establecimiento no reunía unas condiciones demasiado atrayentes para la clientela de lujo: “En la fonda de este establecimiento balneario se ha procurado toda la comodidad necesaria con la equidad posible, siendo uno de los baños más baratos de la provincia”42. Igualmente, cuando el Dr. Remigio de Lemús, médico del hospital militar de Santoña, visita el balneario se asombra del estado de abandono del centro: “¡Tan deplorable era entonces la instalación que encontré en este Establecimiento! Pero esto no me hizo desistir. Sufrí moral y materialmente el lamentable abandono en que se encontraba…”43.

En 1878 adquiere la propiedad de las instalaciones el santanderino Antonio Palacio del Campo, que se asociaría un año después con Guillermo María González de la Riva. Se nombra entonces médico director del balneario a Cipriano Alonso44, quien describe el mal estado de las instalaciones en la memoria de ese mismo año45.

Entre las reformas, tendentes a remediar el “estado inservible” de los baños, destaca la ejecución de una galería cerrada de cristal para unir la fonda con los baños. Además se renovó todo el mobiliario de la hospedería, ampliando el número de habitaciones hasta una capacidad de 80 huéspedes “uniendo la comodidad a la buena higiene”46.

Sin embargo, en el informe anual de 1885, se evidencia la falta de recursos económicos por parte de los propietarios —Antonio Palacio del Campo y Guillermo María González de la Riva47—: “El cambio de dirección en 1879, fue rápido y aseguraba mejores días, pero allí quedó todo, nada verdaderamente útil ha vuelto a realizarse, al contrario, la mano destructora del tiempo se ha encargado de destruir lo que, si bien se instaló, no ha sabido cuidarse en estos dos últimos años”48. Un año después, se pone en venta el balneario. Será el indiano José García de Guinea y Díaz Álvaro, regresado a España desde La Habana en 1850, quien adquiera el establecimiento e inicie una serie de reformas que lo posicionarían a la cabeza de los mejores balnearios de España49. En esta etapa de renovación se van a diferenciar las instalaciones en tres edificios, dos de ellos destinados a alojamiento y otro al tratamiento de aguas. Se mejora la conducción de agua directamente desde el manantial y el depósito hasta los baños, creando una nueva sala para inhalaciones y renovando la totalidad de los pulverizadores. Una piscina creada con la recogida de aguas sobrantes del manantial y la individualización de las duchas mejoró considerablemente el edificio destinado a baños y la unión de estos con la galería acristalada que llevaba a la fonda, aseguraba el bienestar y comodidad de los bañistas.

En 1886 el informe médico realizado por José Alcón recomendaba las instalaciones del Balneario de Liérganes, especialmente “la sala destinada a la pulverización, duchas e inhalaciones” que no cree “tenga rival en España”50.

Dos años más tarde, en 1888, el doctor Alonso Díaz afirmaba que García Álvaro “ha abierto una nueva era de prosperidad al Balneario, bien demostrada ya en las dos temporadas que lleva en su poder ya que el número de bañistas aumentó considerablemente”51. Por estos años, el balneario comenzó a ser lugar recomendado por médicos de renombre que visitaban el balneario entre los que destacan Luciano Clemente y Guerra, García Andradas, Felipe Pardo Rojo, Juan Vega Ruiz, Julio Laredo, Aureliano Araoz o Marcial Alonso Salas, entre otros52.

En 1889 se embellecían los interiores de los baños recubriéndolos mediante “un friso hecho con tablas de mármol artificial”, colocando tocadores de mármol con espejo, reformando la sala de pulverizaciones y la zona de inhalaciones. Se cubrió también con una cúpula de hierro y cristal el depósito de agua y se colocaron bellos bancos de madera en la galería acristalada53.

En 1897 Miguel Dávila destaca: “considerables mejoras introducidas, en armonía con las diferentes aplicaciones de las aguas, hace que la instalación de este Establecimiento sea una de las mejores”54.

Bajo la nueva dirección de García Álvaro se edifica el Gran Hotel junto a la casa de baños y adosado a la antigua fonda-hospedería55, “un excelente edificio bien decorado, que consta de planta baja y tres pisos, en que hay 60 habitaciones con todas las dependencias necesarias, y que se comunica con el balneario por una galería de madera y cristal”56.

Será, por tanto, la última década del siglo XIX cuando el Balneario de Liérganes alcance su apogeo y su prestigio ascendente hacia convertirse, en las primeras décadas del siglo XX, como un destino turístico de la élite nacional e internacional. La modernidad de sus instalaciones se destacaba en los anuncios de la prensa de la época57, incluso, en relación con eventos sociales, como fue la petición de mano de la hija del doctor director del Balneario de Liérganes, Cipriano Alonso Díaz58.

El prestigio del balneario conllevó una época de bonanza para el pueblo de Liérganes; durante los años la belle époque al establecimiento llegaban turistas, personas del papel couché de la época —la familia real, aristócratas, burgueses, militares, funcionarios del gobierno— y es que cada verano la élite social de la España del momento descansaba en las ciudades balnearias del norte peninsular —Santander, San Sebastián, Gijón, La Toja— y paralelamente visitaban otros balnearios como el de Liérganes que, hasta el comienzo de la guerra civil española, vivió en su máximo esplendor59. A los beneficios de sus aguas se sumaba la singularidad y belleza del entorno natural de Liérganes, la calidad de su patrimonio histórico-artístico y el pintoresquismo de sus gentes. El romanticismo que impregnaba el último cuarto del siglo XIX desplegó algunas de las más encantadoras descripciones de Liérganes, como lugar pintoresco y bucólico al que se invitaba a viajar. Un nativo del lugar, Manuel Marañón, describe en 1876 en la Revista Cántabro-Asturiana, como un lugar que tiene “tradición e historia, poesía y vida, salud y calma, todo en fin lo encierra la preciosa vega”60. Incluso, las memorias médicas elaboradas desde el propio balneario también incluyen expresivas descripciones del entorno natural y patrimonial61.

El doctor Alonso Díaz afirmaba del clima de Liérganes ser “apacible y suave, no solo para el que busca ambiente fresco, como para el enfermo, que ansía para sus dolencias, una atmósfera pura y sana, en sí excitante”62; y en la revista ilustrada madrileña La última moda, se publicaba que Liérganes era “un bonito lugar célebre no sólo por la belleza de los montes que le rodean y de los no menos lindos pueblecillos de Prados y Pámanes que forman parte de su ayuntamiento, sino por los preciosos y salutíferos manantiales de agua mineral que llevan a aquel rincón de la provincia montañesa millares de enfermos en busca de salud completa, o por lo menos de alivio a sus dolencias”63. Estas y otras descripciones de aquellos años expresan los motivos de interés que llevaban a las gentes a visitar esta localidad a orillas del río Miera, a caminar o viajar en coche a los pueblos de su entorno, a realizar picnics en sus montes o a fotografiar sus monumentos y rincones más pintorescos. Liérganes se convirtió en un centro de veraneo, ocio cultural y turismo en las primeras décadas del 1900, favorecido por la red de comunicaciones que comenzaron a establecerse entre esta localidad y otras zonas de Cantabria. La creciente demanda que catalizaba el Balneario fue sin duda la que impulsó el proyecto para establecer una nueva línea férrea desde Solares a Liérganes. Así, en 1904, se publicaba la noticia de que: “hace pocos días comunicamos a nuestros lectores que sería probable, muy probable. que se procediera a los trabajos necesarios para construir una línea férrea desde el balneario de Solares al de Liérganes…”64, pues “reviste verdadera importancia el proyecto de construir una línea férrea en nuestra provincia. El nuevo ferrocarril, …, arrancará de la línea de Solares y terminará en el Balneario de Liérganes”65, de esta manera quedó inaugurada oficialmente el día 11 de mayo de 1909 la nueva línea de ferrocarril66.

A partir de entonces surge una amplia y variada oferta de alojamientos motivada por las formidables posibilidades del balneario. En la prensa histórica vemos que aparecen noticias y anuncios ofreciendo negocios, casas de hospedaje y fondas para alojar a clientes que iban a “tomar las aguas” a Liérganes. En el diario La Atalaya, se anunciaba que Ángel de la Gándara alquilaba o vendía una casa para fonda próxima al balneario67. En la Revista Cántabra de mayo de 1910 se ofertaba en la fonda de Celestina Carrizo “Servicio moderado, esmerado trato, amplias habitaciones con vistas a los más pintorescos paisajes de este pueblo”68. En 1924 Liérganes contaba ya con cinco fondas: Viuda de Higuera, el Gran Hotel del Balneario, El Renacimiento, La Santanderina y El Suizo, así como seis casas de huéspedes: las de Dolores Acebo; José Higuera; José Pérez; Viuda de Pérez, Petra Teja y la de Mariano Vivar69. Además, se había construido hacia el año 1900 el Teatro que llevaría por nombre el de su promotor, Eusebio Sierra (Figura 1), para amenizar las tardes de los veraneantes con obras representadas por algunas de las grandes compañías teatrales —como la Compañía del señor Recio70—. Otras iniciativas se fueron sumando a este programa cultural, como la Fiesta del Mantón o el baile “del agarrao”, que fueron muy bien acogidas por los turistas (Figura 2)71. No en vano, el Anuario-Guía de las playas y balnearios de España del año 1924 animaba a visitar Liérganes, donde “se vive ya a la europea, con todo género de lujos y de distracciones”.

Figura 1. Teatro Eusebio Sierra, Liérganes

Figura 1. Teatro Eusebio Sierra, Liérganes

Fuente: Losada Varea, 2012.

Figura 2. Grupo de turistas fotografiados por Leoni en la presa del Regolgo (Liérganes)

Figura 2. Grupo de turistas fotografiados por Leoni en la presa del Regolgo (Liérganes)

Fuente: Losada Varea, 2012.

El Balneario de Liérganes: de centro de enfermos a centro de veraneo y de relación social

Las memorias que redactaron los médicos directores del Balneario de Liérganes aportan datos referentes a los clientes que han tomado sus aguas por prescripción médica durante los años 1860-1901 (Figura 3). Las cifras que presentamos corresponden a las personas que acuden al balneario con un fin clínico, quedando fuera de la estadística los acompañantes y todas aquellas personas que hacían uso de las instalaciones sin precepto médico. Se produce un incremento progresivo de clientes que toman las aguas por indicación médica a lo largo de estas primeras cuatro décadas de funcionamiento, a excepción de los años 1873 y 1877 en los que desciende el número de enfermos quizá influenciados por la mala imagen que la prensa y las memorias médicas ofrecían del balneario. El periodo de crecimiento que experimenta el Balneario de Liérganes es a partir de la mitad de la década de los años 80, duplicando casi las cifras de clientes entre 1885 y 1888 propiciadas por la gestión inversora y comercial que realizó a partir del año 1886 José García Álvaro, sin duda, determinante a la hora de presentar una imagen atrayente del complejo balneario, llegando a alcanzar la cifra de 1.163 personas en el año 1889. Durante estos años coincidentes con la belle époque balnearia, en el Balneario de Liérganes en particular y en otros balnearios de España en general, se incorporaron novedades técnicas, ya mencionadas, se mejoraron las condiciones sanitarias de los balnearios y se modernizaron los servicios de hostelería72.

Figura 3. Número de enfermos en el Balneario de Liérganes entre los años 1860-1901

Figura 3. Número de enfermos en el Balneario de Liérganes entre los años 1860-1901

Fuente: Elaboración propia. Datos extraídos de las memorias elaboradas por los médicos directores del Balneario de Liérganes (BCPDC).

En la década finisecular la cifra de clientes comenzó a disminuir respecto al año 1889. En 1891 se registraron 1.140 personas; según la memoria médica realizada en ese año el número disminuyó en 120 enfermos (respecto al año anterior) por “el rumor que circulaba por el interior de la península, respecto al estado sanitario de Santander y su provincia, aparte también, del poco trabajo que de propaganda se ha hecho”73. Una disminución que continuó en las temporadas de los años 1894 por “las condiciones caóticas por que pasa la nación”74, del año 1897 y más si cabe en el año 1898 por la crisis que asoló al país: “solamente el enfermo apurado por la necesidad se decidía a acudir buscando el remedio que nuestras aguas le corroboran”75. Cabe destacar que durante estos años la brillante trayectoria que el sector balneario había disfrutado en España en los años precedentes quedó empañada como señalan las investigadoras Vilar y Lindoso por la crisis agraria de finales del siglo XIX que afectó a diferentes territorios cuyas economías estaban más vinculadas a las actividades primarias y por el pesimismo y el sentimiento de humillación generado por la derrota colonial de 189876. Podemos por tanto asegurar que el Balneario de Liérganes no estuvo al margen de esta vicisitudes e incidencias.

La situación parece cambiar a partir del año 1899 pues la concurrencia de enfermos al balneario aumentó respecto al año anterior, siendo las ciudades de “Madrid, Santander, Valladolid y Oviedo, las que mayor contingente nos han dado de clientes, desapareciendo en absoluto ó poco menos, la concurrencia de Ultramar, en particular de las que hasta hace poco fueron provincias españolas”77. A principios del siglo XX en palabras del médico director comienza lo que denomina “la columna vertebral del futuro económico del establecimiento balneario”78, centrado en los tratamientos terapéuticos y curativos como fuente de ingresos en un momento en que el establecimiento de Liérganes era considerado como “un modelo de adelantos, al menos como uno de los balnearios de nuestra patria, que reúne los más práctico para la aplicación de sus aguas”. No es raro, pues en este momento de cambio de siglo asistimos a un extraordinario periodo de inversión protagonizado por grandes empresas que invirtieron en el sector de los balnearios hasta la Primera Guerra Mundial79.

El análisis de la memoria médica del balneario del año 1877 y los datos extraídos de la revista Anales de la Sociedad Española de Hidrología Médica para los años 1893, 1896 y 1897 ha permitido elaborar una clasificación de los diferentes grupos sociales que concurrían al Balneario de Liérganes (Tabla 1)80.

Tabla 1. Concurrencia de grupos sociales al Balneario de Liérganes

Años

Acomodados

Pobres

Tropa

Número total

1877

168

4

172

1893

1.145

70

4

1.219

1896

938

56

2

996

189781

831

56

1

888

Totales

3.082

186

7

3.275

Fuente: Elaboración propia. Datos extraídos de la Memoria anual del establecimiento de baños y aguas de Liérganes (Santander): 1877 (BCPDC) y de los ASEHM (en BDRANM).

La presencia de personas de clase acomodada ofrece valores muy superiores a los de los pobres y a los de la tropa, compuesta esta última por aquellas personas que formaban parte de las escalas básicas dentro del ejército. Aunque estos dos últimos grupos sociales, pobres y tropa, disponían de acceso gratuito a los baños bajo determinadas circunstancias, está claro que la mayor presencia, al igual que en otros establecimientos de España por la misma época82, la representaba la presencia de personas de clase acomodada (94,1 %) frente a un 5,6 % de pobres y un 0,5 % de militares que pasaban por las instalaciones.

La afluencia de personas al Balneario de Liérganes durante los años transcurridos entre 1860 y 1901 estaba ligada mayoritariamente con la prevención y cura de enfermedades de carácter respiratorio (bronquios e infartos pulmonares), seguida de personas con enfermedades cutáneas (herpes, sarna y tiña) y en último lugar con pacientes que iban a tratarse de enfermedades relacionadas con el aparato locomotor (reumatismo, artritis), enfermedades de la mujer, estómago, etc. (Tabla 2).

Tabla 2. Enfermedades tratadas en el Balneario de Liérganes

Enfermedades

Total, enfermos

Porcentaje

Respiratorias

6.177

61,25

Cutáneas

2.266

22,5

Otras enfermedades

1.639

16,25

Total

10.082

100

Fuente: Elaboración propia. Datos extraídos de las memorias elaboradas por los médicos directores del Balneario de Liérganes (BCPDC).

Todas las memorias médicas realizadas durante este periodo coinciden que los baños con las aguas de la Fuente Santa de Liérganes eran ideales para los tratamientos relacionados con las enfermedades respiratorias, los catarros bronquiales, los infartos pulmonares, los herpes, e, incluso, para los tratamientos femeninos relacionados con las afecciones de útero. A ello contribuyó de manera decisiva las informaciones y las evaluaciones positivas de los médicos reflejadas en las guías, las memorias y la prensa.

Los métodos terapéuticos de las aguas sulfurado-cálcicas de Liérganes tenían su más característica forma de administración en bebida que se facilitaba a los enfermos en una fuente colocada en la galería de los baños (Figura 4). Habitualmente, se indicaba realizar tomas de agua repartidas en dos o tres veces al día. La balneación era otro de los medios de aplicación de las aguas, haciéndose en pilas de mármol. El tratamiento terapéutico hidrológico seguido en el establecimiento podía ser de carácter interno y externo y, este último era general y local. Una práctica habitual que todos los médicos recomendaban a los pacientes era la de levantarse temprano, beber el agua en ayunas, pasear media hora y desayunar después o bien bañarse según la prescripción médica83.

Figura 4. Tarjeta postal dedicada a la galería de los baños del Balneario de Liérganes

Figura 4. Tarjeta postal dedicada a la galería de los baños del Balneario de Liérganes

Fuente: Fotografía de la Colección Ángel Viadero.

Con el paso de los años, la auténtica dimensión productiva de la “industria balnearia de Liérganes” girará en torno al Gran Hotel del Balneario de Liérganes, convirtiendo a este pueblo cántabro en un centro de veraneo y relación social. Además, en 1925, el arquitecto Gonzalo Bringas terminó una importante reforma en las instalaciones balnearias y en el hotel84. Comenzaron a acudir al balneario y al hotel personas de la realeza, de la alta nobleza, de la burguesía, políticos y militares pertenecientes a los altos escalafones del ejército. De este último grupo tenemos constancia a través del Libro de Registro de Viajeros del Gran Hotel de Liérganes de que por el hotel del Balneario de Liérganes pasaron 287 militares85, también cabe destacar que algunos militares solicitaban permiso para pasar un tiempo en el balneario por razones terapéuticas y médicas en lugar de por cuestiones lúdicas y de descanso, prácticas habituales en estos años86.

La lista de personalidades destacadas que pasaron por el Balneario de Liérganes para pasar unos días de disfrute, sosiego y relax es larga: el duque de Rivas y el senador Emilio Cánovas del Castillo87; el diputado republicano Gumersindo Azcárate88; el fiscal municipal de Ávila, Teodosio Hernández Amores89; y de entre la distinguida clientela destacan miembros de la familia real cuya vinculación con las playas cantábricas se remonta a la década de los años treinta del siglo XIX90. Los momentos de llegada y partida de la familia real al Balneario de Liérganes han quedado recogidos en varios periódicos de la época, por ejemplo, en El Heraldo Alavés: “La reina Victoria con el marqués de Bendaña, la infanta doña Beatriz y la condesa del Puerto, fueron en automóvil, al Balneario de Liérganes, donde la infantita va a tomar aquellas aguas”91; en el periódico cántabro El Cantábrico: “La jornada regia. La reina, con la infantita Beatriz, fue ayer de mañana á Liérganes, en cuyo balneario toma la augusta niña las aguas medicinales”92. En el periódico militar Ejército y Armada: “Continúa sus excursiones a Liérganes la infantita Doña Beatriz, hija de los Reyes. Para tomar allí inhalaciones. En aquel pueblo vio el otro día Su Alteza a la nodriza que crió a su hermano el Infantito Don Juan y la llamó y conversó con ella la augusta niña”93. Las Provincias, diario de Valencia: “El veraneo regio. De Santander comunican que los infantitos disfrutaron esta mañana del Balneario de Liérganes regresando por la tarde”94, o en el periódico madrileño El Debate: “Jornada regia. El Príncipe de Asturias y los Infantitos se trasladaron en automóvil al Balneario de Liérganes”95.

También disfrutaron de Liérganes destacadas figuras del cuerpo diplomático español, como Juan Bautista Arregui del Campo cónsul de Bulgaria entre los años 1930-1932 y posteriormente cónsul de Colombia entre los años 1932-1934, quien llegó al hotel del balneario el 30 de julio de 1930; Carlos López-Dóriga y Salaverria, embajador de Egipto entre 1929-1931 que estuvo alojado en el hotel en 1933 o Joaquín de Ezpeleta y Montenegro, diplomático en Japón, que estuvo en el balneario entre agosto y septiembre de 1934 regresando al año siguiente. Otras destacadas personalidades de la época que tomaron las aguas de Liérganes fueron el naviero y director gerente de la Compañía de Navegación Vasco Asturiana Luis Caso de los Cobos y su hija o el arquitecto modernista vasco Mario Camiña que junto con su esposa estuvieron en la temporada estival de 1924. A lo largo de cuatro temporadas visitó el balneario el académico Manuel Escrivá de Romaní conde de Casal; el astrónomo Victoriano Fernández Ascarza que repitió estancia durante los veranos de 1932, de 1933 y de 1934; la científica y farmacéutica jerezana Rosa Herrero Montenegro en 1932; la aviadora Greta Bravo que permaneció en el hotel durante los últimos días del mes de agosto de 1933 o el arquitecto madrileño Manuel Martínez Ángel, diseñador y constructor del edificio sede de la Compañía Asturiana de Minas, que estuvo en el Balneario de Liérganes en agosto de 1933, entre otras muchas personas destacadas de la época96.

En 1935, un año antes de estallar la guerra civil española, el Balneario de Liérganes aparece anunciado en la Guía Oficial de Balnearios Españoles del año 1935, como una “Instalación única y apropiada para la cura de enfermedades de los bronquios, laringe y pulmón; la más perfecta que hay en España”97. Al año siguiente, el establecimiento permaneció abierto entre los días 11 de junio y 6 de octubre, pero con escasa afluencia de clientes debido al periodo de grandes convulsiones políticas y sociales que estaba viviendo España. No obstante, dos días antes del golpe de Estado, el director del balneario aún recibe cartas de personas interesadas en acudir al centro98.

Durante los años centrales del conflicto bélico el Balneario de Liérganes quedó convertido en hospital militar de prisioneros de guerra republicanos (Figura 5), al igual que otros 33 balnearios españoles que fueron utilizados como cuarteles, prisiones, hospitales o centros de acogida de evacuados99. De este episodio se conserva material gráfico en la Biblioteca Digital Hispánica (Biblioteca Nacional de España); en cinco fotografías se muestran el edificio y el personal sanitario (médico y enfermeras, Figura 6) instalados en el balneario.

Figura 5. Hospital miliar de prisioneros de guerra, Liérganes (Cantabria)

Figura 5. Hospital miliar de prisioneros de guerra, Liérganes (Cantabria)

Fuente: Serie fondo fotográfico de la guerra civil española. Santander. Signatura: GC-CAJA/46/7. Biblioteca Digital Hispánica. Biblioteca Nacional de España.

Figura 6. Grupo de sanitarios del Hospital de Sangre del Balneario de Liérganes en el invierno de 1938

Figura 6. Grupo de sanitarios del Hospital de Sangre del Balneario de Liérganes en el invierno de 1938

Fuente: Colección Martínez-Bernal Rubio.

Desde 1937 las instalaciones permanecieron cerradas hasta el 10 de junio de 1940, en ese año se reactivó el balneario, al igual que otras 116 estaciones termales que reanudaron su actividad en España100. Entre los años 1950-1954 el balneario estuvo cerrado y sirvió de alojamiento de los Padres Maristas. En el año 1955 reabrió sus puertas y retomada su actividad, al hotel y al balneario siguieron llegando huéspedes notorios de la España del momento a quienes se les permitía viajar libremente por toda España ya que se trataba de personas adeptas al régimen franquista, por ejemplo, durante estos años llegaron a Liérganes la soprano arousana Matilde Vargas Rodríguez acompañada por su hija; el periodista Santiago Camarasa; el banquero cacereño Eloy Sánchez de la Rosa o los cineastas Manuel Hernández Sanjuan y Eduardo Delgado Borbolla, entre otros101.

Viajeros de la salud: la clientela del Gran Hotel Balneario de Liérganes entre los años 1921 a 1959

El Libro de Registro de Viajeros del Gran Hotel de Liérganes nos permite conocer el movimiento general de clientes que se inscribieron en el Gran Hotel durante el periodo 1921-1959, el tiempo de estancia de los huéspedes, los datos y apellidos de los clientes, el estado civil, la edad, la profesión, la naturaleza y la procedencia de las personas. Los datos recopilados tienen cierta continuidad en el tiempo excepto los paréntesis temporales entre 1937-1939 y 1950-1955 que permaneció cerrado.

El Libro recoge un total de 6.569 personas que se hospedaron en el Gran Hotel de Liérganes durante los años 1921 a 1959 (Figura 7).

Figura 7. Registro de viajeros del Gran Hotel de Liérganes

Figura 7. Registro de viajeros del Gran Hotel de Liérganes

Fuente: Elaboración propia. Datos extraídos del Libro de Registro de Viajeros del Gran Hotel de Liérganes (1921-1959), Signatura Liérganes, L-1 (AHFC).

En la evolución temporal de la concurrencia de viajeros al Gran Hotel de Liérganes se distinguen tres etapas. La etapa inicial corresponde desde el año primero que tenemos registro de viajeros hasta el año que estalla la guerra civil española, —1921 y 1936— en esta etapa se producen una serie de fluctuaciones en el registro de entradas de clientes102. En el año 1921 se registran 238 personas; durante los tres años siguientes descienden las cifras, registrándose los mínimos en los años 1923 y 1924, con 9 y 71 anotaciones, posiblemente relacionados con las obras de reforma que realizó el arquitecto Gonzalo Bringas durante estos años en el balneario y en el hotel. A partir de 1925 hay un incremento progresivo y continuo hasta el año 1928, el valor más elevado de esta etapa se alcanza en el año 1927 con 301 entradas; a partir de ese año comienza a descender el registro de entrada de viajeros, anotándose los mínimos en los años 1931 y 1936 (95 y 45 registros respectivamente) debido a la inestabilidad sociopolítica que se evidencia en España en estos momentos, al estallido de la Guerra Civil que sobrellevó una profunda crisis para el sector balneario en toda España y al poder coercitivo de la moral social católica en la España de los años treinta que no veía con buenos ojos la práctica del termalismo103.

La segunda etapa coincide con la década de los años 40. En esta década observamos dos ciclos. El primero coincide con los años de la postguerra, el aislamiento exterior de España y la Segunda Guerra Mundial —1940 a 1944—, pese a estos avatares históricos el número de viajeros de la salud que llegan al hotel se aproxima a las cifras alcanzadas en 1927 y 1928, logrando el máximo de la serie en el año 1943 con 294 huéspedes. El segundo ciclo, entre 1945 a 1949, el Gran Hotel experimenta un descenso en el número de viajeros registrados debido a las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial cuando el sector termal vivió una crisis a nivel europeo104.

El último periodo analizado corresponde a los años 1955-1959. En estos cinco años el hotel experimenta un crecimiento y revitalización en el registro de clientes porque el contexto coincide con el impulso que las autoridades franquistas pretenden dar al turismo en general y a los balnearios en particular. Los máximos de este periodo tienen lugar en los dos últimos años de la serie analizada: 1958 registra 363 entradas y 1959, 374. Durante estos años no solo llegan al hotel personas españolas sino también turistas de diferentes nacionalidades europeas. Según el Libro Registro en el año 1958 se registraron en el hotel 34 personas procedentes de la ciudad francesa de Burdeos que estuvieron alojadas durante un mes. Al año siguiente, el número de franceses que se hospedan en el hotel aumenta notablemente a 80 registros, además de otras personas de diferentes nacionalidades entre las que destacan cubanos, alemanes, filipinos o americanos.

Llegados a este punto debemos de señalar que la cifra media de las personas que llegan al hotel para “tomar las aguas” entre 1921-1959 es importante, pero resulta mucho más baja que en los años del último cuarto del siglo XIX cuando el Balneario de Liérganes en particular y los balnearios españoles en general vivían un periodo de esplendor impulsado por la Restauración Borbónica a partir de 1874105.

El estado civil de la clientela es otro dato disponible en el registro del Gran Hotel de Liérganes, la recopilación de datos se resume en la Figura 8. Las variables de las anotaciones son “soltera o soltero”, “casada o casado”, “viuda o viudo”, “divorciada” y “no especificado”. En la asiduidad al hotel del balneario por sexos observamos que durante estos años el porcentaje global de hombres es del 75,9 % con 4.990 registros y el de mujeres 24,1 % con 1.579 anotaciones. El mayor colectivo es el de hombres casados, con 3.361 registros, que representa el 51,1 %; los hombres solteros ocupan el segundo lugar, con 1.033 anotaciones y representan un 15,7 %, seguidos del colectivo de mujeres casadas que ocupan el tercer lugar, con 643 anotaciones y representan un 9,7 %, el cuarto lugar es para los registros de las mujeres viudas 478 anotaciones que representan el 7,2 %, seguido de hombres viudos con 390 anotaciones que supone el 5,9 % y de las mujeres solteras, con 380 anotaciones y un 5,7 %, el séptimo lugar es para los registros sin anotación con 283 y representan un 5,6 % y por último, una presencia mínima de una mujer divorciada que representa un 0,01 %.

Figura 8. Estado civil de los viajeros del Gran Hotel de Liérganes

Figura 8. Estado civil de los viajeros del Gran Hotel de Liérganes

Fuente: Elaboración propia. Datos extraídos del Libro de Registro de Viajeros del Gran Hotel de Liérganes (1921-1959), Signatura Liérganes, L-1 (AHFC).

El siguiente dato analizado es el promedio de edad anual y total de los clientes que visitaron el Gran Hotel entre los años 1921 a 1959 (Tabla 3).

Tabla 3. Promedio de edad de los clientes registrados en el Libro Registro del Gran Hotel de Liérganes

Años

Promedio

1921

51,3

1922

48,7

1923

52,2

1924

50,2

1925

52,9

1926

51,4

1927

51,5

1928

51,9

1929

52,2

1930

51,7

1931

50,6

1932

51,2

1933

53,8

1934

54,9

1935

54,4

1936

52,8

1940

54,6

1941

54,8

1942

53,9

1943

53,2

1944

53,4

1945

53,7

1946

52,2

1947

51,7

1948

52,7

1949

58,8

1955

54,7

1956

55,1

1957

56,7

1958

55,4

1959

56,1

Promedio total

53,1

Fuente: Elaboración propia. Datos extraídos del Libro de Registro de Viajeros del Gran Hotel de Liérganes (1921-1959), Signatura Liérganes, L-1 (AHFC).

En líneas generales se trata de personas de mediana edad, entre 50 y 60 años, de cierto poder adquisitivo como veremos en las profesiones que aparecen registradas en el Libro, que se podían permitir costear estancias en el hotel del establecimiento relativamente largas (generalmente entre dos y tres semanas), los tratamientos y el viaje a Liérganes.

Los datos registrados nos permiten también realizar un análisis de las características de la procedencia geográfica según el lugar de origen de los clientes que visitaban Liérganes. La compilación y clasificación detallada de los datos, junto con el estudio de las entradas anuales de los registros personales de los clientes del Gran Hotel Balneario de Liérganes, nos ha permitido confeccionar la Figura 9 en el que aparecen reseñados los números totales de clientes por comunidades autónomas que llegaron al Gran Hotel entre los años 1921-1959106.

Figura 9. Procedencia de los clientes registrados en el Gran Hotel Balneario de Liérganes. Años 1921-1959

Figura 9. Procedencia de los clientes registrados en el Gran Hotel Balneario de Liérganes. Años 1921-1959

Fuente: Elaboración propia. Datos extraídos del Libro de Registro de Viajeros del Gran Hotel de Liérganes (1921-1959), Signatura Liérganes, L-1 (AHFC).

No solo llegaban al Gran Hotel de Liérganes clientes de origen nacional sino también de origen extranjero (Tabla 4) de quienes disponemos datos de 345 usuarios.

Tabla 4. Procedencia extranjera de los clientes registrados en el Libro Registro del Gran Hotel de Liérganes

Procedencia

Total

Francia

148

Cuba

82

Alemania

19

Filipinas

14

EE. UU.

11

Portugal

8

Puerto Rico

8

Marruecos

7

México

7

Perú

6

Suiza

5

Bélgica

5

Italia

4

Argentina

4

Chile

2

Haití

2

Inglaterra

2

Guatemala

2

Colombia

2

India

1

Canadá

1

Panamá

1

Gibraltar

1

Venezuela

1

Dinamarca

1

Suecia

1

Total

345

Fuente: Elaboración propia. Datos extraídos del Libro de Registro de Viajeros del Gran Hotel de Liérganes (1921-1959), Signatura Liérganes, L-1 (AHFC).

En la relación general de la serie de clientes extranjeros y una vez caracterizadas y agrupadas las 26 diferentes nacionalidades (Tabla 4), 10 procedencias corresponden al continente europeo, 13 al continente americano, dos al asiático y una al africano. En relación con Europa destaca Francia con 148 registros, seguida de Alemania con 19 y, en tercer lugar, Portugal. Del continente americano, destaca el número de usuarios cubanos, seguido de EE. UU. con 11 registros y Puerto Rico con ocho clientes. Del continente asiático llegan clientes procedentes de dos países: Filipinas con 14 registros y la India con uno y, por último, del continente africano, procedentes de Marruecos llegan siete usuarios.

Otro dato interesante que aporta el Libro es el relativo a desde dónde llegan los clientes al hotel si desde su ciudad de origen o desde otro balneario. En este sentido, cabe destacar que algunos viajeros llegaban a Liérganes procedentes de otros balnearios, hecho que está en relación con la realización en la cornisa cantábrica de circuitos vacacionales termales: 42 viajeros llegaron del balneario de Cestona (Guipúzcoa), primer balneario creado en el País Vasco107; 33 desde Puente Viesgo y 12 desde Solares, localidades cántabras con sendos balnearios y 10 personas desde el balneario asturiano de Las Caldas.

Por último, cabe hacer referencia a las profesiones que desempeñaban 6.334 clientes, es decir, sabemos a qué se dedicaban el 96,4 % de las personas que aparecen registradas en el Libro del hotel entre los años 1921 y 1959. Se deduce que la ocupación más común es aquella que aparece registrada como “su casa” con 1.305 clientes (desempeñada por un 98,9 % de mujeres), un trabajo que representa el 20,6 % de las personas registradas con profesión. Entre los clientes masculinos, destacamos los comerciantes con 786 registros (12,4 %), industriales con 687 anotaciones que representan el 10,8 %, y los propietarios (no se especifica el tipo de propiedades que tenían) 566 registros (8,9 %). Estas cuatro profesiones representan el 52,7 % del conjunto de clientes que aparecen reseñados en el Libro desempeñando una actividad, es decir, más de la mitad de los viajeros de la salud. En el 47,3 % restante se encontraban profesionales de todo tipo, abogados con 422 anotaciones (6,6 %); médicos (5,3 %) con 341 registros; militares, el 4,5 % y 287 anotaciones; ingenieros, 242 registros que representan el 3,8 %; notarios, con 46 registros que representan el 0,7 % y estudiantes, 44 registros (0,6 %).

Conclusiones

A lo largo de este artículo se pone de manifiesto la puesta en funcionamiento del Balneario de Liérganes en el año 1844. Un establecimiento que pasa por dos etapas. Una primera fruto de la inversión privada que realizó José Acebo y Acebo que coincide con sus inicios y con un uso médico, un centro de salud a donde llegaban clientes para “tomar las aguas” y ser tratados de enfermedades de carácter respiratorio y cutáneo; la segunda etapa coincide con el inicio de la Restauración española, la época dorada de los balnearios; durante estos años el balneario aumenta su clientela y pasa de ser un lugar de uso curativo de enfermedades respiratorias y cutáneas a un lugar de recreo, vacación y promoción social.

Destacamos la extraordinaria labor de los médicos directores del Balneario de Liérganes. A través de las memorias médicas que realizaban cada año al final de la temporada de baños conocemos el funcionamiento diario del establecimiento. En este sentido, subrayamos el trabajo realizado por el doctor Cipriano Alonso Díaz que permaneció en el cargo 34 años. Su labor fue primordial para promocionar el balneario, junto con la inversión privada que desde el año 1886 realizó José García de Guinea y Díaz Álvaro, gracias a la cual el balneario y la villa de Liérganes fueron cobrando importancia en Cantabria hasta acabar convirtiéndose en un importante destino de viajeros de la salud y ocio durante la belle époque española. A la par, al Balneario de Liérganes se le dotó de un variado e innovador equipamiento, a este respecto recordamos que ya en 1886 el doctor José Alcón decía de este centro que no “tenía rival en España”.

A partir del año 1909, el Balneario de Liérganes quedará más y mejor comunicado con otras partes de Cantabria y España pues en ese año se inauguró la línea de ferrocarril de Solares a Liérganes que favoreció la afluencia masiva no sólo de viajeros de la salud que realizaban circuitos por diferentes balnearios, sino también de veraneantes que se instalaban en diferentes fondas, pensiones, pisos de alquiler de la villa y sobremanera en el Gran Hotel de Liérganes que se convirtió en el gran revulsivo económico del centro balneario.

Del estudio y la consulta del Libro de Registro de Viajeros del Gran Hotel de Liérganes hemos extraídos una serie de conclusiones. La primera de ellas es que, aunque el Gran Hotel registró un número importante de viajeros de la salud en estos años, las cifras de bañistas disminuyeron debido a las distintas transformaciones del convulso periodo político de estos años, si la comparamos con el número de personas que pasaron por el Balneario de Liérganes en los años del último cuarto del siglo XIX. La segunda conclusión es que la mayoría de los viajeros de la salud procedían del territorio nacional: de la comunidad de Castilla y León, 1.337 registros; de Madrid (1.245 clientes) y del Principado de Asturias con 645 usuarios.

Por último, otra conclusión a destacar es que el mayor porcentaje de viajeros de la salud lo representaron en conjunto los hombres (75,9 %) casados de mediana edad, entre 50 y 60 años con cierto poder adquisitivo, frente a un 24,1 % de mujeres, también mayoritariamente casadas y con una posición social destacable en el contexto de la época.

En resumen, la historia del Balneario de Liérganes desde el año 1844 hasta 1959 muestra la revitalización de uno de los importantes valores del patrimonio histórico-hidroterápico de la provincia de Cantabria que en la actualidad se sigue explotando como referente turístico de la zona cántabra de Trasmiera.

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Vega Ruiz, Ángel. 1992: Los balnearios de Cantabria. Santander (España), Imprenta América Grafiprint.

Vilar Rodríguez, Margarita; Lindoso Tato, Elvira. 2019: De la belle époque a la nueva era del turismo termal: los balnearios en España desde una perspectiva histórica (1874-2016). Ayer, 114(2), 23-64. https://doi.org/10.55509/ayer/114-2019-02

_______________________________

1 El estudio más completo sobre este complejo terapéutico se aborda en Aramburu-Zabala Higuera, 1997.

2 Losada Varea, 2012, 55.

3 Rubio, 1853, 537 y 618.

4 Rubio, 1853, 571.

5 Biblioteca Complutense. Patrimonio Digital Complutense (en adelante BCPDC), Limón Montero, 1697. Espejo cristalino de las aguas de España. Hermoseado y guarnecido con el marco de variedad de fuentes y baños, Signatura BH FOA 2.834.

6 Limón Montero, 1697, 139.

7 Alonso Álvarez; Vilar Rodríguez; Lindoso Tato, 2012, 88.

8 San Pedro Martínez, 1994, 54.

9 San Pedro Martínez, 1994, 54.

10 Alonso Álvarez; Vilar Rodríguez; Lindoso Tato, 2012, 89.

11 Vilar Rodríguez; Lindoso Tato, 2019, 25.

12 San Pedro Martínez, 1993. Gil de Arriba, 1992.

13 Destacamos los balnearios guipuzcoanos de San Sebastián, Alzola, Lizarza, Gaviria, entre otros muchos estudiados por Larrinaga, 2014 y Urkia Etxabe, 1985. Los balnearios gallegos como los de La Toja, Caldas de Reis —Dávila y Acuña—, Caldelas de Tui y Mondariz (Pontevedra), Lugo, Guitiriz (Lugo), Baños de Molgas, Carballiño o Cortegada (Ourense) y Arteixo o Carballo (A Coruña), etc., estudiados por Alonso Álvarez; Lindoso Tato y Vilar Rodríguez, 2011 y otros establecimientos terapéuticos existentes en las provincias de Cantabria, Guipúzcoa y Vizcaya analizados por Del Caz Enjuto, 2001.

14 Archivo Histórico Fundación Comillas (en adelante AHFC), Libro de Registro de Viajeros del Gran Hotel de Liérganes (1921-1959), Signatura Liérganes, L-1. Agradezco a la Dra. Celestina Losada Varea, directora académica del CIESE-Fundación Comillas, que me brindara el acceso a este Libro de Registro de Viajeros.

15 Agradezco a Carmen Llinás, directora de la Biblioteca Fundación Comillas, y a Almudena Caballos, del Servicio de Edición Digital y Web de la Biblioteca Complutense, el trabajo realizado: petición de documentos sobre el Balneario de Liérganes para su consulta y estudio y proceso de digitalización que se llevó a cabo para poder consultarlos a través del portal de difusión del patrimonio bibliográfico digital de la Biblioteca Complutense.

16 Pinos Navarrete; Maroto Marcos; Navarro Valverde, 2017, 2.187.

17 Pinos Navarrete; Sánchez Escolano; Maroto Marcos, 2021, 10-11.

18 Larrinaga, 2014, 119.

19 Larrinaga, 2015, 22-33.

20 Carrocera Fernández; San Vicente González de Aspuru, 2023.

21 Urkia Etxabe, 2004, 105.

22 Ortiz Sal; Busqué Marcos, 2019.

23 San Pedro Martínez, 1994, 31.

24 Silió Correa, 1980.

25 Gil de Arriba, 1994, 86.

26 Biblioteca Virtual de Prensa Histórica (en adelante BVPH), Boletín Oficial de Santander, 41, Santander, 27 de mayo de 1845.

27 Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España (en adelante HDBNE), Baños sulfurosos de la Fuente Santa en Liérganes. El Clamor Público, 4, 344, Madrid, 6 de junio de 1845.

28 Vega Ruiz, 1992, 118.

29 Martín-Megías, Armijo; Maraver, 2019, 180.

30 HDBNE, El Español, 633, Madrid, 22 de julio de 1846.

31 Martínez Cerezo, 2011, 224.

32 Vázquez González-Quevedo, 1982, 149.

33 Taboada; Carretero y Muriel, 1900, 90.

34 Maestre de San Juan, 1854, 111.

35 Aramburu-Zabala Higuera, 1997, 264.

36 En 1875 vendió una parte del negocio a Josefa, a Ramona y a Mónica Acebo Riaño. Losada Varea, 2012, 55.

37 BCPDC, Descripción y plano general del establecimiento balneario de Liérganes en la provincia de Santander, año 1868, Signatura Ca 2.795(8), 11.

38 BCPDC, Descripción y plano general del establecimiento Balneario de Liérganes…, 11.

39 BCPDC, Descripción y plano general del establecimiento Balneario de Liérganes…, 6-7.

40 Una descripción detallada del complejo y su análisis, en Aramburu-Zabala Higuera, 1997.

41 HDBNE, Dirección General de Beneficencia, Sanidad y Establecimientos Penales. La Gaceta de Madrid, 2, 106, Madrid 16 de abril de 1869. Se declararon también las aguas de los balnearios cántabros de Ontaneda y Alceda, Caldas del Besaya, La Hermida, Puente Viesgo y Solares.

42 Coll y Puig, 1875, 134.

43 Aramburu-Zabala Higuera, 1997, 264.

44 Permanecerá al frente de esta dirección hasta el año 1913. El cargo de médico-director de un balneario hizo que este puesto fuese muy codiciado por los médicos de la época, ya que desempeñaban un destacado papel en el funcionamiento de los balnearios. Rodríguez-Sánchez, 2014, 34-43.

45 BCPDC, Baños de Liérganes (Santander): memoria correspondiente a la temporada oficial de 1879, año 1879, Signatura Ca. 2.765 (6), 3-4.

46 BCPDC, Baños de Liérganes: temporada oficial de 1881, año 1881, Signatura Ca 2.771 (7), 3-4 y Baños de Liérganes: memoria ó datos correspondientes al quinquenio de 1879 á 1883, año 1883, Signatura Ca 2.755 (12).

47 BCPDC, Baños de Liérganes: temporada oficial de 1881…, 5.

48 BCPDC, Temporada oficial de 1885: [Memoria del Balneario de Liérganes], año 1885, Signatura Ca 2.737 (20), 14.

49 La labor se mantuvo en el tiempo por parte de su hija, Joaquina García Álvaro, y por sus sobrinos, mediante una sociedad anónima. Losada Varea, 2012, 56.

50 Sazatornil Ruiz, 1996, 109.

51 BCPDC, Baños de Liérganes (Santander): temporada oficial de 1888, año 1888, Signatura Ca 2.747(5), 3-4.

52 BCPDC, Establecimiento de baños y aguas minero-medicinales sulfurado-cálcicas, sulfhídrico-azoadas de Fuensanta de Liérganes (Santander): breves consideraciones médicas acerca del mismo por Don Cipriano Alonso Diaz..., temporada oficial desde 10 de junio á 25 de setiembre, año 1888, Signatura Ca 2.859(11). Alonso Díaz, 1899, 32-52.

53 BCPDC, Baños de Liérganes (Santander): temporada oficial de 1889, año 1889, Signatura Ca 2.814(17), 4-6.

54 Dávila, 1897, 241-242.

55 AA. VV., 1890, 28.

56 Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, en autores varios, Diccionario enciclopédico hispano americano de literatura, ciencias y artes [Texto impreso]. Tomo undécimo. Barcelona (España), Imprenta Montaner y Simón. AA. VV., 1892, 910.

57 BVPH, Diario de Avisos “Magnífico hotel. Capilla. Telégrafos”, 1924, Madrid, 23 de julio de 1904.

58 BVPH, Heraldo alavés: Diario independiente de la tarde, 1081, Álava, 11 de julio de 1909.

59 Losada Varea, 2012, 61.

60 Marañón, 1876, 276-281.

61 BCPDC, Aguas minerales sulfurosas frías de la Fuente Santa de Liérganes en la provincia de Santander: [memoria], año 1872, Signatura Ca 2.776(18), 6-7.

62 BCPDC, Temporada oficial de 1885: [Memoria...], 7.

63 HDBNE, La última moda (Madrid), 185, Madrid, 19 de julio de 1891.

64 BVPH, La Atalaya: diario de la mañana, 4.509, Santander, 18 de junio de 1904.

65 BVPH, El correo de Cantabria, 71, Santander, 13 de junio de 1904.

66 BVPH, El Cantábrico: diario de la mañana, 5.070, Santander, 11 de mayo de 1909.

67 BVPH, La Atalaya: diario de la mañana, 2.244, Santander, 20 de abril de 1899.

68 BVPH, Revista Cántabra, Santander, 21 de mayo de 1910.

69 HDBNE, Anuario-Guía de las playas y balnearios de España, año I, 1924. Editorial Ibero-Africano-Americana, 552, 572, 581 y 592.

70 Losada Varea, 2012, 139-140.

71 Losada Varea, 2012, 136.

72 Vilar Rodríguez; Lindoso Tato, 2019, 31.

73 BCPDC, Balneario de Liérganes (Santander): temporada oficial de 1891, año 1891, Signatura Ca 2.820(6), 10.

74 BCPDC, Balneario de Liérganes (Santander): temporada de 1894, año 1894, Signatura Ca 2.829(7), 6.

75 BCPDC, Balneario de Liérganes (Santander): temporada de 1897, año 1897, Signatura Ca 2.837(3), 6 y Baños de Liérganes (Santander): temporada oficial de 1898, año 1898, Signatura Ca 2.840(1), 4.

76 Vilar Rodríguez; Lindoso Tato, 2019, 32.

77 BCPDC, Baños de Liérganes: temporada oficial de 1899, año 1899, Signatura Ca 2.843(7), 5.

78 BCPDC, Balneario de Liérganes (Santander): temporada oficial de 1901, año 1901, Signatura Ca 2.851(5), 4.

79 Vilar Rodríguez; Lindoso Tato, 2019, 33.

80 BCPDC, Memoria anual del establecimiento de baños y aguas de Liérganes (Santander): 1877, Signatura Ca 2.781 (6), 51; Biblioteca Digital de la Real Academia Nacional de Medicina de España (en adelante BDRANM), Anales de la Sociedad Española de Hidrología Médica (en adelante ASEHM), Tomo IX, 19, 1, Madrid, 15 de enero de 1893; ASEHM: Tomo XII, 19, 1, Madrid, 15 de enero de 1896 y ASEHM: Tomo XII, 16, 1, Madrid, 15 de enero de 1897.

81 Debemos de advertir que para el año 1897 contamos con dos fuentes básicas de información cuantitativa: los datos extraídos de la memoria elaborada por el director médico y los ofrecidos por los Anales de la Sociedad Española de Hidrología Médica. Observamos que estas fuentes ofrecen cifras diferentes respecto al número total de enfermos y creemos que esta discordancia en los datos guarda relación con que los Anales no acostumbraban a recoger toda la información remitida por los directores médicos de los balnearios.

82 Alonso Álvarez; Vilar Rodríguez; Lindoso Tato, 2012, 90.

83 BCPDC, Baños de Liérganes (Santander): memoria..., 17-18.

84 Losada Varea, 2012, 58-59.

85 Libro realizado por el administrador Eloy Sainz García entre el 9 de junio de 1921 y el 9 de octubre de 1959. AHFC, Libro de Registro de Viajeros del Gran Hotel de Liérganes (1921-1959), Signatura Liérganes, L-1.

86 Por ejemplo, el militar alemán Peter Duborg que internado en Pamplona por malaria crónica solicitó varios permisos temporales y prórrogas para residir en varias cuidades españolas donde había balnearios, entre otras, Liérganes. Archivo Histórico Nacional, Expediente del cabo Peter Duborg, súbdito alemán internado en Pamplona. AÑO 1917 -09- 25 a 1919 -06-27, Signatura: Mº_EXTERIORES_H,2.987, Exp.70, fotos: 0001-0024.

87 HDBNE, El Heraldo de Madrid, Madrid, 1 de agosto de 1900.

88 BVPH, La Atalaya: diario de la mañana, 3.802, Santander. 12 de agosto de 1903.

89 BVPH, El diario de Ávila: periódico independiente, 1.682, Ávila, 27 de julio de 1904.

90 Gil de Arriba; Larrinaga, 2021, 30.

91 BVPH, Heraldo Alavés: Diario independiente de la tarde, 8.244, Álava, 30 de agosto de 1921.

92 BVPH, El Cantábrico: diario de la mañana, 10.104, Santander, 31 de agosto de 1921.

93 BVPH, Ejército y Armada: diario defensor de sus clases activas y pasivas, 4.947, Madrid, 1 de septiembre de 1921.

94 BVPH, Las Provincias: diario de Valencia, 16.460, Valencia, 23 de julio de 1922.

95 BVPH, El Debate, 4.066, Madrid, 28 de julio de 1922.

96 AHFC, Libro de Registro de Viajeros del Gran Hotel...

97 HDBNE, Guía Oficial de los Balnearios Españoles. Asociación Nacional de la Propiedad Balnearia, 59, 1935.

98 Carta fechada el día 16 de julio de 1936 pidiendo información sobre el balneario. Centro Documental de la Memoria Histórica, Carta al director del Balneario de Liérganes (Cantabria) pidiendo información. Signatura PS-MADRID, 159, 91.

99 Lindoso Tato, 2022, 167.

100 Lindoso Tato, 2022, 168.

101 AHFC, Libro de Registro de Viajeros del Gran Hotel...

102 No resulta extraño si tenemos en cuenta que estamos en un contexto como es la década de los años veinte durante la cual España promovió el turismo de ola hacia las playas de Santander y La Concha en San Sebastián que se convirtieron en importantes destinos vacacionales. Vilar Rodríguez; Lindoso Tato, 2019, 35.

103 Vilar Rodríguez; Lindoso Tato, 2019, 36-38.

104 Lindoso Tato, 2022, 167.

105 Vilar Rodríguez; Lindoso Tato, 2019, 29.

106 6.127 clientes españoles aportaron datos sobre su origen geográfico.

107 Larrinaga, 2015, 26.