Cancioneros y poesía entre los continentes Estudios en homenaje a Aurelio González

MARIANA MASERA

(UDIR, UNAM)

marianamasera@yahoo.com.mx

https://orcid.org/0000-0002-5092-1292

Los géneros breves de la literatura oral, también conocidos como lyra minima según Stephen Reckert, han circulado a lo largo de los siglos entre diferentes geografías, tanto de manera oral como impresa, conformando parte del vasto acervo de la tradición. Uno de sus géneros más destacados es el de las canciones líricas que, al migrar, han sido adoptadas y adaptadas por diversas tradiciones poéticas, enriqueciendo así el caudal de la literatura oral. Esto se explicita en las numerosas recopilaciones y ediciones publicadas de manera impresa, así como en los registros auditivos de diversa índole. A este panorama se suman los vastos corpora de textos que han sido accesibles en las últimas décadas gracias a la digitalización, lo que ha facilitado un mayor conocimiento sobre los procesos de transmisión y circulación de los textos.

El mismo término cancionero puede tener diversas acepciones. Dentro de los estudios literarios, predomina el sentido de un conjunto de canciones. Asimismo, de manera general, existen dos grandes tipos de antologías según el soporte: las escritas y las orales. Las primeras recopilan composiciones que fueron producidas y transmitidas de manera escrita por una élite cultural, como es el caso del Cancionero General de Hernando Castillo de 1511 y algunos pliegos poéticos.

Se incluye dentro de estas antologías en soportes impresos una categoría intermedia, donde se encuentran los cuadernillos y los pliegos de cordel producidos por distintas casas editoriales y pequeñas imprentas, dirigidos a un público más amplio y cuya difusión era realizada de modo oral por los ciegos o los copleros, especialmente a partir del siglo XVI. Las composiciones impresas en ambos casos incluyen composiciones, frecuentemente de distintos poetas, en las que el territorio no era una condición fundamental.

En tanto que las antologías de soporte oral designan un conjunto de canciones pertenecientes a una tradición poética específica, que comparten un estilo común, se asocian con un mismo territorio y que han sido registradas por algún compilador, usualmente especializado. Este tipo de cancioneros emergen sobre todo a partir del siglo XIX. Un rasgo común entre ambas antologías resulta la ausencia de los registros musicales de las composiciones.

Las preguntas claves para el análisis de los cancioneros son: ¿cómo circularon las canciones y poesías? ¿Cómo se pueden estudiar los puntos de contacto entre las distintas tradiciones poéticas en los diferentes soportes? ¿Qué intermediaciones sufrieron al pasar de lo oral a lo escrito? ¿Cuáles son los rasgos poéticos que identifican a las composiciones?

Este volumen se compone de dieciocho ensayos realizados por un grupo de estudiosos especializados en los géneros poéticos breves de la tradición oral, todos ellos integrantes de la Red Internacional de Lyra Minima. Los autores abordan principalmente la circulación, la transmisión y las zonas de contacto de la poesía y los cancioneros entre los continentes, así como su anclaje en viejos y nuevos medios, incluyendo el papel de la digitalización y la virtualidad en la transmisión y archivo de estos textos.

Dada la variedad de perspectivas de los ensayos y con el fin de facilitar la comprensión de los complejos procesos de circulación y transmisión de los cancioneros, este volumen se ha dividido en cinco secciones, que reflejan los temas principales de discusión: «Entre lo oral y lo impreso», «La antigua lírica hispánica y los impresos», «El cancionero popular impreso en las tradiciones iberoamericanas», «El cancionero tradicional de México» y «Entre la memoria y las redes digitales».

UN HOMENAJE A AURELIO GONZÁLEZ

Aurelio González Pérez fue un pilar fundamental y un colaborador constante de Lyra Minima durante más de tres décadas, desde 1996 hasta 2022. Sus contribuciones no solo enriquecieron el rigor académico de nuestras discusiones, sino que también infundieron en estos encuentros una profunda calidez humana. Maestro excepcional y colega insustituible, su vasta sabiduría y generosidad dejaron una huella imborrable. Su partida en 2022 es una pérdida que sentimos profundamente.

Reconocido como uno de los más grandes estudiosos de la literatura tradicional, Aurelio exploró con profundidad los conceptos de lo tradicional y lo popular, así como las complejas interacciones entre ambos, y los soportes impresos que facilitaron su circulación. Sus trabajos, especialmente sobre el romancero, el corrido y la copla, han sido fundamentales, inspirando a varias generaciones de investigadores. Este volumen está dedicado a su memoria, como un sincero tributo a nuestro respeto, admiración y cariño inmensos.

SOBRE ESTE VOLUMEN

La primera sección «Entre lo oral y lo impreso» la inaugura el ensayo de Aurelio González, quien discute conceptos fundamentales de la oralidad y sus rasgos característicos como la tradicionalidad, la popularidad y la transterritorialidad, que es uno de los ejes de este volumen. Sobre la primera, afirma el estudioso que es importante comprender que la literatura oral no es exclusiva de la voz, ya que se pierde su dimensión cultural y estética. La tradición oral conlleva en realidad un término más amplio que es la «transmisión oral». El trabajo de Aurelio González constituye un aporte fundamental para los estudios de la literatura oral, dado que logra una revisión profunda de las historias de los conceptos esenciales y, además, aporta nuevas categorías, como es la de transterritorialidad, que será fundamental para las próximas investigaciones.

La segunda sección aborda los ensayos sobre la antigua lírica popular hispánica de los siglos XV a XVII, estudiando tanto la trasmisión textual como los posibles contactos e influencias entre las distintas tradiciones, sincrónica y diacrónicamente. La inaugura el erudito estudio de Vicenc Beltran, titulado «Músicos, letristas y poetas: canto, paráfrasis y glosa en la Edad de Oro. A propósito de “Tiempo bueno, tiempo bueno”». A partir de un texto de Galeotta del quatroccento, un strambotto y su reutilización en una glosa de García de Resende, el estudioso reconstruye la historia de la transmisión de las glosas a través de los autores del siglo XVI. Vicenç Beltran, afirma que la difusión internacional del texto demuestra también la unidad literario-musical de las cortes ibéricas gracias al continuo intercambio de poetas y músicos desde los tiempos de la corte de Alfonso X. Un trabajo fundamental para conocer las relaciones entre la música, los poetas y los pliegos poéticos con letras para cantar.

El segundo artículo de esta sección pertenece a Mariana Masera y se titula «“A aquel cavallero, madre, tres besicos le mandé”: el tópico del beso y los trasvases entre la antigua lírica y los cancioneros populares impresos mexicanos de los siglos XIX y XX». Siguiendo la línea de los estudios sobre los tópicos y los motivos de la lírica tradicional y popular, como el pionero de 1966 de Martínez Torner, Masera propone un recorrido del tópico del beso y sus motivos desde le antigua lírica popular hispánica hasta los materiales populares de las imprentas mexicanas de Antonio Vanegas Arroyo y Eduardo Guerrero. De ese modo, se demuestra la riqueza del estudio de los tópicos para iluminar los trasvases entre las distintas escuelas poéticas en la transmisión oral y confirmar la presencia constante de hibridaciones.

En coincidencia con la perspectiva diacrónica de los anteriores ensayos, Fernanda Vázquez Carbajal analiza, como lo señala el título de su trabajo, «El disparate en la literatura tradicional: de la antigua lírica al impreso popular». El estudio hace énfasis en los textos disparatados y burlescos con presencia de animales, de los que muestra algunos recursos poéticos como las fórmulas y el uso del listado para de este modo señalar la permanencia de temas y el estilo tradicionales en los impresos del siglo XIX y XX.

Esta sección cierra con el artículo «Las quintillas de ciego en las relaciones de fiestas novohispanas (siglo XVII)» de Anastasia Krutitskaya, quien propone un estudio de los autores novohispanos que utilizaron esta forma poética proveniente de los impresos de gran circulación españoles. El periodo comprendido por las relaciones de fiestas y certámenes es de 1659 a 1680 con las relaciones de Antonio Gómez Carvallo (1659), Ignacio de Santa Cruz Aldana (1677), Alonso Ramírez de Vargas (1668, 1670 y 1690), Beltrán Moyano Zezago (1671) y Juan Antonio Ramírez Santibáñez (1680). Krutistkaya analiza en cada una el uso de las quintilllas, señalando que esta forma predominantemente popular en España se usa en el territorio novohispano para las relaciones jocoserias, independientemente de si la fiesta era religiosa o no, y sin importar los rasgos sobrenaturales o de otro tipo.

La sección titulada «El cancionero popular impreso en las tradiciones iberoamericanas» constituye la tercera parte de nuestro volumen y está dedicada a los estudios sobre los impresos populares en Argentina, Chile, México, Perú y Uruguay. Los seis ensayos que la componen exploran tanto los temas como las formas y los géneros de cada tradición poética. Los resultados de estas investigaciones destacan la existencia de una rica industria editorial transnacional que desempeñó un papel fundamental en la cultura del continente.

En el ensayo de Ricarda Musser «La Lira Popular (Lima, 1921-1923): primeras reflexiones sobre un cancionero» se ofrecen las primicias sobre una revista denominada Lira Popular, impresa en Lima durante las primeras décadas del siglo XX y cuyo subtítulo, «Órgano de los cantores nacionales», reflejaba el espíritu patriótico de la época. Ricarda Musser brinda información inédita y añade, con gran generosidad, un anexo utilísimo con el contenido de todos los números de Lira Popular con el fin de facilitar las próximas investigaciones sobre la vida musical limeña y la relación con otras tradiciones editoriales iberoamericanas.

Por su parte, los artículos de Grecia Monroy Sánchez y Ana Rosa Gómez Mutio proponen una categorización de los diferentes géneros de canciones publicados por la editorial mexicana de Antonio Vanegas Arroyo, teniendo en cuenta tanto la temática como el diseño de la página. Esta categorización revela la intención editorial de presentar una amplia gama de géneros de manera atractiva y accesible.

En su ensayo titulado «La lírica de la orfandad en los impresos populares mexicanos de inicios del siglo XX», Grecia Monroy Sánchez se propone realizar una poética de la orfandad en la lírica popular y explorar su relación con la lírica tradicional. Para ello, analiza diversos impresos publicados por Antonio Vanegas Arroyo y las composiciones incluidas en el tomo 3 del Cancionero Folklórico de México, dirigido por Margit Frenk. Este ensayo resulta sugestivo, ya que ofrece una categorización de la poética de la orfandad en los cancioneros y hojas volantes, así como una metodología que permite considerar los impresos populares como fuentes complementarias en las nuevas investigaciones sobre la lírica popular.

Por su parte, Ana Rosa Gómez Mutio aborda, en el tercer ensayo, titulado «Las mañanitas: pervivencias del tópico del amanecer en canciones publicadas por la imprenta de Antonio Vanegas Arroyo», los tópicos y motivos recurrentes en las canciones denominadas «mañanas» y «mañanitas», asociadas con el alba, la madrugada y el amanecer, presentes tanto en ámbitos profanos como religiosos. Gómez Mutio examina cómo estos temas se manifiestan en los impresos y destaca la versatilidad de las funciones y la complejidad de los usos y significados de las canciones «mañanitas» en el cancionero tradicional y popular. Además, resalta no solo la riqueza y variedad del estudio de estos tópicos, sino también la importancia de vincular los impresos populares con el cancionero oral.

David Alba Ramírez, en el cuarto ensayo titulado «Los brindis obreros en la lira popular chilena: a la salud de las clases populares», explora el género de los brindis dentro de la lírica popular chilena. Los impresos, conocidos como «lira popular chilena», circularon en las grandes ciudades de finales del siglo XIX y principios del XX, y comprendieron más de 12,000 poemas en 6,000 hojas. Alba demuestra que los brindis tienen una significativa dimensión social y están presentes en la tradición panhispánica, evidenciando su importancia en la cultura popular.

A continuación, Juan Carlos Albarado, en su trabajo «Tabaré Etcheverry: la formación de un intérprete popular», ofrece un recorrido histórico sobre el canto popular uruguayo centrado en la figura del cantante Tabaré Etcheverry. Albarado organiza su análisis en secciones que exploran el contexto del canto popular, la trayectoria de Etcheverry, los cancioneros y el papel de la guitarra, respectivamente. El autor afirma que en el canto popular convergen diversas corrientes musicales: desde el canto de protesta u opinado hasta el canto criollo y, más tarde, el candombe. De este modo, la figura de Tabaré Etcheverry se convierte en una bisagra entre los años dictatoriales y las nueva etapa de grandes recitales.

La sección se cierra con el ensayo de Gloria Chicote, «Lyra mínima y educación sentimental en los folletos populares iberoamericanos», el cual compara los impresos populares de España, México y Argentina, revelando similitudes temáticas y diferencias estilísticas. En los impresos españoles, predominan perspectivas masculinas con una notable impronta de misoginia, mientras que en los argentinos se refleja el papel de las mujeres en el ámbito laboral de las nuevas sociedades migrantes. Chicote muestra cómo estas publicaciones contribuyeron a la creación de redes editoriales iberoamericanas a finales del siglo XIX y principios del XX, y cómo los pliegos formaron «códigos afectivos» que ayudaron a construir estereotipos basados en una retórica amorosa preexistente.

En el cuarto apartado se incluyen seis ensayos que examinan aspectos poéticos y formales del cancionero tradicional de México, todos ellos con un enfoque comparativo. Estos estudios no solo revelan una notable efervescencia en el campo de la lírica tradicional y popular mexicana, sino que también constituyen una valiosa contribución al conocimiento y comprensión de esta rica tradición poética, a través de la indagación de sus fuentes y aspectos poéticos e incluso considerando su relación con otros géneros de la tradición.

Claudia Carranza Vera abre la sección con su ensayo «Tópicos y motivos en torno a las ánimas y otros muertos vivientes en el Cancionero Folklórico de México», donde explora la dualidad trágico-burlesca de la muerte en la cultura mexicana a través de coplas y décimas. En la primera sección del trabajo, examina a los muertos incorpóreos, como las ánimas, que simbolizan expiación y que están vinculados con el purgatorio y los espacios limítrofes que conectan a los vivos con el Más Allá. La segunda se centra en los muertos corpóreos, quienes realizan acciones de los vivos, como bailar y beber, representados en calaveritas con un tono carnavalesco. Carranza invita al lector a explorar cómo la muerte y el Más Allá, aunque universales, han adquirido significados distintivos dentro de la identidad cultural mexicana.

Siguiendo el tópico de la muerte en el cancionero tradicional, Grissel Gómez Estrada, en su artículo «“Hay muertos que no hacen ruido y son más grandes sus penas”: coplas sentenciosas en el Cancionero Folklórico de México», explora el conocimiento seudofilosófico transmitido a través de metáforas, sentencias y otros recursos literarios en las coplas del cancionero. La autora remonta el análisis a tratados del siglo XV sobre sentencias literarias y presenta tres categorías de coplas sentenciosas: las que exhiben estereotipos, las que abordan temas universales y las que ofrecen consejos. Gómez Estrada ilustra cómo estos discursos reflejan estereotipos, temas universales y consejos jocosos, mostrando la riqueza y variedad del cancionero tradicional y su capacidad para ofrecer una visión profunda del mundo poético popular.

El tercer artículo de la sección es el de Raúl Eduardo González, «Los caballos en el cancionero tradicional mexicano», en el que examina el papel del caballo y otros équidos emblemáticos en la vida rural mexicana. González analiza su presencia en corridos, canciones líricas y refranes, organizando su estudio en varias secciones que exploran la representación del caballo en el cancionero tradicional mexicano, su asociación con el poder económico y sexual, así como su importancia en la charrería. También aborda la influencia del caballo en las coplas sobre la vida de vaqueros y caporales, los colores del caballo en los refranes y coplas humorísticas, y la comparación de mujeres con mulas, reflejando la misoginia predominante. González cierra con la representación humanizada del caballo, destacando su inteligencia, mostrando así la riqueza y variedad del tópico del caballo en el cancionero tradicional.

En su artículo «La versería tradicional frente a las nuevas prácticas culturales», Jorge Daniel Salas Mier examina la evolución de las malagueñas hacia el repertorio de sones, un género representativo de la música tradicional mexicana caracterizado por su estructura heteroestrófica y su enfoque en temas amorosos. Salas categoriza los sones de la Tierra Caliente en dos tipos: para versar, más versátiles y con estrofas largas, y esquemáticos, que presentan más repeticiones y estribillos. A través de cinco apartados, el autor detalla el auge y la decadencia del son de versar, afectado por factores como el nacionalismo cultural, los medios masivos y las grabaciones comerciales. Salas concluye con una reflexión sobre la disminución de la improvisación y la creación de nuevas coplas, destacando la importancia de revitalizar y preservar este corpus centenario, e invitando a las nuevas generaciones a explorar y contribuir a este valioso patrimonio musical.

En su ensayo «La singularidad de los animales en la lírica popular de México: la contribución prehispánica», Rosa Virginia Sánchez García explora la influencia prehispánica en la representación de animales en la lírica tradicional mexicana. Analiza cómo la presencia de animales, especialmente de aves, en los sones jarochos, planecos, calentanos, tixtlecos y de mariachi, refleja características prehispánicas, como el uso metafórico y la asociación con aspectos mitológicos y sexuales. Sánchez García organiza su estudio en apartados que abordan la función de los animales en la lírica popular, su reflejo en los Cantares mexicanos y la comparación entre las tradiciones prehispánicas y populares. Concluye que el antropomorfismo, presente en ambas tradiciones, ha facilitado la integración de elementos prehispánicos en la lírica popular, ofreciendo nuevas perspectivas sobre la relación entre estas tradiciones culturales.

La cuarta sección concluye con el ensayo de Araceli Campos Moreno, «Tradición y modernidad. San Antonio de Padua en leyendas, oraciones, conjuros y canciones», el cual examina la influencia del mencionado santo en diversos géneros devocionales. Campos Moreno demuestra cómo las leyendas de san Antonio, desde su biografía en el siglo XIII hasta sus hagiografías en siglos posteriores, han influido en la preservación y transformación de oraciones y conjuros a lo largo del tiempo. Analiza cómo este personaje es retratado con rasgos mágicos en las leyendas y cómo sus atribuciones se reflejan en pliegos poéticos y en las oraciones de épocas posteriores. El estudio también aborda cómo el santo, asociado con la búsqueda de objetos perdidos, ha sido representado en oraciones y conjuros, a veces de manera irreverente. Campos Moreno concluye que, debido a la riqueza de las tradiciones devocionales, es necesario un estudio más profundo del culto a San Antonio en México.

El volumen cierra con un quinto y último apartado dedicado a la importancia de la memoria en la preservación del patrimonio cultural inmaterial, especialmente en el contexto de los archivos digitales. Esto queda a cargo de Luis Díaz Viana quien, en su artículo titulado «Más allá de los confines de la oralidad: el valor de la memoria en el registro del patrimonio cultural inmaterial», destaca los riesgos de la desmaterialización y la pérdida del contexto en la digitalización de materiales efímeros como la literatura de cordel, pero también subraya la relevancia de la investigación continua para mantener viva la memoria colectiva. A través del ejemplo del «Archivo del duelo», creado tras los atentados del 11-M en España, Díaz Viana explora cómo la memoria popular, cargada de emociones y significados colectivos, se ha convertido en una forma crucial de recordar y documentar el presente, resistiendo la transformación en mera historia oficial. En este sentido, los archivos digitalizados de literaturas populares deben ser manejados con cuidado para evitar que solo lo que se considera valioso sea preservado. El autor enfatiza que la memoria es tanto un recurso del presente como del pasado, y su valoración será crucial para la identidad y continuidad de las comunidades en el futuro.

Los ensayos incluidos en este volumen resaltan la complejidad de los procesos de producción y circulación de la lyra minima, que abarca expresiones orales e impresas en diversos géneros breves y formas poéticas desde el siglo XVI hasta el XXI. A partir de una metodología comparatista e interdisciplinaria, que integra desde la filología hasta la antropología, los trabajos ponen de relieve los contactos entre los cancioneros y la constante interacción entre lo impreso y lo oral, la memoria y el registro, así como lo culto y lo popular, elementos que juegan un papel esencial en la conformación del cancionero panhispánico.