ANDREA BURGOS MASCARELL Y MIGUEL MARTÍNEZ LÓPEZ, EL OCASO DE KOINONIA. LA DISTOPÍA EN LA LITERATURA NORTEAMERICANA. Publicacions de la Universitat de València, 2024

Luciano García García

ANDREA BURGOS MASCARELL Y MIGUEL MARTÍNEZ LÓPEZ, EL OCASO DE KOINONIA. LA DISTOPÍA EN LA LITERATURA NORTEAMERICANA. Publicacions de la Universitat de València, 2024

The Grove, vol. 33, 2026

Universidad de Jaén

Luciano García García a

Universidad de Jaén, España


How to cite : García García, Luciano. “Andrea Burgos Mascarell y Miguel Martínez López, El ocaso de koinonia. La distopía en la literatura norteamericana. Publicacions de la Universitat de València, 2024” The Grove. Working Papers on English Studies, vol. 33, 2026, e10274. https://doi.org/10.17561/grove.v33.10274

Received: 21 February 2026

Accepted: 07 July 2026

Las obras utópicas han tenido una amplia tradición en el mundo judeo-cristiano desde la seminal Utopía de Tomás Moro. Desde entonces, interpretada o malinterpretada la obra de Moro, la utopía literaria y social ha sido una constante del pensamiento occidental y, pocas, o más bien ninguna obra de corte utópico, se pueden hallar en otras tradiciones culturales. En realidad, la aparición y generalización de obras de ficción utópicas se han sucedido en paralelo con la aparición e intentos de creación de utopías sociales que comprenden desde las misiones jesuíticas del Paraguay hasta los intentos del tipo Walden-Two de B. F. Skinner, pasando, por supuesto, por las políticas del socialismo utópico o del sedicente socialismo científico.

A menudo, se suele afirmar que estas corrientes políticas son las hijas bastardas del cristianismo, o, por mejor decir, que las utopías socialistas, anarquistas y comunistas son las hijas bastardas de las utopías cristianas1; con la adición de una importante diferencia a la ya sustancial sustitución del ideal de igualdad y perfección cristiano por el secular: que la larga y asentada tradición cristiana en Occidente, salvo contadas excepciones, siempre se ha orientado a la realización de la utopía como proyecto voluntario 2 , limitado y destinado a apartarse del resto del mundo, no a regirlo. De aquí se desprende que la utopía solo puede funcionar, como la energía nuclear, en los estancos encofrados de los reactores, léase monasterios y conventos. Sin embargo, las utopías políticas, incluyendo algunas cristianas como la de Savonarola, siempre han destacado por su carácter coercitivo, como corresponde a todo intento de imponer la virtud o la razón a toda una sociedad donde, para bien o para mal, hay al menos un número igual de santos y pecadores, tanto en el cielo (gobernantes) como en la tierra (el sufrido pueblo).

Así, es a finales del siglo XVIII y durante todo el siglo XIX, en sintonía con el arranque de secularidad de la Ilustración e incrementándose con el triunfo de las revoluciones burguesas decimonónicas, cuando, como acertadamente se reconoce en la obra que analizamos, la utopía adquiere su mayor auge. Coincide, además, con el ímpetu de las ilusiones utópicas comunistas en el sentido general de poner todas las cosas en común. Pero, como a toda acción sigue una reacción, si durante la primera mitad del siglo XX era incuestionable la ilusión por las posibilidades liberadoras de las utopías socialistas, el fracaso de los experimentos del socialismo real se fue instalando en la conciencia colectiva occidental a pesar de o más bien realimentado por la persistencia marginal en regímenes dictatoriales o autocráticos donde no acaban de arraigar la libertad, la igualdad, la fraternidad y, sobre todo, la prosperidad prometidas.

En este contexto, la distopía, como sentimiento propagado socialmente, no pudo sino dar lugar a obras de ficción de este corte y, como consecuencia natural, a estudios críticos de literatura, donde tal tema ha adquirido un perfil propio y una gran popularidad y diversidad, como muestran algunos de los más importantes volúmenes y artículos en revistas especializadas publicados en los últimos cinco años por Boehm, Browne, Claeys, Finden, Johns-Putra y Sultzbach, Laguarta-Bueno, Marks et al. , Šumiga, y Tally; por no hablar de aquellos que datan de comienzos del nuevo siglo, a manos de Bacccolini, Campbell, Claeys, Schmeink, Schneider-Mayerson, y Zuboff.

Precisamente un valor no desdeñable de este libro es su amplia y detallada bibliografía, que no solo sirve de ayuda, sino que se constituye en una apreciable guía para quien quiera proseguir la veta distópica en su demarcación estadounidense. Como siempre ocurre, el presente reseñador hubiera añadido algún elemento bibliográfico más (cf. algunos de los títulos del párrafo anterior), pero, como también ocurre con el llover, nunca se referencia a gusto de todos y fuerza es reconocer que muchos de los elementos bibliográficos aportados le eran absolutamente desconocidos a quien hace esta crítica.

Si bien, lógicamente, el principal valor del libro no es su función como orientación bibliográfica, sino su original y rigurosa contribución, tanto en lo relativo al marco teórico como al análisis de las distintas obras de ficción distópicas que han marcado la evolución norteamericana del género. Pues, efectivamente, la aparición de El ocaso de “koinonia” representa un hito significativo en los estudios literarios en lengua española, al tratarse, como se indica en la Introducción (14), de “la primera presentación sistemática de la distopía en la literatura de los Estados Unidos, desde sus orígenes hasta la actualidad”. Esta presentación se aborda desde dos vertientes: la genealógica-teórica y la crítica textual. Así, por un lado, en los capítulos del 1 al 3, el profesor Miguel Martínez López indaga en las raíces históricas del surgimiento del pensamiento distópico, mucho más anterior, según nos desvela (literatura apocalíptica como parte de la literatura profética, “Profecía de Nefertitis”), a la aparición del término en el siglo XIX, y se ocupa del problema teórico de la definición del género, esquivando los reduccionismos habituales para llegar a una definición holística que combina lo estructural, lo histórico y lo ético. La distopía literaria se definiría, por tanto, de acuerdo con el profesor Martínez López, como:

[L]a representación, principalmente en una obra novelesca, de un tipo de sociedad ficticia represiva, controlada y opresiva. Suele caracterizarse por un gobierno u organización análoga […] que ejerce un gran poder y control sobre sus ciudadanos, a menudo mediante el uso de tecnología avanzada, propaganda y censura. Las sociedades distópicas suelen tener jerarquías sociales rígidas, libertades individuales muy limitadas o ausentes, intentos de eliminación de la disidencia (incluido el pensamiento políticamente incorrecto) por parte del Estado y sus instituciones, así como una general falta de respeto a la intimidad personal. (33)

En los capítulos posteriores (4-7), la profesora Andrea Burgos Mascarell reconstruye sistemáticamente, en un orden cronológico sostenido, la genealogía de la distopía en Estados Unidos, con abundancia de análisis de novelas del género en su variadísima proliferación de subgéneros: woke, LGTBI, feminista, ecologista, ciberpunk e infanto-juvenil, según el recentísimo modismo. Su relación y análisis es exhaustivo y presenta una gran profundidad y detalle, indispensable para quien quiera iniciarse en el tema o escribir una monografía sobre el mismo. Por sus páginas van desfilando obras de ficción posicionadas en distintas clasificaciones temáticas al uso: raza, clase, migración y extranjería (capítulo 4); feminismo (capítulo 5); ecologismo (capítulo 6), también llamado cli-fi o ficción climática; y literatura infantil y juvenil (capítulo 7). A este respecto, se trae a colación autores más o menos conocidos por el gran público: Butler (Parable of the Sower . Xenogenesis), Piercy (Woman on the Edge of Time), Atwood (a pesar de su nacionalidad canadiense con la popularísima The Handamaid's Tale y su MaddAddam Trilogy), Piercy (Woman on the Edge of Time), Russ (The Female Man), Robinson (New York 2140), Collins (The Hunger Games), Roth (Divergent), Dashner (The Maze Runner), Condie (Matched) y Lu (Legend). Naturalmente, como ya señaló en su sección el profesor Martínez López, la división entre géneros y subgéneros no es absoluta y las obras y autores revisados, como no puede ser de otra forma, a veces aparecen en varias categorías. Asimismo, la profesora Burgos Mascarell clasifica y destaca acertadamente los hitos de la metamorfosis del género y su influencia en Estados Unidos, que es como decir su influencia mundial debido a su traslado al mainstream audiovisual todavía dominado por la industria estadounidense. Estos hitos comprenden la distopía feminista como uno de los motores fundamentales del género en las últimas décadas, la aparición y consolidación de la cuestión ecológica como eje central de la distopía contemporánea y la hegemonía de las distopías juveniles como la cara más visible y dominante del género hoy día. No obstante, en este último caso, se pasa por alto que la advertencia crítica ofrecida a los nuevos y jóvenes lectores aparece opacada por la trama de entretenimiento con la que se mixtura.

Resulta muy gratificante la posición teórica del profesor Martínez López con su declaración de principios al inicio de esta recensión. Frente a la tentación de entender la distopía como una simple “antiutopía” o como un mero ejercicio satírico, el profesor Martínez López plantea su concepción como narración especulativa que indaga en los riesgos inherentes a toda promesa de emancipación. La distopía se revela, por tanto, como el reverso dialéctico de la utopía, con la que comparte el impulso transformador hacia la koinonia —la comunidad orientada al bien común—; pero, mientras la utopía se orienta hacia la esperanza, la distopía dramatiza las posibles derivas de opresión, control y exclusión que laten bajo todo proyecto de perfección social. En esto, desde luego, el profesor se muestra poco o nada complaciente con aproximaciones postmodernas, visibles en algunas de las novelas distópicas tratadas por su compañera en la segunda parte. En efecto, estas aproximaciones vienen a ofrecer atisbos utópicos o de “distopía crítica” (Moylan y Baccolini, citados por la autora) en la creencia, ciertamente utópica, de que la fragmentación del orden racional de la Ilustración en múltiples puntos de vista identitarios (feminista, LGTBI, ecologista, ciberpunk) brinda la posibilidad de una reconstrucción esperanzadora de la humanidad (cf. 110, 124, 152, 181, 190 y 195). Esto, desde luego, no es una impugnación a la labor crítica de la profesora Burgos Mascarell, sino a la inconsistencia en este aspecto de novelas con la orientación de The Day of the Drones, que, por un lado, ofrecen una crítica distópica a los proyectos capitalistas o comunistas de perfección social; y, por otro, puesto que toda utopía o distopía es de alguna manera un artefacto crítico que obliga al lector a cuestionar su propio presente (cf. 48 y 143), sustentan sutilmente las causas divisorias y potencialmente disruptivas de nuestra postmodernidad. En resumen, tal y como la autora da a entender, pero no explicita (capítulo 4), la distopía deja de ser una advertencia genérica sobre el poder y se convierte en un espacio de lucha simbólica contra las distintas causas woke que se analizan en los siguientes capítulos.

En definitiva, esta obra se sitúa en un cruce fecundo entre historia cultural, teoría literaria y crítica política. El profesor Martínez López, en la primera parte, propone un marco conceptual que posibilita concebir el género no como mera derivación de la utopía, sino como un dispositivo cultural autónomo, dinámico y en constante diálogo con las tensiones constitutivas de la modernidad; y, en la segunda parte, toda esta propuesta teórica está satisfactoriamente sustanciada por la puesta al día y exegesis textual de la novelística distópica norteamericana realizada por la profesora Burgos Mascarell, constituyendo así una perfecta simbiosis entre teoría y práctica textual, entre genología y (micro)historia de la literatura en Estados Unidos.

Referencias

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Boehm, Shelby. “Dystopian Young Adult Literature as Waypoints: A Critical Reading Framework.” Journal of Contemporary Literature Studies, vol. 31, no. 3, 2024, pp. 307-319. https://doi.org/10.1080/1358684X.2024.2343295

Browne, Josephine. “Dystopian fiction, postcolonialism and non-human biography.” The Sociological Review, 2025, pp. 168-186. https://doi.org/10.1177/00380261251364696

Campbell, Joseph W. The Order and the Other: Young Adult Dystopian Literature and Its Discontents. University Press of Mississippi / Jackson, 2019.

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Claeys, Gregory. Utopianism for a Dying Planet: Life after Consumerism. Princeton Univ. Press, 2022.

Finden, Jessica. “Dystopian Literature: More than just the end of the world to teens.” Connections, no. 123, pp. 8-9. https://www.scisdata.com/media/2460/scis_connections_123_web.pdf

Hospers, John. “Voluntary vs. Coercive Utopia.” FEE (Foundation for Economic Education), 1 de septiembre, 1983. https://fee.org/articles/freedom-and-utopias/

Johns-Putra, Adeline, and Kelly Sultzbach (editors). The Cambridge Companion to Literature and Climate. Cambridge University Press, 2022.

Kumar, Krishan. “Aspects of the western utopian tradition.” History of the Human Sciences, vol. 16, no. 1, 2003, pp. 63-77.

Laguarta-Bueno, Carmen. “Surveillance Capitalism and the Normalization of Digital Surveillance.” Utopian Studies, vol. 35, nos. 2-3, 2024, pp. 439–460.

Marks, Peter, Jennifer A. Wagner-Lawlor, and Fátima Vieira, editors. The Palgrave Handbook of Utopian and Dystopian Literatures. Palgrave Macmillan, 2022.

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Zuboff, Shoshana. The Age of Surveillance Capitalism: The Fight for a Human Future at the New Frontier of Power. PublicAffairs, 2019. https://doi.org/10.1007/s00146-020-01100-0

Notas

1 En puridad, habría que matizar que el impulso utópico y la utopía y distopía literarias anejas son el fruto de la tradición clásica y judeo-cristiana occidental. Véase Kumar.

2 Véase Hospers.

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33
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Año. 2026

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