ANA ROSA GÓMEZ MUTIO
Posgrado en Letras, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
https://orcid.org/0000-0002-3582-2528
ABSTRACT: This study examines the motifs and structure of certain songs known as «mañanas» or «mañanitas», which extend beyond the festive context of birthday celebrations. The research explores the theme of dawn, its motifs, its connection to these songs, and how this theme is linked to religious variants of «Las mañanitas». It investigates motifs such as the arrival of the sun, greetings, the window, singing, and natural elements like the moon and birds. The corpus consists of 29 textual units titled «Las mañanitas», encompassing various communicative intentions. These songs, deeply rooted in ancient tradition, feature characteristic motifs and symbols found in other traditional and popular Mexican compositions. The aim is to examine the variations, traditional uses, and persistence of these motifs and themes.
KEYWORDS: Dawn, motif, Las mañanitas, popular prints, couplets.
RESUMEN: Este estudio analiza los motivos y la estructura de ciertas canciones conocidas como «mañanas» o «mañanitas», las cuales trascienden el ámbito festivo de las celebraciones de los cumpleaños. Se explora el tópico del amanecer, sus motivos, su relación con estas canciones y cómo se vincula con variantes religiosas de Las mañanitas. Se investigan motivos como la llegada del Sol, los saludos, la ventana, el canto y algunos elementos naturales como la luna y las aves. El corpus consta de 29 unidades textuales tituladas «Las mañanitas», las cuales abarcan diversas intenciones comunicativas». Estas canciones, arraigadas en una tradición antigua, presentan motivos y símbolos característicos que también pueden encontrarse en otras composiciones tradicionales y populares mexicanas. El objetivo es examinar las variaciones, usos tradicionales y pervivencias de estos motivos y tópicos.
PALABRAS CLAVE: Amanecer, motivo, Las mañanitas, impresos populares, coplas.
«Ya viene amaneciendo
ya la luz del día nos dio,
levántante de mañana,
mira que ya amaneció».
La fascinación humana por el instante en que empieza a clarear se refleja en estos conocidos versos. Ese momento de progresiva iluminación suele ir acompañado de una majestuosa respuesta visual y auditiva de la naturaleza: las aves cantan, los animales se desperezan y hasta las plantas y las flores se orientan hacia la luz. De forma paralela, los seres humanos inician el trajín de un nuevo día. Esa fascinación se ha expresado en numerosas manifestaciones orales, escritas y performáticas que han desentrañado las metáforas del amanecer asociándolo con lo divino, los comienzos, el despertar de la conciencia y con las albas como momentos de unión y separación de los amantes. Desde la perspectiva de los estudios antropológicos, filosóficos y literarios, estas manifestaciones han sido documentadas y analizadas profusamente.
Entre las composiciones que emplean este tema, Las Mañanitas se destacan como una de las piezas más reconocidas y ejecutadas en México. En la actualidad se asocian con la celebración de los onomásticos y existen distintas versiones tanto en ámbitos seculares como religiosos. Aunque suelen compartir una estructura y una intención comunicativa similar, pueden presentar particularidades en su ejecución, como cantarse a cappella o acompañarse de instrumentos musicales o de música grabada; así como diferencias en la cantidad de estrofas con que cuentan o en ciertas ambivalencias en sus versos, por ejemplo «despierta, mi bien, despierta» que en ciertas versiones alterna con «despierta, muy bien despierta». No obstante, un aspecto fundamental en las distintas versiones es su relación con el tópico del alba, que rige el simbolismo y los motivos que aparecen en ellas.
En México, las versiones más conocidas de Las Mañanitas se fijaron alrededor de 1921, con la llegada de la radio al país y, más tarde, con su aparición en algunas películas de la época. No obstante, antes de la radio y del cine, la difusión de estas versiones, junto con parodias y contrafacturas, se realizó a través de imprentas populares mexicanas.
Una de las más influyentes, debido a la amplia cantidad de publicaciones emitidas, fue la del editor Antonio Vanegas Arroyo, quien entre 1880 y 1917 dirigió en la Ciudad de México una casa editorial dedicada a la producción de materiales de bajo costo, con una extensa diversidad temática: cuadernillos de cuentos, cancioneros, manuales de instrucción doméstica y de magia, así como hojas volantes de canciones, noticias y de sucesos sobrenaturales, entre muchos otros.
Debido a la diversidad de temas tratados, así como a la considerable difusión que tuvieron sus publicaciones, el trabajo editorial de Vanegas Arroyo es crucial para comprender la formación del imaginario cultural mexicano de la época. Desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX, dicho imaginario se había forjado a través de la lectura de estos productos efímeros, los cuales acompañaron a sus lectores durante el tránsito del Porfiriato hacia los años de la Revolución mexicana. Estas lecturas contribuyeron a su educación moral y sentimental, además de proporcionar textos de entretenimiento y de devoción religiosa a cientos de mexicanos2.
Durante mis investigaciones sobre la mencionada casa editorial, localicé una serie de canciones de diversa extensión y factura tituladas Las mañanitas, publicadas precisamente por la imprenta popular de Antonio Vanegas Arroyo3. En estas canciones identifiqué algunas estrofas que son muy conocidas, pero también descubrí otras completamente distintas a las tradicionales, incluyendo unas «mañanitas» dedicadas al presidente Francisco I. Madero (publicadas en 1911) y otras dedicadas a diversas advocaciones de la Virgen.
Aunque muchas investigaciones líricas previas han incluido algunas versiones de Las Mañanitas en sus corpus, hasta el momento no se había realizado un estudio exhaustivo y dedicado a estas canciones en particular, por lo que en el presente artículo se explora su carácter heterogéneo y a la vez reconocible; se analiza su relación con otros géneros, se estudian las distintas funciones que pueden cumplir estas canciones –tanto en el ámbito profano como en el sagrado–, pues más adelante se examina cómo se vincula este tópico con algunas variantes de tipo religioso de Las mañanitas, y, en particular, se identifica su relación con el tópico del alba. Este enfoque resulta especialmente relevante dado que el tema del alba, tan frecuentemente abordado en la literatura, también se manifiesta en los pliegos mexicanos de Vanegas Arroyo, específicamente a través de las canciones que incluyen las palabras «mañanas» o «mañanitas» en sus títulos. Finalmente, en la última sección de este artículo se estudian puntualmente los motivos que distinguen a estas canciones.
El corpus de estudio son siete canciones publicadas por la imprenta de Vanegas Arroyo que incluyen las palabras ‘mañanas’ o ‘mañanitas’ en sus títulos4. El análisis se hará a la luz de las coplas o estrofas de la lírica tradicional mexicana que están catalogadas como «Las mañanitas»5. Para este fin, consulté el Cancionero folklórico de México (CFM), compuesto por extraordinarios volúmenes compilados por Margit Frenk6, quien sobre el tema apunta que: «hay diez canciones diferentes que se llaman “Las mañanitas”; diferentes, en el sentido de que están compuestas básicamente de estrofas distintas, a menudo con diversa estructura métrica» (1975: XXXIV).
Podría parecer una obviedad señalar que el tópico del alba esté estrechamente relacionado con el del amanecer. Sin embargo, mientras que para diversos autores son términos equivalentes, para otros el alba es una especificación del tópico del amanecer que se ha utilizado ampliamente en el ámbito literario. En ese sentido, los conceptos de ‘albas’ y ‘alboradas’ corresponden a los símbolos, motivos y ambientes que se hallan en las canciones en voz femenina de la antigua lírica hispánica (Masera, 1999: 179).
Desde comienzos del siglo XX, se ha debatido extensamente la distinción entre motivo, tópico y tema7. Para los propósitos de este artículo, se ha usado el término ‘tópico’ para referirse al gran tema del nuevo día y ‘motivo’ para designar las unidades breves que se han empleado tradicionalmente para describirlo8. En el contexto de estas canciones, esto implica que mientras en una copla el sol puede salir y en otra la luna puede ocultarse, ambos motivos simbolizan el comienzo del día. De igual modo, en una canción la voz lírica puede pedir que la amada se despierte y en otra suplicarle que se levante, con el mismo sentido de solicitarle que esté presente para comenzar a gozar del día (véase Vázquez, 2000: 94). Así, «la luna ya se metió» es un motivo que abona al ambiente necesario para mostrar la importancia de la salida del sol y de la llegada de la luz, que es el tópico que estamos analizando.
Para explorar cómo el tópico del alba ha sido incorporado en las canciones que nos ocupan, examinemos tres ejemplos de coplas catalogadas bajo el título «Las mañanitas» en el CFM. Cada una aborda distintas temáticas: la primera está clasificada dentro del grupo de «amor desdichado»:
El día que tú naciste
llovieron florecillas del cielo,
y un pájaro me contó
que venías en mi consuelo.
[Estrofa suelta]
(CFM: 379)
La segunda es de temática amorosa:
Las flores con alegría
coronan tu frente hermosa
y tu alma bondadosa
gustos[a] [s]e halla en este día.
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas II»
(CFM: 38)
Mientras que la tercera es humorística:
El día que tú naciste
cayó un pedazo de cielo;
cuando mueras y allá vuelvas
se tapará el agujero.
[Estrofa suelta]
(CFM: 39)
Estas coplas permiten apreciar las diferencias temáticas que se engloban bajo el tópico de «las mañanas» o «mañanitas». Para entender su sentido cabal, es útil que se considere una cuarta copla que podría esclarecer el sentido del tópico:
Eres chiquita y bonita
como un ramo de cebada;
no te quiero por bonita,
sino por mujer honrada,
hija de las mañanitas10.
[«La leva» y «Las mañanitas»] «Las mañanitas VIII»
(CFM: 112)
Como puede observarse, el sentido del tópico descansa en la importancia del amanecer de un nuevo día, el cual se relaciona con un sinnúmero de metáforas sobre los comienzos, los nacimientos y la iluminación espiritual. Pensemos, por ejemplo, en Eos o Aurora11 atravesando el cielo y pintándolo con sus rosados dedos para anunciar la llegada de Helio12 o consideremos el comienzo de la jornada como metáfora de la juventud o de la esperanza13. Sin duda, el énfasis de las actividades que se realizan durante la primera luz del día y la manera en cómo la aprovechan los personajes atraviesa la literatura y refleja también, por ejemplo, el sentido del carpe diem. Las canciones que analizamos expresan ese momento literal —que deviene metafórico— con versos como «ya viene amaneciendo/ ya la luz del día nos dio» o lo expresan por oposición: «ya los pajarillos cantan/ la luna ya se metió».
En las coplas que presentan estos motivos se anuncia la salida del sol y, por analogía, ese momento se ha relacionado con el despertar de la conciencia. Así, este tópico acaba extendiéndose hasta relacionar la luz del sol con la luz de los ojos de la amada –o de la Virgen– bajo cuya mirada el amado –o el creyente– despiertan, no sólo al nuevo día, sino a la vida y al amor. Mariana Masera señala que
[...] el despertar de la naturaleza y de la mujer hermosa también se relacionan con el alba en otras coplas14, donde en vez de producirse el encuentro amoroso, el hombre saluda al día y a su amada. Los cantares se encuentran dentro del género de «las mañanitas» que son canciones de saludo a la madrugada, ya sean religiosas o profanas (1999: 186).
Así pues, la mañana, la mañanita, la madrugada o el amanecer son elementos vitales para el significado de los textos que estamos revisando15. Aunque, como señala Margit Frenk, los ejemplos reunidos en el CFM pertenecen a canciones diferentes y las siete canciones de este corpus son distintas entre sí también, no es casualidad que compartan el título y, sobre todo, que los elementos relacionados con la luz aparezcan con tanta frecuencia. Su sentido va más allá de determinar un momento del día. Implica, particularmente, la belleza de la amada, la nostalgia por ella, la alegría de despertar a su lado y la ternura de interrumpir su sueño para estar juntos.
Como revelan estos casos, el tópico de la mañana se inscribe entonces en una larga tradición de poesía amorosa. De acuerdo con Masera, «el alba erótica [...] expresa el momento en que los amantes se despiden después de una noche de amor (albas), o en el que los amantes se encuentran al amanecer (alboradas)» (1999: 179). La autora señala varias apariciones de este motivo en la lírica antigua, frecuentemente expresadas en voz femenina, como en el siguiente ejemplo:
Vente a la mañana, hermana,
vente a la mañana.
(NC: 451)
Con regularidad, en la lírica antigua encontramos el dolor de los amantes que se deben separar, generalmente en voz femenina16 (véase Masera, 2022: 73; 174). Por ello me interesa subrayar que, en Las mañanitas, ya sea en las de tono jocoso o festivo o en las de desdicha, reside el doble significado del alba como el momento del encuentro y también de la separación, cuya ambigüedad se refleja en el cancionero:
Las alboradas son comunes en el cancionero mexicano. Sin embargo, no se puede decir lo mismo de las albas, ya que difiere según la voz de la canción. En algunos cantares de voz masculina, a pesar de que las señales como la luz del día y el canto del gallo anuncien la partida, la mención hecha por el locutor que viene a despedirse, sugiere una situación ambigua. Por un lado, se preserva la iniciativa erótica del hombre y la atmósfera sensual. Por otro, el motivo se ha contaminado con la despedida del amante antes de irse al trabajo, que se puede ubicar en las tradicionales mañanitas (Masera, 1999: 183).
La autora también señala que «en otras coplas el alba ya no es el momento del encuentro de los amantes y se convierte en la hora más propicia para contemplar a la amada o al amado» (Masera, 1999: 185), aunque se mantiene el clima sensual y amoroso. Por ejemplo, en la siguiente estrofa, se emplea valiéndose de una metonimia:
Cuando ya mi esposa seas,
agarraré tus manitas,
y con gusto y alegría
cantaré tus mañanitas.
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas VIII»
(CFM: 1223)
En la lírica tradicional, la referencia a la mañana puede ser sumamente literal, como se aprecia en los siguientes cuatro ejemplos, entre cientos más:
[«El lagartijo»]
(CFM: 400)
Muy de mañanita fui
que al jardín de mi contento,
y luego que recorrí
todas las flores de aumento,
corté un botón para ti
más lindo que el pensamiento.
[«El pájaro cú»]
(CFM: 650)
Las mañanitas alegres
que contigo yo pasé
mientras Dios me diere vida
nunca las olvidaré.
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas I»
(CFM: 1944)
Asimismo, hay una amplísima tradición de coplas y estrofas que comienzan con el tópico de la mañana:
Mañanita de domingo,
mañanita de San Simón,
pasó un caballero
hijo del Emperador;
con la guitarra en la mano
estas palabras canto.
(Larrea, 1952: I, núm. 110, apud Ruíz, 2007: 90)
Sin embargo, se encuentran versos donde parece haber una inestabilidad semántica, una polisemia en el término, pues va iluminándose que se refiere más al género lírico que al momento del día compartido con la amada, como ocurre en los siguientes dos ejemplos:
Qué bonitas mañanitas,
parece que va a llover:
así estaba la mañana
cuando te empecé a querer.
[«Las mañanitas», «La mañanita alegre», «Por abajo corre el agua», Estrofa suelta] Las mañanitas I, IV]
(CFM: 1954a)
Quisiera ser alfarero,
y de la loza chiquita,
pa hacerles un tinajero
me gustó esta mañanita;
que el hombre que es guitarrero
merece mujer bonita.
[«Corrido de Martín Villano, copla 3»]
(González, 2005: 219)
En las dos coplas siguientes es todavía más evidente que se trata de la canción y no del momento del día:
Me voy a Guadalajara
a traer a la Trinidad,
pa cantar las mañanitas,
que es santo de su mamá,
y si no le gusta allí,
la vuelvo a llevar pa allá.
[«Huapango de huapangos»]
(CFM: 7466)
Las mañanitas hermosas
que te vengo a cantar,
como son tan primorosas,
yo creo que te han de agradar.
[«Las mañanitas»] Las mañanitas V
(CFM: 778)
Por su parte, en la imprenta de Vanegas Arroyo se encuentran dos hojas que mencionan literalmente el nombre de «mañanitas» refiriéndose a un género. Se trata de canciones religiosas, cuyo sentido y cuya relación con las mañanitas profanas se discutirá más adelante:
Venid presto, peregrinos,
y en amorosas visitas,
al milagroso señor
daremos las mañanitas.
Con los más hermosos trinos,
se animan las avecitas,
y entonan con alegría,
las más tiernas mañanitas.
Los peregrinos te dan
gracias, Señor, infinitas.
Cantando con alegría
estas pobres mañanitas.
(«Mañanitas, salutación, acción de gracias y tierno despedimento al milagroso Señor del Santuario de Amatlán», en Mañanitas, salutación, acción de gracias…18)
A su vez, en otra hoja religiosa de la imprenta se encuentra ‘mañanitas’ como un sustantivo que admite adjetivos posesivos:
Santo Cristo milagroso
que a todos nos diste el ser
yo canto tus mañanitas
desde antes de amanecer.
(«Mañanitas y alabanzas, salutación, acción de gracias y triste despedimento que hacen los fieles visitante al milagrosísimo Señor del Amparo», en Mañanitas y alabanzas, salutación, acción…)
Los rasgos del género se basan en el enfoque en la luz de la madrugada. De acuerdo con Gloria Juárez, esto puede explicarse por «la conformación de una imagen llena de magia y misterio con la alusión a la belleza del canto y al momento del mismo, pues “la mañanita”, entendida como madrugada, y la “luz de la luna” sugieren un acto privado o secreto» (2013: 391). Esto puede observarse en estrofas como la siguiente:
Y había una sirenita,
hay una hondura en el mar;
un marinero al pasar
un día muy de mañanita
dicen que la oyó cantar
una canción muy bonita.
(CFM: 5978)
Como han estudiado Mariana Masera y María Andrea Fernández Sepúlveda, las referencias a este momento específico del día son frecuentes y, por extensión, los atributos de la mañana —la belleza, la frescura19— pueden extenderse a la amada, como ejemplifica la siguiente estrofa (Fernández, 2008: 323):
¡Chula la mañana!,
¡la mañana chula!
¡Fresca mi morena,
como una azucena,
como una lechuga!
(CFM: 2029)
Además, la autora señala que «los elementos celestes que sirven para enaltecer a la amada pueden ser astros específicos, como el sol, la luna y las estrellas, o elementos más generales, como el cielo o la luz de la mañana» (Fernández, 2008: 335)20. Hay una profusión de coplas en las que se compara a la amada con el lucero de la mañana, con un lucero de plata o con la luminosidad de la mañana, entre otras imágenes:
¡Qué olor me das a sandía,
cuando se está madurando!
Me agrada tu simpatía
y el modo de estar bailando,
te pareces a la luz del día
cuando ya viene aclarando.
(CFM: 104)
Magdalena Altamirano hace referencia a los siguientes inicios de estrofas, que en nuestro caso subrayan la importancia del momento específico del día en que ocurren, como la madrugada o la mañana:
Yo me levantara un lunes,
un lunes antes de albor21.
Mientras que Masera (2022: 133) trae a colación:
Levánteme, ¡o, madre!,
mañanica clara,
fuy cortar la rosa,
la rosa granada.
Malo es de guardar.
(NC: 314 C)
El motivo de la mañana fría se vincula con el tópico de la mañana y puede rastrearse desde la lírica hispánica antigua (siglos XII-XVII). A pesar de la considerable distancia temporal con las canciones que se están estudiando, es posible observar la construcción de la mañana como un ambiente especial y erótico, como puede verse en los siguientes versos, donde el aire frío matutino y la presencia de elementos naturales adquieren una connotación sensual (Masera, 2004: 140):
Mañanita frorida,
cun variyas de uriva,
froridita mañana,
cun variyas de malva.
(NC: 1380 bis22)
Masera coincide con Michelle Débax, quien afirma que, en términos de significación lírica, las connotaciones eróticas presentes en muchas de estas canciones operan de manera intertextual, derivadas «del recuerdo de otros textos» (1989: 44 apud Masera, 2004: 140). Además, indica que, en ese sentido, «se acumulan los símbolos de la mañana fría (cantigas), asociada al alba» y «la tradición medieval de las albas y las alboradas, donde las aves que cantan al alba anuncian la llegada o la partida de los amantes» (Masera, 2004: 146)23.
Otro rasgo importante de este género es que, con frecuencia, a propósito de aprovechar la luz y la belleza, el amante solicita que la amada realice ciertas acciones. Ocasionalmente las coplas explican cuál es el fin que persigue la voz lírica en el momento del amanecer, por ejemplo:
Sal a ver el horizonte,
que ya comienza a alumbrar,
y tu vestidito ponte,
porque te llevo a pasear.
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas VIII»
(CFM: 1343)
Despierta, mujer hermosa,
ya el alba empieza a lucir,
la flor exhala su aroma
y te convida a vivir.
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas I»
(CFM: 762)
Despierta, adorada mía,
despierta que amaneció,
que amanece, que amanece,
rosita de Jericó.
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas I»
(CFM: 763)
Ya viene amaneciendo,
ya la luz del día nos vio;
levántate, amiga mía,
mira que ya amaneció.
[«Las mañanitas», Estrofa suelta] «Las mañanitas I»
(CFM: 772)
Abre ya tus lindos ojos
y sal pronto al corredor,
pa que escuches mis cantares,
que ellos son trinos de amor.
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas I»
(CFM: 756)
De alguna manera, estas peticiones están relacionadas con el sentido de «estar preparados», en sintonía con la salida del sol y con el impulso propio de los comienzos. Así, a propósito del motivo del amanecer, –aunque con una temática muy distinta a las anteriores— encontramos la siguiente copla:
Mas ya tocaron la diana,
el general lo mandó;
soldados, armas al hombro,
miren que ya amaneció.
[«Las mañanitas»]
(CFM: 7495)
Los ejemplos anteriores demuestran que dentro del universo de las albas y las primeras luces existen canciones con temáticas, métricas e intenciones comunicativas diametralmente distintas; no obstante, también pueden encontrarse ciertos motivos recurrentes, a saber, la salida del sol; la luz de la madrugada; la comparación de la amada con diversos cuerpos celestes; la frescura y la belleza del nuevo día y las albas como los momentos del encuentro amoroso.
Diversos especialistas han señalado que la antigua lírica hispánica tiene motivos compartidos que hacen suponer un origen común (Deyermond (1979, 2016), Frenk (2006), Masera (2022) y Recker-Macedo (1976)). Uno de esos motivos es el de las albas y alboradas, de las que Las mañanitas son herederas, como se demostrará a lo largo del artículo.
La canción «Unas lindas mañanitas a las muchachas bonitas» de la imprenta de Vanegas Arroyo, incorpora gran parte de los motivos que se analizarán posteriormente. Su título alude claramente a la conocida copla:
Éstas son las mañanitas
que cantaba el Rey David,
y a las muchachas bonitas
se las cantamos aquí.
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas I»
(CFM: 263724)
La pieza consta de 20 estrofas impresas en una hoja volante. Las cuatro primeras son las más relevantes, porque, en un estilo muy propio de la imprenta popular, glosan la siguiente cuarteta:
Como puede apreciarse en los versos marcados en negritas que se presentan a continuación, cada verso de esta cuarteta aparece en los pies de las estrofas publicadas por Vanegas Arroyo:
Por ser el día de tu santo
te canto estas mañanitas
que las pases muy felices
con tu mamá y hermanitas.
De rosas muy exquisitas
traigo un bouquet, trigueñita,
recíbelo hermosa mía,
con esa linda manita;
ya no duermas que es de día,
levántate, mamacita.
Con el hermoso color
del sol formando un vestido,
con diamantes y esmeraldas
y perlas entretejido
un solo favor te pido
y yo creo que tú lo harás:
que salgas, bien de mi vida,
porque ya el rocío cayó:
abre pronto la ventana,
que ya tu amante llegó.
Escucha estas mañanitas
que con pasión hoy te canto;
te deseo vivas mil años
por ser el día de tu santo.
Tú eres mi dicha, mi encanto
nacido por mi consuelo
que bajé del alto cielo
una legión de angelitos;
por ser hoy tu natalicio
ya cantan los pajaritos.
En fin, hermosa del alma
si mis deseos cumple el hado,
espero que de aquí a un año
ya lo pasaré a tu lado.
Gracias mil por de contado
sin descansar te daré
y siempre recordaré
que mi petición oyó:
sal a tu ventana, mi alma,
ya la luna se metió.
(«Unas lindas mañanitas a las muchachas bonitas» en Unas lindas mañanitas a las…, s.f.)
Asimismo, a manera de anticipación, en la canción se distinguieron en itálicas los motivos que se van a explorar en este artículo. De este modo puede constatarse que la canción ejemplifica la riqueza y diversidad de motivos que son propios del tópico del amanecer.
Una pregunta fundamental es si las canciones a las que nos estamos refiriendo son «mañanas» o «mañanitas», o si hay otros términos cercanos que puedan ayudarnos a comprender su estructura y sus lazos con otros géneros populares. En algunas coplas la palabra ‘mañanitas’ aparece dentro de la estrofa, señalando que es el nombre de la canción26, por ejemplo:
Estado de Sinaloa,
tú que siempre eres alegre
estas son las mañanitas
del señor Jesús Malverde.
(Flores y González, 2006: 58)
Veamos ahora algunos ejemplos en los que se registra la palabra ‘mañanas’ con el mismo sentido27:
Al cantarte yo estas mañanas
con gran placer y alegría,
abre bien ya tus ventanas,
que viene rayando el día.
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas V»
(CFM: 777)
Por su parte, Claudia Carranza señala que ‘justicias’ es otro nombre para este tipo de canciones, como la que aparece en una glosa en décima del siglo XVIII en la Nueva España: «Justicias o sean mañanitas en décimas para onomástico» en la que se presenta una mención «al santo» –un motivo recurrente que se estudiará más adelante– y que, en este caso, además, abre la canción:
Por ser hoy día de tu santo,
con prósperas alegrías
a tus puertas vengo a dar
vísperas, noches y días.
¡Ay, ay, ay, ay!
San Jerónimo el clarín
te toque con dulce voz;
en honra y gloria de Dios
días te dé San Agustín;
y el glorioso Serafín
hoy te otorgue sin quebranto
la gloria que posee el Santo.
Nunca jamás tengas pena,
cante alegre la sirena,
por ser hoy día de tu santo.
¡Ay,ay, ay, ay!
Que también San Juan Bautista
con regocijo y esmero
de cuelga te dé un cordero
presentándolo a tu vista;
San Lucas Evangelista
hoy te venga a visitar;
los ángeles a cantar
con muy crecida alegría
entonen melifluo canto
por ser día de tu Santo.
¡Ay, ay, ay, ay!
(«Justicias o sean mañanitas en décimas para onomástico»)
(Mendoza, 1996: núm. 173, apud Carranza, 2006: 345-346)
En cuanto a la clasificación de las canciones en el propio catálogo de Vanegas Arroyo, debe destacarse que, con frecuencia, en los títulos asignados a las canciones del corpus, aparece la palabra «mañanitas», no «mañanas», sin embargo, en los versos encontramos ambas palabras.
Para comprender el uso de ambos términos, cabe destacar que en la época del porfiriato, las noticias se divulgaban popularmente en forma de corrido y, debido a que la difusión de las noticias políticas se realizaba durante las primeras horas del día, se les llamaba «mañanas». En ocasiones, algunas situaciones sentimentales ocurridas en la noche anterior también se cantaban en ese espacio y con características similares. Por lo tanto, Emilio Mendoza hipotetiza que «probablemente de ahí derivó una nueva categoría utilizando el diminutivo “mañanitas” para referirse a las noticias de temas alegres y de amor» (2018).
Raquel Iglesias confirma esta relación puesto que «mañanas y mañanitas, [son] palabras que pueden evocar las fórmulas de las innumerables mañanas de amores, de asesinatos y de festejos de los corridos» (2014: 468). A su vez, Aurelio González señala que ‘mañanitas’ es también un término con el que de manera local se designa al corrido: «al hablar del corrido nos enfrentamos a una ambigüedad terminológica y a una inestabilidad en la aplicación del nombre, pues, por un lado, existen las preferencias locales que designan al género corrido con términos como copla, mañanitas, relación, versos, tragedia, ejemplo, historia o recuerdos, entre los nombres más usados […]» (2001: 95). El investigador da un ejemplo de este tipo de poesía narrativa que, en este caso, trata sobre Francisco I. Madero28:
Ensíllenme mi caballo,
yo ya me voy con Madero,
porque me esperan las tropas
y fuerzas del extranjero.
(«Mañanitas de Madero»)
(Mendoza, 1944: núm. 12, apud González, 2001: 98)
Este personaje también fue representado en la imprenta de Vanegas Arroyo a través de unas «mañanitas»; aunque, en este caso, los versos dedicados a él están completamente vinculados con el tipo de «mañanitas» festivas. Estos versos también evocan los motivos asociados con la llegada del nuevo día:
Oh, nuevo día de Madero
al fin podrá gobernar
a este pueblo tan valiente
que en la lid pudo triunfar.
[…]
Estas son las mañanitas
que este pueblo te dará
al caudillo más valiente
que a gobernarnos vendrá.
(«Las nuevas mañanitas que se dedican al señor D. Francisco I. Madero, presidente de la República mexicana», en Las nuevas mañanitas…).
Particularmente en esta canción, el motivo de la luz de la mañana es recurrente, aunque se relaciona con la esperanza, el comienzo y el progreso, a diferencia de las coplas de amor y desamor, donde se centra en exaltar la belleza de la amada. En este caso, en cambio, la luz del día representa la promesa benévola del futuro. La composición pertenece a otro tipo de canciones también llamadas «mañanitas», aunque de corte mucho más narrativo y que emplea también símbolos naturales, en este contexto, astros y elementos celestiales. A continuación, examinaremos otras estrofas de la pieza anterior que los presentan:
Del progreso, nueva aurora
en el orto lucirá
y el comercio, con la industria,
mañana progresará.
Todo el pueblo está contento
porque él nos gobernará
y al subir, un nuevo Sol,
en el Cielo lucirá.
Mañana cuando amanezca
otro presidente habrá
será don Pancho Madero
que al pueblo gobernará.
Mañana en Chapultepec,
otro Sol le alumbrará;
cuando él ascienda al poder,
mandará con probidad.
(«Las nuevas mañanitas que se dedican al señor D. Francisco I. Madero, presidente de la República mexicana», en Las nuevas mañanitas…).
A pesar de considerarlas parte de un conjunto deplorable, en sus recopilaciones de «producción mística popular», Rubén M. Campos menciona unas «mañanitas» entre los ejemplos dedicados a lo divino (1929: 337-345). Por otro lado, Gerardo Murillo sostenía que entre «las formas más usuales del sentimiento popular» se localizan «los corridos, las coplas, las mañanitas, los despedimentos y los ejemplos». Además, destaca que «las mañanitas son salutaciones de los peregrinos al llegar a visitar [a] alguna virgen o a algún Cristo famoso. Se cantan con una música muy sentida en todas las regiones del país» (1922: 133)29.
Algunos de los ejemplos de «mañanas» y «mañanitas» de Vanegas Arroyo cumplen con estas características, como ilustran las siguientes estrofas:
Estas mañanas, Señor,
te las canto con dulzura,
porque te alabe con fe
la más infeliz criatura.
Estas mañanas, Señor,
que canto con tanto anhelo,
espero, mi salvador,
que las cantaré en el cielo.
(«Mañanitas, salutación, acción de gracias y tierno despedimento que hacen los visitantes al Señor del Sacromonte», en Mañanitas, salutación, acción de gracias).
En la siguiente canción de la imprenta también encontramos la repetición de los motivos relacionados con el amanecer:
Al amanecer el día
te damos el corazón
recíbelo con cariño
y danos tu bendición.
Madrugamos en tu amor
para alabarte Jesús
te saludamos, Señor,
antes que salga la luz.
Luego que amanece el día
abandona el ave el nido
y con el fresco rocío
su voz suave eleva unido.
Las flores al despertar
luego que la luz albora,
dan gracias a su manera
porque aparece la aurora.
(Mañanitas, salutación y tierno despedimento...)
Martín Sánchez Camargo indica que «seguramente la canción más cantada por los mexicanos sea la de “Las mañanitas” [...]. Se mantiene en todos los casos su tono adulador y alegre, lo que la sostiene en el gusto popular por su énfasis festivo y celebratorio» (2002, 134). No obstante, como hemos señalado, bajo el mismo título también pueden localizarse diversas coplas de desdicha, por ejemplo:
Llorar, corazón, llorar,
llorar con mucha ternura,
que no es afrenta en un hombre
llorar por una hermosura.
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas III»
(CFM: 351730)
Finalmente, conviene recordar que Margit Frenk señaló que la coincidencia en el título de estas canciones no garantiza su homogeneidad estructural ni temática (1975: XXXIV). En ese sentido puede resultar útil examinar las siguientes dos coplas, catalogadas como la versión a y la versión b de la copla 36 del CFM. Aunque la versión b comparte prácticamente los mismos elementos que la versión a, en el compendio no se reconoce como parte de la canción «Las mañanitas I», sino de «La malagueña», ya que en los contextos en los que fue recuperada, únicamente se señaló su pertenencia a la segunda:
El día en que tú naciste
nacieron todas las flores,
y en la pila del bautizo
cantaron los ruiseñores.
[«Las mañanitas», «La Llorona»]
(CFM: 36a)
El día en que tú naciste
nacieron todas las flores,
resplandor al mundo diste,
cantaron los ruiseñores
cuando bautizada fuiste.
[«La Malagueña»] «Las mañanitas II»
(CFM: 36b)
Durante los primeros años de la imprenta de Vanegas Arroyo, la principal producción consistía en publicaciones de índole religiosa (López, 2017: 112). Con el tiempo, se fueron incorporando otras temáticas; sin embargo, hubo una impresión constante de cuadernillos, hojas y grabados religiosos. Las hojas volantes de esta categoría solían incluir un grabado alusivo a un santo, algún Cristo o diversas advocaciones marianas. Este ocupaba el frente del impreso, mientras que en la parte posterior se presentaban de una a tres canciones u oraciones. Por su parte, los cuadernillos de esta índole solían mostrar una imagen religiosa en la portada y en el interior se hallaban oraciones de saludo, de despedida y otras oraciones específicas dedicadas a cada santo o divinidad. En muchos de los cuadernillos y hojas de este tipo se encuentran precisamente algunas «mañanitas» dedicadas a la figura religiosa en cuestión.
En este apartado, el objetivo es explicar cómo operan los simbolismos religiosos en relación con el tópico del alba, pues hay connotaciones específicas del tópico del amanecer que se emplean en el ámbito religioso en los impresos de Vanegas Arroyo.
En el primer ejemplo que se cita a continuación, se puede observar que en la primera columna de la hoja cada estrofa termina con el mismo pie que reza «desde antes de amanecer». Mientras tanto, en prácticamente todas las estrofas de la segunda columna aparece el verso «luego que ya amaneció» como pie (Imagen 1). Ambas hacen uso del tópico que nos ocupa:
Padre, Señor del Amparo
venero tu gran poder
cantando tus mañanitas
desde antes de amanecer.
[…]
Vienen con mucha ternura
desde que tu luz nos dio
a visitar tu hermosura
luego que ya amaneció.
(«Mañanitas y alabanzas, salutación, acción de gracias y triste despedimento que hacen los fieles visitante al milagrosísimo Señor del Amparo», en Mañanitas y alabanzas, salutación, acción…).

Imagen 1. Obsérvese la puesta en página de la canción. En la columna de la derecha todas las estrofas repiten un pie relacionado con el amanecer; de igual modo, las estrofas de la izquierda repiten otro pie relacionado con el tópico.
Hoja volante: Mañanitas y alabanzas, salutación, acción de gracias y triste despedimento que hacen los fieles visitante al milagrosísimo Señor del Amparo, (s.f.).
Fuente: Repositorio digital del Laboratorio de Culturas e Impresos Populares Iberoamericanos (LACIPI).
Es importante observar que el tópico matutino fue tan fecundo que se siguió utilizando y dotando de múltiples significados. De acuerdo con Masera, «la alegría y hermosura de la naturaleza al comenzar el día aparecen en otras coplas, donde ya no se asocian a la escena erótica del encuentro de los amantes, sino al festejo de la llegada del amanecer, como en los antiguos cantares españoles» (1999: 189):
Ya viene el alva, niña,
ya viene el día.
(NC: 1080)
¡Ya viene la madrugada,
galana!
¡Ya viene la madrugada!
(NC: 1079)
Me interesa relacionar estas acepciones con el ámbito religioso, ya que el momento del amanecer también parece ser propicio para el nacimiento del mesías:
A la madrugada
nació el Niño Dios,
como a la alborada
dio su luz el sol.
(CFM: 8672)
Asimismo, en este contexto, el comienzo del día requiere de la bendición de Dios. Así como en lo profano, por ejemplo, en las metáforas del lucero de la mañana, el día se inaugura con la mirada de la amada; en la esfera de lo divino, el día debe comenzarse con una oración, con el saludo a Dios o la Virgen:
Ya viene el alba,
ya viene el día,
daremos gracias,
Ave María.
(CFM: 8785)
Es sabido que, tras hacer peregrinaciones a espacios religiosos importantes como iglesias o basílicas, los fieles se reúnen desde la noche anterior a la fecha sagrada, para cantar Las mañanitas. En esa fiesta y en las canciones relacionadas con estas visitas, se unen diversos motivos y símbolos: el «despertar al amado o amada» —en este caso, un santo o la Virgen—; los símbolos de la Iglesia —la comunidad— como esposa y Cristo como esposo; la Virgen como madre y la Iglesia como sus hijos; y los amantes que se miran con dulzura al amanecer, trasladado ahora a los fieles que «despiertan al santo», o que «invocan a la Virgen» y que los instan, como el amante a la amada, a dejar el dulce sueño y a entregarse al regalo de su adoración. De este modo, «las mañanitas» a los santos, santas y vírgenes parecen replicar esa invitación individual, ahora colectiva, de disfrutar el día31.
Así ocurre en las siguientes estrofas de otra imprenta popular32:
Despierta, Niñito lindo
si acaso dormido estás
adorándote postrados
nuestros cánticos oirás.
Ya viene amaneciendo
ya la aurora ya brilló
abre, Niño, tus ojitos
mira que ya amaneció.
(«Mañanitas al Niño Jesús», en Antigua novena para posadas)
El siguiente ejemplo, que se imprimió en al menos dos ocasiones en la casa editorial de Vanegas Arroyo, está dedicado a san Antonio de Padua. La estructura de esta canción es distinta a otras versiones de la imprenta que presentan versos más tradicionales. En este caso se mantienen algunos motivos del tópico (el lucero, la luz de la mañana), aunque las coplas no tienen paralelo en los versos recogidos en el CFM en torno a las canciones de Las mañanitas:
Apenas la luz del día
nos comienza a alumbrar
cuando con santa alegría
quise venir a tu altar.
El lucero matutino
apenas hirió mi frente
cuando con gozo ardiente
me puse luego en camino.
(«Mañanitas y tierno despedimento dedicados al glorioso taumaturgo San Antonio de Padua», en Asombroso y estupendo milagro ocurrido…).
A continuación, en esta segunda parte del estudio se examinarán los motivos que distinguen al tópico del nuevo día en breves apartados temáticos. Además, se presentará un conjunto de coplas que aprovecha los clichés del tópico para cambiar su sentido usual.
Los motivos y símbolos que se presentan reiteradamente en estas canciones incluyen la llegada del día, los saludos a la amada, acercarse a la ventana, el canto, la celebración de los onomásticos, los elementos naturales (la luna, la luz, las aves) y la presencia de la morena. Estos ofrecen una visión de la importancia cultural y simbólica de Las mañanitas en la tradición popular. A través de este análisis se busca resaltar la continuidad y función de estos elementos, así como su relevancia en las canciones de la imprenta.
Cuando ciertos elementos se encuentran aislados en un poema —las aves, la luna— pueden considerarse símbolos. Sin embargo, «cuando estas figuras se incrustan en una pequeña historia, en un «hacer» estereotipado, entonces participan en la construcción de determinados motivos simbólicos: el ciervo que enturbia el agua, el caballo que bebe, lavar una prenda en la fuente» (Vázquez, 2000: 96), ya que «lo que suele caracterizar a estos elementos estereotipados del discurso poético es su naturaleza metafórica, su entidad como símbolos complejos del lenguaje tradicional» (2000: 96).
5.1. Los saludos
La reiteración de este motivo se explica porque saludar reúne varios significados: presentarse, dar muestras de cariño y mostrar respeto. Culturalmente se puede expresar verbal o gestualmente. Este motivo es muy frecuente en este tópico y puede aparecer de manera literal como en «dar los buenos días» o como en «vengo a saludarte» y puede localizarse en varios ejemplos profanos, por ejemplo:
Quisiera ser solecito
para entrar por tu ventana,
y darte los buenos días
acostadita en tu cama.
[«Las mañanitas», Estrofa suelta] «Las mañanitas I», «Las mañanitas II», «Las mañanitas III», «Las mañanitas IV»
(CFM: 790a)
¡Qué linda está la mañana
en que vengo a saludarte!
Venimos todos reunidos,
con gusto a felicitarte.
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas I», «Las mañanitas II»
(CFM: 7505)
Estos ejemplos pueden contrastarse con las siguientes coplas a lo divino de Vanegas Arroyo:
Buenos días, Niña preciosa,
Reina de los querubines,
vengo a darte mis saludos
desde lejanos confines.
Yo quisiera que fuesen mieles
los saludos que te diera
pero es muy torpe mi lengua
y hará mal lo que pidiera.
(«Mañanitas. Despedimento (fragmento)»)
(Murillo, 1922: 163)
Con gratitud y confianza
las mañanitas cantamos,
oh, Señor de Tepalcingo,
con ellas te saludamos.
(Mañanitas, salutación y tierno despedimento...)
5.2. La mención de los onomásticos
En la época de publicación de los impresos que nos ocupan, era frecuente la consulta del santoral católico para nombrar a las personas según la celebración de la natividad, martirio, canonización o festividad del santo o santa que coincidiera con el día de su nacimiento. La figura del santo constituía una protección para el favorecido y se consideraba un honor compartir el nombre con él o ella, por lo que se le debía respeto y adoración. Durante mucho tiempo, la celebración más relevante en las familias católicas era la de la fecha del santo del homenajeado y no la del cumpleaños. Con la mudanza del tiempo, esta costumbre fue cambiando, de modo que el cumpleaños y «el santo» podían no coincidir. Uno de los usos de Las mañanitas es precisamente conmemorar el cumpleaños, el santo o ambas fechas, por lo tanto, en múltiples coplas podemos encontrar este motivo:
Escucha mi dulce canto
y mis palabras de amor,
pues te canto con ardor,
por ser el día de tu santo.
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas VIII»
(CFM: 719)
Las mañanitas que aquí
con tanta pasión hoy canto,
las canto con alegría
por ser el día de tu santo.
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas VIII»
(CFM: 7522)
Con jazmines y flores
hoy te vengo a saludar;
hoy por ser día de tu santo,
te venimos a cantar.
[«Las mañanitas»] «Las mañanitasII»
(CFM: 7508)
En «Las mañanitas a un amigo» publicadas por la imprenta de Vanegas Arroyo, el motivo aparece de la siguiente manera:
Levántate, amigo mío33
Recibe aquí nuestro canto
Levántate, amigo mío
Recibe aquí nuestro canto
Porque ahora es el día
Porque ahora es el día
De tu santo.
(«Las mañanitas a un amigo», en La mulata. Escogidas y bonitas…)
Finalmente, debe notarse que en otras coplas ocurre un desplazamiento de la celebración del santo a la del cumpleaños:
Deseándole feliz cumpleaños
en su venturoso día,
que viva usted muchos años,
querida comadre mía.
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas V»
(CFM: 7488)
5.3. La llegada del día
Masera señala que «saludar a la amada en la mañana es un rasgo muy común en las serenatas del cancionero popular de la península ibérica» (1999: 186). En las coplas, con frecuencia se subraya que el saludo ocurre durante el amanecer, por ejemplo:
Esta mañanita,
yo te desperté
porque ya es de día
porque ya se ve,
porque es la hora del amanecer
de venirte a ver.
(Sixto Córdova y Oña, ed. Cancionero popular de la provincia de Santander, II, 2l6, núm. 36, apud Masera, 1999: 186).
Ahora bien, puede observarse que el motivo «hacerse de día» es recurrente y que puede expresarse de distintas maneras:
Deja el sueño, vida mía,
mira que lo ruego yo,
advierte que ya es de día
y ya el sol apareció.
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas VIII»
(CFM: 769)
Dios bendiga esta hermosura
que tan perfecta te dio;
despierta, bella criatura,
mira que ya amaneció.
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas V»
(CFM: 770)
Muchas coplas aluden a la llegada de la mañana, sin embargo, de acuerdo con Masera (1999), la llegada del alba implica la separación de los amantes. No obstante, estas coplas podrían entenderse como una forma de contrarrestar la separación al sugerir que aprovechen el tiempo juntos, como un diluido carpe diem que parece indicar que en ese momento todavía pueden aprovechar las horas del amor34.
5.4. La luna y las aves
Descrita con frecuencia como «brillante», «radiante» o «resplandeciente», la luna aparece con frecuencia para marcar la oposición a la llegada del día, que suele asociarse con los trinos de las aves. Así aparece en las siguientes coplas:
La luna resplandeciente
extiende su blanco manto,
viene a iluminar tu ambiente
y a congratular tu santo.
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas V»
(CFM: 7518)
Levántate, mamacita,
que ya tu amante llegó,
ya cantan los pajaritos,
ya la luna se metió.
[Estrofa suelta, «Las mañanitas»] «Las mañanitas VIII»
(CFM: 765)
Despierta, mi bien, despierta,
mira, que ya amaneció,
ya los pajaritos cantan,
ya la luna se metió.
[«Las mañanitas», «La señora»] «Las mañanitas I»
(CFM: 764)
A veces, en ciertas coplas se elimina la mención a la luna y sólo aparecen «los pajaritos» —que según la tradición medieval de las albas y las alboradas, anuncian «la llegada o la partida de los amantes» (Masera, 2004: 146):
Si mi canto te agradare,
te lo dirán mis ojitos;
no duermas, hermosa mía,
ya cantan los pajaritos.
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas VIII»
(CFM: 771)
5.5. La ventana
Las menciones recurrentes a la ventana funcionan como una contraparte de los simbolismos de las puertas; ambas pueden entenderse como los umbrales de espacios fuera del espacio público. Son sitios estratégicos donde el amante puede colocarse o puede colocar su mirada que va desde el exterior hasta el interior del espacio privado.
La ventana se relaciona con la percepción de la luz que se necesita para poder mirar al amante o a la amada, para poder apreciar la luz del día. Los motivos recurrentes del tópico aparecen en versos como: «Sal a tu ventana, mi alma»35, «Sólo te vengo a decir/ que salgas a tu ventana»36, «Abra ya sus ventanitas»37, entre muchas otras coplas como las siguientes que aparecen en la imprenta de Vanegas Arroyo:
En esta hermosa mañana
te venimos a cantar
te vengo a felicitar
aquí junto a tu ventana.
(«Las mañanitas a un amigo», en La mulata. Escogidas y bonitas…)
[…] un solo favor te pido
y yo creo que tú lo harás:
que salgas, bien de mi vida,
porque ya el rocío cayó:
abre pronto la ventana,
que ya tu amante llegó.
(«Unas lindas mañanitas a las muchachas bonitas», en Unas lindas mañanitas…)
5.6. Otros motivos recurrentes
Existen otros motivos que aparecen reiteradamente, pero que no abordaré en este artículo por dos razones, primero, porque no son exclusivos de Las mañanitas y, segundo, porque ya han sido suficientemente explorados y estudiados. Me refiero en primer lugar a la presencia de la morena, morenita o trigueñita, el nombre con el que la voz lírica se dirige a su amada (véase Frenk, 2006: 227; 367; Masera 2022: 89; 119; 146-149 y Beresford, 2015), la cual aparece en la imprenta de Vanegas Arroyo y en cientos de ejemplos del CFM relacionados con el tópico que nos ocupa.
En las publicaciones de Vanegas Arroyo, se presenta, por ejemplo, en esta estrofa en la que palabra «morenita» alude a la Virgen de Guadalupe:
Morenita, buenos días,
hoy te vengo a saludar.
Saludando la belleza
de tu imagen celestial.
Despierta, Anáhuac, despierta
la Virgen se apareció;
con sus luminosos rayos,
a la tiniebla ahuyentó.
¡Viva nuestra morenita
siempre en nuestro corazón!
(«Mañanitas a María Santísima de Guadalupe», en Día doce…)
En relación a la recurrencia del motivo del canto, que ciertamente no se limita a este tópico, podemos observar que se ofrece como un regalo o que se menciona como la actividad alrededor de la que se solicita la atención de la amada. Aparece en distintas versiones de Las mañanitas en versos como: «Te canto estas mañanitas/ que las pases muy felices»38, «Como es muy de mañanita,/ hoy que le vengo a cantar39», «quiero escuche animadita/ lo que hoy le vengo a cantar40», «Vengo a endulzarte el oído/ con este mi tierno canto/, a entonar las mañanitas,/ ahora, que es día de tu santo41», entre muchas otras coplas.
Ahora, bien el carácter simbólico de las flores también ha sido analizando exhaustivamente y por eso sólo daré algunas notas. Su presencia es muy frecuente en las canciones populares y tradicionales en las que se manifiestan tanto como elementos de la naturaleza, como en su correspondencia con la belleza de la amada y el simbolismo erótico que conllevan (véanse Frenk 2006 y Masera 2022)42. Esto puede observarse en coplas como las que siguen:
De rosas muy exquisitas
traigo un bouquet, trigueñita
recíbelo hermosa mía,
con esa linda manita […]
(«Unas lindas mañanitas a las muchachas bonitas», en Unas lindas mañanitas...)
¡Qué vivan los tulipanes
y que vivan los amores!
¡Que viva el jardín florido
y la reina de las flores!
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas IX»
(CFM: 2609)
Las flores al despertar
luego que la luz albora,
dan gracias a su manera
porque aparece la aurora.
(Mañanitas, salutación y tierno despedimento...)
El despertar de la sexualidad femenina puesta en clave de flor, con un sentido completamente erótico, puede observarse en coplas como la siguiente:
Voy a cortar esa rosa
y a conservar esta flor,
para acordarme de ti
cuando me diste tu amor.
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas VII»
(CFM: 1962)
Finalmente, las flores también se presentan en conjunto con otros motivos relacionados con la mañana y el despertar:
Con una flor de alelía
la vengo a felicitar;
perdona, comadre mía,
que la vine a despertar.
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas V»
(CFM: 7483)
Ya la luz de la alborada
tiñe el cielo de carmín;
amapola perfumada,
enamórate de mí.
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas I»
(CFM: 998)
5.7. La ruptura de los clichés del tópico
Por último, me interesa señalar que en algunas coplas y canciones podemos hallar «contradicciones» o juegos alrededor de los motivos relacionados con el amanecer. Por ejemplo, en vez del saludo matutino dirigido a la amada que caracteriza a la mayoría de las coplas que tienen este tópico, puede presentarse la invitación al amor seguida de un reclamo:
Ya viene alboreando el día,
ya me vengo a despedir;
échame tus brazos, alma mía;
¿por qué no me dejas ir?
[«Las mañanitas»] «Las mañanitas VII»
(CFM: 1589)
Sin duda, es un juego en el que el amante se despide, pero le pide a la amada que lo abrace para, inmediatamente después, reclamarle con picardía que lo esté reteniendo. Es decir, que se juega con el sentido del dolor de la separación de los amantes al alba.
Otra ruptura que se sostiene por la pervivencia de los motivos que se han revisado y que permite que, a partir de lo ya conocido, se pueda dar pie a nuevos sentidos, aparece en las «Mañanitas a Nuestra Señora de Guadalupe» de otra imprenta popular43. La canción comienza con el tradicional:
Te canto tus mañanitas
al venirte a saludar…
No obstante, más tarde aclara:
…no vengo a que te levantes
no quiero revoluciones
nomás quiero que me ayudes
a conquistar corazones.
(«Mañanitas a Nuestra Señora de Guadalupe»)
En otra copla del CFM se realiza el mismo juego al decir:
No vengo a que te levantes,
ni a que abandones tu cama;
sólo te vengo a decir
que oigas cantar al que te ama44.
[«Las mañanitas», «Cuatro esquinas tiene un catre»] «Las mañanitas III»
(CFM: 751)
Estos versos no tendrían sentido sin el trasfondo tradicional de las coplas en las que la voz lírica le pide a la amada que despierte en el primer verso de la copla, por ejemplo: «Levántate, mamacita» (CFM: 7471); «Levántate, amiga mía» (CFM: 7513) o «Levántate, Teresita» (CFM: 7514)45.
En el presente estudio se propuso una metodología para analizar los tópicos literarios relacionadas con el alba que se presentan en las distintas versiones de Las mañanitas publicadas por la imprenta popular mexicana de Antonio Vanegas Arroyo. Se examinaron las distintas nomenclaturas que han recibido estas canciones, tales como «mañanas», «mañanitas» o «justicias», observando que, aunque pueden presentar variantes y tener distintas estructuras y funciones comunicativas, se les puede considerar como un género, ya que provienen de una larga tradición compartida de tópicos y motivos relacionados con el amanecer.
El tópico del amanecer se expresa a través de diversos motivos; algunos son antiguos, de tradición muy extendida y han aparecido durante siglos en la antigua lírica popular. En algunos casos pudo observarse que las menciones a la mañana preservan el significado erótico que tuvieron desde antaño. En otras estrofas el significado del amanecer se asocia con la belleza de la amada: la luz matinal refleja su hermosura; cuando ella despierta, el día se inicia para el amante. En cambio, en ciertas coplas estos simbolismos se han perdido y las referencias a la mañana adoptan un sentido muy literal, como elementos temporales, aunque pueden configurar ciertas atmósferas. Estos motivos permanecen vigentes en variantes tanto orales como escritas de la poesía popular y tradicional mexicana.
En el apartado dedicado a las hojas de temática religiosa de la imprenta se señaló que las «mañanas» y «mañanitas» pueden estar también dirigidas a lo divino. Aunque presentan tópicos, estructuras y funciones distintas, comparten con otras «mañanitas» el sentido iniciático de despertar, ya sea en sentido literal o simbólico, en este caso a los santos y mantienen el uso de los motivos que distinguen al tópico del nuevo día.
Se estudió cómo operan los términos de «motivo» y «tópico» en estas canciones y en qué manera se expresan los saludos, la mención de los onomásticos, la llegada del día y la presencia de la luna, las aves y las ventanas. Se discutió también un conjunto de coplas que aprovecha los clichés del tópico para modificar su sentido usual e introducir variantes paródicas u humorísticas aprovechando el conocimiento previo de las versiones tradicionales.
Asimismo, se compararon estas canciones con las coplas de la lírica tradicional mexicana clasificadas como «Las mañanitas» en el Cancionero Folklórico de México, con el fin de identificar variantes, coincidencias y motivos recurrentes.
En ese sentido, uno de los principales hallazgos fue que las canciones publicadas por Vanegas Arroyo pueden considerarse versiones de las estrofas tradicionales. En los cuadernillos y hojas volantes se presentan tanto coplas de gran arraigo tradicional como estrofas que fueron creadas por el equipo editorial para contextos muy específicos. Es decir que se identificaron algunos versos heterodoxos, sin paralelo en ese compendio ni en otros catálogos de la época, los cuales, no obstante, conservan la estructura, el léxico y los motivos de las versiones más tradicionales.
Aunque el enfoque del artículo se colocó en las publicaciones de la imprenta de Vanegas Arroyo, al rastrear los catálogos de otras casas editoriales de la época es posible encontrar canciones que comparten el título, la intención y los motivos explorados. Este hallazgo ofrece un excelente recurso comparativo para investigaciones futuras.
El análisis de las distintas canciones y coplas estudiadas ha permitido identificar la riqueza y diversidad de motivos asociados al tópico del amanecer, lo que refleja la pervivencia de símbolos y elementos tradicionales en las publicaciones populares estudiadas. Las variaciones en el significado del amanecer, que van desde el erotismo hasta la veneración divina, ilustran la capacidad de este tópico para adaptarse y perdurar en distintos contextos.
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Mañanitas, salutación y tierno despedimento que hacen los visitantes al milagroso Señor de Tepaltzingo (s.f.): México, Imprenta de Antonio Vanegas Arroyo (atribución). <https://lacipi.humanidades.unam.mx/ipm/w/P%C3%A1gina:MSTepaltzingo.djvu/1> (consultado el 24 de junio de 2024).
Mañanitas y alabanzas, salutación, acción de gracias y triste despedimiento que hacen los fieles visitantes al milagrosísimo Señor del Amparo que se apareció y es venerado en el rancho de La Hierbabuena (estado de San Luis Potosí) (s.f.): México, Imprenta de Antonio Vanegas Arroyo. <https://lacipi.humanidades.unam.mx/ipm/w/P%C3%A1gina:AMAmparo.djvu/1> (consultado el 24 de junio de 2024).
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Fecha de recepción: 3 de julio de 2024
Fecha de aceptación: 3 de julio de 2024

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1 Esta investigación se desarrolló en el marco del proyecto PAPIIT IG400623 «Entre la voz y el impreso: fronteras y multimedialidad».
2 Uno de los principales atractivos de los productos de la imprenta eran los grabados de José Guadalupe Posada que adornaban las hojas y publicaciones. Desde 1930, diversos artistas plásticos mexicanos que practicaban el muralismo, rescataron los grabados de Posada y los resignificaron para adecuarse al discurso nacionalista que promovían, lo cual extendió la influencia de las obras de la imprenta de Vanegas Arroyo.
3 Para la conformación del corpus se tomaron en cuenta también las publicaciones hechas por la Imprenta y por la Testamentaria de la imprenta de Vanegas Arroyo, que estuvo activa hasta bien entrada la década de 1950 (Masera, 2009-2024).
4 Estas canciones cuentan con múltiples reimpresiones variantes, versiones y se presentan en diversos formatos. El corpus base se integró de 29 canciones tituladas «Las mañanitas», las cuales abarcan diversas intenciones comunicativas que van desde expresiones amorosas a la amada, hasta alabanzas políticas y religiosas. Estas 29 canciones provienen de seis cuadernillos y de 23 hojas volantes de la imprenta popular de Vanegas Arroyo. No obstante, la mayoría de ellas son repeticiones. Las variaciones más comunes que presentan se observan en cuestiones de ornamentación y de formato. Con todo, pueden identificarse siete ejemplos completamente distintos entre sí, que son los que constituyen el corpus de análisis del artículo.
5 Además, se utilizarán otras fuentes de estudios y recopilaciones como el Nuevo corpus de la antigua lírica hispánica (2003) para enriquecer las comparaciones.
6 Esta fuente comparatista es relevante ya que comprende la reunión de coplas tomadas de una muy rica y diversa variedad de documentos de distinta índole que comparten un contexto histórico y temporal que coincide con el de los impresos populares de Vanegas Arroyo, los cuales incluso se han empleado como fuente documental de diversas coplas que aparecen en el CFM.
7 La terminología utilizada para mostrar la jerarquía e interacción entre unidades más breves y temas o tópicos es muy variada y, en ocasiones, contradictoria, pues algunos autores han eliminado el uso de ciertos términos para privilegiar otros como función, alomotivo, soporte temático, figura, etc. Además, ha habido distintos usos de estos términos cuando el objeto de estudio han sido textos narrativos y cuando se ha tratado de textos líricos.
8 Se ha considerado que el motivo en la lírica es un «elemento temático repetido, identificado por la expresión normalmente simbólica, aunque sus distintas apariciones compartan un contenido, un significado más o menos estable, que deriva de unos usos culturales precisos [...]» (Vázquez, 2000: 94). En ese sentido, también es útil la definición que ofrece Sánchez Romeralo, quien señaló que un motivo es un «elemento temático menor respecto al tema» y destacó que hay «un contenido estable que se manifiesta discursivamente mediante expresiones simbólicas conmutables» (2000: 95).
9 En todos los casos de citas del CFM, tras la copla, se señala entre corchetes y entre comillas, el título de la canción a la que pertenecen. Inmediatamente después, fuera del corchete y entre comillas se señala la tipología de Las mañanitas en la que se catalogó esa estrofa. Esta clasificación de Margit Frenk se explica más adelante.
10 En la mitología grecolatina, los epítetos de Eos, la personificación de la aurora, incluyen: «la hija del alba» y «la hija del amanecer». Según Graves, se le conocía también como «la de los rosados dedos» (2011: 221). Por su parte, Alicia Esteban señala que se le ha caracterizado como «“la que nace temprano”, […] “la de flores (o trono) de oro”, “la resplandeciente” […]» (2002: 288) y «la Hija de la Mañana» (2002: 290). Precisamente el verso «hija de las mañanitas» de la copla 112 del CFM puede considerarse heredero de este caudal de epítetos relacionados con el amanecer, la luz y la belleza.
11 Diversas fuentes señalan que Eos tenía predilección por seducir a mortales jóvenes, por lo que se le ha simbolizado como una fuerza femenina del deseo (véase Osborne, 1996: 72, apud Lefkowitz, 2002: 328). Esto concuerda con el simbolismo de las albas y los amaneceres que se ha señalado en el presente artículo.
12 De acuerdo con Graves, Eos «se levanta de su lecho en el Oriente, monta su carro tirado por los caballos Lampo y Faetonte, y se dirige al Olimpo a anunciar la llegada de su hermano Helio. Cuando éste aparece, ella se convierte en Hémera y le acompaña en sus viajes hasta que […] anuncia la llegada de ambos, sanos y salvos, a las orillas occidentales del océano» (2011: 221).
13 Asimismo, diversos refranes relacionan el bienestar de una persona con la búsqueda de un adecuado inicio del día. Por ejemplo, en un capítulo emblemático de la obra de Cervantes, don Quijote le aconseja a Sancho Panza: «El que no madruga con el sol, no goza del día» (2004: 873) y en el Lazarillo de Tormes el escudero le dice a Lázaro: «mañana, venido el día, Dios hará merced» (Anónimo, 2005: 80).
14 Este significado es muy antiguo. Conviene recordar que «el simbolismo más característico de la lírica es aquel asociado a los elementos naturales de connotación erótica, donde más que ser un adorno son esenciales a la trama de los poemas […]. En esta poesía, lyra minima, el símbolo funciona eficazmente por su valor polisémico» (Masera, 2007: 194).
15 En diversas canciones, la mañana, la mañanita, la madrugada y el amanecer se utilizan como equivalentes. Por ejemplo, en los versos de «La Petenera», el segundo y el cuarto verso cambian en cada estrofa, sin embargo, se mantiene el sentido sexual de las acciones de la protagonista, que se enfatizan por el momento del día en el que las realiza: «Dicen que la Petenera/ es una santa mujer, que se va a lavar de tarde y viene al amanecer». En la siguiente estrofa dice «y viene a la mañanita» y en la siguiente: «y vuelve a la madrugada», todas con idéntico simbolismo (Kuri Aldana y Mendoza Martínez, 1987: 498-499 apud Gómez Estrada, 2013: 116).
16 Otro ejemplo de ese tipo de copla, donde se expresa el dolor que sentiría el amante (en este caso en voz masculina), dice: «—Que canten los gallos,/ ¿yo cómo me iría,/ pues tengo en mis braços/ la que más quería? / Antes moriría/ que de aquí me fuese,/ aunque amaneciese» (CMP, 155; NC, 454 B apud Masera 2022: 174).
17 En la mayoría de las coplas citadas se resaltaron algunas palabras o frases en itálicas para mostrar con claridad lo que se está argumentando, de modo que todas las cursivas son mías.
18 Las canciones publicadas por imprentas populares se citarán señalando entre paréntesis el nombre de la unidad textual entrecomillada, seguida del nombre de la hoja volante o cuadernillo en cursivas. Si el nombre es largo, se utilizarán las cinco primeras palabras de éste para identificarlo. Los datos completos se encuentran en la lista de impresos citados en las referencias finales.
19 Otro ejemplo de este motivo se encuentra en la copla 7525: «En la fresca y perfumada/ mañanita de tu santo,/ recibe, mi bien amada,/ la dulzura de mi canto» [«Las mañanitas»] «Las mañanitas I» (CFM).
20 Es importante retomar el trasfondo mítico de los elementos relacionados con la aurora o primera luz del día. Robert Graves explica el sentido alegórico de los romances de Eos que se empleó en la cultura grecolatina para justificar el nacimiento de las estrellas y los luceros, elementos que aparecen constantemente en el tópico que estamos analizando: «Los constantes romances de Eos con jóvenes mortales son también alegorías: la madrugada lleva a los amantes nocturnos un nuevo renacimiento de la pasión erótica […]. La alegoría de su unión con Astreo es bastante simple: las estrellas se funden con la aurora en el este, y, como si fuera su emanación, surge Astreo, el viento del amanecer. Luego, como se suponía que el viento era un agente fertilizante, Eos engendró de Astreo y se convirtió en madre del Lucero del Alba, que era el único que quedaba en el cielo. […] De ello se deducía, filosóficamente, que, al ser el Lucero del Alba idéntico al de la Tarde, y dado que la Aurora es la manifestación última de la Noche, todas las estrellas tenían que haber nacido de Eos […]» (2011: 222).
21 Existen otros versos que también señalan la importancia del inicio del día y que, curiosamente, abren ciertos romances, por ejemplo: «Mañanica, mañanica,/ mañanica de San Juan»; «Yo me levantí un lunes,/ un lunes por la mañana»; «Yo me levantara un lunes,/ un lunes antes de albor» y «Yo me levantara un lunes/ y un lunes antes del sol». Para las fuentes y los contextos de estos versos, véase Altamirano (2001: 18).
22 Margit Frenk señala que el pliego del que se tomó este villancico registra que fue escrito por Manuel Ordóñez de la Puente. Se titula «Para ayudar al festejo» o «Letras qve se han de cantar en la fiesta de… san Francisco, qve celebran los mercaderes en sv convento desta corte…» (2003: 921). Ofrezco estos datos porque muestran el carácter festivo de este tipo de motivos y su relación con las celebraciones santorales.
23 Se señala que el origen de estos motivos «es una cuestión polémica entre los estudiosos, dada su universalidad y antigüedad. Entre los rasgos que se han destacado está la posible relación del alba con las festividades paganas asociadas a los ritos de primavera» (Masera, 1999: 179).
24 Esa copla se presenta con frecuencia en la imprenta con variaciones, por ejemplo: «Éstas son las mañanitas/ que cantaba el Rey David,/ a la Virgen más hermosa/ que nos trae un querubín./ Bendita sea la grandeza/ que el Señor nos concedió/ a los indios mexicanos/ cuando por reina nos la dio» («Mañanitas a María Santísima de Guadalupe», en Día doce...).
25 La copla que se glosa es idéntica a la número 765 del CFM, que corresponde a las «Mañanitas I». De acuerdo con Frenk, se atribuye a Manuel M. Ponce.
26 Con respecto al uso de ‘mañanitas’ como nombre propio, en el artículo se citaron previamente los siguientes versos: «Me voy a Guadalajara/ a traer a la Trinidad,/ pa cantar las mañanitas…»; «Las mañanitas hermosas/ que te vengo a cantar…» y «Al milagroso señor/ daremos las mañanitas…».
27 No podría decirse que la razón para que aparezca ‘mañanas’ o ’mañanitas’ sea favorecer una u otra rima, puesto que a veces la palabra en cuestión se coloca al final del primer o del tercer verso de la cuarteta, por lo que no tiene el propósito de ser rimada.
28 En 1911, Madero se convirtió en el primer presidente de México tras el periodo revolucionario. Su participación en el movimiento fue tanto ideológica como estratégica, pues comandó ciertas fuerzas armadas. Sus esfuerzos por instaurar un proceso democrático para las elecciones presidenciales en el país, sus viajes y su corto periodo de gobierno, que culminó con su asesinato en 1913, lo convirtieron en un personaje habitual de los corridos y canciones populares de la época.
29 Para una revisión de la recepción de los impresos populares tras la Revolución y su relación con lo político, véase Flores (2001: 118).
30 Pueden localizarse otras coplas de desdicha en los siguientes versos de «Las mañanitas guerrerenses»: «Llorar, corazón, llorar,/ llorar y seguir llorando,/ que no es afrenta en el hombre/ el amanecer cantando» (Camastra y Vega, 2012: 24). Otro ejemplo de una copla de desdicha relacionada con este tópico es: «Levántate de mañana,/ verás tu calle regada/ con lágrimas de tu amante,/ que pasó a la madrugada» [«Las mañanitas», «Cuatro esquinas tiene un catre», Estrofa suelta] «Las mañanitas II, III, IV» (CFM: 2798).
31 Queda para una investigación posterior determinar si esta proyección de lo erótico a lo religioso puede considerarse un caso de contrafactura a lo divino.
32 El cuadernillo del que se tomó la canción no fue publicado por Vanegas Arroyo. La hoja presenta datos insuficientes para declarar la autoría de la canción, sin embargo, establece que fue impresa por «Ediciones Aguilar» y es parte de las colecciones de impresos del LACIPI.
33 En esta estrofa podría surgir la impresión de que una voz femenina le canta «a su amigo», lo cual es inusual, pues la mayoría de las voces líricas son masculinas. Como recurso de ambigüedad, esa posible voz femenina parece diluirse a través de la expresión en plural «recibe nuestro canto». Esta ambigüedad o inconsistencia también aparece en la estrofa anterior de la canción (puede consultarse en el repositorio LACIPI), donde en el segundo verso se dice «te venimos a cantar» y, acto seguido, se dice «te vengo a felicitar», de modo que la persona que le canta Las mañanitas a su amigo puede o no ser una mujer, pero definitivamente tiene compañía.
34 En la lírica antigua, el lugar de los amantes es la noche, como puede verse en esta copla: «Bonica, la rebonica,/ más bonica que mi madre,/ ¡quién te tubiera esta noche/ en el pajar de mi padre!» (NC: 1701 bis). No obstante, la insistencia en el espacio matutino como el del amor, puede entenderse incluso como una cuestión práctica o también de seguridad que se cumple al procurar salir del espacio invulnerable hasta que hubiera luz y no dar de qué hablar si un hombre saliera de la casa de noche. Ambas cuestiones (la de la noche compartida con la amante y la del despertar juntos) se repiten y probablemente se contaminan entre sí, pues la pareja se despide al alba para no ser descubierta. Incluso hay variaciones sobre el tema, pues en la copla 1586 (NC) encontramos a una amada no dormida sino amorosa y demandante, quien exige más tiempo con su amado: «—Ya los gallos ya cantaron,/ chiquitita, ya me voy./ —No se va, mi trigueñito/ hasta que no raye el sol» (CFM: 1586). Esta canción no pertenece a ninguna versión de Las mañanitas, sin embargo, sí comparte algunos motivos con éstas.
35 La copla íntegra dice: «En fin, hermosa del alma/ si mis deseos cumple el hado,/ espero que de aquí a un año/ ya lo pasaré a tu lado,/ gracias mil por de contado/ sin descansar te daré/ y siempre recordaré/ que mi petición oyó:/ Sal a tu ventana, mi alma,/ ya la luna se metió» («Unas lindas mañanitas a las muchachas bonitas» en Unas lindas mañanitas a las…, s.f.).
36 La copla dice: «No quiero que te levantes,/ ni salgas a tu ventana;/ sólo te vengo a decir/ que salgas a tu ventana,/ y ahora métete a dormir» (CFM: 753).
37 La copla dice: «Abra ya sus ventanitas,/ que viene alborando el día;/ cantando estas mañanitas/ me iré, comadrita mía». [«Las mañanitas»] «Las mañanitas V» (CFM: 7429).
38 La copla completa se citó anteriormente, aparece en la hoja de la imprenta de Vanegas Arroyo «Unas lindas mañanitas a las muchachas bonitas».
39 La copla dice: «Como es muy de mañanita,/ hoy que le vengo a cantar,/ dispénseme, comadrita,/ ya se debía levantar. [«Las mañanitas»] «Las mañanitas V» (CFM: 7480).
40 La copla dice: «Mi apreciable comadrita,/ la vine a felicitar;/ quiero escuche animadita/ lo que hoy le vengo a cantar.[«Las mañanitas»] «Las mañanitas V» (CFM: 7485).
41 La copla dice: «Vengo a endulzarte el oído/ con éste mi tierno canto,/ a entonar las mañanitas,/ ahora, que es día de tu santo». [«Las mañanitas»] «Las mañanitas IX» (CFM: 7509).
42 Tómese en cuenta que «el paisaje no sólo es el escenario del encuentro amoroso, sino que forma parte de la canción. Los árboles, las flores, las frutas y las aves son símbolos asociados a la sexualidad y la fertilidad» (Masera, 2022: 31).
43 El pliego que contiene la canción se encuentra registrado en el repositorio del LACIPI. No se cuenta con más datos, excepto que se imprimió en Querétaro, México.
44 Un ejemplo humorístico que aprovecha el mismo juego de «no levantarse» dice: «No te levantes descalza,/ no te vayas a resfriar;/ ponte tus babuchas viejas,/ yo te las voy a abrochar. [«El indio mexicano», «Las mañanitas»] «Las mañanitas II» (CFM: 1670).
45 Las coplas completas dicen: «Levántate, mamacita,/ y escucha mi voz,/ con la que te felicita tu hijo/ por gracia de Dios [«Las mañanitas para las madres»] (CFM: 7471); «Levántate, amiga mía,/ que te vengo a despertar;/ ahora, que es día de tu santo, quiero contigo gustar [«Las mañanitas»] «Las mañanitas III» (CFM: 7513) y «Levántate, Teresita,/ que se ha llegado tu día;/ bailemos y tomaremos/ hasta que San Juan se ría. [«Las mañanitas»]« Las mañanitas III» (CFM: 7514).