Orality and writing in Sorian traditional music: Notebooks as a medium of memory
Julia Escribano Blanco
(Universidad de Valladolid y Universidad Internacional de La Rioja)
juliaescribanoblanco@gmail.com
https://orcid.org/0000-0001-9609-351X
RESUMEN: En este artículo, a través del trabajo de campo realizado en la provincia de Soria durante los últimos diez años, reflexiono sobre el papel de los textos escritos en los procesos de rememoración de la tradición musical local. En los encuentros con colaboradores y colaboradoras, un elemento ha cobrado protagonismo: los cuadernillos de letras de las canciones. Este objeto permite dialogar teóricamente con conceptos como tradición, oralidad o transmisión intergeneracional de saberes culturales, y evidencia cómo la escritura no solo documenta la oralidad, sino que también la retroalimenta al servir como recurso mnemotécnico que influye en su transmisión y transformación.
PALABRAS CLAVE: Oralidad y memoria, Textos, Cuadernillos, Tradición oral, Soria.
ABSTRACT: In this article, drawing on ten years of fieldwork conducted in the province of Soria, I reflect on the role of written texts in the processes of remembering local musical traditions. Throughout my encounters with collaborators, one element has gained particular prominence: the songbook notebooks containing lyrics. This material object allows for a theoretical dialogue with concepts such as tradition, orality, and the intergenerational transmission of cultural knowledge. It demonstrates how writing not only documents orality but also nourishes it, serving as a mnemonic device that shapes its transmission and transformation.
KEYWORDS: Orality and memory, Texts, Notebooks, Oral tradition, Soria.
A lo largo de la historia, la tradición oral ha sido uno de los pilares fundamentales para la transmisión del conocimiento y la cultura de los pueblos (Ong, 1982). La oralidad, entendida como el uso del lenguaje hablado para la transmisión de conocimientos, historias y saberes, ha sido uno de los medios más antiguos y universales para la comunicación humana. Antes de la aparición de la escritura, y en muchas culturas contemporáneas sin una tradición escrita predominante, este ha constituido y constituye el mecanismo principal para la preservación de la memoria cultural y la enseñanza para las generaciones futuras. Lo más interesante, es que la oralidad está asociada a una forma de pensamiento situacional, concreta y participativa, mientras que la escritura facilita el análisis abstracto y la separación entre el conocimiento y el contexto inmediato (Ong, 1982). Desde la antropología, se defendió la idea de que la oralidad no es solo es un medio de comunicación, sino también un mecanismo de estructuración del pensamiento y la identidad colectiva (Lévi-Strauss, 1955). La oralidad se vincula a la mitología y a las estructuras simbólicas que conforman la base de las sociedades sin escritura.
Por su parte, la escritura no se entiende únicamente como una herramienta que registra la oralidad, sino que transforma la manera en que las sociedades piensan, almacenan y transmiten información (Ong, 1982). Así mismo, la escritura permite la acumulación de saberes de manera lineal y categorizada, mientras que la oralidad tiende a ser más flexible y adaptativa a contextos particulares (Goody, 1977). La escritura transformó profundamente el pensamiento humano, pues permitió una reorganización del conocimiento, fomentando el desarrollo de formas más complejas en las sociedades alfabetizadas. En cualquier caso, oralidad y escritura constituyen dos modalidades de comunicación que más allá de ser vistas como mutuamente excluyentes, deben entenderse como complementarias, ya que coexisten y se retroalimentan en diferentes contextos.
Entre la oralidad y la escritura se mueven, preservan, crean y recrean los saberes tradicionales de numerosas áreas rurales de España. Concretamente, la música popular de tradición oral ha desempeñado un papel crucial no solo en la transmisión de información sobre las costumbres, valores y creencias de las distintas comunidades, sino también en su función como vehículo para la construcción y el mantenimiento de la identidad cultural (Dupey, 2020). En un territorio caracterizado por su diversidad, la tradición oral ha jugado un rol trascendental para la memoria colectiva. Los cánticos de tradición oral como los romances, jotas, albadas, pascuas o canciones de trabajo, constituyen vehículos esenciales para mantener vivos los recuerdos, los valores y las creencias de los pueblos y comunidades locales.
Este artículo tiene como objetivo la reflexión sobre cómo los textos escritos de los cantos tradicionales actúan como medios de memoria, prestando especial atención a la relación entre la oralidad y la escritura, así como a los desafíos que enfrenta la tradición oral en la actualidad. Para ello, se realiza una revisión de algunas de las teorías sobre oralidad, música y tradición más relevantes en los últimos años; se lleva a cabo una propuesta teórica sobre los textos como medios de memoria y se aborda el estudio de caso de los distintos tipos de cuadernillos de letras encontrados en el marco del trabajo de campo realizado en distintas localidades de la provincia de Soria.
Los términos música, tradición y oralidad, tanto en conjunto como por separado, han sido amplia y profundamente abordados en el ámbito académico. Desde disciplinas como la historia, la antropología, la etnomusicología o los estudios culturales se les ha otorgado un considerable protagonismo y se han diseccionado y expuesto sus posibles características, causas, consecuencias y potencialidades. En este apartado, propongo una revisión de algunas de las aproximaciones de estudio actuales más interesantes, desde las que surgen en ámbitos internacionales hasta las que conciernen al contexto español.
Las primeras tres propuestas que presento aquí giran en torno a la idea del choque inevitable entre tradición y modernidad. Uno de los libros de referencia a este respecto es Out of Time: Music and the Making of Modernity (2015), de Julian Johnson. En él, el autor explora cómo las tradiciones orales musicales, al no depender de notación escrita, se convierten en una forma de preservar la memoria colectiva y las cosmovisiones locales, desafiando las narrativas modernas de progreso y homogeneización cultural. Una conclusión significativa de este libro es que la música ofrece una forma única de experimentar el tiempo que va más allá de las categorías modernas de cronología y medición. Johnson enfatiza que «la música nos recuerda que nuestra experiencia del tiempo es siempre más compleja que cualquier cronómetro» (Johnson, 2015: 140). A través de sus distintas formas y periodos históricos, la música ha sido un medio para reflexionar sobre la temporalidad, y su papel en la modernidad es inseparable de esta función crítica.
Ideas interesantes a este respecto se derivan también de la obra de Richard Elliott Fado and the Place of Longing: Loss, Memory and the City (2017). En este libro, el autor realiza un análisis profundo del fado portugués, la música popular tradicional por excelencia del país, explorando sus vínculos con la identidad, la memoria y el sentimiento de saudade (una sensación de nostalgia o anhelo característica de la cultura portuguesa). Entre otros temas, Elliott discute sobre cómo el fado ha evolucionado en su forma y en el modo en que es percibido, enfrentando tensiones entre la autenticidad tradicional y las influencias modernas. Examina cómo este género musical se adapta a las expectativas contemporáneas sin perder su esencia histórica y simbólica, y cómo sirve de herramienta para construir una narrativa cultural del pasado.
En último lugar, destaco el concepto de tradición activa, donde las tradiciones orales no son solo reliquias del pasado, sino elementos vivos y adaptativos, una idea que ha sido central en algunas investigaciones recientes. Svanibor Pettan y Jeff Todd Titon en The Oxford Handbook of Applied Ethnomusicology (2016) presentan un marco actualizado sobre cómo la música oral y las prácticas tradicionales se recontextualizan en las sociedades modernas. Los autores defienden la idea de que la música, debido a su naturaleza universal y su capacidad para evocar emociones profundas, tiene el poder de mediar en conflictos, generar diálogos interculturales y promover la cohesión social (Pettan y Titon, 2016: 5). En este sentido, la música es vista como un medio para reconstruir lazos rotos y para articular procesos de curación colectiva a través de las tradiciones orales y musicales; se presenta no solo como una forma de arte, sino como una herramienta dinámica para la intervención social, la resistencia cultural y la revitalización de las tradiciones orales.
En ámbito español, existen numerosos estudios que se aproximan a la tradición, la oralidad y la música y lo hacen, a su vez, desde perspectivas heterogéneas. Destaco, por su interés, las aproximaciones que parten desde la preservación y revitalización de repertorios hasta aquellas que teorizan sobre cuestiones de oralidad en la era digital, pasando por algunas propuestas que abordan el análisis de los discursos sobre el pasado y la memoria histórica o las que retoman la identidad como eje central.
Los trabajos sobre recopilación y preservación de la música tradicional son cuantiosos aún en la actualidad. Enumerarlos sería casi una empresa imposible, por lo que señalo algunos manuales que se han dedicado a registrarlos. Destacan, también, las publicaciones de Emilio Rey García. La primera, de 1991, junto a Víctor Pliego de Andrés, se titula “La recopilación de la música popular española en el siglo XIX, Cien cancioneros en cien años” y resulta indispensable para conocer la producción de esa centuria. Destaca también su Bibliografía de Folklore Musical Español de 1994, en la que presenta 1516 referencias bibliográficas, algunas de ellas con comentario. El artículo Folk Music Studies and Ethnomusicology in Spain de Josep Martí (1997) examina la evolución y el estado de los estudios de música folk y la etnomusicología en España hasta la década de los noventa. Martí aborda cómo estos campos han sido influenciados por factores históricos y políticos específicos, particularmente durante el período franquista y la transición democrática, que marcaron una ruptura en la preservación y difusión de las tradiciones musicales. Además, Martí analiza el papel de las instituciones académicas y culturales en la promoción de la investigación etnomusicológica y cómo estas investigaciones han contribuido a la preservación del patrimonio musical y cultural. Este artículo también ofrece una visión crítica de los desafíos y oportunidades de la etnomusicología en el contexto español contemporáneo, resaltando la importancia de esta disciplina para el estudio de las identidades regionales y la diversidad cultural en España.
En general, está claro que los cantos tradicionales, que durante siglos han constituido una forma de mantener viva la memoria colectiva, transmiten historias de amor, de guerra, de tragedia o esperanza, y reflejan en cierto sentido las experiencias y los valores de las comunidades que los interpretan. A través de ellos, se preserva una memoria que va más allá de los hechos históricos para incluir parte de la vida cotidiana. Ya en los años cincuenta, Ramón Menéndez Pidal en su obra Romancero hispánico (1953), destacaba el papel de los romances y otros géneros de la poesía popular como una forma de preservar la memoria histórica y cultural del país. Especialmente los romances, transmitidos de generación en generación, han sobrevivido durante siglos gracias a su capacidad para adaptarse a los cambios sociales y políticos. Realmente, un romance que originalmente narraba un acontecimiento histórico puede ser modificado para incluir referencias a eventos más recientes o para reforzar la identidad local.
De hecho, la preservación de la memoria histórica también ha sido objeto de estudio desde el ámbito de la tradición musical actual. Por ejemplo, Luis Díaz Viana publicó en 2007 las Canciones populares de la Guerra Civil. Textos y melodías de los dos bandos. En este mismo sentido de reconstrucción de narrativas históricas propias, el autor explora cómo las músicas orales tradicionales juegan un papel crucial en la preservación de la memoria cultural; la música es contestataria al divergir de los discursos hegemónicos nacionales. Díaz Viana destaca que las canciones no solo transmiten melodías y ritmos, sino que también encapsulan historias, valores y enseñanzas del pasado. A través de las canciones, se pueden recuperar fragmentos de la vida cotidiana, los saberes populares y las vivencias de generaciones anteriores. Pero este proceso de transmisión no es pasivo; cada generación reinterpreta y adapta las canciones a sus contextos particulares, asegurando su relevancia continua.
Por supuesto, los tres términos en estudio no pueden desligarse de una idea clave: la identidad. La relación entre la oralidad y la construcción de identidades culturales sigue siendo un tema central en el estudio de la música tradicional. En España, es especialmente fuerte en regiones con una identidad cultural marcada como Galicia, Cataluña o el País Vasco. Por ejemplo, Eugenia R. Romero, en su artículo «Gaitas, panderos y tambores. La nueva música gallega y una identidad glocalizada» (2017) investiga cómo las tradiciones musicales orales en Galicia han sido un factor clave en la construcción identitaria de la región. La música gallega contemporánea ha redefinido y revitalizado la identidad gallega a través de un proceso de glocalización en el que se fusionan elementos locales con influencias globales. Romero analiza cómo esta transformación responde tanto a las dinámicas culturales internas de Galicia como a la influencia de la diáspora y el turismo, generando un estilo musical que refuerza la identidad gallega en un contexto global. Por su parte, en ámbito catalán encontramos voces similares a las de Jaume Ayats, que en publicaciones como «Las canciones “olvidadas” en los cancioneros de Catalunya: cómo se construyen las canciones de la nación imaginada» (2010) analiza el modo en que los cancioneros catalanes han jugado un papel fundamental en la construcción de una identidad nacional catalana mediante la selección, exclusión y reinterpretación de canciones populares. El autor examina el proceso por el cual ciertas canciones son olvidadas o intencionalmente omitidas, mientras otras se destacan y promueven, dando forma a una memoria cultural que refuerza la narrativa de una «nación imaginada».
Las nuevas tecnologías y los proyectos de archivo digital han transformado la forma en que se documenta y transmite la música oral. Los archivos digitales están transformando la forma en que se conservan y transmiten los conocimientos de tradición oral. Si bien este proceso permite una nueva forma de comunicar ciertos saberes musicales, este cambio también plantea, de un modo aún más evidente que la fijación textual tradicional en libros o cancioneros, la cuestión de cómo mantener la “autenticidad” y el contexto de estas prácticas musicales. La digitalización tiende a fijar versiones específicas, aunque algunos archivos buscan conservar múltiples interpretaciones de una misma pieza para reflejar esta variabilidad. Una obra interesante al respecto es Oralidades en la era digital: archivos, activaciones, memorias y resonancias, coordinada por Susana González Aktories y Mariana Masera (2024). Este texto reúne veinte contribuciones de expertos en estudios de la oralidad, el archivo y la conservación de tradiciones orales, que abordan cómo las tecnologías digitales reconfiguran el acceso, el estudio y la preservación de estas formas culturales. Además, el libro examina cómo la naturaleza performativa y adaptable de las formas orales permite su resonancia en audiencias contemporáneas, subrayando su capacidad de reinventarse y sobrevivir en un contexto digital.
Todos los temas que se entretejen con la oralidad, la música y la tradición, como la reconstrucción de las historias locales, la nostalgia, la identidad o las cuestiones vinculadas con la digitalización inherente a la modernidad actual, también se hacen evidentes en el trabajo de campo que he podido llevar a cabo en la provincia de Soria a lo largo de los últimos diez años. En estos encuentros, otra idea interesante ha salido a relucir: cómo la oralidad se debe continuamente a la escritura, ya sea porque se recoge gracias a esta, ya sea porque se reactiva debido a ella. A continuación, profundizo en estas ideas que parten de un mismo punto común: los textos físicos como medios de memoria.
Mientras lugares y edificios son destruidos por el tiempo, la escritura destruye el tiempo (Assmann, 2011: 3). Jann Assmann, especialista en estudios de memoria cultural, plantea en su obra que el texto cumple una función esencial como medio de memoria, actuando como un soporte en el que se fijan y perpetúan significados culturales. Según el autor, el texto tiene la capacidad de estabilizar recuerdos, tradiciones e identidades, ya que permite almacenar información más allá de la memoria humana, asegurando su transmisión en el tiempo. Así, los textos actúan como medios de memoria que se caracterizan por estar codificados lingüísticamente y, por ello, ofrecen accesos al pasado distintos de los que puede ofrecer la oralidad. La escritura supone un cambio radical en la concepción de la reminiscencia, en la captación de la información y en la percepción de la temporalidad.
A grandes rasgos, el texto cumple dos funciones esenciales: almacenar y comunicar (Assmann, 2011: 86). Este almacenaje permite exteriorizar la memoria y promueve la recopilación de datos. Además, su mensaje puede ser dislocado espacio-temporalmente: es decir, puede ser leído por gente de otra época y en otro lugar. Es así como la escritura se entiende, además de como un medio de inmortalización, como un auxiliar de memoria que permite su rescate en un futuro (Assmann, 2011: 178). Debido a que se trata de un medio codificado, pudiera parecer que, por la heterogeneidad de sus lecturas, el texto recuperado fuese demasiado distinto de aquel que una vez se escribió. No obstante, es precisamente la complejidad del código lingüístico la que permite concretar significados de forma muy precisa y recuperar más fielmente aquello que se fijó, sobre todo en el caso que aquí nos ocupa: los textos escritos o atesorados por los informantes a los que hemos accedido en el trabajo de campo.
Las letras de las tonadas tradicionales recogidas en los cuadernillos de los vecinos y vecinas sorianas funcionan como auxiliares de memoria y, de algún modo, también inmortalizan las prácticas con las que se vinculan. Los textos escritos, entonces, actúan como una suerte de memoria externa que permite que los cantos sobrevivan más allá de la fragilidad de la memoria humana. Pero esta escritura no es neutral; al fijar el texto, se corre el riesgo de cristalizar una versión particular del cántico, en detrimento de la multiplicidad de interpretaciones orales. En este sentido, los textos escritos son una herramienta doble: ayudan a preservar, pero también limitan la flexibilidad intrínseca de la tradición oral.
En cualquier caso, la presencia de estos textos refleja varios aspectos importantes sobre la dinámica de la memoria, la preservación del pasado y la adaptación cultural. En algún sentido, las personas mayores tienden a usar la escritura como un medio para documentar conocimientos musicales cuando perciben una amenaza a las formas tradicionales de transmisión oral. Esto sucede, por ejemplo, cuando los jóvenes dejan de involucrarse activamente en las prácticas musicales comunitarias, un hecho bastante frecuente en la sociedad actual. En estos registros, se incorporan letras de canciones, pero también anotaciones sobre su contexto cultural o incluso reflexiones sobre su significado personal y colectivo. Parece importante destacar que, para ellos, la escritura no es vista necesariamente como una oposición a la oralidad, sino como una herramienta que la complementa.
De hecho, los textos escritos sirven como un puente para las generaciones más jóvenes que, en muchos casos, ya están más acostumbradas a la alfabetización y a formas de aprendizaje formal. Así, los textos escritos por personas mayores en el trabajo de campo, no solo documentan conocimientos musicales para las futuras generaciones, sino que también facilitan la transmisión de su herencia cultural en un contexto de continuo cambio y globalización.
La fijación del texto persigue unos objetivos, pero, el acceso a su lectura, genera otros. Es sugerente pensar que, al leer los cuadernillos en las entrevistas, los interlocutores parecen rescatar una verdad suspendida en el tiempo. Las letras de los cantos tradicionales, guardadas por años en esas hojas, se pronuncian de nuevo en voz alta y, a modo de conjuro, inspiran, provocan, condicionan, delimitan, definen, construyen, hechizan. El texto invita al recuerdo y, en su lectura, quienes recuerdan imprimen en él sus coordenadas vitales. De hecho, nada que no esté previamente en el lector resonará al ser leído. Así sucedió con los cuadernillos encontrados en distintas localidades sorianas.
La provincia de Soria es una de esas tierras que debido a cuestiones variadas no ha recibido la atención de los investigadores de música y tradiciones orales hasta hace unos años. Por ello, en el año 2014, la Diputación Provincial de Soria, gracias al Departamento de Cultura y Juventud, implementó tres Becas Etnográficas para jóvenes investigadores cuya finalidad era el estudio y la salvaguarda de la tradición oral1. Los beneficiarios de dichas becas fuimos David Álvarez, Susana Arroyo y Julia Escribano. Estas becas conocieron una continuidad durante los años 2015 y 2016, que permitieron la prolongación del trabajo de campo. El objetivo general era comprobar la pervivencia y documentar el patrimonio cultural existente. Aunque se entendía que debíamos registrar todos los vestigios de tradición oral, el foco estaba puesto en la música. Este campo sería al que se debía prestar mayor atención, con el fin de poner a la provincia de Soria en el mapa de la Música Popular de Tradición Oral (en adelante MPTO). Para ello se comenzó, durante el verano de 2014, una labor de trabajo de campo que pretendía lograr un barrido que recogiera el máximo número de testimonios en un conjunto, lo más nutrido posible, de localidades.
El resultado de esta labor de recogida se ha traducido en la visita a más de 350 localidades sorianas, de las que se han obtenido testimonios muy diversos. Ese conjunto de materiales fue registrado a través de grabadoras digitales y se traduce en un archivo sonoro que ronda las mil horas de grabación. Una descripción más detallada arroja un número cercano a los 2500 documentos musicales y literarios -cantados y recitados-, a lo que hay que sumar las descripciones etnográficas. Algunos ejemplos de estas descripciones son las que narran las características de las bodas tradicionales, el desarrollo de las rondas navideñas, la casuística que rodeaba la celebración de los bailes, las normas que regían las peticiones cuaresmales, el cultivo del cáñamo o referencias a la medicina popular. Esta encuesta pone a Soria en el mapa de la MPTO, al registrar y documentar casi todos los apartados que la integran, en varios casos con colecciones muy completas de ejemplos, tales como las peticiones cuaresmales, las rondas de Navidad y del reinado, las procesiones del Encuentro o las danzas de paloteo.
La transmisión de los cánticos de tradición oral de una generación a otra ha sido, históricamente, un proceso informal y comunitario. Los niños aprendían los cánticos escuchando a sus mayores durante las festividades, las labores agrícolas o las celebraciones religiosas. Actualmente y con la escritura al alcance de la mano de los colaboradores locales, muchas de las letras entonadas en músicas tradicionales fueron anotadas en distintos soportes denominados, de forma genérica en la provincia de Soria como «cuadernillos».
Entre estos soportes para la escritura de la música tradicional, se encuentran los cuadernillos escolares, las libretas de papel cebolla, los cuadernos de contabilidad, cuadernos artesanales, cuadernos de oración o devocionarios y, por supuesto, pliegues de hojas sueltas.
En la visita que realicé en Madruédano el día 14 de abril de 20172, la vecina María García Capilla, en referencia a uno de los cánticos populares religiosos, me dijo: «Te hablo de cincuenta años y más que no se ha usado. Pero tenemos los cuadernillos apuntados y alguna otra cosa en la memoria». Precisamente esos «cuadernillos» a los que María hizo alusión, han constituido uno de los elementos más destacados. Estos eran libretas pequeñas, normalmente de papel delgado y con tapas de cartón o papel más rígido. Suelen tener hojas rayadas o cuadriculadas, y en muchos casos contienen inscripciones personales o dibujos en la portada. Estas libretas tienen hojas amarillentas y evidencias del paso del tiempo. En ellas se recogen las letras de los cantos tradicionales, y son atesoradas por sus propietarias como objetos de reseñable valor. Constituyen una fuente de devoción y también de disputa: generan controversia sobre las versiones del pasado, pero a su vez atestiguan la posesión de los saberes. A continuación, en la Imagen 1., se muestra la cubierta y una de las hojas el cuadernillo de letras de Madruédano.

Imagen 1. Cuadernillo de letras de la localidad de Madruédano 14/04/2017.
En algunos hogares se reutilizaban cuadernos de contabilidad o libros de cuentas para anotar canciones. Estos cuadernos tienen un papel más grueso y resistente y a menudo incluyen columnas preimpresas. En diversas localidades se han conservado libretas que hacen las veces de cuadernos de contabilidad, como el que puede verse en la Imagen 2., el cuadernillo de letras de la localidad de Fuencaliente del Burgo3. Si bien estos soportes recogen piezas religiosas y profanas, suelen ser las primeras por su extensión las que comúnmente han necesitado ser registradas en puño y letra por los propios vecinos y vecinas. En el caso de Fuencaliente, fue la colaboradora Benedicta Rodrigo quien contaba con dos cuadernillos: «el antiguo» —como ella lo llamaba— y otro más nuevo donde, a modo de copia de seguridad, había reproducido por segunda vez las letras. En el primero, una pequeña libreta de mano visiblemente usada, podían leerse los títulos de cánticos como «Las quince rosas», «Las cartas de la baraja», «Las siete palabras», «El arado», «El reloj», «El reloj del purgatorio», «Los mandamientos», «El entierro», «Cantares de Cuaresma» (los cinco «Domingos», además del «Domingo de Ramos», «Día de San José», «Día de la Virgen», «Jueves Santo» y las «Despedidas», también oraciones y «coplas» o romances, otro repertorio que precisamente por su amplitud textual ha requerido de soporte escrito.

Imagen 2. Cuadernillo de letras de la localidad de Fuencaliente del Burgo 28/08/2015.
En muchos casos, las letras de canciones se escribían en papeles sueltos y luego se guardaban en cajas, entre las páginas de otros libros o en cajones, por lo que es común encontrar hojas con anotaciones dispersas o inconexas.
En la localidad de Molinos de Duero, un conjunto de fotocopias sueltas enfundadas en un soporte plástico hacía las veces de cuadernillo4. En este caso, no eran las vecinas quienes habían recogido los cánticos, sino algún sobrino, nieto o visitante foráneo que se había interesado por las tradiciones del pueblo y había fotocopiado esas letras. Y es que especialmente los cuadernillos —pero en general todos los textos— han sido entendidos en el marco de las entrevistas llevadas a cabo en Soria como principio fundacional. Al explicar sus tradiciones, presentar su pueblo y compartir su historia, los y las informantes han acompañado su mundo de datos y detalles con libros, artículos o cuadernos a modo de testigos gráficos en el juicio de sus verbalizaciones, como si sostuviesen con estos «la verdad en sus manos». En su naturaleza objetual, estos textos se muestran como elementos materiales que permiten construir memoria, como sucede con el texto de la Imagen 3, esos cantares de Cuaresma de la localidad de Molinos de Duero recogidos en folios sueltos y datados en 1930.

Imagen 3. Letras de cánticos de recogidas en folios sueltos. Molinos de Duero 28/02/2015.
En muchos hogares, los libros de oraciones o devocionarios se empleaban para anotar letras de canciones religiosas. Este tipo de libro pequeño y con tapas rígidas era considerablemente común en el día a día de nuestros mayores. En general, se trata de publicaciones que contienen oraciones, lecturas y meditaciones dirigidas a la práctica devocional personal o comunitaria, y muchos de ellos fueron distribuidos en acción misional. Son especialmente comunes en el contexto de la devoción católica y sirven como guías para el rezo de oraciones específicas en distintas circunstancias, como el rosario, novenas, letanías, entre otros. En este tipo de cuadernillos, encontramos una estandarización de las letras de los cánticos que, en este caso, funcionan como letra normativa y por lo tanto no negociable al recordar los cantos pasados. Se produce, con la impresión de las letras, la estandarización textual de los cantos. Así sucedió, por ejemplo, con el libro que Constantina Sotillos de Rincón, de Montejo de Tiermes, tenía en su casa5. Este libro, dedicado a la Iglesia de San Cornelio y San Cipriano, contenía las letras de los cánticos religiosos y, si ella dudaba en alguna palabra o quería comprobar alguna expresión, sacaba el cuadernillo para cerciorarse de que estaba (o no) en lo cierto. A continuación, la Imagen 4. muestra la portada de dicho libro.

Imagen 4. Libro local inspirado en la Iglesia de San Cornelio y San Cipriano de Montejo de Tiermes 12/11/2017.
Estos cuatro tipos de cuadernillos han ayudado de un modo u otro a la rememoración de la tradición musical en los pueblos de Soria. Gracias a ellos, los colaboradores pueden acceder a recuerdos y conocimientos que, de otro modo, podrían haberse perdido en el tiempo. A través de la lectura, los textos se convierten en auténticos medios de memoria colectiva, permitiendo que se reencuentren con pasados temporalmente olvidados. Cada cuadernillo no solo documenta canciones, sino que encapsula un universo simbólico de significados y mensajes que, transmitidos a través del lenguaje, pueden conectar a los lectores con su herencia cultural.
Oralidad y escritura conforman un binomio esencial para la transmisión de conocimientos y herencias culturales. Como ha quedado reflejado en este escrito, ambas formas de comunicación poseen puntos a favor y otros más cuestionables que, en cualquier caso, se erigen como métodos ineludibles de circulación de lo tradicional. Los textos orales, en forma de cánticos y romances, han sido esenciales para la preservación de la memoria colectiva ya que, a través de la repetición, la adaptación y la reinterpretación, estas manifestaciones culturales han logrado sobrevivir durante siglos, incluso en un mundo alfabetizado. La verdadera esencia de la tradición oral reside en su naturaleza flexible y dinámica, que permite que la memoria colectiva siga viva y sea relevante. A través de los cánticos tradicionales, las comunidades han transmitido historias, valores y creencias, lo que posibilita la reinterpretación y la actualización de su pasado en función de las circunstancias presentes.
No obstante, esos saberes tradicionales, en numerosas ocasiones, se han registrado por escrito. El texto desempeña una función esencial como medio de memoria en el que se fijan y perpetúan significados culturales. Los escritos poseen la capacidad de estabilizar recuerdos, tradiciones e identidades, ya que permiten almacenar información más allá de los límites de la memoria humana, asegurando su transmisión a lo largo del tiempo. Además, al estar codificados de forma lingüística, facilitan otros accesos al pasado que difieren de aquellos proporcionados por la oralidad. De forma general, el texto cumple las funciones de almacenar y comunicar, lo que permite exteriorizar la memoria y favorece la recopilación de datos. En cierto sentido la escritura se concibe, además de como un medio de inmortalización, como un auxiliar de la memoria que facilita su recuperación en el futuro.
En la actualidad, debates de cierto recorrido académico —como los vinculados con la recuperación de manifestaciones tradicionales o con cuestiones de identidad y memoria histórica— conviven ahora con aquellos que giran en torno a la digitalización de la tradición, que expanden los debates teóricos sobre tradición, oralidad y texto, en otras direcciones. Si bien los medios digitales ofrecen nuevas oportunidades para la preservación y difusión de los cánticos tradicionales, también plantean riesgos en cuanto a la pérdida de la dimensión performativa y comunitaria de la oralidad. Además, el proceso de digitalización puede descontextualizar los textos, separándolos de los entornos sociales y culturales en los que tradicionalmente se transmitían.
A pesar de estos desafíos, la recopilación de los cantos tradicionales ha sido crucial para la preservación de la tradición oral en España. Los archivos y colecciones de textos orales, son recursos invaluables para los estudiosos de la cultura popular. Estos archivos no solo contienen las transcripciones de los cánticos, sino también grabaciones de las interpretaciones orales, lo que permite conservar parte de la riqueza de esas tradiciones. En el caso de la provincia de Soria, los cuadernillos de los colaboradores han sido esenciales para la pervivencia y recuperación de tonadas y vivencias del pasado. Las letras de los cantos recogidas en distintos soportes (cuadernillos escolares, cuadernos de contabilidad, hojas sueltas o libros impresos) funcionan como auxiliares de memoria y, de algún modo, también inmortalizan las prácticas con las que se vinculan.
Los textos escritos, entonces, actúan como una suerte de memoria externa que permite que los cantos sobrevivan más allá de la fragilidad de la memoria humana. Pero esta escritura no es neutral; al fijar el texto, se corre el riesgo de cristalizar una versión particular del cántico, en detrimento de la multiplicidad de interpretaciones orales. En este sentido, los textos escritos son una herramienta doble: ayudan a preservar, pero también limitan la flexibilidad intrínseca de la tradición oral. Estos cuadernillos, además de su contenido musical, son documentos valiosos por su carácter material y su capacidad de preservar una parte de la memoria oral y las prácticas de registro propias de los mayores en áreas rurales.
Sin embargo, es importante señalar que la escritura no solo documenta la tradición oral, sino que también actúa como un recurso mnemotécnico para los propios informantes, generando un proceso de retroalimentación. Lejos de ser un tránsito unidireccional de oralidad a escritura, la relación entre ambas es dinámica: los textos escritos ayudan a recordar, reconstruir y reafirmar el conocimiento oral, influyendo en la continuidad y transformación de la tradición. Así, la escritura no solo preserva la memoria, sino que modifica la propia oralidad, enriqueciendo su transmisión y adaptándola a nuevos contextos.
En conclusión, el debate contemporáneo sobre oralidad y escritura no puede girar en torno a una oposición binaria entre estas dos formas de comunicación, sino que su foco está debe estar puesto en cómo interactúan y se entrelazan en una época marcada por la interconectividad y la hibridez de medios. La escritura sigue siendo un mecanismo clave para la acumulación de conocimiento, pero también influye en su transmisión. Por su parte, la oralidad ha encontrado nuevas expresiones y revitalizaciones en la era de los medios digitales, permitiendo que las voces, historias y tradiciones puedan ser tanto preservadas como reinterpretadas en el tiempo.
Álvarez Cárcamo, David (2017): «La recopilación de la tradición oral soriana», Boletín de Literatura Oral, Nº Extra 1, pp. 391-413. https://doi.org/10.17561/blo.vextrai1.18
Assmann, Aleida (2011): Cultural Memory and Western Civilization. Function, Media, Archives, Cambridge, Cambridge University Press.
Assmann, Jan (2011): Cultural Memory and Early Civilization. Writing, Remembrance and Political Imagination, Cambridge, Cambridge University Press.
Ayats Abeyà, Jaume (2010): «Las canciones “olvidadas” en los cancioneros de Catalunya: cómo se construyen las canciones de la nación imaginada», Jentilbaratz, 12, pp. 83-94. En línea: [<https://www.eusko-ikaskuntza.eus/es/publicaciones/las-canciones-olvidadas-en-los-cancioneros-de-catalunya-como-se-construyen-las-canciones-de-la-nacion-imaginada/art20160/>].
Díaz Viana, Luis (2007): Canciones populares de la Guerra Civil. Textos y melodías de los dos bandos, Madrid, La Esfera.
Dupey, Ana María (comp.) (2020): Fronteras del Folklore. Identidades y territorialidades, Argentina, Choele Choel.
Elliott, Richard (2017): Fado and the Place of Longing: Loss, Memory and the City, Londres, Routledge.
González Aktories, Susana y Masera, Mariana (coords.) (2024): Oralidades en la era digital: archivos, activaciones, memorias y resonancias. Nuevas aproximaciones a los estudios de los impresos populares y la voz. En línea: [<https://udir.humanidades.unam.mx//docs/2024/05/oralidades_en_la_era_digital.pdf?v=0.003>].
Goody, Jack (1977): The Domestication of the Savage Mind, Cambridge, University of Cambridge.
Johnson, Julian (2015): Out of Time: Music and the Making of Modernity, Nueva York, Oxford University Press.
Lévi-Strauss, (1955): Tristes Trópicos, Nueva York, Criterion Books.
Martí, Josep (1997): «Folk music studies and Ethnomusicology in Spain», Yearbook for Traditional Music, 29, pp. 107-140. En línea: [<http://hdl.handle.net/10261/8290>].
Menéndez Pidal, Ramón (1953): Romancero hispánico, Madrid, Espasa-Calpe.
Ong, Walter (1982): Orality and Literacy: The Technologizing of the Word, Nueva York, Methuen.
Pettan, Savanibor y Titon, Jeff (2016): The Oxford Handbook of Applied Ethnomusicology, Nueva York, Oxford University Press.
Rey García, Emilio (1991): «La recopilación de la música popular española en el siglo XIX, Cien cancioneros en cien años», Revista de Musicología, 14, 1-2, pp. 357-73. https://doi.org/10.2307/20795462
Rey García, Emilio (1994): Bibliografía de Folklore Musical Español, Madrid, Sociedad de Musicología.
Romero, Eugenia (2017): «Gaitas, panderos y tambores. La nueva música gallega y una identidad glocalizada», Revista De análisis Cultural, 9, pp. 313-331. https://doi.org/10.7203/KAM.9.9557.
Fecha de recepción: 17 de noviembre de 2024
Fecha de aceptación: 17 de marzo de 2025

_______________________________
1 Para más información véase Álvarez Cárcamo (2017).
2 La visita a Madruédano, del día 14 de abril de 2017 se realizó junto a David Álvarez Cárcamo.
3 El trabajo de campo realizado en Fuencaliente del Burgo se llevó a cabo el día 18 de agosto de 2015.
4 El trabajo de campo realizado en Molinos de Duero se llevó a cabo el 18 de febrero de 2015.
5 La visita a Montejo de Tiermes se realizó el día 11 de diciembre de 2017.